Conecta con nosotros

Editorial

La lluvia del 10 de julio

Otto Cuauhtémoc Castillo González

Publicado

en

Estas cosas suceden y ni siquiera las advertimos. Esos paréntesis en nuestra realidad son sutiles, tanto, que la mayoría nos juzgarían como lunáticos si expresáramos nuestras vivencias que transgreden las fronteras de la racionalidad y la probabilidad, esas experiencias que nos abofetean en seco. Rosemary Jackson y Roger Caillois le llamarían fantastique. Leonora Carrington, Dalí y Man Ray le dirían cotidianeidades, lo que le sucede a uno.

Pero pasa, juro que pasa. Créeme que pasa. La otra tarde estaba caminando sobre el Paseo de Montejo y de la nada caí en cuenta, al ver a unas personas caminando con unos Xolos, que en realidad son los perros quienes sacan a pasear a sus humanos y no al revés, como siempre damos por sentado. Por si fuera poco, esos saltos (y asaltos) de la razón están ahí siempre acechando a quienes andamos distraídos esperando una brisa o la risa de alguien querido. Fíjate la siguiente ocasión que estés subiendo a tu camión para ir de Las Américas al Centro, observa al camión detenidamente y verás que en realidad es un bicho de metal que traga humanos. Las cosas cambian según la posición en que se miren.

Y te cuento, desde la secundaria he sido insomne. La situación fue la siguiente: era el 2016 y K tenía que estudiar para su examen de egreso de la Facultad, y yo me ofrecí a ayudarle. Fueron semanas de dura preparación en materia familiar, constitucional, penal, en corbatas, chicanerías, expedientes con tecnicismos como foja en vez de hoja y demás cosas leguleñas. En cada sesión de estudio, el café abundaba, al igual que la vigilia. Mira que el día 10 de julio yo decidí cambiar la cafeína por un relajante Tizana; esa mañana, Arminda habló a mi mamá para que me pidiera ir por mi sobrino Agustín, de 5 años, que vive en Mérida para que después de que terminará mis pendientes pudiera llevarlo a Progreso. La tarde se fue consumiendo hasta llegar la noche. Ya estábamos hartos de estudiar tramitología, así que K y yo decidimos ir por unos tacos árabes servidos por dos tabasqueños en el puesto de un mexiquense de ascendencia judía. El diluvio nos tomó ahí, entre esas mesitas de aluminio y la gente de par en par corriendo por temor al agua, y a la diversión que procura. Ya no pudimos más; he escuchado de las tortas ahogadas, pero no aplica el mismo principio para los tacos. Nos fuimos de ahí. Mientras encendía el carro, un mensaje de Martín me llegó. –¿Qué es la vida, amigo Otto?, me preguntó. Recordé que en la mañana él había dicho que estaría ejerciendo el uso lúdico de sustancias, como dicta la Suprema Corte, y me dio mucha risa al leerlo. La lluvia arreció aún más, la gente de Polígono 108 ya casi salía en lanchas por la avenida de la Xtabay. Tuvimos que detenernos. A lado del auto había un sujeto, alto, de cabello corto, camisa naranja, aretes de colmillo en las orejas, que estaba siendo bañado por Chaac y con evidente frío que le calaba hasta los huesos. Algo nos impulsó a meter a ese desconocido al auto. Total, qué más podría pasar en un país tan armonioso, en paz, con estabilidad económica y social como nuestro México Mágico. –Me llamo Jonathan, con ache después de la te– dijo. Hice un mal chiste, del cual Jonathan fue muy benevolente al reírse. –¿A qué te dedicas, Jona?- le pregunté. –Mejor no te digo- contestó. Escuchamos a los Fabulosos Cadillacs mientras Jonathan nos guiaba para llegar hasta su casa. Nunca había estado en esa parte de Mérida. Cuando salió del auto nos deseó buenas noches y qué no nos enfermáramos de tanta lluvia. Un sujeto agradable ese Jonathan con ache después de la te. Llegando a casa de K, mi amigo Roberto me escribió un mensaje -muy acorde a su naturaleza- en el que me expresaba buenos deseos para el fin de semana y la importancia de cuidarse y rezar dos aves marías y dos padres nuestros antes de dormir. Ya la noche estaba hundida cuando Arminda me dijo que Agustín, mi sobrinito, cayó en sueño después de haber jugado toda la tarde bajo la lluvia. Así que no fui a recogerlo; es un crimen despertar sin motivo a un niño. La carretera Mérida-Progreso se abría ante mí como una flecha larga sin fin y con una lluvia que no paraba de gritar. Canté a todo pulmón a los Joy Division, Lady Gaga con Tony Bennett, Kevin Johansen y más, pero seguía preguntándome cuál era la canción más significativa para mí en esos momentos.

