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Editorial

La pandemia y el neoliberalismo

Mario Alejandro Valdez

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Las grandes economías del Primer Mundo están colapsadas, atravesando la peor crisis de la historia contemporánea, al haberse visto obligadas a paralizarse en respuesta al devastador ataque del COVID-19. Y pese a ello, todas y cada una de estas economías muestran cifras siniestras en el renglón de la pérdida de vidas humanas. Estados Unidos ha rebasado la noche de este jueves la cantidad de 50 mil muertes, Italia se acerca a las 30 mil, España y Francia pasaron hace días de las 20 mil, cifra hacia la que se va acercando, inexorablemente, el Reino Unido. Los sistemas de salud de todos estos países se encuentran rebasados, y han tenido que pedirle sacrificios heroicos a su personal sanitario, así como improvisar hospitales en todo tipo de espacios. Y pese a ello, los costos son terribles, y se avizoran peores en las semanas por venir.

Hace unos días, el gobernador Mauricio Vila anunció un hecho emblemático en el contexto que estamos esbozando: la reconversión del Centro de Convenciones Siglo XXI como hospital COVID especializado en casos críticos. Lo interesante del caso es que, durante 2019, su gobierno invirtió miles de millones de pesos precisamente en construcción de infraestructura de servicios para apoyar las actividades de las grandes empresas, en la lógica del capitalismo global neoliberal, con grandes recortes en el gasto social, particularmente en lo relativo a salud pública. De hecho, a todo lo largo del año pasado el personal de salud expresó continuas protestas por dichos recortes, lo que incluso llevó a estallar ante los medios al Dr. Eulogio Piña, líder sindical del ramo. Pero la crisis pandémica trocó los papeles y las circunstancias, y ahora el mandatario yucateco, correctamente, está priorizando el gasto en salud y en asistencia social.

¿Qué país en el mundo está enfrentando de mejor manera y con menos secuelas la terrible pandemia? Definitivamente NO las grandes potencias capitalistas, ni tampoco los llamados países emergentes, como Brasil, India y nuestro propio México. NO, el país que está encarando la pandemia con menos costos económicos y humanos es ni más ni menos que la aislada, bloqueada e insultada Cuba, que no sólo no está obteniendo apoyo de muchas naciones, sino que está brindando la experiencia y el talento de su personal de salud a países pobres y ricos, sin distingo de ideologías políticas o prácticas económicas, demostrando el verdadero sentido de la solidaridad humana.

Las diferencias fundamentales entre Cuba y el resto del mundo es que en la Isla de la Dignidad la salud no es un tema que tenga que ver con el dinero, ni con el estatus. Es un derecho humano de primer orden, una responsabilidad para todas y todos los cubanos, algo que se prioriza por sobre la infraestructura empresarial o los servicios de ocio y diversión, si bien estos generan una parte muy importante de las divisas que la economía cubana requiere. Y es que, desde nuestra perspectiva, lo que esta pandemia está manifestando es, precisamente, el fracaso del modelo neoliberal, de una forma de vida que lleva al capitalismo hasta su mayor extremo, desgastando todas las estructuras sociales que no conduzcan a la maximización de la ganancia. Esos países, incluyendo a México, que se han visto obligados a utilizar hoteles, estadios y centros de convenciones como hospitales, en realidad están reconociendo que se equivocaron absolutamente, al preferir invertir en herramientas para multiplicar el dinero, en vez de beneficios tangibles para las personas.

El camino está ahí. La pandemia podría ser una magnífica oportunidad para, después de haber tenido que reconvertir de manera emergente los centros de consumo, reconvertir nuestras estructuras sociales, económicas y políticas hacía el desarrollo humano, hacia el bienestar, la plenitud, la solidaridad y, porque no decirlo, la felicidad, que debiera ser el objetivo mayor de nuestras vidas. No será nada fácil. Los dueños del gran capital sólo están esperando que se supere la emergencia para volver a someternos a sus cadenas de consumo desaforado e irracional. Ya vimos que permitirlo es una opción, de ningún modo el único camino posible.

A propósito de…

Con el argumento de defender la vida, lo que buscan es el castigo

Cristina Martin Urzaiz

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Para Cristina Urzaiz Mediz, cuya reflexión y
análisis enriquecieron este texto.

A propósito de las reacciones respecto a la declaración de inconstitucionalidad del castigo penal por la interrupción del embarazo por parte de la Suprema Corte de Justicia, es evidente el deseo de agrupaciones “provida” e integrantes de la Iglesia Católica de imponer castigos, sin sopesar las causas que ponen a las mujeres en condición de tomar una decisión tan difícil.

El burdo caso del sacerdote católico del templo de San Juan Bautista de La Salle en Monclova Coahuila, Lázaro Hernández Soto, haciendo un llamado al feminicidio en contra de las mujeres que aborten, es un ejemplo del pensamiento de aquellos que más que defender la vida, buscan mantener el control sobre el cuerpo, los pensamientos y las decisiones de las mujeres.

