Conecta con nosotros

Madre América: Puerto Rico

La libertad prostituida: colonialismo y libertinaje

Edwin Sierra González

Publicado

en

A menos de tres semanas para las elecciones coloniales, el país es una efervescencia de dolor e injusticias. Una amalgama insostenible de rencores y guerras donde sobrevive el más fuerte y se mancilla sin límite la vida de quien sea, con tal de hacerlo caer o lacerarlo. Una vergüenza e incivilización que, descaradamente, se atreven a excusar tras la libertad y la expresión que cobijan las garantías constitucionales. Qué equivocados estamos como sociedad, si podemos denominarnos tal cosa en medio de estas actuaciones que más que garantizar y proteger, hacen del derecho una quimera. La libertad y el libertinaje no son lo mismo y en este país, producto de la enfermiza fijación colonial, ejercen mas el segundo que el primero, porque la libertad conlleva una responsabilidad que pocos aceptan asumir so pretexto de una opinión o una libertad de expresión que en realidad no es más que una farsa, una degeneración última de las garantías individuales del ciudadano, para humillar, golpear, lastimar e incluso, asesinar conciencias.

Qué tanto seguimos involucionado como sociedad e individuos, que muchos creen que por tener derecho a opinar y expresarse, los demás tenemos la obligación de escucharlo. Qué gran mentira. Hay opiniones que no merecen ser escuchadas o que no aportan nada. Son palabras al vacío, palabras absurdas e irrelevantes que en ocasiones quien la pronuncia no tiene otro propósito más que el de lastimar o proporcionar una lista de apreciaciones incomprensibles, basadas en un fanatismo ciego o la desinformación. Eso, sencillamente, porque nunca solemos preguntarnos el para qué de nuestras acciones, porque somos una masa sin rumbo, unos libertinos de pensamiento que no hacemos mas que, cual víboras, intentar opacar y devorar a quien no se acopla a nosotros. Vamos, con la palabra, acuchillando a mansalva porque no hay derecho a diferir. Así empiezan muchos con sus hijos, cuando no piensan igual: “tú no sabes lo que dices”, “tú no piensas”, “tú no sabes nada”. Y así, desde un vínculo tóxico que se genera desde la familia, quieren domar a toda la sociedad para que piense igual. Porque crecemos castrado ideas y sueños. Que mucho nos falta por crecer, por razonar, por trascender.

En días como estos, en los que el país se juega la vida eligiendo a quienes dirigirán a esta colonia quebrada y empobrecida, la sociedad ensordecida por el fanatismo arremete contra la disidencia política, empezando, tristemente por los hogares, donde familias se enfrascan en burlas contra quienes no se alinean ideológicamente. Así lo vemos en los medios de comunicación también donde se ha llegado incluso a atacar a una candidata sexualizando la foto de su hija, menor de edad, en un programa de televisión. El ataque es vehemente y putrefacto, a tal manera, que se crean grupos en aplicaciones de mensajería instantánea para desacreditar, humillar y fabricar situaciones que roben espacio a los asuntos del país. El bipartidismo tradicional ve amenazado sus intereses de tal manera, que cobijado en la libertad de expresión, o más bien su acostumbrado libertinaje, ataca sin piedad la dignidad humana. Parece ser que la amenaza es tan real a sus intereses que, incluso, han comenzado a crear pautas publicitarias comparando a los nuevos movimientos con sus oponentes tradicionales, cuando históricamente, se atacaba el bipartidismo entre sí. No hay duda de que el panorama político es otro y las grandes mayorías parlamentarias están quedando en el olvido para darle a la isla el gobernador o gobernadora electa con el menor apoyo electoral en su historia. La incertidumbre y las ansias de poder han arrasado con todo raciocinio humano individual y colectivo.

El día que desarrollemos la capacidad de cuestionarnos a nosotros mismos y dejemos de repetir, faltos de lectura y análisis crítico, seremos un mejor país. El fanatismo ciego de escuchar llamados apocalípticos y cánticos de sirena nos está llevando a arruinar el país y a desangrarlo, de manera tal que se vuelva inhabitable. El éxodo es masivo y monstruoso. Solo un cambio de gobierno podrá cambiar los tristes destinos de este país que te ha visto históricamente imposibilitado de decidir sobre sus destinos de una manera digna y sin la atroz intervención de una potencia extranjera a la que solo le importan sus intereses.

