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Voz de la Península

Lo que se sabe del primer barco utilizado para el tráfico de esclavos mayas

Lilia Balam

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Foto: INAH

El INAH confirmó que los vestigios descubiertos en 2017 corresponden al vapor “La Unión”, que  entre 1855 y 1861 trasladó a Cuba un promedio mensual de 30 esclavos mayas.

Hunucmá, Yucatán, 17 de septiembre de 2020.- Tras años de investigación, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) confirmó que los vestigios de una embarcación encontrados en el puerto de Sisal corresponden al vapor La Unión, el primer barco empleado para el tráfico de esclavos y esclavas mayas en el siglo XIX.

El pecio se localiza a 3.7 kilómetros de la costa del puerto de Sisal. Fue encontrado en el 2017 durante el desarrollo del Proyecto Integral para la Protección, Conservación, Investigación y Difusión del Patrimonio Cultural Subacuático de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del INAH. Después de ubicar los remanentes, inicialmente se nombró Adalio al barco, en honor al abuelo del pescador Juan Diego Esquivel, quien guió a los arqueólogos al sitio.

Se observó que se trataba de un vapor fechado entre 1837 y 1860, cuando esos barcos eran impulsados con un sistema de calderas, máquinas con balancín y ruedas de paleta tipo Mississippi.

De acuerdo con un comunicado del INAH, cuando el 19 de septiembre de 1861 se produjo el incendio del vapor que causó su hundimiento, las calderas estallaron y la embarcación se quemó, pero la sentina —la parte inferior del casco, en la zona más baja de la sala de máquinas— descendió siete metros desde la superficie hasta el fondo de las aguas someras.

Al cubrirse de arena, la madera del fondo del casco se conservó hasta ahora, al igual que otros elementos todavía reconocibles, como las ruedas de paleta, calderas, compartimentos, objetos para la sujeción como pernos de cobre y artefactos relacionados con la vida cotidiana a bordo, entre ellos, fragmentos de botellas de vidrio o cerámica y hasta ocho cubiertos de latón que eran empleados por los pasajeros de primera clase.

Tras esa primera fase del trabajo de campo, el equipo de la SAS comenzó a indagar en los archivos provinciales de Yucatán y Baja California Sur, así como en los nacionales de México, Cuba y España. Luego de un proceso de tres años, logró reunir información suficiente para corroborar que Adalio, es, en realidad, el vapor La Unión.

La embarcación pertenecía a la empresa española Zangronis Hermanos y Compañía, establecida en 1854 en La Habana, Cuba. Ésta fue autorizada un año después para comerciar en México, realizando travesías entre Sisal, Campeche, Veracruz y Tampico. Usualmente llevaba a Cuba pasajeros de primera, segunda y tercera clase, junto con mercancía, como fibras de henequén, cueros curtidos, palo de tinte y pieles de venado.

Pero los mandos también estaban en contubernio con los esclavistas, quienes introducían en pequeños e insalubres espacios a los mayas que capturaban o engañaban. El INAH indica en su boletín que en octubre de 1860, un año antes del naufragio, fue sorprendido el vapor en Campeche llevando 29 mayas, entre ellos niños y niñas de 7 y 10 años.

Sin embargo, no fue sino a partir de aquel trágico incendio del vapor en 1861, en cuyo naufragio pereció la mitad de los 80 tripulantes y 60 pasajeros —cifras que por cierto no cuentan a los esclavos mayas, pues no eran considerados personas, sino mercancías—, que el gobierno mexicano puso mayor atención en los cateos en los puertos, a fin de impedir el tráfico de personas en las rutas hacia Cuba.

“Esto habla de un pasado ominoso para México, el cual debe reconocerse y estudiarse en función de su contexto y época. Esto adquiere mayor sentido al evocar que, si bien la esclavitud estaba prohibida desde la Independencia, y no obstante que el 6 de mayo de 1861, el presidente Benito Juárez emitió un decreto para impedir la extracción forzada de cualquier individuo maya, el incendio que causó el hundimiento del vapor  en su camino a Cuba, demostró que la esclavitud continuaba sin obedecer ley alguna”, sostiene el INAH en su comunicado.

