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Con libro, presentan rasgos de la cultura yucateca a la niñez

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FOTOGRAFIAS CORTESIA DE LA SEGEY

Yucatán, la entidad donde vivo apoya formación académica de miles de estudiantes.

Ticul, Yucatán, 22 de enero de 2021.- Con la distribución de más de 39 mil ejemplares de “Yucatán, la entidad donde vivo”, la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado (Segey), proporciona herramientas didácticas de calidad al alumnado de las primarias públicas, privadas o de los sistemas Indígena y Especial en la región.

Representantes de zonas escolares del sur de la entidad recibieron de la titular de la Segey, Loreto Villanueva Trujillo, los libros de texto gratuitos en formato físico, que se suman a los recursos que permitirán a maestras, maestros y estudiantes, cimentar nuevos conocimientos y desarrollar un sentido de pertenencia comunitaria.

“Realizar este libro ha sido una experiencia muy bonita. Nos ayudaron maestros en activo y docentes jubilados; todos estuvieron muy pendientes de que el plan de estudios de tercer grado estuviera correctamente ligado”, indicó la funcionaria, acompañada de la subsecretaria de Gobierno y Desarrollo Político, Carmen González Martín.

Como resultado de una labor interdisciplinaria entre historiadores, personas expertas en proyectos tanto pedagógicos como educativos, docentes frente a grupo y profesionales en diseño, comunicación visual y escrita, este trabajo editorial contiene elementos didácticos innovadores que facilitan su comprensión.

“En lo personal, me parece que hubo muchas mejoras: las fotografías que tiene son de acuerdo al estado, muchas son fotografías actuales; los niños están encantados con este material, trae actividades para iniciar el día, para saber qué es lo que saben de Yucatán; las costumbres, más que nada, que se han ido perdiendo, las tiene muy marcadas”, comentó Trinidad Alcocer Aguilar, profesora de la escuela “Carlos Carrillo Vega”, turno vespertino.

Personal docente de tercer año de primaria coincide en que fue un acierto incluir actividades interactivas en este volumen de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg), pues motivan a las y los alumnos, y despiertan su interés en profundizar sobre los temas concernientes a su estado, desde los ámbito cultural, histórico y social.

“Tiene mucha calidad; me llamó la atención el bloque donde mencionan a la Unesco y el cuidado del medio ambiente. Trae material recortable, que a los niños les gusta mucho; por ejemplo, la Catedral, que es para que armen; ese material les gusta mucho a mis alumnos, porque pueden recortar y pegar”, señaló Alcocer Aguilar.

Para mamás, papás y tutores, quienes refuerzan la tarea del profesorado en casa, contar con un libro que afiance el orgullo por pertenecer a Yucatán brinda ventajas que se reflejarán positivamente, no sólo en el aprovechamiento escolar, sino también en el aspecto personal.

“Me encanta esta materia; yo he visto cómo se han perdido muchas costumbres y algo que a mí me gustó de este libro es la portada; está genial el hecho de ver a una persona de mi cultura, con el traje regional y dos animales que son nuestro símbolo. Que no solamente nos conozcan por la pirámide de Chichén, es una manera de mostrarle a nuestro hijos que hay muchas más cosas en Yucatán y que se sientan orgullosos”, expresó Josué García Manzanero, papá de Santiago García Camacho, alumno del tercer grado, grupo A, del referido colegio.

En las siguientes semanas, personal de la Segey visitará todos los municipios de la entidad para distribuir ejemplares. Cada comunidad organizará la logística para proporcionar estos materiales y apoyos, con todas las medidas de prevención que señalan las autoridades sanitarias. 

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¿Estado de bienestar o de mercado?

Juan J. Paz y Miño Cepeda

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El economista canadiense-norteamericano John K. Galbraith (1908-2006) tuvo destacada influencia académica y pública en su época (profesor en Harvard, asesor de John F. Kennedy, etc.) y dejó numerosas obras que buscaban ajustar la teoría económica a las realidades históricas, lo que condujo a contraponer su pensamiento a los dogmas del mercado. Uno de sus libros menos conocidos es Historia de la Economía (Economics in Perspective. A critical History, 1989), en el que dedica una sección especial al “Estado del bienestar”.

