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Revive Chichén Itzá: abre de nuevo sus puertas al turismo

Lilia Balam

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Fotografías de Lilia Balam

Tras permanecer seis meses cerrada, la zona arqueológica de Chichén Itzá ya comenzó a recibir a visitantes locales e internacionales. Mientras el semáforo epidemiológico permanezca en fase naranja se permitirá el acceso únicamente a tres mil personas.

Tinum, Yucatán, 22 de septiembre de 2020.- “A pesar de lo que está pasando ahora [por la pandemia], la gente no debería tener miedo de salir y ver las hermosas vistas de este lugar”, manifestó Erick Pattie, quien junto con su esposa, Jennifer, y la hija de ambos, integraron el primer grupo de turistas en visitar el sitio arqueológico de Chichén Itzá, luego de que permaneciera cerrado por la contingencia sanitaria de Covid-19.

Las zonas arqueológicas detuvieron operaciones desde marzo para evitar contagios de la enfermedad. Fue apenas a inicios de septiembre que, como parte del Acuerdo Económico para la Reapertura Segura de Yucatán, autoridades estatales anunciaron la reactivación de estos sitios. Dzibilchaltún y Chichén Itzá fueron los últimos en reabrir sus puertas al turismo.

Desde antes de las 8 horas ya había personas esperando ingresar al lugar. Los integrantes de la familia Pattie, oriunda de Texas, Estados Unidos, fueron los primeros en explorar el sitio, en el que se realizaron trabajos de mantenimiento y conservación a puerta cerrada durante seis meses. Aunque la pareja ya había visitado el lugar años atrás, no quería dejar pasar la oportunidad de enseñarle a su hija de 16 años la esplendorosa arquitectura maya prehispánica.

Fotografía de Lilia Balam

Pese a las críticas hacia quienes han decidido retomar los viajes de placer y negocios, Erick Pattie consideró que con las medidas de protección adecuadas es posible visitar distintos atractivos turísticos.

Lo mismo opinó Alma Mata, oriunda de Tijuana. Ella y su familia habían planeado sus vacaciones con un año de anticipación, pero por la pandemia tuvieron que posponer sus planes para conocer Yucatán. “No sabíamos que Chichén Itzá estaba cerrada, pero cuando llegamos nos dijeron que abriría hoy. Si no, no hubiéramos podido venir”, comentó Alma.

Dijeron sentirse tranquilos por las medidas implementadas para el ingreso seguro de los visitantes. Además del uso obligatorio de cubrebocas, en la entrada hay tapetes sanitizantes, gel antibacterial y una cámara termográfica de detección de temperatura corporal. Si se detecta un caso de temperatura alta, personal capacitado hace una toma de temperatura personal para confirmar.

Fotografía de Lilia Balam

En caso de que la persona tenga fiebre, se le traslada a las oficinas para esperar a sus acompañantes o regresar a su lugar de origen, explicó el director del Patronato de las Unidades de Servicios Culturales y Turísticos del Estado de Yucatán (CULTUR), Mauricio Díaz Montalvo.

A su vez, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) sugiere realizar recorridos circulares de dos horas de duración como máximo dentro de la zona arqueológica, para evitar aglomeraciones y facilitar la salida de los visitantes.

También se reubicó a quienes vendían artesanías en la explanada en el mercado antiguo del parador turístico. Previamente a la apertura del lugar, los más de 2 mil comerciantes acordaron operar con las medidas de higiene necesarias para evitar contagios de Covid-19, indicó el director de la zona arqueológica, Marco Antonio Santos Ramírez.

Fotografía de Lilia Balam

Aunque la afluencia turística de esta mañana contrastaba con las multitudes que abarrotaban las  taquillas antes de la pandemia, las autoridades estatales y federales se manifestaron satisfechas con la cantidad de personas recibidas en el sitio. “Estamos muy sorprendidos, ha venido más gente, mayor a la cantidad que esperábamos, y todavía no han arribado las agencias de viajes”, sostuvo Díaz Montalvo.

