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Arte y ciencia

El antiguo edificio del Colegio de San Pedro, y la Real Aduana de Mérida (I)

Indalecio Cardeña Vázquez

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Archivo General de Indias. "Plano, Perfil y Elevación de la Aduana construida de orden de Su Majestad en Mérida de Yucatán. 14 de Diciembre de 1793 / Rafael Llobet

Luego que en la segunda mitad del siglo XVIII, 1767, el Colegio de San Pedro perteneciente a la Compañía de Jesús, fuera clausurado en Mérida, Yucatán–al igual que todas las iglesias, casas y escuelas de los jesuitas en la Nueva España y el mundo en general–, hubo de transcurrir un siglo exacto para que este edificio, en 1867, recuperara en forma definitiva su vocación académica.

El edificio de esta antigua escuela jesuita, es una construcción que luego de haber servido como residencia hasta principios del siglo XVIII, ha tenido desde entonces, alcanzando nuestros actuales días, una vocación escolar a lo largo de más de 300 años, bajo distintos enfoques educativos.

Se desconoce cuál habría sido la distribución de los espacios educativos y habitacionales de ese Colegio Seminario, ya que hasta el momento se carece de información al respecto, ya sean planos, croquis, descripciones o menciones de las diversas áreas que tuvo ese inmueble.

Lo único que podemos saber ahora, es que para ese momento era una construcción de dos plantas, con un patio interior rodeado de pórticos. La escasa información gráfica que hay ahora, es de fines del siglo XX y son recreaciones hipotéticas, basadas en dibujos de un documento del siglo XVIII, que corresponde a la Aduana Real.

Ese largo centenario de qué hacer académico desarrollado en dicho inmueble, ha sido interrumpido no obstante por motivos económicos y políticos, fundamentalmente estos últimos, en cuatro ocasiones, que en conjunto suman 84 años, casi un siglo, distribuidos en cuatro lapsos: el primero por cuestiones económicas, de 29 años, fue de 1726 a 1755; el siguiente por motivos políticos, duró 15 años, de 1767 a 1782; el tercero tardó 37 años, por razones políticas, de 1787 a 1824, y el último fue breve, 3 años, siempre por cuestiones políticas, de 1864 a 1867, siendo así una de las construcciones coloniales más interesantes de esta ciudad.

El Colegio de San Pedro se creó el 20 de abril de 1711 por el monarca Felipe V mediante Real Cédula, como un Colegio Seminario jesuita en lo que fue la casa de Diego Rodríguez del Olmo, heredada por Gaspar de Güemez, vicario del obispo fray Pedro de los Reyes. Este centro educativo fue clausurado 56 años después por un decreto del rey Carlos III, que ordenaba el abandono de los jesuitas, en todos los dominios españoles y sus aliados, durante la segunda mitad del siglo XVIII.

Así, la noche del 6 de junio de 1767 los jesuitas fueron obligados a dejar en Yucatán su fundación, y no fue sino hasta el 18 de julio de 1867, cuando el general Manuel Cepeda Peraza firmó el decreto de creación del Instituto Literario de Yucatán, antecedente más directo de la actual Universidad Autónoma de Yucatán, ubicada en esa antigua propiedad jesuita.

Luego que los jesuitas fueron expulsados de Yucatán, el edificio del Colegio de San Pedro tuvo varios usos a lo largo de la centuria que transcurre entre la séptima década del siglo XVIII y la séptima década del siglo XIX. De este modo, fue sede del Colegio de Indios, la Real Aduana y Contaduría, la Universidad Literaria, la Academia de Ciencias y Literatura, el Colegio Civil Universitario, el Comisariato Imperial, y el Instituto Literario.

Material didáctico. Cátedra José Martí.

Una cronología de los usos que el inmueble del Colegio de San Pedro, ha tenido desde su fundación hasta la actualidad, es la siguiente.

1711 se crea el Colegio Seminario bajo la advocación de los Dolores de María Santísima y San Pedro.

1726 cierra por motivos económicos,  y sirve como habitación privada.

1751 se instala temporalmente el recién fundado Seminario Conciliar mientras se concluía el local de esta institución

1755 reabre mediante una donación de Pedro Sánchez de Aguilar

1767 se clausura por la expulsión de los jesuitas

1782 se abre el Colegio de Indios, el 6 de julio, impulsado por el Obispo Fray Luis de Piña y Mazo para la formación de sacerdotes católicos mayas

1787 inician las obras de adecuación del inmueble para poner ahí la Real Aduana

1794 se instala la Real Aduana y Contaduría

1824 se instala la Universidad Literaria, creada a partir de las leyes de Instrucción Pública emitidas por el Congreso Republicano.

1849 se crea la Academia de Ciencias y Literatura (se cierra al poco tiempo)

1859 se reabre la Academia de Ciencias y Literatura / se funda el Liceo Comercial

1862 se crea el Colegio Civil Universitario

1864 adecuación del edificio para ser sede del Comisariato Imperial

1864 –1867 sede del Comisariato Imperial

1867 se funda el Instituto Literario

1871 se establece ahí mismo, con el Instituto Literario, el Museo Yucateco

1922 se crea la Universidad Nacional del Sureste, luego Universidad de Yucatán (1938), y actualmente Universidad Autónoma de Yucatán (1984). En 1938, el gobernador Humberto Canto Echeverría, emitió un decreto por el cual se cambió el nombre de Universidad Nacional del Sureste a Universidad de Yucatán, y dio inicio también una modificación jurídica y académica de la Universidad. Al mismo tiempo, en 1938 comenzó una remodelación del edificio universitario que entre otras cosas incluyó el cambio de la entrada al inmueble, dejó de estar en la calle 60 y se ubicó en el cruce de las calles 60 y 59, la esquina del edificio fue eliminada y en el chaflán resultante se colocó el acceso principal, donde se puso una fachada con piedra traída de Querétaro. La remodelación del inmueble comprendió también la construcción del tercer piso. Las obras de reconstrucción fueron inauguradas el 13 de diciembre de 1941. El 31 de agosto de 1984 la Universidad de Yucatán obtuvo su autonomía.

Última página

El enorme reto de un espacio cultural

Ariel Avilés Marín

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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de  Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.

Carlos Bojórquez Urzaiz 

Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.

En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.

Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.

La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.

Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.

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Arte y ciencia

El periodismo necesario

Joed Amílcar Peña Alcocer

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La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.

Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.

Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.

Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.

No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.

Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.

La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.

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Notas al margen

Perspectiva y constancia de lo escrito

Manuel Tejada Loría

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Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.

Fidel Castro

La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.

Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.

Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.

De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.

Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.

Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad.  Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.

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