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Voz de la Península

Cifras de hospitalización por COVID-19 aumentan, pero semáforo estatal sigue en naranja

Lilia Balam

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Foto: https://www.abc.es/espana/comunidad-valenciana/abci-piden-responsabilidades-sanidad-saturacion-clinico-donde-camas-pasillos-urgencias-201802151835_noticia.html

También incrementó el ritmo de contagio y positividad del virus.

Aunque las cifras de admisión hospitalaria de casos de COVID-19 en Yucatán han aumentado, así como el ritmo de contagio y positividad del coronavirus, el semáforo estatal de salud permanece en color naranja.

De acuerdo con la Secretaría de Salud local (SSY), actualmente 551 personas se encuentran hospitalizadas por la gravedad de sus síntomas. 53.6 por ciento de las camas de nosocomios están ocupadas y 57.1 por ciento de los sitios de cuidados intensivos están en uso, es decir, ambos indicadores se encuentran en ascenso, al igual que las admisiones hospitalarias, el ritmo de contagio y de positividad del virus.

A la fecha se han confirmado 9 mil 527 diagnósticos de la COVID-19, 244 en las últimas 24 horas: 96 en Mérida; 46 en Valladolid; 18 en Tizimín; 12 en Ticul; siete en Peto y Uayma; seis en Kanasín; cinco en Tekax y Temozón; cuatro en Oxkutzcab; tres en Motul, Progreso, Teabo y Umán; dos en Acanceh, Dzitás, Halachó, Cuncunul, Izamal y Maxcanú; uno en Akil, Espita, Chichimilá, Chapab, Bokobá, Dzan, Santa Elena, Sinanché, Telchac Pueblo, Tetiz, Yaxcabá y Yaxkukul; y dos foráneos.

Esta tarde se reportaron 35 fallecimientos. Perdieron la vida a causa de la enfermedad siete mujeres y ocho hombres de Mérida, dos mujeres de Muna, dos de Ticul, dos varones de Valladolid, dos de Umán, uno de Motul, uno de Homún, Hunucmá, Halachó, una mujer de Maní, una de Tecoh y una de Progreso. Tenían entre 28 y 96 años. En total, han ocurrido mil 127 defunciones por COVID-19.

También hay 386 personas con cuadros leves de la enfermedad, y 7 mil 463 pacientes sin síntomas y que ya no pueden contagiar.

Sin embargo, el semáforo estatal permanece en color naranja. Es decir, se continuará con la primera ola de reapertura económica. Eso sí, Sauri Vivas recalcó que el lunes se analizarán los indicadores y cifras del fin de semana y no se descarta implementar medidas adicionales para evitar contagios. “Tampoco se descarta que ese lunes el semáforo cambie a rojo”, subrayó.

La SSY solicitó a la población mantenerse en su casa y seguir al pie de la letra las medidas de salud e higiene establecidas por las autoridades sanitarias.

Actualmente se puede consultar información sobre la COVID-19 en la página http://www.coronavirus.yucatan.gob.mx. También se encuentran a disposición la línea telefónica (800 982 2826), y los chats de Whatsapp en español (999 200 8489) y en maya (9991 40 6622), para obtener diagnóstico automatizado; y la aplicación “Meditoc”, tanto en Apple Store como en Play Store.

Voz de la Península

Los pueblos indígenas

Eric Villanueva Mukul

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Este 9 de agosto, celebramos el Día internacional de los Pueblos Indígenas, establecido por la Organización de las Naciones Unidas en 1994, para visibilizar y avanzar en el reconocimiento de los derechos de los diferentes pueblos originarios existentes en el mundo. Según la UNESCO  y el Banco Mundial, existen en el planeta aproximadamente 5,000 grupos étnicos y pueblos indígenas en 72 países, aunque hay que señalar que según la metodología aplicada para su definición y las leyes nacionales, este número puede variar.

Los pueblos indígenas viven en todas las regiones y continentes del mundo y poseen, ocupan o utilizan aproximadamente el 22 % del territorio planetario. Los integran entre 370 y 500 millones de personas, aunque también esta cifra también puede moverse considerablemente y representan la mayor parte de la diversidad cultural del mundo, ya que han creado y hablan la mayoría de las casi 7,000 lenguas del orbe.

