Conecta con nosotros

Madre América: Puerto Rico

Cleptocracia Contributiva y otros males

Edwin Sierra González

Publicado

en

El nuevo año, junto con su nuevo gobierno, no da tregua. La administración, que parece dar señales de razón y entrega al interés económico sobre el salubrista, es un orden extraño donde las desconfianzas están a la orden del día. Las denuncias de apropiación ilegal y antiética de los haberes públicos y las vacunas contra la pandemia, sobre quienes les corresponde, son bochornosas. El juego con la salud, la educación y la población estudiantil es asqueante. Mientras el país palidece a la sombra de la pandemia, la escasez económica por la crisis y un preocupante aumento de situaciones de salud mental, que ha provocado seis suicidios en sólo unas horas, los líderes se enriquecen del erario usándolo a su antojo, expoliando los limitados recursos disponibles. Las leyes las acomodan para hacer de nuestro dinero lo que les place, imponiendo sus prioridades, no nuestras necesidades. Esto, empezando desde la junta de control, porque quien toma decisiones no supervisa, controla. No nos engañemos como solemos hacer.

En esa espantosa línea, el Estado Colonial, ha promulgado sedas leyes de beneficios contributivos que la Senadora del Partido Independentista Puertorriqueño, Hon. María de Lourdes Santiago Negrón, llamó “apartheid contributivo” pues privilegia a millonarios y extranjeros pudientes, haciendo del país un paraíso fiscal para ellos, sin que paguen impuestos de ninguna clase, mientras que a los nacionales los azota y les ahogan mediante impuestos sobre los míseros salarios que no aumentan desde el 2009. Beneficios contributivos para extranjeros, sin razón alguna,  porque en nada aporta a la economía del país, pues muchas veces, el establecimiento de estas empresas o millonarios no redunda en la creación de empleos, pero si en suculentas aportaciones a las campañas políticas de aquellos que desangran al país. Nos hemos encaminado, lastimosamente, a una cleptocracia contributiva y financiera. Nuestros dirigentes, en lugar de buscar el bien común, buscan enriquecerse mediante los recursos públicos.

Con ello en mente, el gobierno se propone abrir las escuelas públicas y privadas del país, aún sin los recursos para velar por la seguridad y salud de maestros y estudiantes, todo esto, tras la bochornosa aparición de la designada Secretaria de Educación, Elba Aponte Santos, quien ha sido criticada por las respuestas pobres, opacas y lentas, en un intento de consumir tiempo, ante la Cámara de Representantes en una sesión de interpelación. Su ejecución, entre otras acciones, le ha valido la no recomendación para la confirmación en el puesto por parte del Senado. A pesar del desastroso panorama, en su afán por abrir las escuelas, el gobernador colonial, Pedro Pierluisi Urrutia, ha hecho una declaración de emergencia para “acondicionar las escuelas” para el pautado regreso el lunes, 1 de marzo, que parece moverse para el 10 de marzo. La supuesta emergencia no es más que un mecanismo legal, pues en emergencia lleva nuestro sistema educativo décadas. Desde los desfalcos del PNP, partido del gobernador, bajo Víctor Fajardo, ex secretario recordado por su millonario desfalco a través del programa de “nuestros niños primero”;con la dejadez intencional del bipartidismo privando a las escuelas de materiales escolares y de higiene, así como salarios dignos para maestros; y sobre todo, con el cierre indiscriminado y venta de escuelas a los amigos del alma, quienes se ha hecho de estos edificios hasta por precios nominales de un dólares, para luego establecer colegios privados, aún cuando estas estructuras costaron miles al erarios público. Esta declaración es, simple y llanamente,  el acceso al gusto de millones de dólares de manera preocupante y vulnerable, sin los requisitos de ley para subastas. Un festín para los que gobiernan y se alimentan de la Secretaría y sus múltiples recursos, siendo esta la de mayor presupuesto en el andamiaje colonial, pues claro, hay que mantener las mentes adormecidas y dóciles a favor del sistema.

