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Madre América: Puerto Rico

Humillación colonial a los jubilados puertorriqueños

Edwin Sierra González

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El país amanece con un nuevo capítulo de la bancarrota económica en la que le han sumido los tradicionales partidos políticos y sus administraciones rojiazules. Como si la crisis económica que sobrepasa la década, el exilio de miles de puertorriqueños, el aumento de la pobreza y el encarecimiento del costo de vida no fuesen suficientes, la gobernadora por causa constitucional, ha anunciado públicamente, que se allana a los designios de la Junta de Control Fiscal, un organismo impuesto por el gobierno estadounidense para controlar las finanzas y el tesoro público de la colonia puertorriqueña. La actitud servil de la mandataria colonial acaba de un plomazo con las esperanzas de miles de puertorriqueños de mantener sus derechos sobre las pensiones que trabajaron durante sus años de servicio.

En un mensaje televisado al país, la señora Vázquez, sostuvo que la mejor decisión que se podía tomar era allanarse a la determinación de la dictadura extranjera, pues de resistir, los resultados podrían ser peores. Entre lo que propone la Junta, es recortar en 8,5% las pensiones de los puertorriqueños que reciban unos $1,200 dólares mensuales o más, lo que equivaldría a comenzar a recibir unos 1,098. Aunque en un principio parecería no ser una reducción drástica, el recorte representa un abuso descomunal ante la explotación a la que es sometida la clase media y trabajadora del país por el sinnúmero de impuestos que laceran su poder adquisitivo y de desarrollo. No se puede perder de perspectiva que el alto costo de vida entre renta, utilidades básicas y alimentos, es descomunal. Añádase a ello, los gastos médicos a los que los jubilados, por cuestiones de edad, deben recurrir.

Para hacerse una idea, en Puerto Rico, un litro de leche cuesta $1.95; una barra de pan de aproximadamente 500kg, $2.50 y un galón de agua (3.79 L.), mínimo $1.00. Para el 2016, los puertorriqueños debían usar casi una quinta parte de su salario mínimo ($7.25 por hora) para adquirir la canasta básica de alimentos. Esto, sin contar el impuesto al consumo en la isla que alcanza el 11,5%, siendo la media en América Latina de 8,5 (2018). Puerto Rico es uno de los países más costosos en todo el continente y su insostenible carga económica lleva al exilio a miles de nacionales cada año. A pesar de ello, el gobierno se alinea con castigar aún más a la clase desprotegida en favor de los grandes intereses.

La señora Vázquez ha apostado con lanzar a mas puertorriqueños a la pobreza arguyendo, de manera cuasi grotesca, que ella también ha sido empleada pública toda su vida. Sin embargo, parece olvidar que ciertos empleados de la Rama Judicial, como ella, disfrutan de salarios muy por encima del ciudadano promedio quien con entre $1,160 y $1,200 mensuales, antes de los descuentos de ley, debe cubrir todas sus necesidades. Absurdísimo en un país donde se ha declarado que lo ideal es generar ingresos de unos $2,500 para cubrir de manera honrada las necesidades.

Su apuesta al miedo de que pudiera ser peor, sólo invita a la parálisis y a la dejadez misma con la que ella despacha el asunto. ¿Por qué no reducir los salarios en el gobierno? ¿Por qué no elimina plazas de confianza y asesoría en el Poder Legislativo? ¿Por qué no cortar desde donde verdaderamente hay margen para hacerlo? Porque no hay interés. Porque aunque pregone que no responde a intereses partidistas, defiende lo mismo que los dos partidos que se han turnado en el poder y han quebrado el país. La señora Vázquez ha sido y es parte del problema que asola el país. Parece que tendremos que salir nuevamente a las calles a tomar el país.

Madre América: Puerto Rico

Mezquindad, despilfarro y opresión, gobernando desde la sombra

Edwin Sierra González

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A casi un año de que Puerto Rico viviera uno de los momentos socio-políticos más importantes del joven siglo XXI, al lograr la renuncia de quien ocupara la jefatura colonial en lo que conoce como el Verano del 19, las islas boricuas enfrentan una nueva estela de corrupción, burlas y humillaciones con quienes, por mandato constitucional, culminan el periodo previo a unas nuevas elecciones coloniales el próximo mes de noviembre. Los recientes terremotos en enero y mayo, así como el cierre total y toque de queda impuesto desde el 16 de marzo por la gobernadora no electa, Wanda Vázquez Garced, han hecho del gobierno una cuna de mezquindad y despilfarro que muestra su verdadero rostro, un rostro gemelo del antiguo jefe del ejecutivo, que levanta alarmas y comienza levantar fuertes voces de protesta.  