Según los documentos consultados por el equipo de la SAS en la península de Yucatán, la naviera Zangroniz Hermanos y Compañía estuvo activa durante algunos de los años más álgidos de la Guerra de Castas de Yucatán (1847-1901), en la que se enfrentaron indígenas y criollos por motivos vinculados al cobro excesivo de impuestos y el acaparamiento de las tierras de cultivo.

El INAH refiere que una estrategia empleada por los hispanos y oligarcas mexicanos fue ordenar, desde 1848, la expulsión de los mayas capturados en combate; de ahí que muchos fueron enviados a Cuba, pues la isla tenía escasez de mano de obra en las plantaciones de caña de azúcar.

“Cada esclavo era vendido por hasta 25 pesos a los intermediarios, y éstos podían revenderlos en La Habana, a los hombres por 160 pesos y a las mujeres por 120 pesos”, precisa en el boletín la arqueóloga Helena Barba Meinecke, responsable de la oficina Península de Yucatán de la SAS.

Otra forma de conseguir esclavos era a través de los llamados “enganchadores”, cuyo trabajo era ir a pueblos como Ixil, Kanxoc y Valladolid, para ofrecer a los indígenas papeles falsos, haciéndoles creer que irían a Cuba como colonos, donde tendrían tierras con las que podrían generar ingresos.

En el vapor La Unión y en otro de la empresa Zangronis llamado México, desde 1855, se fletaron mensualmente un promedio de 25 y 30 personas, muchas de las cuales nunca pudieron regresar a la península. No obstante, una parte de su memoria yace en el barrio habanero de Campeche, donde por generaciones vivieron muchos de los esclavos mayas y sus descendientes.

El historiador Abiud Pizá indagó que, aunque Zangroniz está ausente en la documentación mexicana de los años inmediatos al naufragio, durante el Segundo Imperio y el Porfiriato ganó contratos para la construcción de ferrocarriles.

Para el equipo de la SAS, el descubrimiento es de relevancia internacional, pues hasta la fecha no se había documentado el tráfico ilegal de población maya mediante embarcaciones. En los últimos años se han descubierto otros naufragios esclavistas: las naves Clotilda y Henrietta Marie, en Alabama y Florida, respectivamente; El Trovador, en República Dominicana; y el San José, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica; pero todos eran lo que se conocía como “barcos negreros”, aquellos que por más de 400 años sustrajeron personas de África para venderlas en el continente americano.

Las personas interesadas en conocer más de la  historia del vapor La Unión, pueden visitar el Museo de Arqueología Subacuática en el Fuerte de San José el Alto, en la ciudad de San Francisco de Campeche. La Sala 6, dedicada a la revolución industrial de la navegación, exhibe, entre otros elementos, los cubiertos de latón recuperados en los vestigios del vapor.

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Crónicas de La Colonia Yucatán

Trabajo forestal de las Compañías Madereras de Yucatán (I)

José Antonio Ruiz Silva

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A manera de antecedentes sobre este tema, es importante recordar que cuando referimos al Día del Árbol y a los trabajos de reforestación que realizaban las empresas madereras bajo la dirección del ingeniero Alfredo Medina Vidiella, resulta difícil hablar de esos temas debido a lo delicado que puede resultar. Por tal motivo, este artículo y otros posteriores sólo pretenden evocar la época de bonanza, los personajes y los trabajos que se realizaban al respecto, aunque sabemos y nos constan los trabajos que se realizaron con la pretensión de devolver algo de lo que se extraía de la selva. Nuestras fuentes son los artículos y reportajes de la Revista Frente a la Selva, órgano de difusión de las compañías madereras, que fueron publicados en la década de los años 50, así como de testimonios del personal que llevaba a cabo estos trabajos, entre los que se cuentan ingenieros forestales, encargados de los viveros, así como encargados de los trabajos de reforestación y sus descendientes, como testigos de la época.

