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Arte y ciencia

134 años del fallecimiento de José Rendón Peniche

Ricardo Manuel Wan Moguel

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José Rendón Peniche

El 13 de julio se cumplieron 134 años del fallecimiento de José Rendón Peniche, un destacado yucateco que ha pasado a formar parte de la historia por ser el gran artífice de la construcción del ferrocarril de Mérida a Progreso. En palabras de Manuel Irabien Rosado, Rendón Peniche nació el 2 de febrero de 1829 y sus padres fueron Benigna Peniche y Vicente Rendón Buendía. Este último, hermano de Víctor José Rendón Buendía, padre del destacado Serapio Rendón. José estudió latinidad y filosofía en el Seminario Conciliar de San Idelfonso. Durante la llamada “Guerra de Castas” (1847-1901) fue reclutado y estuvo bajo las órdenes del comandante Donaciano Rejón y, posteriormente, luchó en la línea militar del sur, con el Teniente Coronel Patricio O´Horán. En 1854 fue nombrado por Antonio López de Santa Anna como administrador de rentas de la Isla del Carmen y más tarde, durante la intervención francesa (1864-1867) contribuyó a la victoria de Manuel Cepeda Peraza en el Estado. En 1869 fue diputado federal y cuatro años después, presidente municipal de Mérida. En abril de 1874 le fue traspasada la concesión del ferrocarril de Mérida a Progreso, que en principio había estado en manos de una compañía nacional. En mayo de ese año se trasladó hacia Nueva York para gestionar la compra de materiales que se necesitaban para ese proyecto. Ahí logró entablar amistades que le permitieron crear una asociación para la edificación del mencionado camino de hierro. El 1 de abril de 1875 fue él quien colocó la primera piedra para comenzar los trabajos de construcción de la vía.  Tras seis años de labores, (1876-1881) el 15 de septiembre de 1881 se inauguró la primera vía férrea estatal que ya había abierto la puerta para construir otras líneas en la entidad. En 1887, durante la sesión ordinaria del 26 de marzo de la cámara de diputados, Manuel Heredia Argüelles propuso la iniciativa de declararlo Benemérito del Estado “por sus eminentes servicios prestados al pueblo yucateco”. Tres días después, por el decreto 121, el gobernador del Estado Guillermo Palomino, lo declaró Benemérito y mandó a escribir su nombre “con letras de oro” en el salón de la cámara. Según Miguel Vidal Rivero, quien recopiló el testimonio de Federico Beltrán Rendón, nieto de José Rendón, el 1 de abril de 1887 se le realizó una ceremonia en la que, acompañado de diversas figuras políticas de la época, el gobernador del Estado, le entregó un pergamino con el nombramiento señalado en líneas anteriores. Debieron ser unos meses de emociones adversas para José Rendón Peniche, que ya se encontraba enfermo pues, apenas tres meses después de ese evento, el 13 de julio, murió en la ciudad de Mérida. Su acta de defunción indica que la persona que dio parte de su deceso fue Rafael Hernández Escudero un comerciante de 28 años, probablemente amigo de la familia. José Rendón murió a los 59 años en la manzana primera del cuartel cuarto de la ciudad de Mérida a causa de una tisis pulmonar, una enfermedad muy común en la población yucateca en el periodo porfiriano. Para ese año su esposa María Guadalupe Quijano, ya había fallecido, pero le quedaban con vida siete hijos. Los testigos del deceso fueron los abogados Julio Rendón de 23 años y Juan Francisco Molina Solis de 36. Cabe señalar que este último había representado a José Rendón Peniche en algunos de sus litigios en años anteriores de su deceso.

Monumento a José Rendón Peniche abandonado en el Museo de los Ferrocarriles, julio 2021. Fotografía: Ricardo Manuel Wan Moguel

Ya en el siglo XX, al terminarse la construcción de la estación central de Mérida y el hospital para atender a los ferrocarrileros accidentados o enfermos, ese inmueble fue nombrado “Sanatorio Rendón Peniche” en honor al gran artífice del primer camino de hierro en las tierras del Mayab. A 134 años de su fallecimiento, es importante recordarlo y reescribir su biografía, que hasta ahora no ha sido explorada con detenimiento por la historiografía local.

Sanatorio Rendón Peniche, foto de Ricardo Manuel Wan Moguel. 2020

A modo de colofón…

Se les hace un llamado a las autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia y a FONATUR, para rescatar el monumento a José Rendón Peniche que está abandonado en el Museo de los Ferrocarriles de Yucatán, también abandonado hace más de un año. El monumento en cuestión tiene más de 100 años y estuvo originalmente en el parque de La Mejorada, y en palabras de Ivan Goodfrey, ex director del Museo, no se sabe cómo llegó a ese recinto. Actualmente está en la intemperie y cada día que pasa se deteriora más. Esperemos que no desaparezca y que no tengamos que lamentar su robo o extravío.

Bibliografía:
Biblioteca Yucatanense: Compañía de los Ferrocarriles Sud Orientales de Yucatán: concesiones y estatutos.
ROSADO Irabien, Manuel. Historia del ferrocarril en Yucatán. Mérida: Talleres Gráficos Bassó, 1928.
Vidal Rivero, Miguel. Los ferrocarriles de Yucatán a la luz de la historia. Mérida: Editorial Zamná, 1975.

Historiador,
ricardowanmoguel@gmail.com

ricardowanmoguel@colmich.edu.mx

Facebook: https://www.facebook.com/MemoriaHistoricaFerrocarrileradeYucatan

Última página

El enorme reto de un espacio cultural

Ariel Avilés Marín

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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de  Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.

Carlos Bojórquez Urzaiz 

Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.

En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.

Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.

La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.

Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.

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Arte y ciencia

El periodismo necesario

Joed Amílcar Peña Alcocer

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La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.

Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.

Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.

Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.

No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.

Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.

La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.

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Notas al margen

Perspectiva y constancia de lo escrito

Manuel Tejada Loría

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Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.

Fidel Castro

La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.

Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.

Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.

De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.

Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.

Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad.  Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.

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