Conecta con nosotros

Madre América: Cuba

Fallece Prima Ballerina Assoluta Alicia Alonso

Carlos Bojórquez Urzaiz

Publicado

en

Cubadebate dio a conocer la enorme pérdida de la Prima Ballerina Assoluta Alicia Alonso, la figura cimera del ballet clásico en el ámbito iberoamericano, quien falleció hoy 17 de octubre a las once de la mañana, a la edad de 98 años, según confirmaron a este prestigiado medio las autoridades del Ballet Nacional de Cuba. Hace 71 años fundó en La Habana el Ballet Alicia Alonso, hoy Ballet Nacional de Cuba.

Como su directora y figura principal, fue inspiración y guía para la formación de varias generaciones de bailarines cubanos y de otras partes del mundo, con un estilo propio que ha conquistado un lugar destacado en el ballet internacional. Las artes guardan luto universal por la dolorosa partida de Alicia Alonso, a quien tuvimos varias veces entre nosotros en Mérida, Yucatán, donde se le admiraba y quería tanto. El 4 de septiembre de 2016, por encargo del Ejecutivo Estatal Rolando Zapata Bello, en compañía del entonces Cónsul de Cuba en Yucatán, Dr. Mario Jorge García Cecilia, estuvimos a recibir en el aeropuerto de la ciudad de Mérida a la Prima Ballerina Assoluta Alicia Alonso, quien nos saludó con su habitual alegría. Descanse en paz Alicia Alonso, vivirá en nuestros corazones. Siempre.

Madre América: Cuba

Confieren a Eusebio Leal Spengler la Gran Cruz de la Orden Española

Héctor Hernández Pardo

Publicado

en

Le será entregada en ocasión de la visita de los Reyes de España a Cuba prevista para los próximos días, en el ámbito de los festejos por el 500 aniversario de la fundación de La Habana. Este  galardón se suma a los numerosos reconocimientos que ha recibido el Historiador de la capital cubana y Director de un extraordinario programa de Restauración del Patrimonio del Casco Histórico habanero.

Hace sólo unos días  se anunció en Madrid que el gobierno español concedió al doctor Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad de La Habana, la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III, la más relevante condecoración civil que puede ser  otorgada en España.

La Gran Cruz reconoce “comportamientos extraordinarios de carácter civil, realizados por personas españolas y extranjeras, que redunden en beneficio de esta nación o contribuyan a favorecer sus relaciones de amistad y cooperación con el resto de la comunidad internacional”.

La decisión del Consejo de Ministros de España se produce en la víspera del viaje de Estado que realizarán a Cuba los reyes de ese país, Felipe VI y Leticia, prevista a partir del 11 de este mes, en el contexto de los festejos por el 500 aniversario de la fundación de la villa de San Cristóbal de La Habana.

Eusebio Leal Spengler, Doctor en Ciencias Históricas y  Maestro en Ciencias Arqueológicas, es ampliamente reconocido en el mundo por su perseverante y extraordinaria labor a cargo del Programa de Restauración de La Habana Antigua, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.

Autor de numerosos obras literarias, entre las que sobresalen: Carlos Manuel de Céspedes, el diario perdido, Poesía y Palabra, Regresar en el tiempo, La luz sobre el espejo, Detén el paso caminante, y Fundada esperanza- El doctorLeal es también Director del Museo de la Ciudad de La Habana y se ha distinguido de manera particular por la conducción de las obras de restauración del Casco Histórico de La Habana, declarado por la UNESCO, en 1982, Patrimonio de la Humanidad, labor que le ha merecido elogios en todo el mundo.

Eusebio Leal –conocido también como un formidable orador- ha recibido  condecoraciones  y reconocimientos de Cuba y de otros países, entre ellas la Orden del Libertador Simón Bolívar, de Venezuela; la Orden de las Artes y las Letras, de Francia; la Orden Víctor Hugo, conferida por la UNESCO; la Orden Promérito Melitense de la Soberana y Militar Orden de San Juan de Jerusalén de Rodas  y Malta; la Orden al Mérito de la República Italiana; la Orden al Mérito por Servicios Distinguidos, del Perú; la Orden del Mérito de la República de Polonia; la Orden Nacional al Mérito de Colombia; la Orden Heráldica de Cristóbal Colón de República Dominicana; la Orden Vasco Núñez de Balboa, de Panamá; la Orden de Rio Branco de Brasil; Caballero de la Orden Nacional de la Legión de Honor, de la República Francesa; la Orden Juan Marinello, de Cuba.