El gobierno colonial se ha vuelto un lastre de vergüenza y despropósitos. Con las heridas de María aún abiertas y los recientes terremotos que no han dejado de estremecer el país, el Estado sigue fallando. No hay una visión clara de servicio al pueblo, pero sí un despropósito mezquino de aprovecharse de la vulnerabilidad, la dolencia y el vaivén emocional que afecta a millones de puertorriqueños que se encuentran sumidos en el desempleo, la necesidad, las deudas y la inactividad social de todo aspecto. La Secretaría del Trabajo apenas comienza, dos meses después de comenzada la crisis sanitaria, a desembolsar las ayudas a las que tienen derechos los cesanteados por el cierre comercial. A pesar de la errática gestión que le ha costado pasar vicisitudes a cientos de miles de personas, la Secretaria sigue en su posición a pesar de fuertes reclamos para que renuncie. Se ha revelado que es amiga cercana de la hija de la gobernadora no electa, y que está casada con un alto funcionario del gobierno anterior, con fuertes vínculos al partido gobernante, lo que la mantiene en su silla a pesar de la paupérrima gestión que implementa.

En medio de esta debacle económica que no parece tener un fin cercano, y que ha profundizado más sobre la década de depresión económica que ya afectaba la isla, el poder legislativo colonial, dominado por la derecha anexionista, se he propuesto imponer, abusando de su mayoría parlamentaria, un nuevo Código Civil y Ley Electoral que ha levantado fuertes oposiciones por la sangría que hace a los derechos civiles y a las garantías constitucionales del ciudadano con respecto a su voto. ¿Cuál es el empeño de aprobar códigos, leyes y reformas trascendentales en medio de esta pandemia? Sobre todo, porque los ciudadanos están imposibilitados de participar en los procesos por la situación y el gobierno no se los permite. ¿Por qué no esperan a que haya un verdadero espacio de diálogo y consenso? Son muchas las voces de alarma que se levantan indicando el intento de robo de elecciones por parte del partido gobernante dado que éste ha sido calificado como uno de los gobiernos más ineptos y corruptos, perseguido por una estela de escándalos que le han sacudido desde 2017 y que no se detienen. Entre los principales cuestionamientos está el cambiar las reglas electorales a sólo meses de las elecciones, el permitir un voto por internet sin garantías de seguridad y el querer apropiarse mediante partidocracia, de la Comisión Estatal de Elecciones, el organismo colonial que rige los procesos electorales en la isla.

De igual manera, el partido de gobierno sostiene que el Código Civil ha esperado mucho y que es un proceso de varios años. Si tanto arguye haber esperado, ¿qué les cuesta esperar un poco más? Si el partido de gobierno y sus huestes llevan más de 120 años reclamando la anexión total a los Estados Unidos, algo que evidentemente no ocurrirá, pueden esperar a aprobar leyes trascendentales en momentos oportunos donde el país pueda prestar atención y expresarse en vistas públicas.

Pero no, quieren hacerlo a escondidas, como ladrones en la noche, imponiendo y dinamitando la escasa e hipócrita democracia en la que vivimos. Varias organizaciones civiles y letrados han levantado la voz respecto a las nuevas limitaciones que propone este nuevo Código Civil que busca congraciarse con conservadores y sectores fundamentalistas, en una clara violación al estatuto constitucional de separación entre Estado e Iglesia. Con el nuevo estatuto civil, los matrimonios infértiles quedan prohibidos de buscar auxilio a través de una madre sustituta; si son convivientes no casados, pierden beneficios, derechos de herencia y bienes si hay separación. Además, obliga a las mujeres a solicitar permiso al tribunal para poder decidir sobre su cuerpo y pierden el derecho al aborto, en tanto que los padres quedan autorizados a someter a sus hijos a terapias de conversión si son menores de 18 y tienen orientación homosexual. En esa misma línea, la comunidad LGBTT y sus matrimonios perderían beneficios conyugales y bienes, derechos de herencia y gestación de madre sustituta con el problema de que los hijos en matrimonios gays ya no serían considerados hogares o familias. Como si ello no fuera suficiente, el nuevo código permitiría la privatización de playas, ríos, agua de lluvia, canales y caminos, entro otras cosas. Un verdadero retroceso a la Edad Media en pleno siglo XXI. Una de las voces más admiradas del movimiento anexionista en el país, Luis A. Ferré, decía que la razón no gritaba, convencía. En este momento, la razón no se impone, se demuestra. Hoy sus seguidores le dan la espaldaen un momento bochornoso para un país lastrado por 500 años de colonialismo.