Los pueblos originarios en su mayoría son responsables de la protección de la gran biodiversidad que existe en el planeta e igualmente de la conservación de los recursos naturales existentes como parte de sus culturas muy vinculadas a la naturaleza, su reproducción y su subsistencia. Sin embargo, en sus territorios se encuentran las mayores desigualdades económicas y sociales y representan la tercera parte de los 900 millones de indigentes que habitan las zonas rurales.

En nuestro país existen cerca de 67 pueblos originarios con una  población de 26 millones, 21% de la población total, que mantienen su cultura, su lengua y con muchos conflictos sus territorios. A ellos debemos nuestra gran diversidad cultural y lingüística y muchos de los aportes que México ha hecho a la cultura universal. El colorido y la belleza de la vestimenta, las fiestas tradicionales, la riqueza gastronómica, lingüística y la grandeza de los sitios arqueológicos, son solamente algunas de las características de los pueblos indígenas mexicanos. No se diga de la preservación de las selvas, bosques, desiertos, aguas y playas que han realizado por siglos. Pero también son los lugares con mayores desigualdades, con pobreza e incluso con pobreza extrema.

En Yucatán, según el Inegi el 65% de la población se considera indígena Maya-Yucateco o Maya-Peninsular, y el 28% habla lengua Maya, lo que  convierte a la entidad en la primera de la república en ambos rubros. Igualmente, es la segunda lengua indígena más hablada en el país, sólo detrás del Náhuatl y la tercera si tomamos en cuenta al español.

Como se podrá observar la mayoría de la población yucateca es indígena o tiene ascendencia indígena. Sin embargo, pese a su gran homogeneidad existen variantes regionales producto de su desarrollo histórico. Así, por ejemplo, encontramos, mayas más tradicionales en el oriente, sur y centro del estado, aproximadamente unos 25 municipios, en donde la base de la economía, sigue siendo la milpa maya tradicional de roza-tumba-quema y donde la vida comunitaria sigue siendo muy vigorosa. La toma de decisiones colectivas para la producción, la vida social, cultural y religiosa sigue estando en la base de sus decisiones.

Las ceremonias culturales y religiosas vinculadas a la milpa y las fiestas tradicionales se viven a plenitud. La vestimenta tradicional del hipil bordado de las mujeres sigue siendo mayoritario y la lengua maya la usa más del 90% de sus pobladores en la comunicación familiar y comunitaria. La vida familiar, comunitaria y el tejido social en torno a los valores comunitarios son fuertes. La vinculación con la naturaleza y su conservación como forma de vida, se ha perpetuado a través de los siglos. Esa región es donde se conserva la mayor biodiversidad animal, vegetal y de recursos naturales. Por algo es la zona de producción de la mejor miel de la entidad y del país. Además de una producción muy variada de géneros de la milpa, la miel, el traspatio, el cultivo y preservación de plantas medicinales, se complementa la economía familiar con una gran diversidad de productos artesanales, para el uso cotidiano, para la comercialización y desde luego para el turismo. Los bordados, las hamacas, el huano, la piel, la piedra, el barro, los metales y hasta el oro son transformados no sólo en artesanías, sino  en verdaderas obras de arte. La gran gastronomía tradicional, mucha de ella de nivel gourmet,  y la medicina maya complementan la vida diaria de los mayas.

No obstante  esta riqueza cultural, según el Coneval estas zonas siguen siendo de manera sempiterna las más desiguales y donde se concentra la mayor pobreza y pobreza extrema, sin que parezca que algo lo puede cambiar. Las políticas asistenciales nada han podido hacer por décadas, ni podrán hacer al respecto.

Con variantes o con transformaciones, en mayor o menor medida, en el sur citrícola, en  el oriente ganadero, en la ex zona henequenera, o incluso en el municipio y la propia Mérida, se mantienen la cultura, la lengua y las tradiciones maya-yucatecas. En la actualidad encontramos mayas en todos los estratos sociales y de todas las característica étnicas: morenos, negros, negros, blancos, mulatos, rubios, etc., producto del largo mestizaje o mejor de los mestizajes producto del desarrollo histórico de la región y el estado. Mayas tradicionales, mayas urbanos y con los migrantes, particularmente en los Estados Unidos, con otras interculturalidades.

