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Crónicas de Ixil

El camino del P´uus

Miguel Ángel Orilla

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Donde no existía camino bueno, pretendía pasar. Donde divisaba un pequeño hueco en las albarradas, precisamente ahí quería meterse, con el resultado que, las más de las veces quedaba atrapado y pegando de gritos para que sus compañeros vinieran en su auxilio.

Por ese motivo cuando el campesino maya ve una brecha intransitable, comenta que es un camino de P´uus, o cuando divisa un hueco en las albarradas, dice que es una trampa para aquellos osados y traviesos hombrecillos.

Antiguamente para soportar el sofocante calor del Mayab, a los corcovados- los P´uus– les bastaba silbar melancólicamente al viento, para que una suave brisa viniera a refrescar el ambiente. Hoy, siguiendo esa ancestral costumbre, cuando los niños mayas van al campo a elevar sus papagayos, también suelen silbar para llamar a Yum Ik (viento) a la manera del Pús, y sus coloridos juguetes se eleven gallardamente por los cielos.

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Crónicas de Ixil

Los P’uuses sobrevivientes

Miguel Ángel Orilla

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La tradición oral, en la voz autorizada de nuestros ancianos mayas, comenta  que no todos los P’uuses perecieron. Los que lograron salvarse por refugiarse en los enormes cerros que existen en la Península, los habitan y son sus celosos guardianes.

 Las figuras que hasta hoy admiramos en los templos mayas, son aquellos hombrecillos sobrevivientes que permanecen encantados. Cuando el actual mundo llegue a su fin, los corcovados- los ancestrales P’uuses- con la experiencia adquirida y corrigiendo sus errores, crearán un nuevo mundo donde todos serán felices, porque no habrá envidia ni miseria.

  Mientras ese día llega, los P’uuses en el lugar donde moran, sólo están dormidos. Así se cree y se relata en esta misteriosa tierra del Mayab

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Crónicas de Ixil

El peluquero del pueblo

Miguel Ángel Orilla

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En Ixil, a sus 78 años, Henry Zaldivar Gasca, todavía ejerce el noble oficio de peluquero. Dice que desde los 15 años se inició en esta actividad y quien se lo enseñó fue su padre adoptivo Anastasio Matú.

 A las puertas de su casa, bajo los frondosos árboles y al aire libre, espera a sus clientes para dejarlos como nuevos, según nos comenta. El “Chacal“, como le apodan, también fue Oficial del Registro Civil, durante más de 30 años.

Cabe recordar que hace como 50 años en el pueblo también fueron peluqueros los señores Manuel Moguel, don Solís,  Adán “Dzujuc“, don Chonito Argáez, “Chino“, Aguilar, etc. En la foto, Henry atiende a “Lemba” uno de sus fieles clientes, y luego, junto a su rústico sillón parece decir:

“El que sigue“.

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Crónicas de Ixil

Chonito, el express

Miguel Ángel Orilla

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Todos lo conocían como Chonito. Su nombre fue José Encarnación Argáez Lizama, nació en Temax pero muy joven llegó a Ixil para trabajar en la hacienda Kansacopó, de este municipio. Y como aquí tomó agua de pozo, casó con la señorita Elidé Trejo y tuvieron varios hijos.

Era muy aficionado a las corridas de toros, no se perdía una. Incluso en la Plaza de Toros Mérida siempre estaba en primera fila. Entonces Chono olvidaba todo. Durante la fiesta anual, como promesa al santo patrono, entrada a torear, a pesar de su avanzada edad.

Cuando empezaba la década de los 50, la llegada del primer camión San Bernabé, con don Felipe Nery al frente del volante, hizo que Chonito se convirtiera en express. Le hacían toda clase de encargos que debía de traer de Mérida: mercancía para los comerciantes, globulitos para los enfermos, el Diario, cartas y el acumulador para los radioescuchas, etc. Cuando arribaba el autobús frente al palacio todo mundo lo esperaba por sus encargos.

Durante 27 años ejerció su oficio y fue muy popular entre los pasajeros; cuando el camión se quedaba a medio camino, este personaje era el primero en empujarlo. En 1977, emprendió el viaje definitivo al otro mundo este servicial personaje.

Al recordar a “Chonito”, los niños de ayer, que lo conocimos, queremos hacerle un encargo especial: que nos separe un pedazo de cielo…!claro, siempre y cuando que allá no haya corridas de toros!

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