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Arte y ciencia

El libro salvaje de Juan Villoro

Aracelly Guerrero Maldonado

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El libro salvaje de Juan Villoro me fue presentado en un círculo de amantes del libro, como parte de un evento con enfoque en la promoción de la lectura. La obra está dirigido a un público juvenil, de hecho su publicación por parte del Fondo de Cultura Económica lo ubica en su colección de libros de “A la orilla del viento” para grandes lectores, es decir, lectores de entre 10 y 12 años en adelante. Y menciono este aspecto del libro porque yo siendo una adulta abrumada por cosas de adultos como pagar la renta, la luz y llegar a fin de quincena, disfruto enormemente los libros infantiles y juveniles, y nunca discrimino mis lecturas por el público al que estén dirigidas. La siguiente crítica está basada en la calidad del libro y no en el público al que va dirigido.

Debo puntualizar además que a Juan Villoro no lo conocía como autor, así que tampoco tengo ningún prejuicio hacia su obra, que fue un poco decepcionante como primer inicio. No considero descartarlo del todo, ya que me han mencionado que tiene otros libros mejores, pero si me basara en este libro para juzgar su obra completa, creo que escogería no volver a leerlo.

El libro es sobre libros y lectores, un tema poco original, porque si algo nos gusta a los lectores es escuchar de otros lectores y de la magia implícita que pueden o no tener los libros para nosotros. Crear una serie de eventos fantásticos o una mitología alrededor de los libros en sí no es algo nuevo, y remítanse a la obra de Michael Ende o de Cornelia Funke. Esta última creó una trilogía basada en los libros y lectores, por cierto de excelentísima calidad y el primero, acaso debo decir de qué trata?

No hay nada nuevo bajo el sol dicen que decía ¿el rey Salomón?, y pues lo nuevo es el cómo, de qué forma me dirás algo que ya sé o que ya conozco, el nuevo cristal con que miraré el mismo paisaje. Tampoco le pondría un 10 como originalidad: Un niño en vacaciones y en una biblioteca privada, con un elemento literario no demasiado nuevo, del sujeto gruñón y con incapacidades emocionales… Ok, tal vez soy demasiado dura, pero en serio, nunca explica por qué la biblioteca es especial. Ok, es literatura fantástica e infantil-juvenil, pero existe un sobreentendido en todas las obras de ficción y es el hecho de que el lector o espectador sabe que la obra es ficción, una mentira, pero esa mentira debe ser lógica, coherente, debo creerla aun sabiendo que es mentira y lamento decirlo no es el caso. En La historia interminable, no es cualquier libro el que lleva a Bastián a Fantasía;es el libro con el símbolo del Áuryn. En Corazón de tinta, el personaje principal tiene el don de la lengua de plata, que lo transporta a los mundos de los libros, y esta mentira no deberá ser traicionada a lo largo del libro para que, al cerrarlo o terminar la historia, no quede esa sensación de insatisfacción o del “no me lo creo”, porque si eso pasa, como autores han fracasado. 

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El libro es una metáfora un tanto obvia del apego y la introspección, del miedo que puede surgir del autoconocimiento y de la apertura emocional hacia otras personas. Digo obvia porque los elementos y están hechos para agradar; la sintaxis está pensada muy específicamente para darle ese toque sentencioso, de erudición y sabiduría que uno esperaría encontrar. Independientemente de si un libro para este rango de edad debe o no tener moraleja, haré una comparación entre este libro y el mencionado de Funke, donde hay un personaje de similares características: El tío Tito en Villoro y la tía Eleanor en Funke son bibliófilos, es decir, aman a los libros no sólo por su contenido sino también por sí mismos como objetos. La tía Eleanor colecciona libros antiguos y su relación con el personaje principal es por ser éste un restaurador profesional de libros. Situación similar: Hay un niño introducido en este santuario donde las personas —en especial los niños— no son bienvenidos. La tía Eleanor desprecia a los niños ya que ensucian todo y dañan los libros. La niña Meggie se gana a la tía Eleanor por ser una lectora voraz y además porque también sabe tratar a los libros y conoce su valor. Sin embargo, cuando Meggie y su padre desaparecen por circunstancias de la historia, Eleanor queda desconsolada. Su corazón se rompe. Su vínculo con esta familia resulta más importante que todos los libros acumulados en su vida y la de sus ancestros, así que da un salto de fe y va tras ellos dejándolo todo atrás. La transformación de Eleanor no se da de la noche a la mañana, y algo que Villoro no hace es profundizar en sus personajes. El tío Tito se divorció para estar con sus libros y también dejó ir al amor de su vida. En resumidas cuentas, no me creo que fuese tan fácil sacar del cascarón a alguien que toda la vida ha evitado hacerlo. Para mí fue el equivalente de: “vivieron felices para siempre”, o el trillado: “y despertó y vio que todo había sido un sueño”.

Creo que Villoro subestima a sus lectores infantiles-juveniles. El simple tema del divorcio o la soledad del auto aislamiento, no sirven para convertir una historia fantástica en algo profundo. De esa forma las metáforas se convierten en cartas baratas de un solo uso. Volviendo a Ende, Bastián y su padre lidiaban con el luto por su madre, con una incapacidad de hacer frente a la tragedia compartida, al bullying severo de que Bastián era víctima en la escuela, y al hecho de que, aun teniéndose, estaba alejado el uno del otro.

Con todo, debo rescatar que el libro no es del todo malo, las sentencias del libro aunque efectistas, siguen siendo buenas, y pueden ser rescatadas, que si lo recomendaría. Hum… Sí, lo haría, sobre todo a los primeros lectores como un buen punto de partida para después hacer una buena comparación con otros libros verdaderamente buenos. El criterio no se puede dictar o memorizar; se fomenta y se cultiva, y qué mejor para lograrlo que entregando los elementos de su partida.  La sentencia que escogí fue también parte de la dinámica del club y me pareció ad hoc con mi pensamiento: “Los libros existen para ser compartidos”

Última página

El enorme reto de un espacio cultural

Ariel Avilés Marín

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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de  Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.

Carlos Bojórquez Urzaiz 

Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.

En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.

Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.

La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.

Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.

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Arte y ciencia

El periodismo necesario

Joed Amílcar Peña Alcocer

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La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.

Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.

Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.

Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.

No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.

Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.

La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.

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Notas al margen

Perspectiva y constancia de lo escrito

Manuel Tejada Loría

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Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.

Fidel Castro

La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.

Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.

Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.

De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.

Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.

Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad.  Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.

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