Debido a la importancia que representa para muchos de nosotros el tema de la reforestación y a la amplitud que esto conlleva, hemos seccionado la información en 3 y posiblemente hasta 4 artículos que serán publicados de manera consecutiva en nuestras Crónicas de la Colonia Yucatán que cada jueves se publica en Informe Fracto.

Todo inicia en 1936 cuando Alfredo Medina Vidiella supo de la existencia de las selvas del oriente de Yucatán y de la parte norte de Quintana Roo, colindante con Yucatán, que poseían enormes cantidades de metros cúbicos de maderas preciosas de cedro, así como de maderas corrientes en igual proporción. Para constatarlo, Medina Vidiella procedió a contratar a guías locales que lo llevaron a recorrer los montes que en ese entonces correspondían a una finca denominada Santa María, propiedad del Banco Nacional de Crédito Agrícola. Al conocer de primera mano las posibilidades de explotación forestal, firmó con el Banco un contrato de renta de los terrenos, y enseguida con un grupo de trabajadores especializados en montería , iniciaron el aprovechamiento forestal en un lugar conocido como  Chapas, donde con un rudimentario equipo de aserrío se sacaban las trozas de los árboles que luego eran llevados por un angosto y maltrecho camino blanco a Tizimín para poder ser transportados  por  ferrocarril a la ciudad de Mérida, donde se entregaba a los comerciantes de madera, quienes procedía a hacer cortes para diversos fines.  Posteriormente se utilizaría también el puerto de El Cuyo como salida del producto.

En 1938 la empresa maderera en ciernes, instaló un mejor aserradero en la Colonia Vales, hoy Campamento La Sierra, y pocos años después, debido al éxito que tenía con la venta de madera aserrada da un importante paso para la industrialización de madera enchapada a través de la instalación de la fábrica de triplay en la Colonia Yucatán a finales del año de 1941.

Con estos antecedentes era necesario que la explotación forestal fuera lo mas tecnificada y profesional posible y fue cuando se contratan los servicios del ingeniero Emilio Zamudio , un joven egresado de la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo, que arribó a la Colonia Yucatán a principios de 1941. Para Zamudio aquello significó enfrentar la experiencia de trabajar en la selva tropical del noreste de la península de Yucatán y hacerse cargo desde el punto de vista forestal de la elaboración de los estudios dasonómicos que son un  conjunto de disciplinas que estudian los bosques respecto de su formación, manejo, reproducción y aprovechamiento, buscando la máxima renta del capital forestal en calidad y cantidad.

Asociación de Cronistas e Historiadores de Yucatán A.C.

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LA VISIÓN DE CARONTE

La rareza política para 2021

Miguel II Hernández Madero

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Será un ambiente raro, por decirlo suavemente, lo que nos espera en Yucatán en las elecciones de 2021, con el regreso de personajes del pasado, ahora con nuevas camisetas y colores, así como el cambio de partido y de discurso de políticos actuales que no tienen proyectos a largo o mediano plazo para la entidad porque…, simplemente no tienen proyecto político/social alguno, sólo pretenden satisfacer su anhelo de poder.

Esto transcurrirá en una atmósfera viciada por discursos de odio que, lejos de aportar, fomentan la división y han causado demasiados estragos a la vida nacional. Recordemos que las grandes  pérdidas se han dado cuando México ha estado dividido y únicamente en la unión han podido salir adelante. La misma conquista de los pueblos mesoamericanos fue favorecida por esa falta de unidad y por el enfrentamiento que tenían entre sí.

Curiosamente, la mayor parte de este siglo XXI hemos vivido un discurso de odio, cuyos alcances cada vez son más extremos, a veces invocando un mal entendido derecho a la Libertad de Expresión y que se ha convertido en vandalismo, agresiones a ciudadanos que no comparten esas ideas, daños a propiedades privadas, daños a patrimonio de la nación y saqueos.

Los resultados de esos discursos incendiarios han quedado documentados por diversos medios de comunicación e incluso matizados por lo que se llama “ruidos de la información” que confunde al público y provoca un caos mayor. A esto sumemos el surgimiento de sitios que difunden notas falsas, en tono de burla, quizá con la única intensión de divertirse, pero que son tomadas como ciertas por mucha gente, quienes las reproducen en las redes sociales, dándolas como veraces y ahondando la inconformidad social.

