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Voz de la Península

El Pich

Ginón Bojórquez

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Entre los árboles de Yucatán contamos el Pich, árbol hermoso y de bella apariencia que adquiere proporciones colosales, y como la mayor parte del año conserva sus hojas y sus ramas se extienden horizontalmente alrededor del tronco, los antiguos hacendados procuraban tener algunas matas cerca de los corrales y en los desmontes de sus fincas, con el objeto de que el ganado se resguardase bajo su sombra del ardiente sol de verano.

 En todos los establecimientos rurales que se perdieron en el sur de la península, con motivo de la rebelión de los mayas iniciada en 1847, los trapiches o molinos de caña por lo general estaban colocados a la sombra de grandes Piches, con el mismo objeto de resguardar a los trabajadores y a los animales del sol. En esos mismos establecimientos conservaban enormes trocos ahuecados por el centro, que servían para depósitos de azúcar, miel, agua y para diferentes destinos hechos con madera de Pich. Las ruedas de los carros de servicio de una sola pieza eran de la misma madera. También algunos alambiques donde destilaban aguardiente, eran formados de aquella madera, agregando un fondo de hierro o cobre. Esta práctica hizo conocer que la madera del Pich, resiste hasta cierto punto a la acción del fuego.

 También se empleaba la madera de Pich para fabricar bateas, palanganas y otros objetos necesarios en el servicio de las casas. Por todas estas circunstancias, hacía el año de 1878 en muchos lugares comenzaron a escasear estos árboles que se producían sin mayores cuidados. Y como sucedió y aún ocurre con nuestras maderas preciosas: muchos las destruyen para sacar utilidad de ellas, pero nadie procura su reproducción, por más que esta operación sea fácil, y sólo se reduzca a reunir las semillas y arrojarlas en los terrenos convenientes.

Muy de otra manera nos portamos con ciertas plantas exóticas o árboles que se introducen del extranjero: procuramos adquirirlas a precios subidos, los sembramos y cultivamos con esmero y afán, aun cuando sean inferiores a muchas de nuestras plantas provechosas y útiles bajo todos los conceptos.

Entre los mayas se oye decir que la madera de Pich es medicinal y cura muy particularmente la hidropesía y aunque no hemos tenido oportunidad de confirmar  esas propiedades medicinales, en cambio existen datos relacionados con su consumo humano como nutriente en siglo XIX, pues según señalan algunas fuentes “los naturales se aprovechan del fruto de dicho árbol y en la escasez de granos de primera necesidad, es cuando más les sirve para remediar la escasez de maíz”.

Por informes recabados sabemos que nuestro Pich es conocido en otros lugares de México con el nombre de Guanacaste y vemos confirmado este aserto por una carta que reprodujo La Razón del Pueblo, cuya descripción del Guanacaste mexicano es exacta a la del Pich yucateco.

En estos últimos décadas del siglo XIX, con motivo del auge de la industria henequenera se empleó la madera del Pich para las curvas que servían a las maquinas de raspar henequén, y esta circunstancia contribuyó a hacer más escaso aquel árbol en las inmediaciones de esta capital, así como el tamarindo, cuya madera se empleaba anualmente para las curvas, y de cuyo fruto se extrae y elabora la pulpa que en años pasados formaba uno de nuestros artículos de exportación extranjera.   

El nombre castellano de nuestro Pich ( Enterolobium cyclocarpum) parece ser el que describen varios autores del modo siguiente: “Almendrón. Árbol de América que crece hasta la altura de ochenta varas, cuyo fruto es ovado, medianamente carnoso, verde y lleno de una substancia parecida al jabón, encierra una especie de nuez que contiene un meollo blanco y de gusto muy agradable”.

 No concluiremos este artículo sin hacer presente que en el local del Museo Arqueológico en los años posteriores a 1877, se conservaban unas ruedas hechas muy en bruto de la madera del Pich,  que fueron del carro que se improvisó para extraer de las ruinas de Chichén Itzá la estatua de piedra a que se ha dado el nombre de ChacMool.

En la actualidad quien tenga un Pich que lo conserve, quien carezca de él que lo plante, sus beneficios en el agobiante clima de Mérida, resultará una especie de oasis. Sentarse bajo su sombra, hará grata una tarde de verano.

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INVITAN A PRODUCTORES DE PLÁSTICOS A INGRESAR AL REGISTRO ÚNICO DE LA SDS

Lilia Balam

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Se espera que entre 15 y 20 empresas se registren en los siguientes cinco meses.