Los antecedentes se hallan en Alemania y Gran Bretaña. Durante la época de Otto von Bismarck (1815-1898) y con el propósito de evitar una revuelta social proveniente de las luchas obreras y su fuerte sindicalismo, se aprobaron leyes que introdujeron los seguros por accidentes laborales, enfermedades, ancianidad e invalidez. En Gran Bretaña el propósito fue distinto, pues se trataba de mitigar los rigores del capitalismo decimonónico, de modo que iguales seguros se introdujeron en 1911, además del impuesto sobre las rentas y, ante todo, el pionero seguro de desempleo.

Para la década de 1920 en los EEUU pesaron esos antecedentes. Un grupo de políticos, economistas y académicos, encabezaron las reformas sociales a través del “Plan Wisconsin”, que propuso tarifas para servicios públicos, limitar los intereses crediticios bancarios, apoyar al movimiento sindical, introducir el impuesto a las rentas y un sistema estatal de subsidio al desempleo, que fueron adoptados primero como políticas del Estado de Wisconsin y que se transformaron en políticas nacionales durante el “New Deal” de Franklin D. Roosevelt en la década de 1930. El “Estado de bienestar” en los EEUU se tradujo en un sistema de subvenciones para ancianos, hijos de familias de bajos recursos, subsidios por desempleo, pensiones jubilares, impuestos directos, mejores salarios, diversificación de empleos, vivienda para familias con bajos ingresos, capacitación profesional, inversiones y regulaciones estatales. Esta benéfica y positiva experiencia, sirvió de base a las formulaciones teóricas de John M. Keynes (1883-1946), quien enfatizó en las capacidades de la demanda, la actuación de los Estados y las orientaciones de las políticas económicas.

Más que las reacciones de los economistas “ortodoxos”, el Plan Wisconsin y el New Deal fueron atacados desde el “mundo de los negocios”, que son los términos diplomáticos que usa Galbraith para no hablar directamente de los empresarios. Los industriales se quejaron del “seguro de desempleo”; los fabricantes advirtieron que sobrevendría “la dominación definitiva del socialismo”; A. P. Sloan Jr. (General Motors) afirmó “los peligros están a la vista”; J. L. Donnelly (fabricantes de Illinois) declaró que se destruiría “la iniciativa, desalentando el ahorro y sofocando la responsabilidad individual”;  C. Denby Jr. (abogados) sostuvo “en un momento u otro acarreará el inevitable abandono del capitalismo privado”; A. M. Schlesinger Jr.: “con el seguro de desempleo, nadie trabajaría; con el seguro de vejez y de supervivencia, nadie ahorraría”; J. Taber (New York): “nunca en la historia del mundo se ha preconizado una medida destinada… a eliminar toda posibilidad de que la patronal cree puestos de trabajo”; y G. P. Chandler (comercio de Ohio) llegó a decir, con singular fantasía histórica, que la caída de Roma se debió a medidas de esa índole.

Desde sus inicios, el “Estado de bienestar” ha sido recurrentemente atacado. El fin de ese sistema, como en forma insistente lo señala Joseph Stiglitz en su libro Capitalismo progresista (2020), llegó con el gobierno de Ronald Reagan (1981-1989) quien liquidó el camino del bienestar y entronizó al neoliberalismo como el nuevo paradigma económico de un mundo que enseguida cayó en la globalización ante el derrumbe del socialismo soviético. Stiglitz destaca, en forma pormenorizada, el hundimiento social en los EEUU y el ascenso de los privilegios y de la concentración de la riqueza en una elite, a consecuencia de volver a los dogmas del “mercado libre”.

