La amena columna
Bocadillos, a cargo del abogado Rolando Bello Paredes, publicada el domingo 9
de octubre de 2016, en las páginas de Por Esto¡ abordó el espinoso tema del
robo de libros en las bibliotecas públicas o privadas, cometidos por quienes
abusando de la honestidad que debe prevalecer en el oficio del bibliotecario,
se dedican a sustraer valiosísimas joyas de lectura. Aunque en esa ocasión los Bocadillos
se ocuparon de un Bibliófilo de manos largas, originario de Cádiz, y de análogos
personajes o actos cometidos en Zaragoza o Perú, en Yucatán también hemos
tenido auténticos ladrones de libros, famosos por la frecuencia e ingenio con
que han cometido sus fechorías, lo que indudablemente sería útil para escribir
otra de esas atrayentes columnas dominicales. Pero el tema del robo de libros
en las bibliotecas, según dice Rolando Bello, se ha querido justificar a través
de la frase: Robar libros no es robar, atribuida a José Martí, cuya
autenticidad me solicita aclarar a sus numerosos lectores. Tengo que decir que
durante los años que llevo leyendo a Martí no me he topado con la frasecilla de
marras, ni me parece que el alto concepto que tuvo de los libros pueda sugerir
el robo como medio para apropiarse de una obra literaria, ni siquiera a la
manera justiciera de Chucho el Roto. En tal sentido, el Apóstol cubano
escribió: “Un libro nuevo es siempre un
motivo de alegría, una verdad que nos sale al paso, un amigo que nos espera, la
eternidad que se nos adelanta, una ráfaga divina que viene a posarse en nuestra
frente…” A la par, los atributos que descubrió en los libros básicos de
educación y el cariño que por ellos tuvo, despejan cualquier duda con relación
a la ética del independentista cubano: “Pies,
brazos, alas,-escribió Martí-todo
esto ponen al hombre esos primeros humildísimos libros de la escuela…”
Hace unos años
Luis Toledo Sande publicó un artículo donde señala que debido a la riqueza de
su legado, se oyen expresiones acerca de José Martí, como “lo dijo todo”, y
desde luego sirve para explicar cualquier acción, por encima de la autenticidad
del aforismo. Y añadió que para justificar el saqueo de bibliotecas, alguien
tuvo la ocurrencia de sostener que Martí había dicho: Robar libros no es robar,
y la frasecita hizo una fortuna porque lamentablemente continúa en circulación.
Por nuestra parte, hemos encontrado un
artículo titulado, La campaña electoral en los Estados Unidos, publicado por
Martí en Argentina el 11 de octubre de 1888, donde se encuentran claves para
comprender la ética que cultivó no sólo en el asunto de los libros, sino en
general con todo lo relacionado con la cultura, donde muestra con claridad su
ideario, que bien visto puede alejar de él la locución tan mentada. En ese
artículo de 1888 escribió:
“…emplear
en nuestro beneficio exclusivo lo que no es nuestro, es un robo. La cultura,
por la que el talento brilla, tampoco es nuestra por entero, ni podemos
disponer de ella para nuestro bien, sino es principalmente de la patria, que
nos la dio, y de la humanidad, a quien heredamos. Es un ladrón el hombre
egoísta. Es un ladrón el político interesado…”
Quien así
entiende la cultura, y en la vida fue ejemplo de humildad y sacrificios por los
otros, jamás pudo justificar el hurto de libros, ese saqueo que
desgraciadamente continúa y fomenta un mercado de libros raros y valiosos que,
sin embargo, pronto podría caer en desuso como efecto de proyectos como la
Biblioteca Yucatanense, dirigida hasta
hace poco por el buen amigo Faulo Sánchez Novelo, que por la vía digital
permite el libre acceso a verdaderas joyas bibliográficas y hemerograficas que
forman parte de la cultura y la historia de Yucatán.