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Madre América

Orígenes de los Bancos Centrales Latinoamericanos

Juan J. Paz y Miño Cepeda

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Al comenzar el siglo XX las relaciones económicas de América Latina eran principalmente con Europa. Pero la segunda revolución industrial (electricidad y petróleo) y el nacimiento de los gigantes monopolios, despertaron la expansión imperialista de los EEUU. Para ello sirvió la tradicional “Doctrina Monroe” (1823) reducida a la consigna “América para los americanos”; pero, además, la agresiva política exterior que desplegaron los primeros tres presidentes de la nueva era: Theodore Roosevelt (T.R.), William Howard Tafft (W.H.T.) y Woodrow Wilson (W.W.).

El primer hecho en marcar el intervencionismo fue la guerra Hispano-Cubana-Americana (1898), en la que T.R. dirigió el cuerpo de “Rough Riders”. Como Presidente de los EEUU (1901-1909), T.R. inauguró la diplomacia del “Big Stick” (“gran garrote”, como poder de imposición) con América Latina; su sucesor, el también republicano W.H.T. (1909-1913), utilizó la “diplomacia del dólar” (uso del poder económico); y el demócrata W.W. (1913-1921) el intervencionismo directo, para asegurar los intereses norteamericanos en el continente, invadiendo México, Haití y República Dominicana.

A pesar de la desconfianza inicial, porque afectaba la tradición liberal y empresarial privada de la cultura norteamericana, W.W. aprobó la creación de la Federal Reserve (FR), es decir del banco central de los EEUU, el 23 de diciembre de 1913. Le antecedieron dos intentos: la fundación del Bank of the United States (B.U.S.), que funcionó entre 1791 y 1811 y a la que se resistía el presidente Thomas Jefferson (1801-1809), que hizo célebre su frase: creo que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que los ejércitos permanentes”; y otro B.U.S., que funcionó entre 1816 y 1836, porque el presidente Andrew Jackson (1929-1937) creía que la institución concentraba demasiado poder con una elite “adinerada y corrupta”. 

La FR, nació de una reunión secreta en la isla Jekyll (Georgia) entre economistas y políticos de la elite norteamericana. Contaba con autonomía e independencia, se constituyó con 12 bancos regionales, monopolizó la emisión sobre la base del “patrón oro”, tuvo a su cargo las políticas monetarias y actuaba como prestamista de emergencia para las instituciones financieras. Sobre esa experiencia, W.W., a través del Secretario de Estado, invitó a las repúblicas del continente al Primer Congreso Financiero Panamericanoque, bajo la presidencia de William G. McAdoo, Secretario de Hacienda, se realizó en el Edificio Panamericano de Washington, entre el 24 y el 29 de mayo de 1915.

Participaron en el Congreso un numeroso grupo de banqueros norteamericanos y tres representantes por cada uno de estos 18 países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, El Salvador, Uruguay y Venezuela. El propósito central del Congreso fue “establecer relaciones financieras más estrechas y más satisfactorias” entre todos los países con los EEUU. McAdoo reconocía que, hasta hoy, los créditos hacia los países latinoamericanos “han descansado casi por completo en Europa”, pero que la I Guerra Mundial (estalló en 1914) los había suspendido, de modo que “éstos deben ser reemplazados por créditos de los Estados Unidos”. McAdoo consideró que resultaba “providencial” el nacimiento de la FR, de manera que abogó por el establecimiento de sucursales o agencias en todos los países latinoamericanos, pues ellas podrían “hacer un gran servicio a los hombres de negocios y banqueros norteamericanos, dándoles informes sobre el crédito y los datos generales acerca del comercio y las condiciones financieras de los distintos países en donde trabajen”. Por cierto, como delegados por Ecuador (gobernaba Leonidas Plaza Gutiérrez, 1912-1916), fueron: Juan Cueva García, Vicente Gonzales B. y Enrique Gallardo. Su Informe aseguraba que el “único” auxilio inmediato que requiere el país es “un empréstito con el objeto de pagar a los bancos (privados) lo que se les debe”.

