Cientos de obras se han
desarrollado para construir, restaurar y embellecer la ciudad. Sobresalen las
realizadas en importantes símbolos habaneros, como el Capitolio Nacional, la Plaza de Cuatro Caminos, el
Museo de Cristina (con todo el patrimonio ferroviario), el Castillo de Atarés, la Finca de los Monos, el nuevo
emplazamiento del monumento al General Calixto García, los Jardines de la Tropical y otros. Se han
construido nuevos hoteles y se han beneficiado hospitales, escuelas y numerosas
instalaciones del comercio y la gastronomía. Entre el 15 y el 16 de noviembre
numerosos festejos populares y más de 16 mil fuegos artificiales darán la
bienvenida al 500 aniversario de La
Habana.
Cuando entre los días 15 y 16 del
actual mes de noviembre los habaneros estén festejando el 500 aniversario de la
fundación de la capital cubana (carnavales, fiestas en diversos puntos de la
ciudad con las mejores orquestas, 21 salvas de artillería desde la fortaleza de
La Cabaña,
justo a la entrada de la Bahía,
16 mil fuegos artificiales, ofertas gastronómicas por doquier, exposiciones y
otras formas de celebración), habrán quedado atrás muchos meses de gran
esfuerzo laboral constructivo, de restauración y embellecimiento de arterias y
edificios.
Con el apoyo de la población, de
organismos centrales del Estado y de todas las instituciones del Gobierno de la
capital, en los últimos meses se han terminado más de 2 mil obras
constructivas, de ellas 1 400 objetos de obra, entre las que sobresalen salas
de operaciones y de ingreso en Hospitales, laboratorios y aulas de escuelas de
distintos niveles, numerosas viviendas para familias del este de La Habana, que fueron
afectadas por el paso de un tornado en enero de este año.
Al comercio y la gastronomía
pertenecen alrededor de 900 proyectos constructivos de diferentes magnitudes y
con un alto impacto comunitario.
Se destacan, igualmente, los proyectos de restauración de emblemáticos lugares como el Capitolio Nacional, del Museo de los Bomberos, del Complejo de la Plaza de Cuatro Caminos, un símbolo de la capital cubana; la del Hotel Paseo del Prado, el Museo de Cristina con patrimonio ferroviario, el Museo de la Alfabetización, el Museo del Automovilismo, el Castillo de Atarés, entre otros muchos que ha venido enfrentando la Oficina del Historiador de la Ciudad y empresas de construcción. Igualmente, la popular Finca de Los Monos se ha convertido en un parque tecnológico para la recreación de los jóvenes y ya está en funciones el nuevo Hotel Paseo del Prado, justo a la entrada de la Bahía de La Habana.
Se ha mejorado el alumbrado público en
arterias importantes y se ha avanzado en los servicios comunales que atienden
los parques y las áreas forestales, y la limpieza de la ciudad.
La
Habana,
cuna de José Martí, de destacadas acciones revolucionarias a lo largo del siglo
XX, una de las plazas más fortificadas e importantes del imperio español en
América, real y maravillosa, parafraseando a Alejo Carpentier, siempre ha sido
hermosa por su arquitectura, por su historia, por su cultura y por su gente, a
pesar de las dificultades por las que ha atravesado Cuba en los últimos 60 años
a causa del asfixiante bloqueo de Estados Unido, y que de alguna manera se ha
reflejado en la ciudad. Pero es evidente que todo lo que se ha venido haciendo
al calor de este 500 aniversario, a partir de un programa que ha tenido la
mayor atención del gobierno local y del Estado, ha calado ya en los habaneros
todos.
Y se habla, con razón, que esta conmemoración del medio siglo es sólo un paso para seguir devolviendo el esplendor a esta gran ciudad, capital de todos los cubanos. Cuando hoy viernes, a las 9 de la noche, se produzca la ceremonia tradicional de la vuelta a la Ceiba que indica el lugar de la fundación de La Habana, y muchos ciudadanos tiren una moneda para solicitar que se cumpla un deseo, no dudo que muchos pedirán: “¡que continúe para siempre esta fiebre constructiva, de restauración y de embellecimiento en la capital de todos los cubanos!