Continuar Leyendo

Madre América: Puerto Rico

3 de noviembre en Puerto Rico: Un panorama político

Edwin Sierra González

Publicado

en

Mientras el mundo vivía desbocado a la espera de los resultados de lo que podría pasar en los Estados Unidos, en Puerto Rico se miraba con igual intensidad el proceso electoral que ocurría en el país. Aunque los puertorriqueños no tienen derecho a votar por el presidente o congresistas, iban  a las urnas a elegir a los líderes que administrarían la colonia por los próximos cuatro años. En un sólo día se renovaría la gobernación, la comisaría federal, las cámaras legislativas y las 78 municipalidades de la isla. Más de dos millones de ciudadanos eran llamados a las urnas para renovar dos de los poderes constitucionales en uno de los climas políticos más tensos, marcados por el desgaste económico, el aumento de la pobreza, los estragos de los desastres naturales del huracán María en 2017 y los terremotos de enero del 2020. A ello se añade, el deterioro institucional de los partidos tradicionales cuya base se ha desgastado elección tras elección, al igual que la tasa participativa de ciudadanos que se involucran en el proceso. Los resultados son toda una paleta de análisis como nunca antes.

El primer punto imposible de ignorar es el desgaste participativo que ha venido sufriendo el país. Mientras el proceso electoral llegó a registrar una participación de hasta 88%, desde las elecciones del 2000, que dieron comienzo al nuevo siglo, la participación ha ido registrado una continua baja que bien puede deberse a dos factores fundamentales: la fuerte migración a los Estados Unidos y la apatía hacia los políticos y sus instituciones. En cada cuatrienio la participación es menor, acabando de registrar un histórico 52%, lo que llevó a la isla de sobre dos millones de votantes a apenas un millón doscientos mil. Como si ese dato no fuera revelador, el bipartidismo tradicional, ejercicio por el Popular Democrático y Nuevo Progresista, se desploma a niveles históricos otra vez. Mientras los populares supieron por décadas sostenerse en el monopolio del poder, en este último ejercicio electoral apenas sobrepasaron los 385,000 votos, cuando supieron ganar elecciones por sobre 975,00 votos. Por su parte, el Nuevo Progresista, que revalida ya en el gobierno colonial con un primer caso de corrupción sin haber juramentado el cargo todavía, llega a un desplome histórico de votantes tras rebasar el techo de los 400,000 votos, lo que significa un gran desinfle a un partido que supo ganar elecciones con más de un millón de votos.

Este varapalo electoral, se cimenta en las nuevas alterativas electorales que se presentaron al país: Movimiento Victoria Ciudadana y Proyecto Dignidad, además de un histórico apoyo al Partido Independentista Puertorriqueño, el cual obtuvo casi u 14% de los votos emitidos, una gesta magnífica respecto a una institución que se encontraba rezagada en los últimos 20 años. La irrupción de estos proyectos políticos no sólo contribuyó a un mayor desarraigo y desafección hacia los partidos tradicionales, sino que alteró la composición habitual del gobierno, en especial las Cámaras Legislativas. En esa línea, el Poder Ejecutivo y  Legislativo no son del mismo partido y este último presenta las Cámaras políticamente más diversas en la historia del país. La amalgama representativa es tal que, por ejemplo, el Senado, compuesto por 27 miembros, con mayoría en 14, se compone de la siguiente manera: Popular Democrático 13, Nuevo Progresista 9, Victoria Ciudadana 2, Partido Independentista 1, Proyecto Dignidad 1 y un senador independiente, o sea, si partido político. Su contraparte, la Cámara de Representantes, compuesta por 51 miembros, habrá de constituirse de la siguiente forma: Popular Democrático 26, Nuevo Progresista 21, Victoria Ciudadana 2, Partido Independentista 1 y Proyecto Dignidad 1. Por primera vez en más de 60 años, los partidos se tendrán que sentar a negociar, escucharse y dialogar, sin la posibilidad de imponerse sobre las minorías., pues estas juegan ahora un papel importante en la toma de decisiones.

Aún así, el panorama político del país no está del todo definido ante las irregularidades que se presentan en el proceso. Ha sido sumamente sospechoso que la Comisión Estatal de Elecciones haya presentado los resultados del 95% de los Colegios Electorales la misma noche del evento. Sin embargo, ha demorado cinco días para presentar al país el restante de los colegios. La situación es especialmente pasmosa en el Distrito Senatorial de San Juan, donde los votos a la alcaldía y la plaza legislativa del Distrito Representativo 3 no han podido ser determinados y sus candidatos por Victoria Ciudadana aún se encuentran en contienda esperando el escrutinio general. Sobre todo porque se ha reportado cientos de incidencias donde no aparecen votos dados a candidatos que los ciudadanos han juramentado que le votaron y su voto no aparece registrado en el colegio correspondiente.

