“Aunque
mucho tiempo se viviera, la misma tierra siempre habitarías, ni con más vivir
nuevo placer se inventa; el bien que no tienes, te parece el mayor de todos, conseguido,
suspiras por otro, y anhelante, deseos sucesivos de la vida te aprisionan
siempre: incertidumbre hay de lo porvenir y de la suerte que te depara y trae
la edad futura. Ni por más que alargues tu vida algún tiempo robarás nada a la
muerte: su víctima serás sin remedio. Si la revolución de muchos siglos fuese
posible ver, eterna muerte no por eso dejará de aguardarte, y aquel que acaba
de cubrir la tierra no estará muerto ya por menos tiempo que el otro que murió
mil años antes”
Lucrecio,
Filosofo Romano
Noviembre, el mes de la memoria
funebre, nos invita a voltear la mirada a la muerte, a recordar a quienes
fisicamente ya no estan, y que nos amaron o que amamos, o, en su caso, esa
persona que nos dijeron, fue importante en el árbol genealógico y por ello debe
estar presente.
Es generalmente un mes en el que
el miedo y el tabú al tema se desvanece entre nuestras venas que se inyectan de
amor, de recuerdos y de fiesta. A lo largo y ancho de nuestro México se celebra
(es la palabra usada y adecuada para las fechas), en casa, en los panteones, en
las iglesias, en los recintos públicos, en las escuelas, en las calles y áreas
comunes de la sociedad, la visita de nuestros seres queridos, a quienes se les
recibe con un altar en el que podemos encontrar fotografías de los ausentes,
velas, flores, bebidas y alimentos locales, con una decoración especial de acuerdo a la región. Nuestro México diverso, también lo es en las
formas y maneras de recibir a los invitados especiales en estos primeros días
del mes de noviembre.
La muerte, es la noticia mas
importante de la vida. Ya lo advirtió el
sabio español Santiago Ramón y Cajal: “No hay acontecimiento más real e
ineluctible que el fenecer”. Es un tema
que han acogido filósofos, literatos y sociólogos. Sin embargo hoy implica un
dinámico proceso de comunicación e interacción social, tan complejo que en
todas las culturas utilizan un lenguaje metafórico y metafísico, lo que provoca mas confusiones
en las formas y símbolos de todo lo relativo a las despedidas definitivas y su
deber ser.
Nuestro país es complejo por su
diversidad, y este mes “bailamos” con la muerte, más, el resto del año es un
tema dificil o casi imposible de pronunciar, estudiar y compartir. Al mismo
tiempo, nuestro México, está teniño de sangre de norte a sur, es un lugar en
donde la muerte esta presente todos los días e infortunadamente con mayor
violencia al paso del tiempo, sin que las miradas masivas le den la importancia
que tiene, y en ocasiones parece que ya no es motivo de asombro.
Invito a relexionar en estos días
sensibles, a propósito de tu postura personal en el tema:
¿Importa el tema de la muerte sólo
cuando es un ser querido?,
¿Importa menos si es una
situación social, y que eventualmente se convertirá en un evento cercano?
¿No causan impacto, ni asombro
las noticias “cotidianas” de asesinatos, accidentes, enfermedades mortales,
hambruna, feminicidios, secuestros, suicidios y desapariciones, sin embargo, si
es un ser querido somos incapaces de identificar lo sentido, y más difícil aún
elaborar un proceso de duelo?
De hecho, cuando ocurre en el
ambiente íntimo, el reclamo social, es: “Deberían hablarnos de tantatología, es
importante saber como procesar nuestros eventos de muerte y enfermedad.
¿Será que estamos más lejanos a
involucrarnos en los temas sociales, de información preventiva, de educación, o
quiza como sociedad estamos más cercanos a la inmediatez y a seguir acriticamente usos
y costumbres?
México: disfruta tus fiestas,
disfruta tus hermosas tradiciones, y no encierres en el baúl de los recuerdos
el tema de la finitud, abre tus puertas a la preparación y Educación Tanológica.