Ya está abierto el Registro Único de Plásticos de la Secretaría de Desarrollo Sustentable y se espera que en los siguientes cinco meses entre 15 y 20 empresas se adhieran y brinden detalles sobre los insumos que elaboran para verificar que cumplen con el Reglamento de la Ley para la Gestión Integral de los Residuos en Yucatán, informó la titular de esa dependencia, Sayda Rodríguez Gómez, quien invitó a los productores y distribuidores de esos productos a registrarse.
La funcionaria recordó que dicho esquema surgió a raíz de las dudas por parte del sector empresarial y el civil en torno a las nuevas disposiciones en materia de residuos. “Una de las grandes cuestiones que nos hacían en las mesas de trabajo era cómo saber cuáles elementos son biodegradables, que nos pueden ayudar para fomentar la economía circular”, indicó.
Actualmente son entre 15 y 20 las compañías que están trabajando con la SDS para ingresar información sobre su producción y los parámetros que cumplen con las nuevas disposiciones estatales en la base de datos, aunque la expectativa es que la cifra aumente en el transcurso del semestre, detalló. Por ello, invitó a las empresas que se dediquen a ese rubro a formar parte del padrón. Los requisitos se pueden consultar en la página: http://www.sds.yucatan.gob.mx/rucp/index.php.
Por otro lado, en los siguientes cinco meses también se trabajará en algún programa para fomentar la recuperación de plásticos, con el objetivo de reducir la cantidad de esos insumos que terminan en las calles, comentó la Secretaria. “Estamos definiendo con qué tipo de contenedores se recuperarán los insumos y cómo vamos a desarrollar el programa e invitar a empresarios y asociaciones”, añadió.
Como se recordará, la Ley para la Gestión Integral de los Residuos en Yucatán entró en vigor a inicios de este mes, por lo que a partir del próximo año se comenzarían a aplicar sanciones a las empresas o negocios que empleen bolsas plásticas.
Cabe mencionar que Rodríguez Gómez fue entrevistada en el marco de la inauguración del Primer Foro Regional para una Cultura de la Sustentabilidad, organizado por el Colegio de Posgraduados en Ciencias Ambientales y Biotecnologías del Sureste y en el que participan 17 colegios de profesionistas y 47 organizaciones civiles. El foro concluirá el próximo domingo 26 de enero.

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Rebeliones mayas

Indalecio Cardeña Vázquez

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Guerra de Castas, Fernando Castro Pacheco

Las rebeliones mayas en contra del dominio español, fue una constante a lo largo de todo el período colonial y constituyó junto con el temor a los ataques piratas, las dos grandes preocupaciones de españoles, criollos y mestizos, en la península de Yucatán durante todo ese tiempo.

El largo proceso de la conquista española del área maya, que tuvo muchas particularidades, aunado a la defensa que los antiguos mayas habían hecho de su territorio en diversas épocas ante otros grupos indígenas, desde tiempos ancestrales, hizo que los mayas coloniales opusieran una resistencia –tanto activa como silenciosa–, a los invasores europeos desde el arribo de éstos, fortaleciendo así su espíritu libertario.

Y es que la guerra fue una de las actividades más importantes en la civilización maya. En la pirámide social precolombina había un estamento al que pertenecían quienes se dedicaban a ella. Las acciones bélicas tenían diversas funciones: captura de esclavos para sacrificar o vender; expansión territorial, o motivaciones políticas, entre otras razones. La guerra estaba vinculada asimismo a otras esferas de la realidad maya precortesiana, como la magia y la religión, pues los sacerdotes indígenas podían señalar cuál era el mejor momento para iniciar una guerra de acuerdo a sus ritos y observaciones del calendario y los astros.

En la segunda mitad del siglo XV y los inicios del siglo XVI, todas las regiones y ciudades que constituían la sociedad maya, se encontraban en un período de decadencia, y no obstante que estaban muy lejos del esplendor y la fuerza que tuvieron en el apogeo de su civilización unos 600 años atrás, todavía conservaban el vigor y la capacidad organizativa, que hacían a los mayas en ese tiempo, un pueblo vigoroso con una sólida cultura.

Fue en este contexto, cuando en 1511 arribó a las costas peninsulares yucatecas el primer grupo de conquistadores españoles pero en calidad de náufragos, luego que su navío, el cual iba del Darién, el ahora país de Panamá, a la Isla Española, la actual isla de Santo Domingo, zozobrara en el Mar Caribe. De este grupo de náufragos sobrevivieron finalmente sólo dos: Gonzalo Guerrero y Jerónimo de Aguilar.

Ambos personajes interactuaron ampliamente con los antiguos mayas, pero fue Gonzalo Guerrero el que más influyó en esta sociedad precolombina al convertirse en un integrante más de ella y aconsejar con tácticas y estrategias militares europeas a los guerreros mayas en contra de los conquistadores españoles.

