Arte y ciencia
Jorge Cervera Ramírez, figura clave del rock en Yucatán
Publicado
hace 7 añosen
Por
Ricardo Pat
Informe Fracto presenta a personajes que a través de la música han dejado una profunda huella, también a otros que recopilan testimonios vivos para seguir narrando la historia que se va forjando. En estas entrevistas con protagonistas del rock en Yucatán, toca el turno a uno de los más interesantes de ellos, un hombre con varias vertientes artísticas, ya que es escritor, investigador, gestor cultural, coleccionista y músico. Autor del libro, “Historia del Rock en Yucatán – Memorias de una identidad”, creador y conductor de programas de radio, columnista en medios locales, colaborador de todos los promotores de eventos en nuestro estado.
Si bien he conversado muchas veces con él, en esta ocasión decidí ir a fondo para aprovechar todas las aristas que han definido la personalidad de Cervera Ramírez, como un cronista e investigador de la historia del rock de Yucatán. En esta primera parte nos platica de su faceta de coleccionista:
“En realidad en cada momento de la historia ha habido gente importante y definitiva que ha influido…como en mi caso– asegura Cervera– que he tenido la oportunidad desde que empecé esto en los setenta, pues imagínate, puedo presumir que ya a los setenta haber estado 45 o más dentro de lo que es el rock, ya sea escuchando a las grandes bandas y luego siendo parte del movimiento local, entonces si me ha tocado ver cómo han llegado diferentes personajes que luego con los años influirían”…
¿Cuándo fue que te conectaste con la música en general?
Recuerdo claramente mi primer contacto con la música, sabiendo de lo que se trata, a partir de los 10 años más o menos, gracias a mi hermana mayor Tere y otros parientes, primas, quienes se dedicaban a escuchar mucho rock en español, estoy hablando de principios de la década de los sesenta, creo que ese fue mi primer contacto con el rock, independientemente que en la casa se escucha mucha trova y música, pero realmente fue el rock el que nos atrapó a mi hermano Javier y a mí.
¿Estamos hablando de las versiones que los grupos mexicanos hacían de los grandes éxitos del rock internacional?
Sí, así es, recordando que en aquellos años era casi imposible para la mayoría conseguir los discos originales, los tenías que pedir, las compañías de México no los editaban normalmente y aparte creo que para controlar también el mercado en español pues que venía muy fuerte y con muy buenos grupos, muy buenas versiones de los éxitos en inglés, era lo que se escuchaba en México y triunfó, fue todo un fenómeno en aquellos años.
¿A qué edad escuchaste tu primer grupo o artista internacional?
Mi hermana era muy fan de Los Beatles y por ahí yo les empecé a agarrar el gusto, pero en algún momento conocí a los Rolling Stones a través de una recomendación y se me hizo un poco más interesante esa música, era algo diferente y aparte me permitió hacer contacto con el blues también, y ahí ya se va uno documentando y metiendo mucho más en todo eso.
¿Pero cuál fue el artista que más te sorprendió en aquellos años mozos?
El primer artista que realmente me impactó, e incluso el primer disco que tuve fue el de Smash Hits de Jimi Hendrix, que fue además el primero que llegó a México que traía una recopilación de los primeros trabajos de Hendrix, ya luego llegarían sus primeros discos, pero fueron entre esos y los de Cream lo que me volaron la cabeza y cambiaron completamente mi gusto musical.
¿A qué edad comenzaste tu colección?
Sin perder de vista que para ser coleccionistas obviamente lo primero que debes de tener aparte del gusto y la pasión, son los medios para hacerte de discos, porque estos siempre han sido caros. Yo empecé creo que exactamente cuando tenía 15 años, edad en la que tuve oportunidad de trabajar un tiempo en Novedades de Yucatán como auxiliar de fotógrafo de Pepe Martínez, que en paz descanse, junté mi dinero para poder comprarme, ‘In A Ga Da Davida” de Iron Butterfly. Por ahí fue que comencé mi colección, y como fue digamos un esfuerzo extra para conseguir ese dinero para comprar el disco, pues se fue haciendo algo muy especial el tener un disco con base en mi trabajo.