La ausencia de valores y ética es rampante, sosteniendo un sistema que apela al clientelismo, el nepotismo y otras manifestaciones de saqueo. Lo peor es la impunidad que parece cernirse sobre quienes violentan el orden y que, a pesar de su falta, se pasean por las ramas de la administración colonial y se siguen beneficiando de ella. ¿Acaso existe la posibilidad de inhabilitar a los violadores que privilegian a millonarios mientras someten y le roban al pueblo? No permitir la incursión de quienes observan un comportamiento antiético e ilegal. Incluso más allá, sobre quienes sus acciones drenen el fondo público y no observen una administración eficiente. ¿Cómo es que se mantiene en el cargo a aquellos cuya administración sigue arrastrando al país fiscalmente? La democracia busca el bienestar de lo público, nuestros líderes, si así puede llamárseles, parecen haberlo olvidado por completo. Y nosotros como electores, también.

Madre América: Puerto Rico

El eterno dilema del trabajador puertorriqueño

Edwin Sierra González

Publicado

en

En medio de la crisis económica que azota a Puerto Rico desde hace casi quince años, con un desgaste del modelo económico y un Estado paupérrimo que sólo busca alimentarse draconianamente de los ciudadanos, se ha erigido un nuevo debate público del que la prensa hace eco. A la isla, han llegado hermanos trabajadores mexicanos para trabajar en los campos del país, en el recogido de productos propios de la época. El anuncio, que ha contado con publicaciones de beneplácito de parte de las autoridades representativas mexicanas en la isla, ha levantado un debate de si el puertorriqueño quiere trabajar o es un vago, por el hecho de que extranjeros vengan a trabajar la tierra. Mientras el debate corre en las redes, las opiniones en la prensa están a la orden del día y las autoridades gubernamentales permanecen a la sombra, nadie profundiza en las problemáticas económicas, sociales e históricas que han vaciado los campos del país.

Un pellizco histórico…

La historia de Puerto Rico, a grandes rasgos, nos demuestra unos continuos patrones de explotación laboral, desde la dominación española, comenzando por los nativos y luego por los africanos esclavizados, (nótese el término, pues nadie nace esclavo, es un sistema opresivo instaurado). Aun cuando en la isla se abolió el sistema esclavista en 1873, el gobierno obligó a los libertos a firmar y trabajar para sus amos por varios años más, por lo que en realidad fue un proceso de transición en el que la libertad no se alcanzaba al momento, sino al cumplimiento de ciertos requisitos. Tras la invasión y ocupación de Estados Unidos a Puerto Rico en 1898, y éste pasa a ser un punto históricamente neurálgico en el asunto, ya que la isla pasó a convertirse en un gigantesco latifundio azucarero dominado por empresas ausentistas estadounidenses que sumió a la isla en unas condiciones económicas de pobreza comparables con Haití. Las empresas sólo tenían trabajo para los puertorriqueños en los periodos de zafra (cosecha), pues al haber sólo el monocultivo azucarero, los periodos conocidos como “tiempo muerto”, la pobreza, desnutrición y miseria se disparaban en el país. Aun en los periodos de trabajo, que se extendían de sol a sol, unas doce horas, la paga era miserable (menos de un dólar al día), y el campesino vivía siempre atado por deudas a los dueños de los grandes latifundios. La tierra, en lugar de ser aliento y sustento, se volvía la tumba del pueblo a mano de extranjeros y el beneplácito del Estado Colonial. Es ahí donde nace la primera raíz hacia el rechazo a la tierra: explotación, hambre y miseria.

Con el proceso de transición hacia la industrialización, uno tal vez accidentado por la ligereza con que lo llevó a cabo el gobierno, expulsó y desterró a miles de puertorriqueño que, alentados por el gobierno, se fueron del país a trabajar en las fábricas estadounidenses. Un éxodo masivo de compatriotas que no tuvo comparación hasta la ocurrida en esta crisis actual. Esa movilización industrial sacó de los campos a miles de ciudadanos y los llevó a las ciudades y al extranjero de la metrópolis anglosajona, lo que, sin duda, dislocó en números históricos la producción agrícola del país. El gobierno mismo inculcó el desamor a la tierra y desvaloró la necesidad de una capacidad alimentaria vasta para la población. Todo ello, se conjugó, para que el puertorriqueño promedio creara resentimiento a la tierra.