Es también Doctor Honoris Causa de muchas universidades, entre ellas la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en Perú; y la Universidad Central de Chile. Recientemente el historiador de la Ciudad de La Habana,  uno de los más reconocidos intelectuales cubanos, fue seleccionado miembro de la prestigiosa Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias (AAA&S), en virtud de sus logros sobresalientes en el mundo académico, de las artes y de los asuntos públicos. Los 500 años que celebra la capital cubana, sin sombra de duda, arrullan su esplendor con el ingenio de Leal Spengler.

Continuar Leyendo

Madre América: Cuba

El Himno de Bayamo

René Villaboy

Publicado

en

El 20 de octubre en Cuba se celebra el Día de la Cultura Nacional. Fecha que culmina una jornada iniciada el 10 de ese mismo mes, al conmemorar el inicio de las luchas por la independencia en igual fecha, pero de 1868. Ese día las personas de Cuba no sólo dedican la ocasión para rendir tributo a todas las manifestaciones artísticas o a la literatura, sino sobre todo a conmemorar la historia y la tradición de un concepto de cultura mayor. Cultura que se forjó en los enfrentamientos indígenas a sus conquistadores, en la porfía de los esclavos negros que se iban al cimarronaje para escapar del cepo y el cuero, y que cristalizó finalmente en luchas anticoloniales del siglo XIX. Cultura que ha perdurado en las centurias siguientes, incorporando nuevas expresiones y formas de acción y creación. Este 20 de octubre se recuerda sobre todo una cultura de la resistencia en la Isla; que tuvo icónicamente su origen en el canto público de su himno de combate que devino en símbolo de la Nación y del Estado cubano: El Himno de Bayamo.   

Una vez que en la región oriental de Cuba se iniciaron los movimientos conspirativos -en agosto de 1867 -para desatar en la “siempre fiel isla” un proceso anticolonial, surgió la idea de componer un canto que condujera la lucha. En Bayamo, ciudad que hoy se ubica en la provincia de Granma, el Comité Revolucionario creado para preparar la contienda e integrado por importantes figuras de la ciudad, encargó a Pedro Figueredo -abogado bayamés conocido por sus íntimos y por millones de cubanos como Perucho- a componer un himno de combate para la futura revolución. Inspirado en el mayor símbolo de rebelión de la época La Marsellesa, Figueredo compuso la partitura de La Bayamesa, título original de la pieza. Pero sus elementales conocimientos de música lo llevaron a auxiliarse del director de orquesta, Manuel Muñoz, para instrumentarla. Más tarde fue presentada a otros líderes de la conspiración independentistas en Bayamo: Francisco Vicente Aguilera y Francisco Maceo Osorio, quienes dieron su anuncia a lo que se convertiría más tarde en Himno de la futura República en Armas.

La osadía de aquella pieza de combate se probó desde su estreno en las celebraciones del Corpus Christi, donde hasta las propias autoridades coloniales de la ciudad oriental escucharon el canto patriótico. Por cual, el gran Perucho fue requerido por la melodía insurgente que se popularizó con rapidez entre los habitantes de la urbe.

De esta manera, con el estallido independentista del 10 de octubre de 1868, en el ingenio Demajagua, la música de la Bayamesa aguardaría impaciente para ser convertida en la marcha de la revolución mientras discretamente se tarareaba por sus seguidores. El momento llegó el día 20, cuando tras varios reveses, las fuerzas encabezadas por Carlos Manuel de Céspedes tomaron la ciudad bayamesa y la convirtieron en la capital de Cuba Libre. Durante aquella agitada jornada la tradición histórica y la mitología popular cubana han perpetuado la idea de que Pedro Figueredo compuso allí mismo con piruetica postura- al sostener tinta, papel y tintero-sobre la montura de su caballo inmóvil llamado Pajarito la letra del himno de combate que luego representaría a toda una nación. Estudios históricos más recientes apuntan a que el patricio bayamés ya tenía preparado el texto y memorizó desde mucho antes, sólo que el carácter abiertamente antiespañol e independentista lo hicieron mantenerlo en estricto resguardo.

