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Arte y ciencia

El alfabeto de la felicidad

Otto Cuauhtémoc Castillo González

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La carretera se abría ante nuestras miradas. Andrea vestía un amarillo Van Gogh. Salma, Chamuz, fue nuestra guía por conocer la ruta de memoria. Yo, por mi parte, llevaba hojas de palma en la camisa. Nos desplazabamos cantando en nuestro camino a Oxkutzcab, Ox.

Soy de puerto, mi lugar es entre las olas; nunca había sentido necesidad de quedarme por más de una hora en la Sierra. ¿Qué tan distinta es la forma de vivir entre ambas regiones de Yucatán? En Progreso, se pesca desde la infancia; desayunamos, almorzamos y hasta cenamos pescado frito; metamorfasiamos comidas libanesas como el kibee para rellenarlo de queso y comerlo en torta (si, torta. Plato progreseño típico que se encuentra hasta en las primarias); y, por supuesto, en Progreso caminamos por el malecón al caer el sol, para comerlo en cucharadas, porque es la forma en que nos curamos la tristeza. ¿Pero qué hacen en la Sierrita? No tenía la menor idea. Sólo el estereotipo de que la gente de Ox tiene una obsesión con las naranjas, lo que me parece curioso porqué su nombre proviene del tabaco, del ramón y la miel, pero no estoy calificado para decir algo ya que la gente de Progreso también es obsesa pero con los ceviches (más aun si son de pulpo). A fin de cuentas, estaba entusiasmado por el viaje, por ser algo completamente desconocido para mi.

Es lindo estar rodeado por tanto color verde y no por un gris concreto que con sólo escribirlo causa irritación y aburrimiento. Al llegar a nuestro destino, Don Raudel, el papá de Andrea, me estrechó fuerte la mano. Nos esperaba para desayunar. Tomamos rumbó, ahora a Yotholin, y justo a lado de la Iglesia de San Francisco de Asís, finalmente comimos. Doña Beatriz nos recibió en su fonda. Estaba tan intóxicado de la vida clasista de Mérida que me sorprendió el hecho de que nuestro pábulo costara menos de 200 pesos. Lo que nos preparó doña Beatriz era tan -y hasta más delicioso- que cualquier otra comida hipster o fusión del centro de Mérida. Con el estómago lleno y con la curiosidad a flor de piel, retornamos a Ox.

En algún punto de la vida, quienes tienen la fortuna de una vivienda, saben que ese sitio de resguardo, es decir “la casa”, se transforma en un “hogar” cuando alberga y teje recuerdos. La sonrisa de Pesha fue lo primero que nos dio la bienvenida al abrirse la gran puerta de madera; presencie la mirada y alegría de una abuela ante sus nietas y viceversa. Don Ramón, el abuelo, también se presentó y fue guía para el tour doméstico, desde la sala, el comedor, pasando por el estudio donde Don Ramón, siendo tan amable, nos enseñó unos documentos que se remontan hasta 1899, y yo filátelico y obseso con la caligrafía, no sabía como reaccionar. Estaba ensoñado. Luego pasamos a la sala de las fotografías, una sección importantísima de la casa, donde las cuatro paredes sostienen memorias, tiempos y lugares plasmados en papel y abrazados por marcos de madera. En el hogar de Pesha y Don Ramón caí en cuenta que no es la ubicación, no es la arquitectura, no son los materiales lo que hacen invaluable una casa sino los recuerdos que se albergan en ella.

Fue en este punto donde descubrí el Alfabeto Galáctico: 27 símbolos sustitutos del alfabeto español, salvo la O y la U, la H por el 4, la S por el 5 y la T por el 7; también se distinguen 10 digitos sin identificación arábiga. Don Ramón ideó dicho sistema cuando era subdirector de una escuela, con el propósito de que su alumnado de secuendaria escribiera más rápido y se cansaran menos; en otras palabras, para despertarles la pasión de aprender. –“Empece a cambiar el diseño de las letras para que no entendieran mis escritos. Luego me di cuenta de que era más fácil escribir con esos signos, y los usé para escribir en el pizarrón de mi salón de clases, a fin de que los conocieran mis alumnos”-dijo don Ramón en una entrevista para un períodico local. Pensé en lo afortunadas que eran las nietas y nietos de Pesha y Don Ramón por el solo hecho de serlo. Yo ya quería ser su nieto.

Me sentí incluido en todo momento. Se respiró amor durante ese maravilloso fin de semana en Ox. Un helado en el kiosko, un paseo por el mercado, una plática en la puerta de la hermosísima casa ante el fresco de la noche. Ya sea en la Sierrita o en el Puerto, en Yucatán compartimos la luna y la intensidad de amor por nuestros seres queridos.

De vuelta en la ciudad, justo antes de dormir, no paraba de pensar en la línea de una canción: La gente más linda es la que no sabe lo linda que es. Pensé, por supuesto, en Don Ramón y Pesha, en Andrea y Salma, en mis sobrinos y en toda esa gente del Mar y la Sierra. Pensé en toda la gente que hace de este sitio, nuestro mundo, algo mejor.

Cuántas ganas me han dado de aprender un nuevo alfabeto, el alfabeto de la felicidad.

Última página

El enorme reto de un espacio cultural

Ariel Avilés Marín

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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de  Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.

Carlos Bojórquez Urzaiz 

Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.

En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.

Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.

La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.

Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.

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Arte y ciencia

El periodismo necesario

Joed Amílcar Peña Alcocer

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La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.

Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.

Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.

Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.

No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.

Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.

La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.

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Notas al margen

Perspectiva y constancia de lo escrito

Manuel Tejada Loría

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Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.

Fidel Castro

La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.

Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.

Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.

De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.

Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.

Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad.  Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.

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