Queda por verse lo que sucederá y aunque el bipartidismo ganó de manera débil y paupérrima, lo cierto es que el país se abrió a una nueva pluralidad de voces que confrontan los poderosos discursos tradicionales que se habían sostenido por décadas. El electorado está trasformando la manera de construir el país, falta ver si los líderes electos se hacen eco de ello.

Continuar Leyendo

Madre América: Puerto Rico

Vicéns Rivera, una candidatura escrita a mano

Edwin Sierra González

Publicado

en

Entrar a la política en Puerto Rico, quizás como en muchos países latinoamericanos, es un juego difícil y hasta sucio, dirían algunos. Las contiendas electorales, que tienden a sostener un carácter personalista se recrudece con el paso de los días mientras se acerca la jornada final que decidirá los destinos de una colonia centenaria por los próximos cuatro años. El país, que se enfrenta a unos comicios que buscan retar el bipartidismo rojiazul tradicional que ha destruido las instituciones y las arcas públicas, presenta al archipiélago caribeño nuevas opciones que estiman que el gobernador electo, lo hará con el por ciento de voto electoral más bajo en la historia: menos del 40%. Esto, porque el vetusto sistema electoral del país no permite alianzas y otorga la victoria a quien obtenga mayoría simple de votos, sin la búsqueda de consensos o una mayoría sustancial del mas del 50% de los votos, como ocurre en otros naciones de la región.

En medio de este puje electoral, se presenta a las elecciones coloniales Gabriel Vicéns Rivera, un maestro del sistema público de enseñanza, quien ha plantado bandera en el panorama político del país como el primer maestro en aspirar a la jefatura de Estado y el primer candidato abiertamente homosexual. Más que un hincapié en estos dos aspectos de su vida, es un reconocimiento a su valentía, primero por su apertura pública ante un país machista y patriarcal; y segundo por venir de una de las profesiones más golpeadas y humilladas por el gobierno: el magisterio. Por ello, Informe Fracto se dio espacio para conocer a este candidato por nominación directa y sus posturas.

Vicéns, quien se ha desempeñado en el magisterio por los pasados dos años sostiene que “ser el primer candidato abiertamente gay estaba ya pasado de tiempo. La comunidad LGBTTIQ siempre ha buscado candidatos y gobernantes que asuman posturas de reconocimiento sobre nuestra dignidad humana. Habiendo un candidato abiertamente machista y homofóbico, en justicia, debía existir un contrapeso al odio”, en referencia a los candidatos conservadores que se oponen a los derechos de este colectivo, y el por qué de su decisión respecto a exponer públicamente su sexualidad. Más allá de ello, este candidato que busca que los electores escriban su nombre en la papeleta, busca que los puertorriqueños entiendan que “todos somos políticos porque -independientemente nos guste o no- pertenecemos a una comunidad política ya que estamos sujeto a las decisiones que se tomen en las estructuras gubernamentales”. Su llamado está basado en la apreciación de que la participación electoral en Puerto Rico es alta, aunque se ha desgastado en los últimos cuatrienios hasta llegar a un 55% de participación, la ciudadanía no se involucra en los procesos de política pública, limitándose a una elección cada cuatro años.

A pesar de ese enfoque, el candidato reconoce que es un proceso complicado, pues en Puerto Rico, existe visión generalizada de que todos los políticos son iguales en referencia a los numerosos casos de corrupción y clientelismo político que azota al Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo. Sobre todo, porque, como indica tajantemente, la isla tiene la experiencia de que “hay políticos que simplemente son un sello de goma y esperan órdenes de su partido para votar a favor o en contra de las medidas que se presentan en la legislatura”. Los partidos le llaman equívocamente a esta acción “disciplina”, pues va en detrimento la disidencia en las ideas y el debate, imponiendo así la obediencia ciega. El educador en inglés como segundo idioma, hace hincapié en el hecho de que los políticos que le fallan al pueblo, llegan con votos y es importante reconocer que con votos, los ciudadanos les van a sacar del poder para darle un nuevo significado a la política”. En ese sentido, Vicéns señala el aspecto positivo de su participación pues enfatiza que se ha podido educar sobre lo que representa un voto por nominación directa y llevar el mensaje de un cambio urgente al bipartidismo.