En definitiva, sea parte de un mito o de una verdad histórica, aquel día una parte de Cuba entonó por vez primera una marcha de lucha anticolonial que si bien emplazaba sólo a los bayameses al combate, terminó incluyendo a todos los cubanos en las luchas contra España. El Himno de Bayamo fue el canto de la República de Cuba desde 1869, y en sus estrofas iníciales expresó la voluntad de los habitantes de este archipiélago: ¡que morir por la Patria es vivir! Desde entonces la pieza de Figueredo es la forja musical de la cultura y la identidad nacional . El himno de Cuba que ha guiado durante más de 150 años a una nación que hoy celebra su Día de Cultura.

Continuar Leyendo

Madre América: Cuba

The Valley of Cubitas, primer asentamiento norteamericano en Cuba

Sergio Guerra Vilaboy

Publicado

en

El 9 de octubre de 1899 llegó al valle de Cubitas, en la costa norte de Cuba, en la antigua provincia de Camagüey, un equipo de técnicos y agrimensores estadounidenses encabezados por el ingeniero J. C. Kelly, encargados por la recién fundada Cuban Land and Steamship Company de medir las tierras recientemente adquiridas a precios ínfimos, parcelarlas y diseñar los planos de un nuevo asentamiento, al que calificaban como “la primera colonia de norteamericanos en Cuba”. En las oficinas de la Cuban Land en New York, surgían de los imaginativos dibujantes varias ciudades inexistentes en The Valley of Cubitas con los nombres de La Gloria City, City of Piloto, City of Columbia y Port Viaro, como parte de una desenfrenada y engañosa propaganda para la colonización de Cuba que atrajera a incautos.

Los pioneros procedían de todos los estados de la Unión y se concentraron en New York para su embarque hacia Cuba. El primer contingente, poco más de doscientos hombres y una mujer, encabezados por el general Paul der Voorts, partieron el 30 de diciembre de 1899. Al mediodía del 4 de enero de 1900 arribaron al puerto cubano de Nuevitas, desde donde los futuros colonos se trasladaron en tres pequeñas goletas al inhóspito Port Viaro. Muchos norteamericanos se negaron a desembarcar al comprobar que se les había engañado, pues en este puerto no existía ninguna construcción, sólo manglares y pantanos.

Sin embargo, la mayoría de los miembros de la expedición siguieron adelante y acamparon en el sitio donde supuestamente estaba La Gloria City, donde levantaron tiendas de campaña. En los días siguientes se les sumaron nuevos colonos hasta completar unos trescientos, entre ellos cincuenta empleados de la Cuban Land y varias decenas de peones cubanos, que se enfrascaron en la construcción de las primeras casas. Miles de agricultores norteamericanos continuaron llegando a The Valley of Cubitas en los años sucesivos, estimulados por las promesas y el engaño, aunque sólo los más audaces, o quienes no tenían otra alternativa, se quedaban.

La segunda ocupación norteamericana de Cuba, extendida de 1906 a 1908, dio un nuevo impulso a esta colonización al volver el gobierno de la isla a manos de Estados Unidos. En esos años se estableció en La Gloria City un destacamento de veinte soldados estadounidenses, con dos oficiales al frente, para la protección de sus habitantes.

En 1914 el conjunto The Valley of Cubitas, y en particular La Gloria City, alcanzaron su máximo esplendor. Residían en el valle más de tres mil norteamericanos, además de decenas de polacos, alemanes, ingleses, suecos, daneses, italianos y algunos de otras nacionalidades, junto a varios centenares de cubanos y braceros antillanos empleados como peones. Para entonces, La Gloria City contaba con juzgado, estación de policía, alcaldía, cuartel de guardia rural, oficinas de correos y telégrafos, teléfono hasta Port Viaro, escuelas, biblioteca, luz eléctrica y alumbrado público, tiendas, fondas, cantinas, barberías, lecherías, panaderías, una fábrica de jabón, fotógrafos, farmacia, médicos, herrería y dos hermosos hoteles de dos pisos ubicados en calles limpias y arboladas. La terminación de una carretera de piedra comunicó la villa norteamericana con la ciudad capital de la provincia, Camagüey, dejando obsoleto el viejo tren tirado por mulos que la unía a Port Viaro, hasta ese momento su única vía de acceso. No obstante su apogeo, la crisis de esta colonia norteamericana no tardaría en llegar y al final sólo quedaría un solo colono norteamericano en suelo cubano.

También te puede interesar: El último gringo en Cuba

Continuar Leyendo

BOLETÍN FRACTO

RECOMENDAMOS