El eterno “des” salario…

Aunque puede afirmarse que Puerto Rico tiene una escala salarial que supera el promedio latinoamericano, también es muy real la inferioridad económica de la isla respecto a los Estados Unidos y el hecho de que el costo de vida en la Antilla caribeña es exorbitante. A pesar de los indicadores del costo de vida, los salarios en la isla no registran un aumento desde hace más de una década, en 2009, cuando el gobierno federal de los Estados Unidos aprobó un aumento escalonado, que también fue impuesto a la isla, a $7.25 USD (unos 147 pesos). A pesar de que el gobierno estatal tiene la autoridad para legislar sobre los salarios y elevarlo sin requerir la autorización del gobierno metropolitano, no lo hace, lo que hace de Puerto Rico una de las jurisdicciones con salarios más bajos y con uno de los costos y tasas impositivas más altas, pues el consumo se castiga con un impuesto del 11.5%, añadido al alto costo de los productos.

Para que se pueda tener una idea clara: un litro de leche cuesta $1.95 USD (39.58 pesos); una barra de pan de 450g cuesta $2.50 (50.74 pesos); un botellón de 4.5 litros, entre $0.89 y $1.83 (entre 18.00 y 37.00 pesos, dependiendo la marca) y un paquete de arroz regular, de poco más de un kilo, puede rondar entre $1.80 y $1.90 (38.50 pesos). En esos cuatro productos acabados de desglosar un puertorriqueño acaba de dejar una hora de trabajo, sin contar las retenciones de ley ni el impuesto por la adquisición de los mismos. El debate que actualmente se genera es por el hecho de que muchos puertorriqueños se resisten a trabajar en las condiciones laborales actuales, que han venido empeorando desde 2017, cuando el gobierno conservador y de derecha, eliminó los derechos de empleados y redujo beneficios por enfermedad y vacaciones hasta dejarlos prácticamente inoperantes. Además, se aumentó el periodo probatorio de 3 a 9 meses, lo que ha aumentado la incertidumbre y muchos patronos lo utilizan para cambiar de empleados y nunca otorgar permanencias o beneficios marginales. Muchos puertorriqueños han abandonado el país buscando mejores oportunidades de empleo y con la pandemia, el apoyo por desempleo ha sido masivo, como nunca antes y cientos de miles de trabajadores reciben beneficios por desempleo mucho mayores a los que ganarían trabajando, siendo incluso de dos a tres veces más.

Ante esta situación, el gobierno ha comenzado una cruzada, que más bien luce como represalias, contra aquellos que no se reportan a trabajar. El gobierno ha creado un portal para que las empresas y patronos reporten a los empleados que no han regresado a sus puestos de trabajos, una persecución como la instaurada por España en el siglo XIX con el Régimen de la Libreta. O sea, el gobierno les está pidiendo a los ciudadanos que dejen los beneficios, que, aunque pueden ser excesivos, resultan más decentes que los salarios, para irse a trabajar por el salario mínimo, cuando el mismo secretario del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos ha reconocido que la empresa privada tiene que subir los salarios pues no dan para vivir ante los constantes aumentos incluso en los servicios básicos y alimentos. Estas empresas son las que suben el costo de sus productos constantemente, pero siguen pagando salarios cuestionables. Desde hace años se está solicitando una revisión de los salarios, pues el promedio salarial es de apenas $1,160 dólares al mes, unos 13, 920, antes de descuentos de ley, cuando lo deseable son unos 25,000 (poco más de $2,000 mensuales), para poder cubrir los costos al mes de renta, servicios básicos de agua y luz y canasta básica de alimentos. El problema está en que el gobierno le exige a la gente trabajar por salarios miserables cuando los políticos y las clases dirigentes despilfarran pagando hasta sobre $5,000 dólares al mes a empleados acomodados en la cafetería de la Legislatura Colonial. La clase política se alimenta del trabajo de los ciudadanos que en este momento se resiste a la paga actual para forzar a subir los salarios.