Estas maneras de proceder son las que los alejan de su propio ideal, porque no hay honestidad y claridad en las acciones. No se puede hablar de libertad y democracia cuando se opera desde la opresión, cuando no hay prioridades y resulta imperioso celebrar un nuevo plebiscito no vinculante que atender las necesidades del pueblo durante esta crisis. Disponer de más de 2 millones de dólares para una nueva jugarreta política como un plebiscito, cuando el país se hunde en la necesidad, es un atentado contra la dignidad humana. Este país tiene un gobierno que lo ha desamparado todo el cuatrienio, pero que con migajas y unas monedas intenta comprarlo.

Mientras todo esto pasa, la isla se estremece en un nuevo escóndalo en el que allegados del gobierno que intentaron apropiarse de 38 millones comprando pruebas de detección del COVID-19, salen en un nuevo chat sacado a la luz en la que celebran el contrato porque “el virus fue productivo” y lo celebrarían hasta con un pastel. Un nuevo chat de la vergüenza, un nuevo verano que se acerca. Todo esto mientras el gobierno se prepara para restablecer comercios y actividades económicas en medio de inseguridades y otras problemáticas, pues la pandemia ya ha afectado a sobre 3,000 ciudadanos y le ha costado la vida a sobre 125. Todo esto, en medio del cierre que se ha mantenido, pero veremos lo que acontezca con las próximas aperturas, aún cuando el equipo médico del gobierno no lo recomendó. Lamentablemente, el gobierno ha preferido la política por encima de la salud y el bienestar común. Escasean los hombres y mujeres de Estado que sirven con propósito y nos abundan los Dionisio, mortales jugando a dioses de fiesta y placer porque al parecer, poco les importa. Nos merecemos un cambio, urgente, que pueda restaurar la confianza en el intento de gobierno que tiene el país.

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Madre América: Puerto Rico

Puerto Rico, salud y gestión emocional, el reto de unas islas golpeadas

Edwin Sierra González

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Los últimos tres años, especialmente desde el azote del poderoso huracán María en 2017, las islas puertorriqueñas se han visto abatidas por un hilo incesante de desastres naturales, y sociales también, que han puesto a prueba el límite individual y colectivo de tolerancia al dolor, el desamparo y la soledad. Los desastres causados por María, que originó la muerte de 4,000 puertorriqueños, se extendieron durante meses y todavía en la actualidad hay familias que intentan recuperarse. En medio de una crisis humanitaria que se extendió durante el 2018 y una hecatombe política que sacudió al país durante el 2019, el año 2020 no parece ser más benévolo. La acumulación de situaciones está causando estragos en el país y en la salud emocional de los ciudadanos que, en lo que va de año, se han enfrentado a terremotos, siendo el último el del pasado 2 de mayo de 2020, de 5.4 en la escala Richter, que afectó a la sureña ciudad de Ponce, destruyendo edificios y patrimonio arquitectónico. Éste se suma al sufrido el pasado mes de enero de 6.4, también al sur, y a la actual pandemia que ha provocado que sobre 390,000 puertorriqueños se sumen a las filas del desempleo ante una gestión errática por parte del gobierno que no les permite recibir los auxilios económicos que requieren.

La desorganización y la mala gestión gubernamental han disparado la pobreza, la necesidad de alimentos y el requerimiento de apoyos psicoemocionales. Según datos provistos por la Administración de Servicios de Salud y Contra la Adicción, la división de Primera Ayuda Sicosocial (PAS), desde que profundizara la crisis de la pandemia, ha visto sus líneas telefónicas saturadas con cerca de 2,000 llamadas diarias, mas de las recibidas durante el huracán María en 2017, lo que podría ser un indicativo del cúmulo de situaciones psicoemocionales que atraviesa la población ante tanta situaciones que han agravado la crisis económica que azota a las islas desde hace mas de una década.