Pero la fundación de bancos centrales en los países latinoamericanos no llegó de inmediato, sino años más tarde, con el concurso de la “Misión Kemmerer” dirigida por un famoso economista: Edwin W. Kemmerer. Ella actuó, sucesivamente, en México (1917), Guatemala (1919), Colombia (1923), Chile (1925), Bolivia (1927), Perú (1931) y Ecuador(1926/1927). En general, en cada país impulsó reformas administrativas y financieras, pero especialmente apuntó a la creación de tres instituciones fundamentales para la modernización económica: el Banco Central, la Superintendencia de Bancos y la Contraloría General.

En Ecuador, la Primera Junta provisional de Gobierno nacida de la Revolución Juliana (1925), presidida por Luis N. Dillon, creó un primer Banco Central, que destapó la virulenta resistencia de los bancos privados; de manera que solo se aceptó esa creación -y a regañadientes- cuando llegó la Misión Kemmerer. El BCE empezó a funcionar el 10 de agosto de 1927, siguiendo el modelo de la RF, como sociedad anónima privada, autónoma y en la que obligatoriamente participaban los bancos.

Sin embargo, como en todos los países latinoamericanos con bancos centrales, es posible seguir una larga historia de conflicto de intereses: de una parte, los bancos centrales, que debían manejar la política monetaria global y los recursos del Estado, fluctuando entre su autonomía o la subordinación a las políticas gubernamentales; de otra, las instituciones financieras privadas, que siempre han estado interesadas en manejar los créditos con altos intereses: y, finalmente, los sectores productivos (agricultura, industria, construcción, etc.), que han requerido créditos con intereses bajos.

Respondiendo a las orientaciones neoliberales en auge durante aquella década, la Constitución ecuatoriana de 1998 otorgó “autonomía” al BCE, que se tradujo en corruptos “salvatajes” para una serie de instituciones financieras privadas. Es algo que la Constitución de 2008 trató de superar, reconstituyendo las capacidades del Estado en las políticas monetarias y financieras. Desde luego, todo ello también ha dependido de las posiciones asumidas por los gobiernos. Y, en la actualidad, los acuerdos con el FMI presionan para convertir al BCE en una institución nuevamente sometida a los exclusivos intereses de la banca privada, un asunto que en el país se ha cuestionado como “privatización” del BCE, que desde el año 2000 dejó de emitir moneda, al adoptarse la dolarización.

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MANIFIESTO 26 DE JULIO

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Desde la llegada a Nuestra América de la cultura europea, entre Cuba y Yucatán se establece una profunda relación humana y cultural que es indisoluble. Desde ambas orillas del Canal de Yucatán, han ido y venido  productos naturales, música y poesía, circunstancia que ha afianzado una entrañable relación entre estas dos tierras. Puede  aseverarse que lo que sucede en Cuba afecta a Yucatán, y lo que sucede en Yucatán, afecta a Cuba, y esto no es una metáfora, sino una realidad de hermandad. Esto abraca incluso rubros tan trascendentes como la educación y la medicina, planos en los que, especialmente, se ha expresado esa profunda relación que nos hermana.

En las últimas semanas ha tenido lugar un fenómeno mediático, en relación a sectores de la población cubana que se han manifestado por una serie carencias, situación que ha se ha manipulado para hacer una campaña, encabezada por los EU y sus aliados, para desestabilizar a la Revolución Cubana.

Hoy, el hermano pueblo cubano, está viviendo momentos de necesidades profundas en forma por demás trágica, acentuadas por la pandemia que padece el mundo entero y la crisis económica que ésta conlleva para la sociedad en Cuba. Esta desafortunada circunstancia, quiere ser utilizada por enemigos que, embozados de mil formas, tratan de dañar al pueblo cubano, de desestabilizar su vida cotidiana y, a fin de cuentas, beneficiarse de ello. Y lo hacen agravando las ya difíciles circunstancias, para provocar un estallido social que, si fuera auténtico y de real entraña nacional, su resolución sería un asunto del pueblo cubano y ningún gobierno extranjero tendría el derecho de intervenir.