Chichén Itzá recibe alrededor de dos millones y medio de personas al año, y entre ocho y nueve mil visitantes al día. Sin embargo, mientras el semáforo epidemiológico se encuentre en naranja, solo se permitirá el acceso al 30% de ese aforo: cerca de tres mil personas podrán ingresar a la zona arqueológica para no generar aglomeraciones.

Fotografía de Lilia Balam

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Va de nuevo: decretan ley seca en Yucatán ante el paso de “Zeta”

Lilia Balam

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Foto de Milenio

Como ocurrió cuando el huracán “Delta” impactó en la entidad, se prohibirá la venta de bebidas con alcohol como medida de prevención sanitaria durante el paso de “Zeta”.

Mérida, Yucatán, 26 de octubre del 2020.- Otra vez se prohibirá la venta de bebidas alcohólicas en Yucatán. A partir de hoy se establecerá la “ley seca” en el estado, como medida temporal de prevención sanitaria ante el paso del huracán “Zeta”, y sus posibles afectaciones en la entidad.

Hace unos minutos fue publicado en el Diario Oficial del Estado el decreto 288/2020, en el cual se indica que se considera necesario restringir la comercialización de los insumos embriagantes por el impacto del meteoro. Quienes incumplan la disposición serían sancionados o sancionadas de acuerdo con lo establecido en las normas locales.

Esta medida permanecerá vigente en tanto no se publique la abrogación explícita de la misma en el Diario Oficial del Estado, es decir, no hay una fecha prevista para que concluya la prohibición, precisa el documento.

Como se ha comunicado en Informe Fracto, este año se ha aplicado la “ley seca” en dos ocasiones, para reducir los contagios de COVID-19, de acuerdo con las autoridades locales. De igual forma, previo al paso del huracán “Delta”, se restringió la comercialización de bebidas con alcohol. 

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Tras su muerte, siguen discriminando a la activista transgénero Patsy España

Lilia Balam

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Foto tomada de Facebook

La Fiscalía General del Estado tardó varias horas en entregar el cuerpo de la activista, pues no reconocía los documentos donde constaba su cambio de identidad de género, explicó Rosalía López Castro, integrante de la Red de Abogadas Violeta.

Mérida, Yucatán, 26 de octubre el 2020.- La activista transgénero Patsy España Chan, ha sido discriminada aún tras su fallecimiento: la Fiscalía General del Estado (FGE), tardó varias horas en entregar su cuerpo a la familia, pues no reconocía los documentos donde constaba su cambio de identidad de género.

Debido a que la legislación local no permite realizar ese trámite, España Chan hizo su cambio de identidad de género hace algunos años en la Ciudad de México. La autoridad de esa entidad expidió su acta de nacimiento y credencial de electora, es decir, ella contaba con papeles oficiales que acreditaran su nueva identidad.

Tras su deceso, la familia acudió a la FGE para recuperar el cuerpo, pero la dependencia se resistía a entregarlo, pues no reconocía los documentos emitidos en la capital del país, explicó Rosalía López Castro, politóloga integrante de la Red de Abogadas Violeta y asesora política de la activista.

“La FGE no quería dar el cuerpo, que porque en el Registro Civil local no tenían una constancia que dijera ‘Patsy España Chan’. Los documentos de la Ciudad de México no los querían hacer válidos, no querían reconocer ese trámite”, detalló la especialista.

De acuerdo con López Castro, la dependencia incluso dio una orden de búsqueda especial para dar con el acta de nacimiento de la activista con su identidad anterior. Tuvieron que intervenir varias personas, entre ellas funcionarias y asesores jurídicos, y finalmente el cuerpo fue entregado, con el acta de defunción correspondiente a la identidad de Patsy.

La politóloga calificó dicha acción como discriminatoria, además de ser violencia institucional, pues aunque tenían los papeles oficiales, las y los parientes de la activista realizaron varios trámites con documentos que desde hace mucho tiempo perdieron vigencia, para “encontrar un acta que no existía” y recuperar el cuerpo.

Por ello, tan pronto pasen los días de duelo para la familia, distintas asociaciones civiles emitirán un pronunciamiento para exigir un alto a la violencia institucional contra la comunidad trans yucateca, aseguró López Castro.