Cuando Informe Fracto le pregunta sobre qué le hace pesar que puede ser visto como una posibilidad verdadera, el candidato por nominación directa, expresa enfáticamente que no se considera un político de carrera. “No soy abogado, doctor o ingeniero y represento una clase obrera que ha sido igualmente acribillada por gobiernos del Partido Nuevo Progresista y el Partido Popular Democrático”, sentenció. De igual forma, añade que viene a demostrar que “para gobernar no hace falta experiencia corrupta, sólo voluntad y sensibilidad”. Para ello, entiende que su candidatura tiene un principio fundamental: visibilizar el magisterio puertorriqueño y la Comunidad LGTTIQ, lo que representaría en cada voto un servicio a favor de la educación pública y la equidad. En un planteamiento de gran valía, este candidato subrayó que “mi candidatura provee una alternativa adicional, un mensaje que será escuchado tan alto como altos sean los votos obtenidos. Soy transparente y he dicho que no soy la única ni la real alternativa al bipartidismo. Siempre he validado a (Alexandra) Lúgaro y a (Juan) Dalmau, (candidatos a la gobernación por el Movimiento Victoria Ciudadana y el Partido Independentista Puertorriqueño, respectivamente) como alternativas al bipartidismo también. No podemos estar -los candidatos ni los seguidores- en esa pelea por el tercer lugar, tenemos que lograr que rojos y azules se disputen el penúltimo lugar, pero si no fomentamos esa confianza en los electores tradicionales, se hará muy difícil convencerlos que representamos un cambio”.

Como parte de ese cambio, respecto a sus propuestas, adelantó a nuestra revista, que como mandatario, declararía una emergencia educativa, derogado así la Ley 85, que entrega la educación pública a intereses privados. Además, implementaría una educación con perspectiva de género y aumentaría el salario base del magisterio a $4,000 dólares al mes para evitar la fuga de docentes y atraer nuevos profesionales a ocupar los salones de clases. Estas medidas se consideran urgentes pues la fuga de docentes hacia los Estados Unidos es pásmate ante la baja paga que recibe de solo $1,750.00 dólares, aún con grado y reválida magisterial y de especialidad a enseñar.  

Para completar, el candidato busca reafirmar en los comicios del 3 de noviembre, la tendencia que se ha estado presentado en el país, donde los dos partidos principales se ha desgastado, a tal punto, que entre las elecciones de 2012 y 2016, entre ambos partidos, perdieron mas de medio millón de votos, según datos oficiales comparados, provistos por la Comisión Estatal de Elecciones. “Estoy convencido que mientras más candidatos y partidos, menos excusas hay para votar por los dos candidatos que representan el abuso y la corrupción en Puerto Rico. El 3 de noviembre será una elección histórica”, finiquitó, confiado en que el bipartidismo se debilitará mas y dejará de prevalecer.

Continuar Leyendo

Madre América: Puerto Rico

Incongruencias e hipocresía colonial

Edwin Sierra González

Publicado

en

Puerto Rico, a pesar de su idílica posición tropical, es un país de grandes complejidades y complejos coloniales que lo llevan a mirarse de una manera poco apropiada. El sentido del juicio por aferrarse a ideas o cosas, llevando a excluir a quien no piense igual es pasmante, de tal forma que se te desacredita por la discordancia que puedas tener con la sociedad, más allá de tus capacidades o méritos académicos profesionales. Disentir en una colonia es casi un crimen a pena de muerte.

La eterna cuestión religiosa

Las debacles coloniales con la orden del día y en medio de un proceso electoral, hay quienes usan todo contra su oponente, incluso aquello que nada tiene que ver con sus ejecutorias, pero saben que determinará mucho en la mente de aquellos cuyo pensamiento no les permite separa una cosa de otra. Hace cuatro años, en 2016, trascendió en varios medios que la actual candidata por el Movimiento Victoria Ciudadana, Alexandra Lúgaro, en aquel momento candidata independiente, tiene convicciones religiosas no tradicionales, lo que levantó y continua levantando el clamor de varios sectores predominantemente fundamentalistas quienes arguyen que la misma no puede ejercer la jefatura del país por no comulgar con las ideas religiosa tradicionales. Nada más lejos de la verdad y absurdo. Es obligatorio preguntarse: ¿En qué momento olvidamos la separación de Iglesia y Estado?