La llegada de hermanos mexicanos para trabajar la tierra, se da en medio de un movimiento que en muchos lugares se utiliza, ya sea porque no hay la mano de obra esperada o porque se utiliza como mecanismo para no mejorar las condiciones de trabajo de los puertorriqueños. Este elemento no es nuevo, pues hace varios años se intentó traer enfermeras/os desde la hermana República Dominicana para no cumplir las exigencias de mejores condiciones laborales para las puertorriqueñas/os, lo que se traduce en una competencia desleal que se alimenta de la necesidad y los bajos salarios existentes en los hermanos pueblos latinoamericanos. El gobierno facilita la llegada de hermanos de otros países en lugar de trabajar por condiciones laborales dignas. Aunque mucho se ha criticado, son pocas las preguntas que se hace sobre bajo qué condiciones se busca contratar, los beneficios y demás. La triste realidad de estas empresas, muchas veces extranjeras, es que el gobierno les otorga exenciones millonarias, porque se carga sobre el trabajador los impuestos necesarios por el fisco. O sea, el gobierno y el sistema contributivo actual castigan al trabajador mientras beneficia a las empresas extranjeras. La pregunta sería, ¿bajo qué condiciones llegan estos hermanos mexicanos?, más allá del mínimo federal que deben pagarle, que dentro de su contexto podría resultar beneficioso. Se tiende a pensar que más allá del salario por hora, son muchas las obligaciones en las que no tendría que incurrir el patrono al ser extranjeros, como seguro social, desempleo, vacaciones, enfermedad u otros, al no ser empleados regulares, solo el patrono sabe.

Un ejemplo podría bastar…

Uno de los empleos peor pagados en Puerto Rico son los meseros. Este servicio supone un pago mínimo inferior al $7.25 por parte del empleador porque los comensales o clientes son los que pagarán esa diferencia. Esta industria en Puerto Rico emplea a personas por apenas $2.13 la hora, un reglamento que está vigente desde principios de la década de los 1990. O sea, que hace más de 30 años que no son revisados y los precios en los restaurantes han subido y se sigue pretendiendo que los clientes aporten entre el 10 y 20% del valor de su consumo en propina. Esta desigualdad es sumamente desventajosa, pues el sistema pretende que sean los comensales los que paguen entre el 80 y el 90% del salario de ese empleado. Esta práctica genera muchas situaciones que no están siendo fiscalizadas.

“María” y “Paco”, nombres ficticios que daremos a dos meseros de un conocido restaurante casual en la zona metropolitana de San Juan, reconocen que hay días en lo que hacen muy buena propina, pero que hay momentos en los que eso no ocurre y el patrono paga la diferencia hasta llegar al mínimo federal requerido. Hay días que me hago muy buena propina, porque en realidad mi salario lo pagan los clientes, pero el sistema es extraño, porque el patrono cuadra las propinas semanales, por lo que puede haber días que trabaje a 7.25 la hora y otros días no, pues como lo hacen global, los días que gané bien, tapa los días que no gane casi nada, dice “María”, guardando distancia y bajo promesa de anonimato para no verse afectada. Su compañero “Paco” asiente con la cabeza mientras escuchan perplejos la noticia de que su salario fue establecido en los noventa y no ha sido revisado hace treinta años. “A nosotros nos beneficia en el que estamos en un área céntrica y de mucho movimiento, sino la historia fuera otra”, sentencia “Paco”. Las historias de patronos que toman medidas contra meseros que no logran cuadrar su salario con propinas son otra de las historias de esta industria mal pagada en el país y de la que el gobierno se ha hecho de la vista larga por décadas.