Como se ha comunicado en Informe Fracto, España Chan falleció ayer en un siniestro vial, justo después de haber sido nombrada Coordinadora Territorial y de Afiliación del Partido del Trabajo en el Distrito XIII.

La activista, quien en vida luchó por la defensa de los derechos y la participación política de la comunidad LGBTTTI+, aspiraba a ser candidata a la diputación local de la mencionada circunscripción, con lo cual se hubiera convertido en una de las pocas personas trans que han competido por un puesto político. 

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La tradición oral del Día de Muertos

Carlos Evia Cervantes

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Ilustración de Augusto Evia

Existe un conjunto de relatos que sólo se cuentan en estos días y parecen reforzar el conjunto de creencias que acompañan a estas prácticas. Numerosos escritores de la región y de otros estados han plasmado en sus obras estos relatos de los cuales se ofrece sucinta una muestra.

En una ocasión, un joven del pueblo salió a pasear en la noche el Día de Muertos. Sus padres le habían dicho que no lo hiciera porque durante esas fechas no es conveniente estar en la calle muy entrada la noche, pues las ánimas se lo podían llevar. Pero él era incrédulo y para comprobar que no era cierto lo que sus padres decían, salió de su casa un poco antes de las 12 de la noche. De pronto, vio aparecer frente a él mucha gente avanzando como en una procesión. Cada uno de los caminantes tenía entre las manos una vela encendida. Uno de ellos se le acercó y le dio su vela. Además le dijo que la guardara pues algún día regresaría por ella a pedírsela.

Al día siguiente, cuando fue a ver la citada vela donde la había guardado, se percató que en su lugar estaba un hueso largo. Cuando contó esto a sus padres, le dijeron que ese caminante que le había dado la vela era una de las ánimas que retornan en los Días de Muertos. También le dijeron que cuando el ánima volviera por la vela corría el peligro de que ella se lo llevara al mundo de los muertos y la única forma para que se salvara es que cuando devolviera la vela, tenía que estar cerca de un recién nacido. Sin dudar del consejo, lo hizo tal como le indicaron. Desde entonces el muchacho tiene un profundo respeto por el Día de los Muertos (Orilla, 1996: 45).

Una variación al relato anterior es que publicó Borges Castillo y se cuenta en Tekal de Venegas. Un muchacho desobediente fue a atrapar pájaros a pesar de la recomendación de sus padres de que no lo hiciera en estos días de guardar. Al llegar al monte, puso su trampa y se acostó a dormir. Soñó que estaba en un lugar lleno de huesos y con olor a cementerio. Al despertar fue a ver su jaula y vio que ya había caído un cardenal. Se puso contento y de inmediato emprendió el retorno a su casa, pero de pronto empezó a oír llantos y lamentos. Se dio cuenta que era el ave atrapada quien los emitía. Muy asustado, tiró la jaula y el pájaro se liberó. Apenas llegó a su casa se desvaneció y le dio una terrible fiebre. Sus padres tuvieron que recurrir a un J’men para curarlo. Pero después de esa experiencia empezó a respetar los Días de Finados (Borges Castillo, 2017: 20).