Keren Borrás, quien es entrenadora profesional en Potencial Humano y Gestión Emocional, resalta que, “la inteligencia emocional es la capacidad para gestionar nuestras emociones y los cambios en pos de la toma de decisiones y la resolución de conflictos”. La también formadora puertorriqueña, con sobre 20 años de experiencia en el desarrollo de recursos humanos e inteligencia emocional, a través de su espacio Excelencia Emocional, sostiene que la mayor herramienta que podemos desarrollar en estos tiempos difíciles para Puerto Rico, México y el mundo es la fortaleza en las emociones, pues nos permite superar momentos difíciles de un elevado impacto emocional y recuperar el equilibrio interior, algo que muchos hemos perdido en América Latina a causa de todas estas situaciones dolorosas.

En un aparte con Informe Fracto, tras completar una sesión de apoyo que realiza para España, Borrás nos indica que la inteligencia emocional “nos aporta una gestión apropiada de la incertidumbre, la duda, el miedo y la presión”. Recalca además, que “cuando nos fortalecemos o pedimos apoyo, somos capaces de auto-motivarnos, encontrar alternativas y fuerza ante la adversidad para conservar el aliento y saber cuándo debemos tomar acción y cuando quedarnos tranquilos, hablar, callar y pensar a pesar de la presión”. Esto sin duda, ante la presión que Puerto Rico se encuentra recibiendo en este momento cuando más apoyo se requiere del Estado y el mismo se encuentra en su peor gestión, sumido en escándalos de corrupción, desfalco de la hacienda pública y la inefectividad de las ayudas por desempleo que cientos de miles no han recibido a pesar de estar los recursos disponibles. El gobierno puertorriqueño tiene en su poder sobre 2 billones de dólares para atender la crisis y aún así, son muchos los que aún se encuentran en necesidad.

En momentos de crisis como este, que se ve matizado por el encierro y el distanciamiento social impuesto por los gobiernos, la entrenadora caribeña enfatiza que “lo primero que requerimos hacer, es aceptar lo que estamos viviendo, pues siendo conscientes de ello, sabremos qué requerimos en cada momento”. La misma señala apasionadamente, que somos capaces de afrontar muchos más retos de lo que creemos y que por eso el filósofo de la antigüedad, Aristóteles, decía que “es en la adversidad cuando sale a la luz la virtud”. Un señalamiento importante pues Puerto Rico presenta un alarmante desfase emocional que durante la catástrofe del huracán María elevó la tasa de suicidios en un 28%, colocándolo en 254 casos para 2017. Los meses posteriores a María no bajaron de 20 suicidios al mes, lo que resulta alarmante, pues hay un alto grado de depresiones y otras perturbaciones emocionales a causa de los desastres naturales y situaciones económico-sociales que la pandemia exacerba. La desarrolladora del potencial humano, Borrás reconoce la fuerte retahíla de dolorosos suceso que han afectado el país, por lo que hace un llamado a ser amables con nosotros mismos para entender el aspecto sano que representa el miedo. Ella indica que “nuestro cerebro, automáticamente, nos lleva a dar el paso de protegernos. Requerimos ser conscientes de que es un momento que no podemos controlar, que solo llega y es importante mirarlo como un cambio que nos impacta, por lo que debemos darnos el permiso  y el tiempo necesario para que recuperemos la perspectiva de las cosas”. Con ello, podremos evitar las alarmantes y dolorosas cifras que muestran como cientos de puertorriqueños han visto en el suicidio una alternativa.

“El presente puede resultar en ocasiones una pesadilla de la que queremos huir. En otros momentos, podemos experimentar bloqueo y parálisis por lo que estamos viviendo. Momentos como este nos permiten avanzar y darle un sentido a nuestra vida eligiendo pensamientos que nos motiven a salir hacia adelante” esboza la autora, quien se encuentra redactando su segundo libro y reeditando el primero para un relanzamiento próximamente. A través de los talleres y seminarios que ha impartido en Puerto Rico, América Latina y Europa, donde ha impactado la vida de miles de personas de diferentes lenguas, Keren Borrás aseguró a Informe Fracto que una de las mayores herramientas con las que cuenta el ser humano es el amor, tanto propio como hacia otros, a tal punto que incluso un recuerdo es capaz de proporcionar un sentido vital para continuar adelante. El mismo también puede manifestarse a través de la solidaridad y el voluntariado, pues las conexiones sociales y la comunicación diaria nos llevan a crear vínculos de felicidad. Además, entiende que con todo lo que ocurre: los impactos atmosféricos que no ser controlan, los terremotos y una pandemia que nos ha llegado por sorpresa, nos ha llevado a reiniciar pensamientos e ideas, por lo que muchas personas buscan alternativas para adaptarse a lo nuevo.