Cuando desperté, lo primero que sentí fue mi cabeza aporrearse contra el TAC. Un enfermero se apresuró a mí para calmarme. Me contó lo sucedido. El diagnóstico fue traumatismo craneal cerrado con esguince cervical y verborragia ilógica y pulsos nerviosos producidos por impacto. El reporté policial manifestó que el auto quedó totalmente destruido. La aseguradora por su lado estaba consternada de que las bolsas de aire no funcionaran. La neuróloga estaba sorprendida de mi aparente buen estado. –Tienes suerte, chavo– dijo el enfermero- no se robaron tus cosas cuando te encontraron en la carretera. Mi copia de Los Detectives Salvajes de Roberto Bolaño seguía en mi mochila, al igual que mi cartera y mi laptop. Sólo el celular estaba dañado; al encenderlo y abrir el reproductor de música me percaté que la última canción escuchada la noche del 10 de julio fue Dar es Dar, de Fito Paéz.

Estas cosas suceden y ni siquiera las advertimos. El sentimiento de lo fantástico nos rodea, saltando de un momento a otro las líneas de la razón y la lógica. Esas cosas pasan y sólo hay que tener los ojos bien abiertos para notarlas. Ojalá algo hoy te sorprenda.

Continuar Leyendo

Editorial

La Business Roundtable y el valor de las empresas

José Miguel García Vales

Publicado

en

JP Morgan Chase, General Motors, Johnson & Johnson, Lockheed Martin, Cummins, Walmart, Boeing, Cisco Systems, IBM, Marriot, AT&T, Amazon, American Airlines, American Express, Apple, BlackRock, Coca-Cola, ExxonMobil, son las empresas a las que representan los presidentes y directores ejecutivos que forman parte de la organización Business Roundtable.

Por sí mismo, es un club empresarial que no pasaría desapercibido. Los cerca de 200 CEO´s de las principales empresas de Estados Unidos lideran corporaciones que emplean a 15 millones de personas y generan ganancias por 7 trillones de dólares anuales, pagan 296 billones de dólares a accionistas y donan 8 billones de dólares a iniciativas sociales. Además estas empresas son las más importantes en sus campos, ya sea la banca, hotelería, alimentos, energía, tecnologías de la información, en la industria automotriz o aeronáutica. Muchas de ellas con filiales o presencia en México.

El objetivo de reunir a los líderes empresariales en la Business Roundtable el de guiar a los grandes corporativos en innovación, oportunidades económicas, inversión en la seguridad económica de sus empleados y comunidades en las que operan. Se apegan a los principios del libre comercio como motivo de la prosperidad económica, desarrollaron la American Innovation Agenda for 2020 que demanda invertir en ciencia y tecnología, formación y capacitación en nuevos empleos, remover obstáculos regulatorios a la inversión en innovación, entre otras iniciativas.

Pero esta semana ocuparon la agenda por una transformación en sus fundamentos. De acuerdo a la Business Roundtable, el propósito de las corporaciones ya no es priorizar el máximo beneficio para sus accionistas y propietarios sino generar valor para todos los que participan en la empresa: trabajadores, clientes, proveedores y comunidades. Con este nuevo manifiesto, el modelo se transforma de los intereses “de uno” al valor “de cinco”.

En la sección de economía del El País, lo resumían de esta forma: “El abandono del credo de la primacía del accionista, que ha guiado el capitalismo estadounidense durante décadas, supone un importante cambio filosófico en una asociación que constituye una de las más poderosas voces del mundo empresarial en la política de Estados Unidos”.

El nuevo modelo de gobernanza corporativa de las principales empresas de Estados Unidos se enfoca en los siguientes propósitos:

  1. Crear valor para el consumidor para cumplir o superar sus expectativas.
  2. Invertir en nuestros empleados mediante una compensación justa, prestaciones, entrenamientos y educación en nuevas habilidades, así como aceptación de la diversidad y la inclusión.
  3. Negociar de manera justa y ética con los proveedores siendo buenos socios con empresas grandes y pequeñas que nos ayudan en nuestra misión.
  4. Apoyar a las comunidades en las que operamos, con respeto a las personas y protegiendo el medio ambiente con prácticas sustentables incorporadas a las distintas fases de nuestro negocio.
  5. Generar valor de largo plazo paranuestros accionistas quienes aportan el capital que permite a las empresas invertir, crecer e innovar.

En otras palabras, no se trata de solamente crear riqueza, sino que la riqueza beneficie a todos. Un compromiso de este tipo por parte de las empresas es muy necesario cuando enfrente hay necesidades que no sólo dependen de la acción de los gobiernos. Desde la pobreza, la deforestación, el quiebre del tejido social, la automatización en los empleos, la obesidad, etc.