Todo el mundo repite el estribillo de separación de Iglesia y Estado sin cesar, pero, ¿por qué existe? Durante largos siglos la iglesia tuvo control sobre las monarquías o pueblos medievales y modernos, así como sobre su desarrollo económico, político y social. Cuando la Iglesia y el Estado eran uno, las libertades individuales eran débiles o inexistentes. Contrariar la fe del monarca podía costar la vida. Europa ha sido escenario de innumerables luchas religiosas y persecuciones, siendo España e Inglaterra dos lúcidos ejemplos: los ingleses con las luchas católico-anglicanas y España con su Inquisición, la cual se extendió a América costándole la vida a innumerables seres humanos. Vidas perdidas por no comulgar con lo establecido o sus normas. No tenemos que irnos tan lejos, en Puerto Rico el protestantismo no tuvo espacio hasta el siglo XIX y tuvo sus consecuencias. Cuando el monarca expedía ciertas cédulas, por ejemplo, para la entrada de extranjeros uno de los requisitos era ser católico. Este proceder fue cuestionado durante el Renacimiento y el humanismo comenzó a luchar contra este, afianzándose durante la Ilustración. La idea del Estado terrenal, con sus propios medios de acción ganó adeptos, permitiendo así que la Iglesia se encargara del plano espiritual, que es individual, y el Estado del suyo, que es colectivo.

No es que ahora se esté acabando con la vida de disidentes religiosos, al menos en nuestro entorno, pero hay otras maneras de anular a los individuos y discriminarlos por sus creencias es una de ellas. Lúgaro, que se presenta a unas segundas elecciones coloniales recibe, además por ser mujer y única candidata, pues los demás son varones, constantes señalamientos por no adherirse a los patrones de fe mayoritarios, como si ello fuere un requisito fundamental para gobernar.

Lo que muchos ignoran o no quieren ver, ya sea porque no pueden o porque no les conviene, es que cuando vamos a unas elecciones, de plano terrenal, elegimos a un gobernante político, no un pontífice o reverendo. Es urgente reflexionar, ¿desde cuándo garantiza la religión un gobierno saludable o eficiente? Esto es llamarnos a engaño. Si bien es cierto que podemos diferir con algunas de las ideas de esta candidata, también es correcto decir que funcionarios electos de los, hasta el momento, partido dominantes Nuevo Progresista y Popular Democrático, y que pregonan su fe a viva voz, no han hecho una excelente labor y los resultados están a la vista. Basándonos en hechos, algunos mandamientos de aquellos a los que se aferran para ganar votos, habrán olvidado. Hay ejemplos recientes, como la representante de la Cámara, María Milagros Charbonier, quien desde su escaño pregonaba una fe avasalladora y recientemente fue acusada por delitos de apropiación de fondos públicos y esquemas de fraude. Un suceso muy lamentable, pero que nos ilustra que la convicción religiosa no necesariamente es reflejo de nuestras acciones.

Para ejercer el Poder Ejecutivo la Constitución Colonial no exige credo alguno. Sin embargo, si prohíbe la preferencia e imposición de alguna idea religiosa por parte del Estado hacia los ciudadanos, pues mantiene como principio la libertad de culto. Si el Estado no impone una religión a los ciudadanos, ¿por qué el empeño en imponer una religión al Estado y sus funcionarios electos?  No confundamos una idea con la otra. ¿Acaso los protestantes no votan porque los candidatos a gobernador han sido tradicionalmente católicos? No nos llamemos a engaño, ese, indudablemente, no es el caso.

Es necesario desprendernos del fanatismo en cualquiera de sus facetas para sanar el país y razonar para dejar atrás incongruencias e hipocresías. No es dejar de creer en Dios, es dejar de pensar que una religión está por encima de otras o que una religión faculta para el ejercicio de ciertas labores. La historia le ha demostrado a este país que muchos de los que iban pregonando la fe en sus campañas políticas le han fallado al país al servirse de él. La separación de Iglesia y Estado se hizo para proteger a los individuos y ciudadanos de los vaivenes y caprichos del gobernante. No nos volvamos víctimas de nuestros propios avances por juzgar a quien piensa diferente. Dejemos a Dios cuidar su rebaño y desarrollemos la capacidad de elegir funcionarios capaces de generar una vida terrenal digna y grata con iguales oportunidades para todos, independientemente de sus ideas individuales o privadas. Busquemos funcionarios que trabajen por el bien colectivo. A Dios lo que es de Dios y al César lo del César.

Y no es una cuestión de tener la razón, pues esta es una idea, no una cosa, por lo que no se puede poseer físicamente. La razón que muchas veces creemos tener, nos ha poseído por siglos y por querer tenerla, nos ha llevado a enfrentarnos causando grandes tragedias a la humanidad. Es tiempo de ver más allá y valorar a las personas por quienes son y pueden hacer por el país. Si la mayoría de nuestros líderes tuviesen a Dios en el corazón, no existiría tanta corrupción, no hubiesen escondido los suministros tras el terremoto y dejado a gente morir tras el paso del huracán María. Esa fe ciega ya le ha costado la vida a muchos.

Continuar Leyendo

RECOMENDAMOS