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Introspección histórica

La política en Yucatán

Mario Alejandro Valdez

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El 6 de enero de 1542 posee varios significados. Es, por supuesto, el cumpleaños de nuestra querida Mérida, la capital de Yucatán, pero también, simbólicamente, marca el inicio del coloniaje en estas tierras. Ello, por ende, delineó un nuevo hito para el desarrollo de los pobladores antiguos, enfrentados a partir de ese momento a la invasión europea, a la pérdida de muchos de sus derechos, a una terrible amenaza a sus vidas y cotidianidad. Y, sin embargo, también significa el nacimiento de Yucatán, una región integrada precisamente por todo lo anteriormente comentado y por mucho más.

Por ello, en la reflexión que nos provoca el 478 aniversario de aquel acontecimiento, invitamos a nuestros lectores a acompañarnos a un viaje profundo hacia las entrañas de la política en Yucatán. Creemos que existen muchísimos motivos para emprender este viaje. Lugar común es la frase de que “Yucatán es el país que no se parece a otro”, y por supuesto que nuestro regionalismo es muy particular, como también lo son el tabasqueño o el regiomontano, tan sólo por poner dos ejemplos. Pero ciertamente las singularidades de la política yucateca provocan un impresionante asombro. ¿Acaso no nos llama la atención la contradictoria actitud de Diego de Landa, con una mano quemando códices y torturando indígenas, y con la otra intentando rescatar los registros culturales por él destrozados en texto imprescindible? ¿O el hecho de que fuera en estas tierras el único lugar del imperio español en donde la resistencia a las Reformas Borbónicas llegó al extremo de asesinar a un gobernador? ¿Más ejemplos? Caracterizada desde antaño como una región de predominio conservador, nuestra Mérida fue, con el grupo sanjuanista, cuna del liberalismo popular no sólo en México, sino en América entera, situación progresista y desafiante que volvimos a vivir precisamente un siglo después, cuando las construcciones socialistas de Salvador Alvarado y Felipe Carrillo Puerto, proceso que también fue inaugural en la lucha por los derechos políticos, sociales y sexuales de las mujeres.

En contrasentido, de igual forma es cierto que algunos rasgos reaccionarios y conservadores han anidado en nuestra historia. Fue aquí en nuestro Yucatán en donde beneméritos y encomenderos lograron mantener su poder y privilegios por más tiempo; y también fue Yucatán pieza fundamental en el sueño imperial de Maximiliano de Habsburgo, incluso el último territorio en mantener su lealtad a dicha aventura. No fue raro, eso sí, que el último general en sostener al emperador austriaco haya sido el primer yucateco en abrazar la causa de don Porfirio, aunque sí es de llamar la atención que este mismo militar –estamos hablando, por supuesto, del vallisoletano Francisco Cantón- haya impulsado una rebelión cinco meses antes del estallido oficial de la Revolución Mexicana, que hasta el día de hoy se celebra como “La primera chispa”.

Más recientemente, Yucatán ha sido un Estado emblemático para el conservador Partido Acción Nacional, incluso otorgándole su único triunfo en las elecciones nacionales de julio de 2018. En el mismo tenor, somos ya uno de los pocos Estados en el país que se continúa discriminando a la comunidad de la diversidad sexual, al negarle el derecho a contraer matrimonio.

¿Y qué decir de nuestro pueblo originario? Los mayas yucatecos, el pueblo mesoamericano de mayor fortaleza histórica, resistieron ese 6 de enero de 1542, y son, casi cinco siglos después, parte fundamental del Yucatán actual, un Yucatán que se vanagloria con las maravillosas creaciones de los mayas antiguos y obtiene recursos de ellas, pero donde al mismo tiempo continúa viva la terrible herida de la discriminación, donde ser maya casi siempre continúa siendo sinónimo de pobreza y falta de oportunidades. Chichén Itzá, la gran metrópoli del clásico yucateco, es nuestro principal destino turístico, recibiendo cada día a miles de visitantes de los cinco continentes, pero se mantiene como un sitio ajeno, exótico, desconocido, para la mayoría de los cientos de miles de mayas del hoy.

Claro que nos preocupa la nueva andanada de impuestos de Vila, las actitudes contradictorias e incongruentes del PAN, del PRI, de MORENA y de los mini-partidos, el deterioro de la seguridad, los demenciales arranques de Trump y mil cosas más que configuran nuestra actualidad política. Pero sin dejar de mirar por nuestro presente, reiteramos esta invitación a mirarnos desde el pasado. Seguramente será sorprendente, emocionante y aleccionador.

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