También te puede interesar: La importancia del Clima Laboral en una Organización

A los gobiernos se les exige, y con razón, generar valor público, un concepto que se refiere a prestar servicios de calidad, regulaciones eficientes o creación de políticas públicas efectivas. Pero también mucho ayudaría que las empresas trasciendan en sus propósitos. Entender que no sólo importa lo qué pasa al interior de sus instalaciones, sino que sus negocios impactan en toda la sociedad.

Un dato

En Yucatán existen 118,468 empresas, ocupando el lugar 16 en el país. De ellas aproximadamente el 93.81% tienen menos de 10 empleados y 6.19% más de 10 empleados.

Continuar Leyendo

A propósito de…

¿Qué quieren de nosotras?

Cristina Martin Urzaiz

Publicado

en

A propósito de la marcha de las mujeres del viernes pasado, de las reacciones escandalizadas por la forma en que se desarrolló, de la indignación en muchos medios por la manera en que se manifestó el enojo, de la crítica incluso de otras mujeres, no puedo dejar de preguntarme ¿qué es lo que se espera de nosotras?

¡Con que emoción se reconoce, se admira, se pondera, el papel de las mujeres como cuidadoras, como dadoras, como soporte de otros! La sociedad en su conjunto celebra a aquella que se olvida de sí misma o se deja en último lugar o, por lo menos, posterga la realización de sus proyectos, de sus sueños, de sus metas, para apoyar a quienes la rodean, los hijos, el esposo, los enfermos, los ancianos.

Los conceptos “guerrera” “luchadora” se aplica generalmente a una mujer que aquejada por una enfermedad en fase terminal, se sobrepone al dolor físico y emocional, al cansancio, a los malestares y se levanta de la cama para llevar a sus hijos a la escuela, para acudir al homenaje del día de la madre enmascarando sus síntomas.

Se califica con esos términos, que personalmente aborrezco, a quien luego de realizar los trabajos domésticos, acude puntual a la junta del trabajo, para hacer su presentación del proyecto con tacones, maquillada, perfumada, con el traje sastre impecable.

Y qué decir de aquellas que atienden a los padres ancianos, al esposo enfermo, al hijo con discapacidad y todavía se da el tiempo para vender productos por catálogo.

En todos esos casos, nos atribuyen ser “el pilar de la sociedad”; por supuesto, de una sociedad que se apoya en ese trabajo para no asumir su responsabilidad. En México, no existen las instituciones que se hagan cargo de una función que debería ser compromiso de todos. Se encomia que no demos lata y que les evitemos molestias a los demás.

Se espera, siempre que sea posible, que tengamos ingresos y seamos consumidoras desde productos para la limpieza, cosméticos y electrodomésticos, hasta ropa de marca y cirugías plásticas.

Pero nunca tomar el escudo y la  lanza y asumir la personalidad de “guerreras”, de “luchadoras” para defender nuestros derechos, para apoyarnos unas a otras, para reivindicar nuestras libertades, para salvaguardar nuestras vidas, para resguardar la integridad, para reclamar la seguridad de nuestras congéneres, porque entonces recibimos reprimendas y regaños, como si se tratara de menores de edad.

¿Cuántas marchas “pacíficas y civilizadas” se han realizado para evidenciar el peligro en que nos encontramos las mexicanas en cada estado, en cada ciudad, en cada población, en cada alcaldía, en cada calle, en el transporte público, en el trabajo, en las casas, especialmente las niñas, las adolescentes y las jóvenes, aunque no únicamente? Cientos. ¿Con qué resultado? Muy pocos o ninguno.

Apenas el 2 de febrero participé en una movilización   del Monumento a la Madre al Zócalo en la Ciudad de México, para exigir la acción de las autoridades frente a la ola de secuestros de mujeres jóvenes en el Metro. Pancartas, mantas, consignas. No se rompió nada, no se pintó un muro, no se ensució piedra o pared alguna, no se tiró basura. El gobierno de la ciudad implementó algunas medidas de seguridad en las estaciones; los medios de comunicación publicaron la fotografía al día siguiente. Las desapariciones, los asesinatos, las violaciones  continúan, se incrementan.

El sábado 17 cuando casi al unísono condenaron la mala conducta de las participantes reflexioné que si la indignación que manifiestan hoy por las pintas en el Angel de la Independencia se diera cuando una mujer es violentada, las cosas serían muy distintas. Los monumentos son cosas que se pueden reparar, restaurar, la vida de una mujer no se repone.

Apenas unas horas después de la movilización cercaron el Monumento de la Independencia con tablones de madera, “a fin de empezar los trabajos de restauración”. ¿O para esconder la basura debajo del tapete?, ¿No habría sido un acto de reconocimiento a la irritación legítima dejar los letreros a la vista, aunque fuera  por unos días, para que todo el que pasara tuviera oportunidad de leerlos?