La pandemia del 2020 vino a modificar muchas cosas, a frenar avances económicos y sociales, a generar desempleo, problemas de mercado de los productos agrícolas, por lo tanto dificultades imperiosas de ingreso, pobreza y pobreza extrema, que llevara varios años recuperar. Sin embargo, las comunidades y pueblos mayas, como los indígenas en general, tienen sus propias formas de defensa ante las amenazas externas sean sociales, económicas o naturales, como la pandemia. Sus tiempos son diferentes, su paciencia es infinita y su resiliencia es asombrosa. Por algo llevan más de 3,000 años en este territorio. Una de las formas de protegerse es regresar a sus mejores tradiciones agrícolas y culturales, incluso encerrándose del exterior, como lo hicieron incluso antes de la decisión gubernamental de las medidas preventivas de circulación. O como ocurrió en 1847 con la “Guerra de Castas” que en buena medida, cambio la historia, permitió la conservación de los territorios y consintió la permanencia de la cultura ancestral maya que hasta ahora nos enorgullece.

A 26 años de haberse establecido el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, en nuestro país y en Yucatán particularmente, ha habido avances en el reconocimiento de los derechos lingüísticos y culturales, incluso territoriales, más aun después del levantamiento del EZLN y de la reforma constitucional del 2001, en materia de derechos indígenas. Pero es obvio que estamos lejos del pleno reconocimiento de los derechos indígenas y sobre todo que sea eliminado todo tipo de desigualdades y de discriminación al pueblo maya.

Recientemente con la iniciativa del gobernador Mauricio Vila de volver a Yucatán el primer estado bilingüe, el Congreso del Estado aprobó una reforma de la Ley de Educación para volver obligatoria la enseñanza de la lengua maya en todo el nivel básico. Es decir, preescolar, primaria, secundaria y preparatoria, sin perjuicios de la enseñanza de otras lenguas originarias o extranjeras. Un gran paso que seguramente  las próximas generaciones podrán sopesar su importancia en el proceso de enseñanza-aprendizaje y de la fortaleza cultural.

No obstante, falta mucho por hacer, en materia de desarrollo, de bienestar y de combate a la pobreza y pobreza extrema. Eso sólo se logrará diseñando políticas públicas de desarrollo económico y social, de construcción de infraestructura, de generación de empleos y de desarrollo regional, con pleno respeto a sus cultura y sus territorios, que cambien estructuralmente las condiciones productivas y de vida en la que se desenvuelven la mayoría de las comunidades indígenas del entidad y del país.

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Voz de la Península

Han asesinado a tres menores en Yucatán durante la contingencia

Lilia Balam

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Foto: https://imparcialoaxaca.mx/nacional/439342/aumenta-violencia-contra-ninos/

El confinamiento derivado de la pandemia de COVID-19 ha agudizado los riesgos de violencia para niñas, niños y adolescentes, indicó la REDIM.

Tres menores han sido víctimas de homicidio en Yucatán durante la contingencia sanitaria implementada por la pandemia de COVID-19, indicó la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) en su informe “Impacto de la pandemia de COVID-19 en los derechos de la infancia en México”.

De acuerdo con el reporte de incidencia delictiva del fuero común del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad  Pública (SESNP), hasta junio de este 2020 se habían perpetrado 77 asesinatos y homicidios culposos en el estado, 33 más que el año pasado en el mismo lapso.

Sin embargo, en tres casos, las víctimas eran menores de 18 años. Es decir, 3.89 por ciento de esos ilícitos se cometieron contra niñas, niños o adolescentes de la entidad, señaló el documento de REDIM.

En todo el país, se registraron mil 219 casos de homicidio contra menores, es decir, alrededor de siete niñas, niños y adolescentes fueron asesinados por día. Más de la mitad de los casos (54.7 por ciento), se concentran en Guanajuato, con 202 de esos delitos; Michoacán, con 121; México, con 83; Jalisco, con 73; Oaxaca, con 68; Chihuahua, con 63; y Baja California, con 57.

A través del informe, la REDIM precisó que el confinamiento derivado de  las medidas para enfrentar la pandemia de COVID-19 “han agudizado los riesgos ante violencia contra niñas, niños y adolescentes”.

Para muestra un botón: según la Encuesta de Seguimiento de los Efectos del COVID-19 en el Bienestar de los Hogares Mexicanos (ENCOVID-19), las discusiones y tensiones en los hogares han aumentado 34.2 por ciento.