El proceso electoral de 2021 mostrará la  intransigencia, el odio irracional y la desinformación que logran desviar el idealismo de quienes aún creen, entre quienes lamentablemente se mezclan personas que sólo aprovechan para el vandalismo, la destrucción y el saqueo. Como muestra tenemos lo que está ocurriendo en Hidalgo, donde perdió el partido en el poder y ya han empezado la quema de paquetes electorales y ataques a las sedes de los organismos electorales.

A estas alturas es innegable que el ambiente es bastante hostil, no por la mayoría de los mexicanos, pero sí por un importante sector, que se ha dejado llevar por las palabras de ex priístas, disfrazados de izquierdistas y que en realidad solamente buscan el poder y seguir viviendo dentro del presupuesto.

¿Hasta dónde se quiere llegar? Que no se olvide la historia y ojalá que el camino del México del siglo XXI no se tiña por la sangre derramada como consecuencia de esos discursos de odio que agravan el resentimiento social. Y de eso no estamos exentos en Yucatán donde se combinará la desesperación, la falta de respuesta positiva de las autoridades y el oportunismo de políticos que se aprovechan de la tragedia para promoverse. Ese es terreno fértil para el crecimiento de líderes mesiánicos, quienes canalizarán toda esa inconformidad para sacar provecho personal. Ojalá los yucatecos no nos dejemos llevar por el momento y sí nos detengamos a analizar qué es lo que esconden esos candidatos que harán campaña sin importarles, en realidad, el futuro de los ciudadanos.

Hasta la próxima…

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Voz de la Península

En 2020, 113 mujeres han sido diagnosticadas con tumor maligno de mama en Yucatán

Lilia Balam

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Imagen: www.consalud.es

Si el cáncer se detecta a tiempo, es curable. Por eso es esencial mantener modelos de atención que aseguren el diagnóstico temprano, indicó la representante del ISSSTE en el estado, Martha Montemayor Curiel.

Mérida, Yucatán, 22 de octubre de 2020.- Hasta inicios de octubre, 113 mujeres habían sido diagnosticadas con tumores malignos de mama en Yucatán, de acuerdo con datos del Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud.

Aunque la cifra es menor a la reportada el año pasado, con 245 casos en el mismo lapso, la representante en el estado del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), Martha Montemayor Curiel, recordó a través de un comunicado que en México los casos detectados de cáncer de mama van en incremento, al grado de ser considerado el tumor más frecuente y la causa de muerte más común en mujeres que fallecen por neoplasia maligna.

Si el cáncer se detecta a tiempo, es curable. Por ello es esencial mantener modelos de atención que aseguren el diagnóstico temprano de ese padecimiento, indicó la funcionaria.  

De acuerdo con Montemayor Curiel, el riesgo de presentar algún tumor en las mamas es mayor en las mujeres a partir de los 40 años. Los factores relacionados con un mayor impacto son el antecedente directo de cáncer de mama en la madre, hermana e hija, la menarquía temprana y menopausia tardía, la ausencia de lactancia, tener hijos o hijas, la obesidad y el sedentarismo.

La representante del ISSSTE recalcó que es momento de sensibilizar a las mujeres en la conveniencia de conocer las características normales de las mamas, hacerse autoexploraciones y buscar atención médica oportunamente si descubren alguna anormalidad, así como acudir con especialistas para practicarse revisiones clínicas y radiológicas.

También es necesario crear consciencia en la población femenina conducente a generar el hábito de la autoexploración mensual de las mamas a partir de los 22 años; y practicarse un estudio de mastografía anual, de los 30 años en adelante, sobre todo las mujeres con antecedentes familiares de haber padecido la enfermedad; y después de los 40 años, las mujeres sin factores de riesgo genético, exhortó.

Además, es fundamental proporcionar atención sensible a las pacientes con diagnóstico de cáncer de mama, desde el inicio del proceso hasta el tratamiento y rehabilitación, o, en su caso, durante la etapa de progreso de la enfermedad, concluyó Montemayor Curiel.

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