Hay que recordar que muchas de las limitaciones del pueblo cubano,  tienen su origen en el bloqueo que hace más de 60 años ha impuesto el gobierno de EU y que se recrudeció con la administración de Trump y que se ha mantenido con el actual gobierno estadounidense. La mayoría de los países de la ONU, incluyendo Mexico, se han opuesto reiteradamente a esta medida.

Los que suscribimos este documento, somos gente que venimos del ámbito de la cultura, de la academia, del arte y por encima de cualquier diferencia existente entre nosotros, somos solidarios con el pueblo de Cuba, por lo que levantamos la voz para hacer estos planteamientos:

1-. Demandamos al presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, que levante inmediatamente el inhumano y genocida bloqueo a Cuba, de más de sesenta años, que afecta gravemente la economía de ese país, y causa profundo daño al pueblo cubano. Que atienda el sentido de la votación masiva de la Organización de las Naciones Unidas, que ya se pronunció en forma totalmente mayoritaria, votando por el levantamiento del bloqueo.

2.- Nos pronunciamos por el derecho a la autodeterminación del pueblo cubano y el retiro de cualquier interés ajeno al mismo. Reconocemos que el pueblo cubano tiene el criterio y la capacidad de decisión, como lo ha demostrado desde el triunfo de la Revolución en 1959. Los cubanos tienen el derecho de elegir su camino por voluntad propia, no impulsada por intereses ajenos al país.

3.- Exigimos el libre acceso a Cuba de los productos, insumos y medicamentos que otras naciones puedan proveer a ese país sin intereses políticos y sin impedimentos de ninguna clase. Rechazamos la injerencia extranjera simulada en la figura de la llamada “ayuda humanitario,” usada como pretexto intervencionista por los Estados Unidos en numerosas ocasiones.

4.- Señalamos enfáticamente que pocos países latinoamericanos han manejado tan eficazmente la pandemia como lo ha hecho Cuba. Los números son un lenguaje frío, pero preciso: las tasas de infección y mortalidad por número de habitantes son notablemente más altas en los Estados Unidos que en Cuba (EE. UU Registró 182.62 muertes por cien mil habitantes, mientras que Cuba tiene 18.87 muertes por cien mil habitantes. Datos publicados por la OMS). En medio de todo esto, y pese al bloqueo, Cuba es uno de los pocos países que ha producido su propia vacuna, y no una, sino tres: Soberana 1, Soberana 2, y la muy eficaz Abdala. A contra parte, el bloqueo impide la llegada de los insumos indispensables para su aplicación masiva, para Cuba y para el mundo. Cuba, como nación, ha logrado para su pueblo avances innegables en materia de salud, educación, arte y deporte, logros que, en algunos casos, ni las naciones más poderosas del mundo han conseguido.

Por lo antes expuesto, nos solidarizamos con el pueblo cubano y exigimos los términos antes citados.

“SIEMPRE ES 26”

Mérida, Yucatán, México,  a 26 de julio de 2021.

Dr. Rubén Reyes Ramírez.

Profr. Ariel Avilés Marín.

Dr. Alfredo Barrera Rubio.

Arq. Jaime Magos Lópe

Ing. Jorge López Heredia.

Lic. Carlos E. González Gómez

Antr. José E. Avilés Marín.

Lic. Eduardo Sobrino Sierra.

Mtro. Fernando J. Muñoz Castillo.

Dr. Sergio Aguilar Alcalá.

Antr. Noemí del R. Avilés Marín.

Maestro Carlos Hevia Cervantes.

Lic. Jorge Fernández Souza.

Lic. Cristóbal León Campos.

P. C. Enrique Pérez Polanco.

Ing. Jorge I. Albertos Solís.

Maestra. Verónica García Rodríguez.

Mtro. Renán A. Guillermo González.