“El hogar es un entorno donde las niñas, niños y adolescentes se encuentran expuestos a sufrir algún tipo de violencia, como lo ha reconocido el Comité de los derechos del Niño en la Observación General No. 13. En México 63 por ciento de las niñas y niños de entre uno y 14 años, han experimentado al menos una forma de disciplina violenta durante el último mes”.

Los datos del SESNP, revelan que de enero a junio de este año, aumentó la cifra de menores de edad víctimas de delitos que afectaban contra la libertad personal, y que atentaban contra la vida y la integridad corporal.

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Crónicas de La Colonia Yucatán

Tipos de vivienda en los poblados madereros

José Antonio Ruiz Silva

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El ingeniero Alfredo Medina Vidiella, fundador de los poblados madereros de La Sierra, Colonia Yucatán y Zoh Laguna, en varios sentidos fu un empresario adelantado a su tiempo, un visionario que en la década de los años cuarenta hizo suyo  el concepto de que el acceso a la vivienda era un derecho humano inalienable, ya que las casas proporcionan en forma directa salud física y mental a las personas que las habitan, al convertirse en un lugar más apropiado para la convivencia familiar. De esta manera, protegía a los trabajadores de las condiciones climáticas adversas, además de que proporcionaba intimidad y espacio para la salvaguarda de sus pertenencias y desarrollar sus actividades cotidianas. Si a ello aunamos la inclusión de agua potable y electricidad, entonces estamos hablando del acceso a una vivienda digna, situación que se dio en los poblados señalados, como un medio seguro para enfrentar los desafíos de la selva.

Por estas razones, la edificación de viviendas en estos sitios ocupa un lugar importante en la memoria colectiva de la comunidad, en el entendido de que la casa, al igual que una madre, nos brinda un abrazo cálido, protector y placentero, y nos recibe después de un fatigado día trabajo o estudio, convirtiéndose con el paso del tiempo y a la lejanía, en un arca de recuerdos y vivencias de nuestra infancia.

De esta manera, desde la década de los años cuarenta, cuando detonó las construcciones de viviendas en amplios terrenos y con medidas homegéneas, fue notorio el avance de la infraestructura urbana que maravilló a más de un visitante que llegaba a trabajar o simplemente conocer los poblados en cierne. De esta manera, en la avenida Cedros y en la calle Selva que corrian paralelas de norte a sur y cruzaban los costados del parque de la Colonia Yucatán, se construyeron amplias casas de huano y costaneras, con piso de cemento, bajo la dirección del experto “palapero” de Temozón don Jesús “Chucho” Góngora, quien también construyó el primer hospital, y la primera escuela ubicada en el costado lado norte del parque. De todas estas casas de huano, sólo una ha resistido el paso del tiempo y es la que vivió durante muchos años la familia Arce, casi al final de la avenida Cedros. Posteriormente se fueron construyendo casas de diversos materiales, muchas de madera, tejas y láminas de cartón; más tarde casas de bloques y mampostería, principalmente en la calle Selva y casi al final del auge de las empresas, casas de madera con techos de láminas de asbesto. Pero el inexorable paso del tiempo no perdona y así se han ido destruyendo  esas  antiguas viviendas surgiendo otras distintas en aras de la modernidad y posiblemente de la seguridad.

Una emotiva  descripción de las casas de antaño lo proporciona  la señora Miriam Luz Hurtado Prego, nacida en la Colonia Yucatán en 1961, quien dice: “ La Colonia Yucatán es un lugar hermoso y pintoresco muy lejos de Mérida, la ciudad capital de Yucatán. Sus casas están construidas de madera, con las clásicas rejas blancas alrededor de ellas. Se ven como esos dibujos infantiles de un niño de 4 años de edad, donde con palitos forman las paredes, sus dos ventanas cuadradas, el caminito que sale desde la puerta hasta la calle, el techo piramidal, y a un costado un arbolito. ¡ Genial, muy frescas y apaciguadoras¡ . Los grandes patios colindaban con la selva tropical , desde donde en el silencio de la noche se escuchaba a los habitantes del reino animal. Los lugareños disfrutaban de esa paz.”

Asociación de Cronistas e Historiadores de Yucatán A. C.

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