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Aniversario

Fundación de Valladolid y convento franciscano

Carlos E. Gómez Sosa

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En este mes de mayo se conmemora un aniversario más de la fundación  de Valladolid. Pero debido a la crisis del Covid-19, no se tienen programado masivos eventos que culminen el 3 de junio del presente, cuando se realiza el simulacro de la primera Chispa de la Revolución Mexicana, como cada año. Pero es bueno recordar que la ciudad de Valladolid se fundó el 28 de mayo de 1551.  Y hoy día, esta hermosa localidad es considerada la segunda ciudad del estado, por su antigüedad, por el número de sus habitantes y, sobre todo, por su intensa actividad comercial y educativa con fuerte influencia sobre otros municipios colindantes. Desde su fundación en plena etapa colonial, se edificaron construcciones con ese estilo arquitectónico, construcciones que le imprimen esa distinción, convirtiéndola en una ciudad con un fuerte atractivo turístico nacional e internacional.

 Al noroeste de la ciudad se ubica el barrio de Sisal. El nombre se deriva de los vocablos mayas Ziiz- Há, como los nativos nombraban ese lugar, cuya traducción al castellano es “aguas frías” o “agua fría”. Probablemente el sustantivo de deba a que la iglesia fue construida sobre la bóveda de un profundo y extenso cenote cuyas aguas son bastantes frías. En este barrio, se encuentra uno de los templos más hermosos de la ciudad: San Bernardino de Siena, así como el ex Convento del barrio de Sisal. La iglesia, antiguamente era llamada “San Francisco”, porque fue construida y fundada por la orden de los frailes franciscanos.  El centro y el barrio de Sisal se encuentran conectados directamente por una calzada, construida por los franciscanos cuando concluyeron la edificación del templo, para enlazar en centro con  ese  impresionante monasterio.

El barrio de Sisal ha sufrido modificaciones a lo largo del tiempo, la más importante fue la devolución a la iglesia-convento de un extenso terreno donde se realizaban diversas actividades deportivas. Con ese traspaso inició la restauración y el embellecimiento del barrio, incluyendo un programa de restauración de fachadas y cableado subterráneo, para devolverle su imagen tradicional. En la iglesia de Sisal se venera al Divino Redentor.

El ex Convento de Sisal, que tiene como patrono a San Bernardino de Siena, comenzó a ser construido en 1552 y ocho años más tarde se terminó de edificar, justo en 1560. Se erigió por acuerdo del fraile Francisco Hernández de Guevara, bajo la dirección del arquitecto Fray Juan de Mérida, quien llegó a Yucatán como soldado en la conquista, y luego pasó a pertenecer a la orden Franciscana. Cuando visite el convento, podrá observar sobre la puerta principal el escudo de la orden Franciscano, y por debajo la fecha de término de la obra: “MDLX”, (1560 en números romanos), momento en que se bendijo este templo y se puso al servicio de la comunidad. La fachada de este convento cuenta con un amplio corredor de arcos, con paredes de más de 50 centímetros de ancho, así como una puerta de piedra labrada.

En el interior de la iglesia del ex convento, se puede observar todavía un hermoso retablo de madera, bellísimamente tallada por artistas mayas, con motivos arabescos. Impresionante por su tamaño, y sus finos detalles. Adelante del retablo, se encuentra el altar mayor; a la derecha, otro retablo y altar con la pequeña imagen de Santa Teresa de Jesús; y por el lado izquierdo, la Dolorosa, retablo de madera que en su parte inferior lleva tallada la representación de la Anunciación, y la Concepción del Padre Eterno y la Virgen María El patio interior cuenta con una estructura de una noria, con una placa conmemorativa de su construcción fechada en 1553. En ese sitio, aún se aprecia partes de lo que fueron los canales de irrigación para los huertos y hortalizas que cultivaban los monjes franciscanos para abastecerse de frutas y legumbres.

La parte interior del convento, posee amplios corredores. Su arquería, tanto en el primer piso como en el segundo, así como en los amplios cubículos y salones de la planta alta, dan una idea al visitante de lo que ese convento representó en su época. Es decir, uno de los más grandes centros de adoctrinamiento católico y difusión religiosa entre la población nativa.

En los  últimos años, se presenta el “Luz y Sonido” del convento, donde se narra la historia de la ciudad. Actualmente es un orgullo para los vallisoletanos, pues representa una joya colonial y una edificación distintiva de identidad para la ciudad de Valladolid.  

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