Incluso, hay malas prácticas, dice “María”: Yo he trabajado en varios restaurantes y hay patronos que una vez cierra el restaurante, te mantiene trabajando en labores de limpieza y desinfección por $2.13, no te pagan el mínimo esas dos horas de cierre en las que tú no te haces propinas, pues no hay clientes, ya cerramos”. Aun cuando estos meseros no pueden hacerse propina, se les mantiene trabajando por el mismo salario, lo que plantea serios conflictos éticos y hasta legales, pues si la justificación del mesero para un salario tan bajo es que se hace propinas, ¿por qué no se iguala al mínimo cuando está realizando labores de cierre sin esta posibilidad de ingreso extra? “¿Por qué los clientes tienen que pagarnos sobre el 80% de nuestro salario, cuando no somos sus empleados? La propina no es que esté mal, pero debería haber una carga más equitativa, entre patrono y cliente. Los clientes pagan por la comida y también al mesero, cuando el patrono solo paga una mínima parte, cuestiona “Paco” mientras sujeta la bandeja de recoger las mesas.

No hay duda de que esta es una de las industrias más cuestionables del país, que son sus altas y bajar, requiere una seria evaluación que dignifique la labor que se realiza. Es inconcebible que el gobierno exija a la gente trabajar por salarios miserables cuando los políticos se lucran con la necesidad del país. No es una cuestión de vagancia como muchos quieren argumentar, sino de dignidad salarial, razón por la que muchas profesiones en el país están escaseando, ante los bajos salarios y las altas exigencias. Son cientos de miles los puertorriqueños que se van del país y no hay médicos especialistas, bomberos, maestros, policías u otros, como trabajadores agrícolas. No hay un verdadero interés de que el puertorriqueño se gane la vida, sino explotarlo, solo que la válvula abierta de fuga de talento que representa Estados Unidos, está vaciando la colonia y se están quejando.

Continuar Leyendo

Madre América: Puerto Rico

Inquisiciones religiosas desde el Estado colonial

Edwin Sierra González

Publicado

en

El fantasma de herejías, cual medioevo, pasea desde las instituciones del Estado Colonial, especialmente desde el Poder Legislativo, donde se ha asentado un movimiento político de corte religioso que ha llegado a avivar viejos debates y cuestionar avances en materia de derecho. Sin embargo, la dejadez y obsolescencia histórica imperante en la sociedad puertorriqueña, donde la historia se observa con gran desprecio, nos hace caer continuamente en los clichés tercermundistas de los que tanto se reniega y donde no se respeta la diversidad de opinión ni la individualidad, elementos esenciales de eso que llaman democracia, pero que aquí no es más que una ilusión. Una ilusión, porque en una colonia, donde el modelo “democrático” es tutelado y sopesando los intereses de la metrópolis, no hay una genuina voluntad del pueblo.

Recientemente, la senadora de corte religioso, Rodríguez Veve, quien se opone abiertamente a los derechos del colectivo LGBTTQ+ ha solicitado a un medio de prensa nacional que tome acciones o represalias contra el reconocido periodista Benjamín Torres Gotay, de su plantilla, por haber hecho expresiones contra las posturas de esta respecto a las “terapias de conversión” a través de su cuenta personal en una red social reconocida. El escándalo y las reacciones de las asociaciones de periodistas como la ASPPRO (Asociación de Periodistas de Puerto Rico), no se hicieron esperar. El mismo periódico para el que labora el periodista y otros miembros del Senado de Puerto Rico, condenaron las expresiones de la senadora fundamentalista, a la vez que levantaron la voz de alarma sobre las violaciones legales, humanas y constitucionales que constituían su pedido inquisitivo. Sin duda alguna, el hecho de que individuos, cuales quieran que sean, desde posiciones de Estado, intenten amordazar y amedrentar las voces disidentes a sus posturas oficiales como políticos, demuestra lo peligroso de las ideas absolutistas, carentes de debates y razón y que no se dan el permiso de ser cuestionadas. La mera insinuación o invitación, es un delito ético y moral, pues acallar a quienes piensan diferente, que no es nuevo en este país, es una ofensa. La privación de la libertad de prensa y expresión es inadmisible, en cualquier caso, pero el hecho de que venga de alguien que juró defender la constitución y sus postulados es algo más peligroso, pues pone en cuestión la veracidad de ese juramento.

