Arte y ciencia
Irwin Allen, el Maestro del Desastre
Publicado
hace 7 añosen
Por
Ricardo Pat
El productor estadounidense fue el creador de exitosas series de ciencia ficción y de las películas más escalofriantes de la década de los setenta. Su aporte es muy importante, pues su obra impulsó el que ahora es conocido como el “género del desastre”.
Nació un 12 de junio de 1916 en Nueva York, predestinado a convertirse en una figura clave tanto de la televisión como del séptimo arte. Cursó estudios de periodismo, trabajó en radio y fue director de una agencia publicitaria, antes de especializarse a principios de los años cincuenta, en documentales sobre el mundo natural, dirigiendo ‘The Sea Around Us’ (1953), por el cual ganó un premio Oscar y ‘The Story of Mankind’ 1957).
En los años sesenta, debutó en el cine de aventuras como guionista y productor con ‘The Big Circus’ (1960), repitiendo esas responsabilidades más la de director ese mismo año con ‘The Lost World’.
Pero fue en 1961 cuando pudo concretar sus dos pasiones, la naturaleza y la ciencia ficción al escribir junto a Charles Bennettel el guión de ‘Viaje al fondo del mar’ (Voyage to the Bottom of the Sea), la cual produjo y dirigió, contando con Walter Pidgeon y Robert Sterling en los papeles estelares.
En 1962, nuevamente repitió como guionista, productor y director para ‘Cinco semanas en globo’ (Five Weeks in a Balloon), tras seis años de negociación para obtener los derechos de la novela escrita por Julio Verne.
Pero lo mejor llegaría a principios de los setenta cuando inició la producción de las llamadas películas-catástrofe espectaculares, con efectos especiales muy cuidados y que tuvieron gran éxito popular, comenzando en 1972 con ‘La aventura del Poseidón (The Poseidon Adventure), la cual fue dirigida por Ronald Neame y protagonizada por Gene Hackman, Ernest Borgnine y Shelley Winters, entre otros destacados histriones. La película fue todo un éxito de crítica y la indiscutible reina de la taquilla de 1973, ya que fue estrenada en diciembre del 72.
En 1974 llegó otra sensacional apuesta de Allen al producir ‘Infierno en la Torre’ (The Towering Inferno), dirigida por John Guillermin y con dos de los más famosos actores de aquellos años, el gran Paul Newman y el genial Steve McQUeen, a la cabeza de un reparto lleno de estrellas entre los que estaban William Holden, Faye Dunaway, Fred Astaire, Susan Blakely, Richard Chamberlain, O. J. Simpson, Robert Vaughn y Robert Wagner, entre otros. El filme repitió elogios y rompió récords de recaudación colocando la reputación de Irving Allen en los más alto.
Con ‘The Swarm’ (1978), la fórmula no funcionó, la historia de una invasión de abejas asesinas no convenció a nadie y fue considerada uno delos filmes más malos de la historia, pese a contar con Michael Caine como protagonista.
Es importante señalar que a la par de trabajar en el desarrollo de estos filmes, Allen también produjo varias exitosas series de televisión como lo fueron ‘Viaje al Fondo del Mar’ que se transmitió de 1964 a 1968, utilizando muchas de las imágenes grabadas para la película del mismo nombre de 1961. ‘Perdidos en el Espacio’ se mantuvo al aire de 1965 a 1968, siendo a consideración de Allen la versión ciencia ficción de ‘La Familia Robinson’, una de sus series más populares, principalmente por el robot (‘Destruir, destruir’) y el cobarde villano Dr. Smith.
Otras series creadas por Allen que permanecen en la memoria colectiva de las audiencias fueron ‘El Túnel del Tiempo’ (1966-1967) y ‘Tierra de Gigantes’ (1968-1970), ambas representantes del género de ciencia ficción que se alimentaban de imágenes de películas realizadas en los períodos en que fueron realzadas. Estas series tuvieron un fuerte impactó en México, pues fueron transmitidas y retransmitidas durante años.
Allen inició la década de los ochentas con un contrato con la compañía Columbia para realizar la serie ‘Code Red’ que solamente estuvo un año al aire, de 1981 a 1982. Sus últimas películas para Warner fueron ‘Cave-In!’, filmada en 1979 pero estrenada hasta 1983 y ‘The Night the Bridge Fell Down’ (1982). Su última producción importante fue la versión para televisión de ‘Alicia en el País de las Maravillas’, la cual fue estrenada en 1985.
A partir de 1986 su estado de salud se fue deteriorando lo que no impidió que trabajara en la medida de sus posibilidades en la realización de un proyecto sumamente ambicioso, un musical basado en uno de sus personajes favoritos, Pinocho, en el cual pensaba contratar a las estrellas más famosas de esa época, sin embargo el maestro falleció un 2 de noviembre de 1991.
El legado de Irwin Allen permaneces vivo, muchos directores fueron influenciados por su trabajo y muchas técnicas de filmación creadas por él siguen siendo utilizadas en diversas producciones en todo el mundo.
El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