Aunque luego aseguró que sus declaraciones fueron sacadas de contexto, las palabras del cura son imposibles de suavizar: “No apoyen a las jóvenes matando a sus hijos para que dejen de estorbar y se diviertan; mejor maten a sus hijas para que ellas no estorben

Lo dijo durante la homilía del domingo pasado, desde el púlpito, frente a la feligresía, lo cual le confiere un carácter de adoctrinamiento. Aseguró que una mujer que aborta “tampoco va a servir para nada, está hueca moral, física y sicológicamente” ¿Cómo funciona el cerebro de alguien que pretextando defender la vida, llama a asesinar mujeres, especialmente en un país donde se cometen 10 feminicidios diarios?

Por otro lado, estos integrantes de la Iglesia Católica se manifiestan tan profundamente preocupados por el bienestar de los niños cuando se trata del tema del aborto, pero no se escucha su voz acusadora en los casos de pederastia protagonizados por sus colegas.

Tuvo lugar otra reacción: una manifestación frente a la Suprema Corte de Justicia en contra del fallo de no penalizar el aborto, a la que asistió cerca de un centenar de personas, de acuerdo con los reportes periodísticos. Vestían de azul celeste, portaban globos del mismo color, así como imágenes religiosas y pancartas.

La reflexión se repite en este caso: si están tan preocupados por los niños mexicanos, ¿por qué no hacen mítines para demandar la acción de la justicia en contra del negocio de la pornografía infantil, que tan próspero es en este país o para cancelar los llamados “paraísos de turismo sexual” – con menores de edad que se ofrecen como mercancía – o para protestar por las constantes violaciones en contra de niñas y adolescentes, la mayor parte de los cuales quedan impunes?

Ahí es donde debería concentrarse la acción social en defensa de niñas, niños y adolescentes. Excepto algunas organizaciones de la sociedad civil, unos cuantos periodistas comprometidos con estos temas – tengo en la mente a Lydia Cacho, por supuesto–hay inacción, desinterés e incapacidad de reaccionar.

Si la Suprema Corte de Justicia acuerda – en una resolución que es un ejemplo de amplitud de miras – que es función del Estado prevenir los embarazos no deseados abordando el problema como un asunto de educación y salud, en lugar de penalizar, por ejemplo, a una adolescente que no cuenta con los elementos para hacerse cargo de un hijo, ¿no deberíamos estar todos los mexicanos complacidos por la transformación en el enfoque de un problema tan sensible?

Los banales argumentos del cura de Monclova en el sentido de que las mujeres abortan para “seguirse divirtiendo” se multiplican en las redes sociales, porque ésta es una sociedad muy dispuesta a señalar al otro – a la otra – con dedo flamígero.

Eso resulta más fácil que asumir que vivimos en un país machista en extremo, donde la violencia contra las mujeres es cotidiana, donde una gran cantidad de hombres consideran que tienen el derecho de tomar el cuerpo de una mujer o una adolescente o una niña o un niño impunemente, donde la auténtica educación sexual es inexistente, donde los servicios de salud están saturados y no funcionan o funcionan mal hasta en las urgencias, no digamos en temas de control de la natalidad o prevención de embarazos y donde las familias son incapaces de dotar de herramientas a los jóvenes para que el inicio de su sexualidad sea lo más sano posible.

En fin, muchos en nombre de la defensa de la vida, quisieran ver lapidadas a las mujeres, las adolescentes o las niñas que deciden no ser madres, la Iglesia Católica la primera, sin recordar aquello de “el que esté libre de culpa, tire la primera piedra”

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La política en Yucatán

Introspección histórica: en busca de los orígenes locales de la Revolución Mexicana (XIII)

Mario Alejandro Valdez

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Una empatía muy particular nació entre aquellos dos hombres tan disímbolos. Madero, el hombre del Norte, procedente de una de las familias acaudaladas de Coahuila, terrateniente, con estudios en Europa y vínculos con la teosofía y el espiritismo; Pino Suárez, el hombre del Sur, un abogado con los pies en la tierra, literato, clase mediero, de un catolicismo discreto… Pese a las diferencias, el vínculo fue inmediato, y ante las renuencias y ambigüedades del periodista Carlos Ricardo Menéndez González, José María fue designado por Madero, en aquel junio de 1909, como su representante en Yucatán.

Apenas salió Madero de Yucatán, Pino Suárez inició su labor, fundando decenas de clubes antirreeleccionistas en las principales poblaciones del Estado. En esas condiciones, y ante la proximidad de las elecciones para renovar el Poder Ejecutivo local, el tabasqueño aceptó la candidatura por las agrupaciones maderistas para enfrentar a Enrique Muñoz Arístegui, candidato oficial y gobernador interino, y al abanderado cantonista Delio Moreno Cantón, sobrino del Gral. Francisco Cantón Rosado.