En América Latina, los caminos para edificar Estados de bienestar han sido bloqueados permanentemente. El primer avance constituye la Revolución Mexicana, cuya Constitución de 1917 inauguró los derechos sociales y laborales fundamentales, que se difundieron en la región a distintos ritmos, de acuerdo con el ascenso de las clases trabajadoras. Desde la década de 1920, más por influjo del ideario social surgido en México, así como por los principios socialistas que se expandieron a raíz de la Revolución Rusa (1917), diversos gobiernos (en Ecuador los de la Revolución Juliana, 1925-1931) iniciaron las primeras bases de economías sociales; y los “populismos” clásicos, desde la década de 1930, fueron, en esencia, continuadores de ese tipo de economías, orientadas a crear Estados de bienestar bajo las condiciones latinoamericanas. Incluso fueron esfuerzos para derrotar a los regímenes oligárquicos precapitalistas e impulsar, al mismo tiempo, la modernización capitalista. Las resistencias y reacciones de las oligarquías tradicionales (hacendados, comerciantes y banqueros) siempre estuvieron presentes e impidieron el fortalecimiento y la continuidad de la construcción de las economías sociales.

Paradójicamente, durante las décadas de 1960 y 1970, tanto de la mano inicial del programa norteamericano “Alianza para el Progreso” como por el avance de las tesis “desarrollistas” de la época (a menudo confundidas como “keynesianismo”), en buena parte de los países latinoamericanos se logró superar definitivamente el régimen oligárquico y se afirmó la vía industrial capitalista. Ese proceso conservó algunas conquistas teóricas en cuanto a derechos laborales o seguridad social, aunque también las políticas de guerra fría contra el “comunismo” y el “castrismo”, sirvieron para reprimir movimientos sociales y afectar conquistas históricas de los trabajadores.

El cambio de época también llegó a la región con la “revolución reaganista”. El neoliberalismo, como ideología económica y con sus dogmas técnicos, se difundió por América Latina gracias al despegue de los intereses empresariales privados, los gobiernos conservadores y la supervigilancia continental de los EEUU y de las instituciones financieras y reguladoras como el FMI. Las dos décadas finales del siglo XX produjeron el quiebre histórico de cualquier avance en la construcción de Estados de bienestar. Esa edificación fue retomada por el ciclo de los gobiernos progresistas durante los primeros tres lustros del siglo XXI, que literalmente volvió a ser arrasado por los gobiernos conservadores que les sucedieron, como ha ocurrido en Ecuador a partir de 2017.

Existe suficiente material histórico en cuanto a estudios, libros, estadísticas y datos económicos y sociales para evaluar los resultados y avances que en sus diversos momentos han tenido los dos modelos en pugna en la región: economías sociales o economías empresariales. No hay posibilidad alguna para negar que, en esos mismos términos históricos, América Latina siempre logró mejores condiciones de vida y trabajo con las economías de tipo social. Pero, como bien supo señalarlo Galbraith en su “viejo” libro de historia económica, la “retórica del mercado libre”, convertida en dogma teológico, se basa en una “fuga técnica de la realidad”, que se vuelve incapaz de comprender que lo que finalmente se impone es el conservadorismo gubernamental, así como el poder económico y político basado en los intereses privados tanto en los EEUU como en América Latina. Pero vale aclarar, nuevamente, que en nuestra región se trata de los intereses de elites empresariales que no se desembarazaron por completo de la mentalidad oligárquica heredada de la época precapitalista, de modo que hoy esconden tras su “neoliberalismo”,  viejas consignas de dominio social y explotación laboral que garanticen su poder.

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OMS apoya propuesta de suspender las patentes de fármacos anticovid

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La aprobación de esta iniciativa permitiría que copias de vacunas, tratamientos, pruebas de diagnóstico y otros fármacos contra el Covid-19 puedan empezar a producirse en otros países, a gran escala y precios inferiores.

Este viernes, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, se pronunció a favor de la propuesta para suspender las patentes de vacunas, tratamientos y otras herramientas sanitarias contra el Covid-19, la cual se debate en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

“Es el momento de usar todas las herramientas que tengamos para poder aumentar la producción, lo que incluye la transferencia de licencias y la exención de los derechos de propiedad intelectual. Es ahora o nunca”, subrayó Tedros en rueda de prensa.

La iniciativa, que fue lanzada en octubre por India y Sudáfrica, se debatirá nuevamente en unos días en el Consejo General de la OMC.