La resistencia indígena a la presencia española, “blanca” como fue denominada siglos después por los propios mayas, ocurrió desde la aparición de los europeos en este territorio nativo en la segunda década del siglo XVI, en las costas peninsulares yucatecas, hasta su manifestación más violenta a mediados del siglo XIX-

Algunas de las sublevaciones mayas más importantes, ocurridas en Yucatán fueron las siguientes:

La llamada Rebelión de los hechiceros, en noviembre de 1546, fue un levantamiento en el que la participación de los sacerdotes indígenas que aún había fue notoria. Este movimiento estuvo marcado por el simbolismo mágico y religioso que tuvo, establecido a partir de una fecha específica en el calendario maya que todavía tenía vigencia en aquel entonces. La ciudad de Valladolid fue asaltada y la mayor parte de sus vecinos muertos por los mayas rebeldes que luego fueron perseguidos y reprimidos cruelmente por los españoles.

Otra importante sublevación fue la de Jacinto Canek, ocurrida en el siglo XVIII, 215 años después de la Rebelión de los hechiceros, siempre en noviembre pero de 1761. El líder rebelde Jacinto Uc de los Santos se autoproclamó rey de los mayas, y se hizo llamar Jacinto Canek, adoptando el título de los gobernantes Itzaes que hasta el siglo XVII vivían en Guatemala, muriendo el último de ellos 64 años atrás de esta sublevación.

Jacinto Canek fue capturado al poco tiempo de iniciada su rebelión, y después de ser enjuiciado en Mérida, fue atenaceado y barreteado hasta la muerte en la plaza mayor de esta ciudad, la actual Plaza Principal, posteriormente fue incinerado y sus cenizas arrojadas al viento.

La última gran rebelión maya dio inicio a mediados del siglo XIX, en julio de 1847, en la región de Valladolid y se dio por terminada 54 años después, en mayo de 1901. Sin embargo los mayas rebeldes nunca firmaron un armisticio o entregaron la armas en señal de derrota o de claudicación, sino que agotados después de más de medio siglo de batallas y no alcanzar la victoria, se replegaron en la selva mediana de la península de Yucatán abandonando lugares estratégicos, como el sitio considerado la capital de la insurgencia indígena: Chan Santa Cruz, la actual ciudad Felipe Carrillo Puerto en Quintana Roo, lo que dio lugar a que el ejército gubernamental ocupara esa plaza y decretara el fin de la guerra.

La guerra de castas, que estrictamente hablando no concluyó, es considerado el movimiento rebelde indígena más exitoso de América, ya que este hecho bélico que en su inicio obtuvo el control casi total de la península yucateca, con la excepción de las ciudades de Mérida, la capital, y de Campeche, dio lugar a un fenómeno político, militar, religioso y cultural, que logró la creación de un Estado indígena autónomo.

Esta última sublevación indígena, podría ser considerada un parteaguas en la historia maya y yucateca, ya que entre otras consecuencias que produjo, está que fracturó totalmente la economía peninsular y al estar en quiebra Yucatán luego de la pérdida de las haciendas maiceras, ganaderas, y azucareras, la actividad económica se orientó entonces al cultivo del henequén, el cual tuvo una fuerte demanda en los mercados internacionales durante la segunda mitad de ese siglo XIX, dando inició así a otras páginas de la historia yucateca en las que la población maya fue sometida de nueva cuenta a un dominio y explotación, pero con las nuevas características que el capitalismo imprimió entonces.

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EL BAMBUCO LLEGÓ A YUCATÁN PARA QUEDARSE

Lilia Balam

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La representante internacional en México de la Fundación Pro Música Andina Colombiana, Maricarmen Pérez Domínguez, recalcó que el bambuco colombiano fue “adoptado” por los músicos yucatecos, quienes hicieron de él un género propio “y más romántico”

Aunque el dueto de Pedro León Santamarta y Adolfo Marín solo estuvo de paso por Yucatán en 1908, dejó una semilla que germinó cuando otro par colombiano, compuesto por Alejandro Wills y Alberto Escobar, arribó a la entidad en 1919: el bambuco.

Estos dos últimos músicos lograron atraer a la sociedad local y finalmente influyeron en artistas como Ricardo Palmerín, quien comenzó a hacer bambucos musicalizando poemas yucatecos.

“Se trata de un género que llegó, nosotros lo adoptamos y lo transformamos, lo hicimos propio porque no interpretamos bambucos colombianos, sino los nuestros, que son una cosa muy romántica”, explica la representante internacional en México de la Fundación Pro Música Andina Colombiana, Maricarmen Pérez Domínguez.

Para la también trovadora, ese género ha logrado permanecer hasta nuestros días pese al embate de la industria musical internacional, pues incluso algunos artistas han aportado innovaciones a los bambucos.

Cabe mencionar que Pérez Domínguez encabezó el conversatorio “Historia del Bambuco en Yucatán”, en el marco de del foro “Cultura colombiana en México”, realizado en el Centro Cultural Olimpo y organizado por el Ayuntamiento de Mérida y la organización “Leer por placer”.

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