En el pasado, como no existía una división entre Iglesia y Estado, para la primera, o sea la Iglesia, constituía un delito todo aquello que entendía contravenía su postura de fe, que, a su vez, era la fe del rey o regente. Así tenemos casos como el del gran Galileo Galilei, quien se enfrentó a la iglesia y ésta lo condenó por no avalar la teoría geocéntrica, pues Galilei favorecía el heliocentrismo, que la iglesia se negó a aceptar en su momento y hoy sabemos, con evidencia, que se equivocó. También tenemos las famosas guerras religiosas que destruyeron naciones enteras y miles de vidas, por la mera imposición religiosa de un credo en particular, sin respetar las diferencias individuales. Puerto Rico, como país colonizado durante toda su existencia ha vivido constantemente en la mordaza y opresión de quienes buscan mantenerse en el poder político, como España o Estados Unidos, con el beneplácito del Partido Popular Democrático, recordado por su ley de mordaza contra el independentismo, y el Partido Nuevo Progresista, cuyo afán anexionista nos ha regalado trágicos capítulos de violencia y opresión.

Situaciones como esta, donde se adjudican el derecho a silenciar las disidencias, son las que hacen reflexionar sobre la necesidad de señalar un detente en la intromisión excesiva de la Iglesia. El debate de la sexualidad humana, cuyos aspectos biológicos no son debatibles, pues son hechos irrefutables en materia reproductiva, nos lleva a una guerra de egos sobre quien debe imponerse, robando la atención a otros asuntos. Esa necesidad imperiosa de tener la razón a cualquier precio, nos separa cada vez más en un abismo sin medida. La pregunta urgente aquí es: ¿Cuándo peleará la Iglesia, o los feligreses de esta dentro del Estado, por una educación digna y de calidad, por mejores salarios, por la preservación del ambiente, por mejores servicios de salud, por la reactivación de la agricultura y las artes? No se quiere pensar que no les importa porque se alimentan de esa decadencia en todos los otros aspectos de la vida humana. La Iglesia y quienes la representan no puede simplemente enfocarse con quien comparte su espacio íntimo cada ser humano, somos más que la sexualidad que expresamos, esté acorde o no con nuestra realidad biológica y reproductiva.

Continuar Leyendo

Madre América: Puerto Rico

Puerto Nepotismo y otros ataques

Edwin Sierra González

Publicado

en

La nueva administración colonial del partido novoprogresista lleva apenas un mes con las riendas del país y los escándalos se sirven en bandeja grande, lo que no es de sorprender conociendo el historial delictivo y antiético de la institución que hoy gobierna. Sólo hace falta ganar el poder para comenzar la ver las virazones de postura y otros ademanes desastrosos que muestran la verdadera cara de quien gobierna. Pero no es una cara nueva, es una muy conocida, porque es la misma que menospreció a los muertos del huracán, la que escondió los suministros de agua, alimentos y otros víveres tras el terremoto de enero de 2020 y la que se burló del dolor del pueblo en un chat de homófobos, misóginos y prepotentes. La misma que el pueblo heroicamente hizo renunciar durante las famosas protestas del verano de 2019. Aún así, entregándose a su caudillo, una minoría del país le eligió, la suficiente como para entregarles nuestro destino, otra vez.