No obstante, durante meses la propuesta ha sido rechazada en muchos de los países donde las grandes farmacéuticas tienen su sede. Entre ellos, Estados Unidos, Australia, Noruega, Suiza, Brasil, Canadá, Japón, Reino Unido y los estados de la Unión Europea.

Si se aprueba, la exención permitiría que copias de vacunas, tratamientos, pruebas de diagnóstico y otros fármacos contra el Covid-19 puedan empezar a producirse en otros países, a gran escala y precios inferiores.

En la conferencia, Tedros también llamó a los países más avanzados a reducir y evitar más acuerdos unilaterales de compra de vacunas con las farmacéuticas, especialmente aquéllas dentro del programa COVAX de distribución de dosis en todo el mundo.

“Comprendo que los gobiernos tengan la obligación de proteger a los suyos, pero la mejor forma de hacerlo es suprimir el coronavirus al mismo tiempo en todas partes”, aseguró.

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Médicos de ayer

Carlos Bojórquez Urzaiz

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Claudio Meex

Doctor  José María Tappan

El doctor José María Tappan, fue un prestigiado médico norteamericano que se consagró al servicio en Yucatán desde 1845, año de su graduación en la Universidad de Harvard, en víspera de su arribo a Mérida, donde desempeñó de manera brillante su profesión. Si bien muchos sabían que el  doctor Tappan  había  nacido en Filadelfia el  26 de enero de 1823, se le acogió como a un yucateco por su dilatada vida en la península distinguida por la amabilidad con que cultivó la medicina durante más de 60 años. 

Desde su establecimiento en Mérida, el médico norteamericano se incorporó a la planta docente de la Universidad Literaria pasando sucesivamente como profesor de diversas cátedras en la Escuela de Medicina y Cirugía del Estado, especialmente en el área de obstetricia en la que fue una verdadera autoridad. Incluso se ha dicho que fue director de esa institución renovando el funcionamiento docente. Además, consta que durante la epidemia de cólera de 1853 tomó parte activa en la lucha tenaz que se emprendió contra esa enfermedad, trasladándose a varios poblados mayas de Oriente.  

El doctor Eduardo Urzaiz Rodríguez, que gozaba de la amistad del galeno estadunidense, ha señalado que Tappan fue el primero en recomendar para la lactancia artificial la leche condensada, cuyo uso se popularizó en Yucatán.

Una anécdota recogida por el propio doctor Urzaiz señala que durante su larga carrera profesional, “el doctor Tappan fue el más encarnizado enemigo de la homeopatía. Y cuando lo llamaban a ver un enfermo y le decían que lo habían estado tratando por el sistema de Hanneman, pedía el pomo de los globulitos y, aunque fueran de Arsenicum Album, de Lachesís o de Vípera torva, se los echaba en la palma de la mano y se los tragaba diciendo: -Azúcar, señora, azúcar”.

Su oposición a la homeopatía era drástica, tanto que existen registros de un duelo de espadas entre el doctor Tappan y don Salvador Riera, médico español radicado en Yucatá a quien se atribuye la introducción de la homeopatía al estado. Se cuenta que el duelo se verificó detrás de los muros de la quinta O’Horán, y en él Tappan salió herido. Por su parte, Riera tuvo que ausentarse del Estado, quizás por la querencia que sentía la comunidad por el obstetra estadounidense. Se ha llegado a comentar que además de la rivalidad profesional con Riera, hubo un lío de faldas de por medio.

Pero el alma solidaria del doctor José María Tappan era inmensa, pues cuando los emigrados cubanos proscritos en Yucatán, luchaban por la independencia de su país, el médico se incorporó al “Club Compañeros del Dr. Zayas,” perteneciente al Partido Revolucionario Cubano, fundado por José Martí en 1892, desde donde prestó importantes servicios a favor de la emancipación de la Mayor de la Antillas.  A la edad de 82 años, el 5 de octubre de 1905, el gran médico de Filadelfia falleció en Mérida dejando un vacío en el campo de la medicina y en el plano humano de la solidaridad. 

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