Frente al alud de descalificaciones y al cuestionamiento que una reportera (con A) le hizo al presidente de la República en su conferencia del lunes, respecto a por qué no se utilizó a los granaderos para frenar el vandalismo, cuando fue precisamente la violación de una adolescente por parte de 4 policías y la “filtración” de los datos de la joven agredida, lo que detonó el enojo, me preguntó ¿qué es lo que se espera de las mujeres?

¿Tal vez, que protestemos con comedimiento, con gracia, con elegancia, con donaire, con garbo, con femineidad, como damas o mejor aún como “damitas”, según la palabra que se ha dado en usar últimamente para dirigirse a nosotras?

Continuar Leyendo

Editorial

Doctor Álvaro Vivas Arjona

Carlos Bojórquez Urzaiz

Publicado

en

Uno de los altos valores que posee la medicina yucateca, de labor brillante y sostenida, es el doctor Álvaro Vivas Arjona, afectuoso universitario cuya modestia enaltece el humanismo de su profesión. Alguna vez tuve el gusto acompañar a este distinguido galeno en la lectura de unas notas de José Martí donde escribió:” El genio no puede salvarse en la tierra si no asciende a la dicha suprema de la humildad.”  Y aquella aserción de valor intemporal, se ajusta a la perfección al doctor Vivas Arjona.

A lo largo de los más de sesenta años de ejercicio médico, su atención a personas enfermas de lepra ha dado paso a reflexiones éticas y filosóficas expuestas a través de su obra escrita, en la Cátedra Extraordinaria Nuestra América de la UADY, en conferencias de la Sociedad Yucateca de Historia y Filosofía de la Medicina, y más recientemente en la Universidad José Martí, recinto en el que un aula lleva su nombre.

Graduado en el año de 1958, desde su etapa estudiantil Álvaro Vivas Arjona supo reconocer los méritos ajenos, antes que pensar en el bienestar personal. Se recuerda con gratitud, que siendo representante de los alumnos de la Facultad de Medicina, hizo cuanto estuvo de su parte para incorporarse a los festejos que la comunidad universitaria dispensaba al Rector Eduardo Urzaiz Rodríguez en 1952, y a través de un mensaje leído en Consejo Universitario, a nombre de sus condiscípulos y del suyo mismo, resumió el cariño que sentían por el doctor Urzaiz, quien sin menos cabo de su cargo, se daba tiempo para dictar interesantes clases de ginecología y psiquiatría los estudiantes de medicina . Inspirado en la entrega e ideales de sus mentores, entre los que también tiene presentes a los Doctores Pedro Cámara Milán y José María Esquivel Fernández, al obtener el título de Médico Cirujano, Álvaro Vivas marchó a la Ciudad de México con el propósito de realizar estudios de postgrado en Dermatología y Leprología, concluidos con las menciones honoríficas del caso, hacia el año de 1960.

Poco más tarde regresó a Yucatán con pensamientos y recursos terapéuticos novedosos para el tratamiento del mal de Hansen, adquiridos bajo la tutoría del eminente Dr. Fernando Latapí, principal fundador de la Asociación Mexicana de Acción contra la Lepra. Además de la responsabilidad docente convenida con la Facultad de Medicina, donde impartió asignaturas dermatológicas entre los años de 1962 y 1994, su labor asistencial e investigativa se caracterizó por los lazos afectivos que trabó con los enfermos de lepra, cuya ancestral discriminación le exigió allegarse conocimientos antropológicos y el manejo diestro de la ética. Para entonces la Enfermedad de Hansen había dejado de ser incurable, lo cual resultaba significativo, ya que transformó el concepto de lucha contra ese padecimiento al aseverar lo improcedente de los lazaretos y recalcar el beneficio de descubrir casos que, manejados oportunamente, hicieran innecesaria su rehabilitación física y social.

La tarea más difícil que el Doctor Vivas Arjona enfrentó, durante los primeros cincuenta años de experiencia profesional, quizás haya sido su lucha contra los viejos prejuicios sociales, y atender eficazmente a quienes siendo víctimas de una enfermedad, tenían que soportar estigmas que los aislaba de su entorno. Después de prodigar sus conocimientos médicos tanto tiempo, cuando muchos universitarios han abandonado la vida activa, sobre todo en el campo intelectual, y se consagran a una jubilación placentera en sus casas, el Dr. Álvaro Vivas Arjona sigue en plena producción académica, con la frescura de un hombre que se adentra en la madurez, atendiendo los varios ámbitos de la vida en que ha destacado. Reconocer la trayectoria de este universitario, es una acción inaplazable. Sirvan estas líneas para encomiar la desinteresada entrega del Dr. Álvaro Vivas Arjona a las causas de la salud y la educación.

Continuar Leyendo

RECOMENDAMOS