Sólo un mes hizo falta para que se develaran las intenciones del nuevo inquilino de Palacio respecto a asuntos neurálgicos del país que fuertemente afectan el desarrollo u otros temas. Uno de ellos, es el paupérrimo servicio eléctrico y su elevado costo que continuamente incrementa de manera aparatosa, hediéndose al país cada vez más en la pobreza y la necesidad. Mientras el hoy gobernador, Pedro Pierluisi Urrutia, condenaba en su campaña los aumentos de la electricidad, hoy le pregona al país que “tiene que acostumbrarse a los aumentos”, en lo que representa una nueva estocada a la clase trabajadora que se ve cada vez mas herida en un país que no ve el salario mínimo aumentar hace mas de 10 años. Sobre todo, porque el gobierno se apresta privatizar el servicio eléctrico entregándoselo a una empresa extrajera que no aportará nada al país, sino que se alimentará de él y podrán, so gusto y gana, aumentar los costos del servicio. Como si entregar el patrimonio fuese poco, que no es nuevo pues lo hicieron con otros, como la compañía pública de telefonía, este también indicó que no colocaría a familiares a trabajar con él dados los fuertes casos de nepotismo que han copado las primeras planas del país a causa de la Cámara de Representantes, donde los legisladores han colocado a familiares cercanos: hijos, parejas, cuñados, primos y hermanos, a trabajar dentro de la Asamblea a costosos salarios para el tesoro público, aún sin la preparación requerida para el puesto y en claras violaciones éticas. A pesar de los casi 200 casos que han salido a la luz, el mandatario ha vuelto a dar la virazón colocado a su hermana, Caridad Pierluisi, quien fue su directora de campaña, a trabajar en Palacio, so pretexto que no cobrará por su trabajo, sino que lo hará “ad honorem”, o sea, “de gratis”.

Este hecho resulta poco creíble, pues quienes buscan la gobernación del país no lo hacen siquiera por el salario del puesto, que es mas bajo que el del alcalde de la ciudad capital, sino por el prestigio, el poder y las redes de conexión, así como la información a la que se accede y sus vínculos, a los que después se les saca provecho una vez abandonada la Jefatura Colonial. Lo que se conoce como la “puerta giratoria” de la que muchos otros han hecho provecho, pues beneficia a las empresas privadas durante su mandato y al retirarse, estas les ofrecen un puesto en el que se sigue enriqueciendo a costa de los altos pagos cobrados a los ciudadanos. Un ejemplo ha sido el exgobernador Luis Fortuño, quien después de privatizar tramos de las autovías del país, hoy forma parte de la junta directiva de la empresa que año tras año aumenta los cobros de los peajes y de las que cobra sus rendimientos y ganancias por las supuestas mejoras realizadas a las mismas. Este asunto no es nuevo para el mandatario, pues antes de ejercer el poder ejecutivo colonial, era abogado de la Junta de Control Fiscal, la junta impuesta por Estados Unidos para “ordenar las cuentas del país”, pero que desde su imposición no ha sido más que un despilfarro de dinero que continúa desangrando al país en la mas absoluta miseria, comenzando por su presidenta, Natalie Jaresko. El gobernador parece saber jugar a ambos lados de la papeleta y no es de extrañar que lo haga en este momento.

La última golpiza del mes ha sido la afirmación del gobernador de que la educación en el país estaba paralizada, aún cuando lo maestros se han mantenido trabajando desde su casa y con horarios muy amplios y diversos que se han extendido hasta largas horas de la noche, pues se han dedicado a atender dudas de padres, preparar nuevos materiales didácticos para los estudiantes e incluso, ante los problemas de electricidad e internet que persiste en el país, han tenido que conectarse en lugares públicos desde sus carros para dar las clases, al igual que muchos estudiantes. El menosprecio por el magisterio en este país va mas allá del mísero salario que cobra un maestro, pues se le critica y se le juzga, sin que el Estado provea lo que le corresponde constitucionalmente. Es curioso como ahora se le critica, pero el Estado no ve su fallo como facilitador del proceso educativo, incluso con los alumnos de educación especial, que requieren de atenciones particulares y aún hay que seguir peleándolos en los tribunales. La prisa desmedida por abrir las escuelas, si los recursos y las medidas necesarias, será otro aguijón doloroso en un país cuyo modelo sanitario es lucrativo y ve en la enfermedad y la dolencia ganancias y no una vida que sufre y padece. Cualquiera diría que el gobierno prepara las camillas para que los hospitales del país se enriquezcan a costa del dolor. Solo sus mentes conocen la verdad, al país nos queda esperar.

Continuar Leyendo

RECOMENDAMOS