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Declaración de la Sociedad Cubano Mexicana de Relaciones Culturales

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La Sociedad Cubano Mexicana de Relaciones Culturales, agradece al Presidente Manuel López Obrador, sus declaraciones sobre Cuba y su iniciativa de que nuestro país sea declarado Patrimonio de la Humanidad por su defensa de la soberanía y la independencia, y por su capacidad de vencer un Bloqueo de más de sesenta años. Cuba está a favor de un diálogo respetuoso con los Estados Unidos, sin renunciar a los principios que la han convertido en baluarte de la dignidad y la resistencia cultural.

  1. Miguel Barnet, Presidente.
  2. Rubiel García González, Vicepresidente primero.
  3. Magda Resik, Vicepresidenta.
  4. Miguel Hernández Montesino, Vicepresidente.
  5. Fernando González Llord.
  6. Luis Morlote Rivas.
  7. Abel Prieto Jiménez.
  8. Silvio Rodríguez Domínguez.
  9. Félix Julio Alfonso López.
  10. Eduardo Torres Cueva.
  11. Viengsay Valdés.
  12. Nancy Morejón.
  13. Lázaro Castillo.
  14. Margarita Ruiz Brandi.
  15. Lesbia Vent Dumois.
  16. Fidel Orta Ruiz.
  17. Yoel Cordoví Núñez.
  18. René González Barrio.
  19. Fabiola López Albisu.
  20. Sergio Guerra Vilaboy.
  21. José Villa Soberón.
  22. Marta Bonet de la Cruz.
  23. Corina Mestre Vilaboy.
  24. Pedro de la Hoz.
  25. Yusuam Palacios Ortega.
  26. Eduardo (Choco) Roca Salazar.
  27. Zaida del Río.
  28. Tubal Páez Hernández.
  29. Alberto Prieto Rozos.
  30. José Eulalio Loyola.
  31. Gladys Collazo Usallán.
  32. María Eugenia López.
  33. Ana Suárez Díaz.
  34. Javier Villaseñor Alonso.
  35. Digna Guerra Ramírez.
  36. Waldo Leyva Portal.
  37. Amaury Pérez Vidal.

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Mediatización, pueblo y los hechos recientes en Cuba

Raciel Guanche Ledesma

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La matriz noticiosa internacional sigue jactándose de  titulares a raíz de los acontecimientos recientes en nuestro  país. Eso es algo normal cuando se trata de esta Cuba  socialista e irreverente en un mundo de grandes monopolios  mediáticos y neoliberales. Ahora la prosa malintencionada y repetitiva de los grandes medios vino acompañada de ese sobresalto doblemente sensacionalista a causa de hechos casi  ignotos, como los ocurridos el pasado 11 de julio en la Isla.

Lo cierto es que su ruta discursiva los condujo al mismo círculo vicioso en el que llevan empantanados hace varias  décadas. Volvieron a rondar en sus páginas las supuestas rupturas totales entre pueblo-gobierno y la hipócrita “ineficacia” estatal para lidiar con los problemas económicos y sanitarios que nos aquejan. Eso sí, ninguna palabra para el bloqueo norteamericano, causante principal de los problemas que daña a esta nación.

Pero todo este oportunismo mediático no tiene nada de rareza. Más bien constituye un acto natural, porque cualquier hecho convenientemente noticiable para las portadas extranjeras que suscite nuestra Isla, será un triunfo periodístico, sobre  todo, en los diarios y medios digitales de derecha. Da igual  a base de qué sustenten esas noticias, al final contra Cuba  todo se vale, incluida la mentira.

El caos social que han pretendido elevar y magnificar a  grados de extremismo y a costa de la malintencionada desinformación, más allá de los disturbios del 11 de julio en distintas localidades, entra en el apartado que nuestro  Presidente, Miguel Díaz-Canel, catalogó como terrorismo mediático. Sin dudas, la campaña creada en redes sociales y encadenada  a su vez con los medios de prensa internacionales para darles  un respaldo de “veracidad” y legitimidad a los hechos del domingo 11, surtió un efecto deseado dentro y fuera de Cuba por quienes apuestan a la ruptura y el odio en la Isla.

