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Crónicas de Ixil

La fiesta

Miguel Ángel Orilla

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Esta festividad se realiza en junio, en honor a San Bernabé y siempre trascurre entre copiosas lluvias que no impiden la realización de las procesiones y las tradicionales corridas de toros. De hecho, ya estamos acostumbrados a mojarnos; y como somos precavidos, cargamos nuestro nailon. Dicen los ixileños ” Si no llueve, no se pone buena la fiesta.”

El recién Año Viejo, la pandemia -por primera vez impidió la realización de la fiesta tradicional. Saludos a mis amigos de Ixil.

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Crónicas de Ixil

¡Vamos a jugar pelota !

Miguel Ángel Orilla

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Ahora que han pasado muchos años, me acuerdo de mi infancia y de mis compañeros con quienes en los campos llaneros y pedregosos, jugábamos béisbol.

 El bate era un pedazo de leña; la pelota era de sosquil o de cáñamo que los  propios niños pueblerinos elaborábamos. El juego era a mano limpia, sin mascota.  Recuerdo varios niños de esta inolvidable época deportiva con quienes por las tardes nos divertíamos hasta que el sol se ocultaba o alguna mamá venía en busca de su pequeño.

 Entre ellos estaban: los hermanos Baquedano, Arturo, Nilo, Arturo, y Armando, Pepe Coba, el Negro Bonete, Guty Zaldivar, Luis y Damián Cisneros, mi primo Casiano, Bacal y el Fosforito Aguilar y muchos más que no cabrían en este espacio.

 El campo deportivo nos parecía  el mejor el mejor del mundo. Varios de ellos ya se han ido al más allá, pero abrigo la esperanza que algún día  en otras circunstancias, volveremos a escuchar aquel inolvidable grito de batalla: ¡Vamos a jugar pelota!

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Crónicas de Ixil

Carretas

Miguel Ángel Orilla

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Las carretas en 1930 eran el único medio de comunicación para viajar a la ciudad de Mérida y no había suficientes. En las fincas henequeneras servían para el transporte del henequén y de leña para abastecer las calderas de las fincas. También servían para llevar las pacas de sosquil hasta San Benito en la costa, que desde aquí no resultaba tan lejano. En ese lugar había un pequeño muelle y una enorme bodega para almacenar las pacas que llegan de otros municipios.

Era curioso ver tantas carretas juntas casi a diario, porque iban tanto de Ixil como de Dzemul, Dzidzantún, Telchac Pueblo y otros más; luego se transportaría en barcos a otros lugares del mundo. Pero las carretas tenían otra misión: transportar alcohol a sus lugares de origen. Pegaba al muelle una lancha especial y, como ya se sabía que llegaba, se abastecía de alcohol que venía en latas de 15 litros y cada quien a su casa.

San Benito era el sitio de veraneo de los vecinos de Ixil, en Semana Santa.

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Crónicas de Ixil

El pan de Pomuch

Miguel Ángel Orilla

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En reciente visita por tierras campechanas, visite Pomuch, cuna de nacimiento de mi amigo Roque Muñoz. Ese típico lugar goza de merecida fama por su buena panadería que literalmente se vende como pan caliente.

 Uno de los expendios más concurridos  es la “Huachita”, cuyos panes de canela y anís son muy solicitados, que se promociona con una rima muy agradable que reza:” Si me muero y vuelvo a nacer, panadero quiero ser…”.

Cuando visites Pomuch (sapo bañado, en español) no dejes de degustar sus sabrosos y aromáticos panes.

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