Tres investigadoras recopilaron un relato en Quintana Roo que explica porque no se debe mirar a los muertos. Era el 31 de octubre de 2017, cuando el abuelo Francisco, ya viudo, quiso ver las almas de los difuntos que retornaban a las casas donde habían vivido, especialmente la de su finada esposa Clara. Durante años atrás había escuchado de sus padres y abuelos cómo se podía lograr; pero también se le había dicho que no debía hacerlo. Por la noche, cuando oyó que su perro empezó a aullar, con su paliacate secó las lágrimas que escurrían de los ojos del animal y untó el pañuelo impregnado a sus propios ojos. Seguidamente fue a un lado de la choza para observar hacia el exterior a través de un agujero en la pared. De pronto vio una fila de luces, como una procesión que entraba al pueblo y luego se dispersaba entre las calles. Eran las almas de los difuntos. Una de ellas, que tenía la apariencia de una figura blanquecina, se aproximó hacia la casa del abuelo. Entró y asentó su cirio en la mesa. Dijo que iba a lavar su ropa. Mientras, Francisco estaba temblando de miedo. La figura tomó de nuevo el cirio y le dijo al abuelo: “Querías ver las ánimas, aquí estoy”. Era el alma de Clara, su difunta esposa. Luego vio bien la cara de su ex mujer: una mitad tenía facciones con carne y la otra solamente era una calavera. El anciano cayó desmayado. Al despertar, oyó aquella voz del más allá que dijo: “tienes que pagar este pecado de importunar a los muertos en su visita, te espero en el purgatorio”. Francisco quedó sin habla. Con señas explicó a sus parientes su horrible experiencia. Ellos comprobaron la veracidad de su relato al ver en la puerta, la huella roja de una mano. Era la de Clara cuando empujó para entrar. Francisco tuvo fiebre durante una semana y luego murió. El perro aulló los siete días siguientes y luego desapareció del lugar. Solo regresa cada 31 de octubre para aullar cuando ve a sus amos (Remolina, Rubinstein y Suárez, 2017: 165-167).

Otro tipo de relatos sobre el tema se basa en el retorno o aparición de los difuntos en los lugares donde acostumbraban a desempeñarse. Un amigo mío de Hunucmá quien en esos tiempos trabajaba en Chetumal, me conversó que, aprovechando el asueto laboral de esos días, fue de visita a la casa de sus padres que aun vivían en Hunucmá. Había pasado más de un año de ausencia y desconocía los últimos acontecimientos del pueblo. En las calles aledañas rumbo al hogar paterno saludó a un señor que era un antiguo vecino y cuando llegó le dijo a su progenitora: “Madre, acabo de saludar a don Pepito, el zapatero”. “No es posible hijo-contestó la señora-hace seis meses que lo enterraron”.  El susto que se llevó el muchacho le convenció totalmente de que los espíritus de los muertos regresan en estos días.

Hay otra clase de relatos sobre el Día de Muertos en los que se destaca los castigos o experiencias desagradables que pueden sufrir quienes no se dispusieron para recibir a las ánimas y hacer la ceremonia como indica la costumbre. Básicamente las versiones recalcan que, si por desidia, incredulidad o tacañería, no prepararon los alimentos de los difuntos, éstos ocuparían la cocina para preparar ellos mismos los guisos o simplemente haciendo ruidos que asustarán al dueño de la casa. Entonces, para evitar ser asustados, es mejor seguir las creencias con respecto a los finados.

Cuando llega el 30 de noviembre de cada año se deben hacer los últimos rituales acostumbrados para despedir a los difuntos. Se les pone de nuevo la mesa con ricas viandas para que se retiren satisfechos; se colocan velas en las puertas y las albarradas para que las ánimas vean su camino al reino de los muertos. El agua de la jícara que estuvo en el altar durante los rezos se tira en una maceta o en un rincón no transitado por respeto a los que de ella tomaron su esencia (Borges Castillo, 2019: 3).

Todas estas narrativas contienen símbolos que expresan las nociones mitológicas y las creencias ancestrales de los yucatecos en su mayoría, sean mayas o no. El texto de cada relato permite acercarnos a la cosmovisión local y comprender mejor las tradiciones que hoy día respaldan la celebración el Día de Muertos. La extraordinaria vigencia que tienen en la actualidad estos relatos permite afirmar que la cultura de los yucatecos enfrenta al fenómeno de la muerte con una actitud apropiada y prevalece aún con la irrupción de las influencias de sociedades que provienen del exterior peninsular.

Referencias
Borges Castillo, José Iván. “El muchacho desobediente y la rezadora” en Diario Por Esto! Mérida. Sección La Ciudad. Mérida. 16 de octubre de 2107.
Borges Castillo, José Iván. “Bix mes” en Diario Por Esto! Mérida. Sección Cultura. Mérida. 30 de noviembre de 2019.
Orilla Canché, Miguel Ángel. 1996. Los días de muertos en Yucatán (Hanal Pixán). Mérida. Maldonado Editores.
Remolina, Tere, Becky Rubinstein e Isabel Suárez. 2017. Leyendas de todo México. México. Selector.

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