A inicios de octubre de aquel 1909, y reconociendo el débil impacto de su candidatura, Pino Suárez ofreció su apoyo a Moreno Cantón, con la única condición de que éste reconociera el liderazgo nacional de Francisco Madero y se comprometiera a trabajar por su proyecto. Moreno Cantón, quien en realidad continuaba apoyando a don Porfirio pese a oponerse al candidato porfirista a nivel local, rechazó la propuesta, pero las alarmas sobre las consecuencias de una posible alianza resonaron en el Palacio de Gobierno, desde donde Muñoz Arístegui ordenó desatar una represión abierta, acusando a morenistas y pinistas del delito de rebelión. Muchos líderes y militantes de estas agrupaciones fueron detenidos, aunque tanto don Delio como don José María evitaron la prisión saliendo de Yucatán. Pino Suárez encontró refugio en su Tenosique natal, donde pasó varios meses. Sin oposición, el porfirista Muñoz Arístegui arrasó con la elección y tomó posesión de un nuevo período de gobierno en febrero de 1910.

Pino Suárez, entre tanto, mantuvo contacto con Madero, quien lo convocó a la Ciudad de México para participar en la Gran Convención Antirreeleccionista que se celebró el siguiente mes de abril. Durante aquellas reuniones, Madero anduvo siempre muy cerca de José María, e incluso intentó fuera desde aquella ocasión su candidato a la Vicepresidencia, puesto para el que fue electo Francisco Vázquez Gómez, quedando el tabasqueño como candidato a una de las magistraturas de la Suprema Corte de Justicia.

Mayo y junio fueron meses febriles en la campaña presidencial, y Pino Suárez acompañó a Madero a varios puntos de su gira por la república, aunque no se encontraba con él cuando fue detenido, unos cuantos días antes de la jornada electoral, en San Luis Potosí. Aquella detención, como es fácil comprender, ocasionó un auténtico caos en las filas antirreleccionistas. Muchos líderes salieron del país, refugiándose en poblaciones fronterizas con los Estados Unidos; otros se hicieron “ojo de hormiga” y comenzaron a actuar en la clandestinidad. El propio Madero, cuya prisión se relajó después de consumado el fraude electoral que permitió la reelección de Díaz, estuvo entre los primeros; José María Pino Suárez pasó lista entre los segundos, ocultándose, como en octubre anterior, a la vera del Usumacinta, en su querido Tenosique natal. Allí se encontraba la tarde del 20 de noviembre, la fecha proclamada por Madero para iniciar un levantamiento armado que expulsara al anciano Díaz del poder presidencial.

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Editorial

La realidad desde el derecho

José Luis Ripoll Gómez

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“Las leyes son como las telas de araña, a través de las cuales pasan libremente las moscas grandes y quedan enredadas las pequeñas.”
Honorato de Balzac.

El naturalismo como doctrina filosófica no admite nada por fuera de la naturaleza. Las leyes naturales determinan la propia existencia del ser humano; éste, por más que intente, no puede controlar. Autores de esta corriente son Emile Zola y Marco Tulio Cicerón. Por su parte, el positivismo es la corriente filosófica que pretende establecer que todo conocimiento genuino se limita a hallazgos “positivos” que deben ser necesariamente perceptibles sensorialmente y verificables. Es decir, utiliza el método científico como su sensor fundamental.

Pues bien, ambas posturas influyen en el derecho como propuestas ontológicas unívocas. De ellas parten el iusnaturalismo y el iuspositivismo. Para la primera, el derecho como fenómeno humano tiene su sustento en el propio hombre. El ser humano per se tiene derechos ineludibles independientemente de su reconocimiento por parte del Estado. El jurista alemán Gustav Radbruch dijo en contra el positivismo: “Derecho extremadamente injusto, simplemente no es Derecho.”

El hombre donde se encuentre tiene derechos humanos, más allá del lugar, época y tiempo. Para los iuspositivistas el único derecho que existe es el creado por el Estado. El derecho que transitó un proceso de creación y que además lo declaran válido. En el siglo XX aparecieron otras propuestas jurídicas como el neopositivismo basado en posiciones lingüísticas más que en ontológicas. Alguien se atrevió a decir: “Los límites de mi lenguaje, son los límites de mí mundo.

Viene a colación esta reflexión porque en los últimos días hemos visto como nuestro máximo tribunal ha finalmente declarado como inconstitucional el tema de la criminalización del aborto. Ahora los congresos locales deberán derogarlo de sus códigos penales estatales para estar en la misma sintonía del criterio de nuestro máximo tribunal. Se deberá iniciar un proceso de modificación al sistema jurídico mexicano con el propósito de adecuar el sentido de esta resolución al criterio de la SCJN. Se dieron cuenta los ministros después de muchos años de criminalización que era un derecho de cada mujer a decidir sobre su cuerpo. Las detenidas deberán ser indultadas y con sus derechos reservados a contra demandar al Estado por esta privación de sus libertades por una norma inconstitucional.

Ya lo decía John Rawls en su obra Una teoría de la justicia, el velo de la ignorancia es ponernos ese manto que nos impide ver nuestros intereses en juego en aras de una mejor justicia, sin favoritismos ni influencias de algún tipo. De esas condiciones de las que hablan muchos los políticos, pero que pocos de ellos practican. Para unas cosas el derecho a raja tabla para otras la gracia de la ley.

Por momentos llegamos a pensar que el dilema entre el iusnaturalismo y iuspositivismo estaba superado, pero hoy nos damos cuenta que sigue en la palestra política-jurídica de nuestras sociedades.    

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