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Mensaje de un Kanxoc

El ejido no se vende, lleva la sangre de los abuelos

José Antonio Cutz Medina

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No es un secreto que durante muchos años, individuos particulares han codiciado las tierras históricas de los pueblos mayas, con la intención de ir apropiándose sutilmente del poco territorio que nos queda como pueblo ancestral. En Kanxoc sin embargo, han fallado en sus múltiples intentos, y todavía no terminan de entender que nuestra localidad es uno de los pocos pueblos que defiende su territorio con la vida misma.

En este caso, eran cerca de las 11 de la noche del lunes pasado cuando un grupo de doce Kanxoques armados enfilaron rumbo al lugar que supuestamente se había vendido a particulares del vecino estado de Quintana Roo. Horas antes, un sujeto en estado de ebriedad había revelado la compraventa de una fracción de terreno ejidal que por décadas los campesinos han preservado y protegido de los mercaderes de tierras mayas.

Enfurecidos, los ejidatarios atraparon al sujeto y lo amarraron en el interior de la comisaria ejidal. No pasó mucho tiempo para que vehículos militares de la Guardia Nacional y agentes policiacos sitiaran la Comisaría Ejidal. Como era de esperarse, las fuerzas del orden llegaron fuertemente armados con chalecos antibalas y torretas prendidas, ocupando lugares estratégicos, para intentar controlar el lugar. Sus movimientos dieron a entender que cientos de campesinos con espíritu bélico estaban más que molestos por la revelación de aquel sujeto, dicho con la intención de burlarse de los ejidatarios.

Con el rostro todavía desencajado don Isidro, narra a quien esto escribe, el coraje que les produjo saber que dicha fracción de territorio ejidal estaba en poder de un particular, incluso, ya con la presencia de gente talando madera y haciendo “mejoras” en el lugar, quizás para convertir el lugar en un sitio turístico aquel espacio rodeado de cenotes y maderas preciosas. La Asamblea Ejidal comisionó a los campesinos más diestros con las armas, para ir hasta el lugar de los hechos a efecto de comprobar lo que aquel sujeto había soltado de más.

Cuando llegamos al lugar, recargamos nuestras armas, fuimos dispuesto a todo maestro- asegura mi interlocutor-, a matar o que nos maten, nos enojó mucho escuchar que un grupo de personas diga que cedieron sus derechos para que invadan nuestro ejido. Añadió don Isidro que al llegar al espacio en disputa, todavía había restos de comida y otras provisiones que los invasores tenían para su consumo. “Se los destruimos todo,” remató el bravo Kanxoc.

A los pocos minutos– agrego don Isidro- 4 patrullas de Quintana Roo nos rodearon y preparamos nuestras armas. Ellos, también iban armados y ordenaron que subiéramos a las patrullas para que nos lleven a la comandancia de Tulum. Pero uno de los compañeros de nombre Gabriel (ex alumno del suscrito) les contestó que lo único que podían llevar era media docena de balas que tenía entre las manos. Dando a entender que nadie los llevaría más que muertos. Al notar los policías que estábamos dispuesto a todo, naturalmente  suavizaron su tono– siguió narrando don Isidro y agregó- así logramos explicarles que nosotros nos encontrábamos en territorio propio, por tanto, ellos no tenían derecho a detenernos. Al comprobar que efectivamente eran tierras yucatecas donde nos encontrábamos se retiraron, no sin antes explicarles el origen de nuestra presencia y enojo, situación que entendieron al final de cuentas. Allá  pasamos la  noche de ese domingo, nos organizamos para vigilar y no nos sorprendan sobre un posible enfrentamiento armado, me tocó hacer guardia toda la noche, durante mi vigila me vino en mente cómo desde adolescente iba tras de los señores para hacer agrimensura en aquel lugar rodeado de cenotes y pozos con piedras labrada, sus aguas frescas que en algún momento lo disfruté. Tenemos claro que muchos de nuestros abuelos derramaron su sangre en defensa de estas tierras que hoy un pequeño grupo de codiciosos pretenden vender. Por eso lo mantuvimos días amarrado para que escarmiente y aclare qué acuerdo tuvo con el supuesto comprador. También D. Abuch es uno de los ancianos más combativos que no vacila en tomas las armas.”

“Este viernes 11 próximo tendremos asamblea general para definir qué acuerdos vamos a tomar para que de una vez resolvamos esta situación que poco faltó para que se convierte en enfrentamiento armado, esperamos la presencia de la reforma agraria para que aclare a este sujeto que es casi imposible que venda, dado que sólo nosotros tenemos los planos antiguos de nuestro territorio, la RAN está enterado de esto, los planos la asamblea ejidal lo tiene en resguardo”.

El mensaje que don isidro deja es nítido y contundente, deja en claro una vez más que el territorio de los Kanxoques se defiende con la vida misma.

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