Dado el momento que Puerto Rico vive, esta científica del alma, como cariñosamente le llama a su trabajo, reclamara urgentemente que “invitemos a las personas a pedir apoyo, a entender cómo funciona su mente y sus emociones”. Para ella, apoyar a restaurar heridas del pasado, a establecer un presente claro y que la gente pueda gestionar situaciones difíciles para llevarles a tomar consciencia de que tienen todo para avanzar es uno de sus mayores regalos, por lo que recuerda que es importantísimo entender, respetar y escuchar los silencios, miedos y preocupaciones sin juzgar. Este acompañamiento empático se vuelve necesario en una población que está sobre la media de afectados emocionalmente respecto a los Estados Unidos.

Antes de comenzar una nueva sesión, la entrenadora, que busca apoyar a las personas de Puerto Rico y el mundo, a formarse en el desarrollo sus destrezas emocionales con un novel proyecto llamado “Excellence Talent Academy – Master Experto de Talento”, aconsejó a nuestros lectores cultivar la fe en ellos mismos y que se permitan sentir para poder atravesar estos momentos de incertidumbre. Que pidan apoyo, pues no podemos elegir gran parte de lo que nos sucederá en la vida, sin embargo, si somos absolutamente libres de elegir la actitud con la cual afrontarlo, por lo que poseemos una fuerza interior que requiere ser entrenada: la resiliencia. 

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Madre América: Puerto Rico

Con o sin virus: la eterna crisis cultural en Puerto Rico

Edwin Sierra González

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No hay duda de los efectos del coronavirus han sido devastadores en todos los ámbitos de acción humana. Tampoco lo es novedad, el hecho de que la Madre Tierra sea la gran beneficiada de todo este proceso en el que la humanidad se ha visto obligada a detener su acción, positiva y negativa, sobre el planeta. Sin embargo, uno de los aspectos más lastimados en este proceso, y siempre, lo es la cultura, esa alma de los pueblos que reivindica caminos, identidades e historia. Mucho se ha escrito o hablado sobre el efecto económico de la pandemia, pero: ¿Qué de la cultura? ¿Qué con ese aspecto humano de gran interacción que se nutre del constante hacer-presenciar?

En Puerto Rico, la cultura adquiere unas dimensiones particulares, muy marcadas por su condición de territorio colonial de los Estados Unidos desde 1898, después de la invasión y ocupación de la isla. Mientras en la mayoría de los países del mundo la cultura representa una manifestación natural de su devenir colectivo, en Puerto Rico se vuelve una constante lucha de reafirmación colectiva e individual. Esto, por los constantes intentos de transculturación a los que la población es sometida, siendo la más recordada el intento de modificación lingüística para suplantar el español por el inglés, por lo que la educación se intentó impartir en inglés, incluso trayendo maestros estadounidenses. El proyecto fue derrotado en la década de los 40 del siglo pasado ante la renuencia de la población a abandonar el español puertorriqueño como lengua. Lo mismo ocurrió con la Fiesta de los Santos Reyes, celebrada los 6 de enero, pero nuevamente, se impuso la tradición. A pesar del paso del tiempo, la lucha continua y la crisis cultural en Puerto Rico es casi a témpore, sin principio y sin final, sólo marcada por momentos mucho más agudos, como este de la pandemia.

Elia Cortés, quien es bailaora de Bomba puertorriqueña, una de las danzas nacionales más antiguas al considerarse la primera del país y herencia directa de los esclavizados africanos durante la dominación española sobre la isla, señala que “la cultura es esencial y nos brinda la seguridad de lo que somos”. Cortés, con más de 30 años en el ámbito cultural nacional, tiene su propia escuela y compañía de bomba, Tamboricua, la primera fundada por una mujer en la isla caribeña. “El día a día de la gestión cultural en Puerto Rico es bien difícil, pues hay mucha gente que no cree que la cultura es trabajo, piensan que no es una profesión el fomentarla y preservarla”, lamenta, en medio de una pausa de sus clases ofrecidas ahora en línea por el COVID-19.  La emergencia sanitaria a nivel mundial, señala la directora y educadora, ha afectado un aspecto fundamental de la cultura latina: el compartir, el estar juntos día a día, en especial en el ámbito musical y del baile, donde el contacto se considera esencial.