Tu colección era vasta y casi todos tus discos eran importados ¿Cómo fue que pudiste en aquellos años conseguir tanto material?
Pues mira afortunadamente en la casa mis padres nunca nos prohibieron o reprimieron a mí y a mi hermano, en el sentido de gustar del rock y pedir todo el tiempo, ya fuera en algún cumpleaños, en las navidades en cualquier festejo que se acostumbrara dar regalos para nosotros era pedir un disco, y a pesar de que al principio los papás preferían comprarnos ropa, nosotros nos aferramos a los discos, fue así que comenzó a crecer la colección y con otros parientes, en este caso mi tío Gabriel o mi tía Marilú que vivían en el DF, pues ahí abrieron las primeras tiendas de discos de importación, entonces en base a lo que nosotros nos informábamos pedíamos a los tíos que nos mandara, por allá comenzaron a llegar los primeros discos importados. En mi caso, por ejemplo, el primero que mi tío Gabriel me obsequió fue el “Disraeli Gears”, de Cream, que fue el disco que incuso por un momento me hizo olvidarme del mismo Hendrix, ya luego se reforzó ese gusto por ese tipo de música que inicia Cream, por el mismo Miguel Manzur, que siendo unos adolescentes él acostumbraba visitar mucho a Los Montalvo que vivía por el parque de las Américas, llegó con un sencillo de Cream que traía “Sunshine of Your Love”, y nos llamó hasta nosotros siendo unos chavitos también y ahí escuchamos por primera vez ese sencillo.
¿Cuantos años tardaste en reunir tu colección?
Otros coleccionistas de aquella época sí nos superaban en cantidad, porque se iban sobre todo lo que salía, pero en el caso de la colección de los hermanos Cervera que era como nos conocían, era un poco más selecta, lo que nos iba gustando, lo que nos íbamos informando a través de la literatura que leíamos sobre ese tema, era lo que procurábamos conseguir, y había esa cuestión como una especie de división entre los fans que les gustaba la música de rock and roll, pero el más conocido, el más comercial, el que podía oír en cualquier estación de radio, y en el caso de nosotros era seguir realmente un poco nuestros instintos, nuestros gustos que ya estaban muy definidos hacía la corriente menos comercial, menos conocida, menos popular como le quieran llamar, entonces nos íbamos haciendo de discos muy especiales de grupos incluso raros, que pues en aquellos años te podías aventar el hecho de conseguir un disco ahora sí que por intuición, o porque te gustara el diseño de portada o porque alguien te hablaba del grupo y te llevabas muy buenas sorpresas. Nuestra colección se distinguió mucho por eso y sobre todo por estar al día, conforme pasaban los años nos gustaba informarnos y tal grupo acaba de sacar un disco y veíamos cómo conseguirlo entre mi hermano y yo.
¿Cuantos discos llegaste a tener?
Creo que en el momento cumbre llegamos a tener entre 2500 o 3000 discos, fue el momento en que estaban más completos, porque también no hay que olvidar que lamentablemente se daba mucho la cuestión que dabas prestado un disco y no lo volvías a ver, normalmente era un problema recuperarlos, si a la otra persona le gustaba más difícil y si era alguien que no lo apreciaba también. Cuántas veces no fui a casa de amigos a los que les había dado prestado discos y entrábamos a su sala o a su cuarto y allá estaban tirados.
Al mirar el reloj, nos dimos cuenta del tiempo transcurrido en la entrevista, y de lo larga que resultaría publicar nuestra charla en una sóla entrega, por lo que decidimos cortarla para dar paso a un nuevo encuentro, tan satisfactorio como éste.
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Carlos Bojórquez Urzaiz
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La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
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La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