Digamos entonces que ese escenario resultó uno de los  principales detonantes para esparcir la pólvora instigadora que al final encontró lamentablemente, en algunos jóvenes, contrarrevolucionarios y personas descontentas con la actual  situación socio-económica que atraviesa Cuba, a un aliado. Los que pretendieron mostrar al mundo una imagen de protestas “pacífica” vivieron por esos días contagiados de infodemia. Porque en realidad predominaron escenas de vandalismo y  violencia, exacerbadas por las redes sociales y su eco en la matriz noticiosa que invitaban con morbo al odio y al  desorden ciudadano, principalmente, desde el centro anticubano de la Florida.

Aunque es justo no reducir la totalidad de los hechos al  bandidaje, porque también algunas personas confundidas por el momento (los menos) salieron a expresarse de forma  legítima. Sin embargo, estaban siendo ellos sin sospecharlo, objeto de un complejo entramado golpista que fue fríamente  calculado en tierras norteamericanas. Otra vez el fantasma imperial de las “Revoluciones de Colores” y de los “Golpes blandos” parecía por un momento reavivar en el Caribe una historia conocida primero en países  balcánicos y del Medio Oriente y pretendida sin éxito en tiempos recientes en naciones como Nicaragua o Venezuela. Lo cierto es que en esta cruzada que quisieron mostrar como  una guerra pueblo-Estado, no hubo un ápice de improvisación o espontaneidad práctica y sí de cinismo bárbaro. Todo parte de un manual (Guerra No Convencional), ideado por quién si no, los propios Estados Unidos. Solo basta con ver la  secuencia de hechos hasta la fecha para darnos cuenta que lo ocurrido en Cuba no tiene nada de casual.

Una conjugación de fenómenos internos, empezando primero por los fuertes embates de la pandemia (en su peor momento hoy), una economía golpeada con crudeza por las sanciones norteamericanas que causan escases de todo tipo al pueblo cubano y las limitaciones coyunturales en la generación eléctrica de los últimos días, serían utilizados como arma  externa que incitaba a la “sublevación” o desorden social.

En realidad, la táctica encaminada contra Cuba desde laboratorios con centro de acción en Miami y denunciados por las autoridades antillanas, no fue nueva. Mas sí alcanzó un nivel mediático y tecnológicos pocas veces visto. A través de plataformas como Facebook o Twitter circularon etiquetas, frases cortas y videos falsos con un sentido muy claro: crear dudas en la población, tocar la sensibilidad del cubano por sus vicisitudes cotidianas para luego instigar al caos que justifique una supuesta ingobernabilidad en la Isla y claro, una “Intervención Humanitaria” como guinda del pastel.

Pensar entonces que no se esconde una intención maquiavélica contra la Isla detrás del entramado digital, es cuando menos un acto cegador de inoperancia ante lo evidente. El fin resulta preciso desde los lares anticubanos cuando piden para sus compatriotas, para sus familias y amigos: Una Intervención Militar estadounidense. ¡Vaya forma tan perversa de querer el bien!

Mientras tanto, dentro de esta Cuba auténtica, soberana, se impone otra realidad distinta a la mostrada incoherentemente en las redes digitales. Luego del 11 de julio la tranquilidad volvió a adueñarse de la vida social y el rechazo a cualquier muestra de violencia e injerencismo extranjero en nuestras problemáticas ha sido un acto generalizado.

Quizás por esto último el respaldo mayoritario al socialismo en Cuba ha quedado manifiesto a raíz de los hechos recientes. Como también la necesidad de tocar con urgencia problemas sociales como la marginalidad acrecentada por años de dificultades económicas, el burocratismo y la atención directa a los barrios para escuchar sus inconformidades con oídos firmes.

Hacia esos objetivos se mueve con prontitud el gobierno cubano, quien en medio de acosos y sanciones, se concentra en continuar el camino revolucionario de “cambiar todo lo que deba ser cambiado” en beneficio del pueblo Antillano todo.

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