Aún así esto no la ha amilanado y se ha rediseñado acudiendo a las redes sociales y la tecnología para realizar lo que ella llama el “toque espiritual y emocional” efectuando actividades virtuales e informativas, en vivo o pregrabadas, tanto para niños como adultos, aplicando un currículo educativo desarrollado por ella a base de la Bomba, de manera que conecten a la gente y les cree curiosidad, cada quien desde su hogar, pero unidos como pueblo en una misma cultura. Esto le ha permitido impactar incluso a niños y jóvenes con condiciones especiales que quizás no podían caminar o hablar, pero podían disfrutar.

Por su parte, Mitchell de León, quien es egresado del programa de maestría en Gestión y Administración Cultural de la Universidad de Puerto Rico, defiende tajantemente que “la cultura es lo que nos hace humanos y, lamentablemente, en Puerto Rico hacer cultura es un acto de supervivencia,” afirma mientras toma un café desde su lado de la pantalla. Sus palabras se enmarcan en la también crisis económica que experimenta la isla desde hace más de una década y en la que el gobierno colonial,  de la mano de la Junta de Control Fiscal, se ensaña en recortarle cada vez más a las instituciones culturales como museos, casas de estudio e incluso, la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, cuya matriz, Pro Arte Musical se encamina a sus 90 años, siendo la institución cultural más antigua del país. De León, quien se desempeña como gestor y coordinador académico-cultural desde 2017, en una institución sin fines de lucro, que apoya a jóvenes a completar estudios básicos para salir de la pobreza, entiende que hay que democratizar la cultura para abandonar lo que llama “cacofonía intelectual” donde entiende que “las conversaciones se basan muchas veces en titulares y no en contenido”, admite este gestor, quien lleva más de una década de quehacer cultural.

Sin duda, la pérdida del contenido se basa en la indisposición a patrocinar una cultura en condiciones por parte del Estado que elige repartir su presupuesto en otros menesteres aduciendo rentabilidad. El afán de rentabilidad ha llevado a que el protagonismo cultural en la isla lo lleven los artistas y la autogestión, donde Mitchell y Elia son ejemplo de ello. Ambos coinciden en que el COVID-19 y la cuarentena, ha sido un duro golpe a sus proyectos y a la clase artística en general por la falta de apoyo que reciben en ciertas instancias al no ser empleados en sí de alguna empresa, pero que las redes han sido una salida milagrosas en medio de la situación. Aunque Elia Cortés continúa su proyecto en las redes, Mitchell se ha rediseñado como músico y en su práctica privada se ha enfocado en crear contenido para podcast y redes sociales, que indica, es lo más que le han solicitado realizar en su casa-estudio, además de otros proyectos con artistas locales y en España.

El gestor académico cultural sostiene que los gestores y creadores culturales son hoy más esenciales que nunca: “Si no se masificara la cultura como se hace hoy día, tal vez sería mucho más difícil convivir en este encierro. Son estas actividades las que nos nutren y estimulan nuestra imaginación para no caer en depresión”, puntualizó. Mientras, Elia Cortés añade que, “a pesar del poco respaldo, en estos momentos ha sido la música y la cultura la que han permitido que la gente se sienta más tranquila y pueda encontrar un desahogo cantando y bailando” ante tanta incertidumbre. Ambos entienden que esta crisis, dentro de todas las que viven constantemente, debe servir para humanizar las acciones de las personas y mirar más allá de un mero consumo material, entendiendo que la cultura les pertenece a todos, es capaz de inspirarnos cuando estamos perdidos y es producto de todos como actores, conscientes o inconscientes. De igual manera, recalcan para finalizar que debemos volver a aprender a valorizar la cultura, así como se ha vuelto a valorar la producción de nuestros propios alimentos, sobre todo después del huracán María, donde importábamos el 85% del alimento que consumíamos. Recalcan que es importante darle continuidad a estos proyectos que alimentan el alma.

En Puerto Rico, la gestión cultural sigue afectándose y por el momento parece que solo los museos verán un pronto auxilio, todo esto, en medio de un continuo aumento de casos de coronavirus que ya sobre pasan los 1,300, le ha costado la vida a sobre 80 personas y el gobierno se desmorona en acusaciones de corrupción e investigaciones  por intentos de desfalco a la hacienda pública.

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