Arte y ciencia
Entre humanismo y sacrificio, la juventud cubana
Publicado
hace 6 añosen
Ya casi serán tres meses desde que fueron diagnosticados en Cuba los primeros casos positivos al nuevo Coronavirus. A partir de ese momento, las cifras de contagios en las provincias se elevaron de forma vertiginosa. Debido a este panorama la mayoría de los cubanos, como en casi todo el mundo, se vieron obligados a dar un vuelco a sus rutinas diarias, resguardándose en sus hogares y acogiéndose a las medidas dictadas por el gobierno ante la situación epidemiológica que atraviesa la Isla.
Mientras las calles actualmente se abrigan en el silencio por los efectos de la COVID-19, las nuevas generaciones de cubanos vuelven a ser ejemplos en esa lucha diaria por contribuir voluntariamente en el enfrentamiento directo a la pandemia. Es cierto que en estos tiempos es difícil mantener la calma, pero los jóvenes, un brazo fuerte de apoyo al país, parecen ser esos hombres y mujeres serenos que batallan desde cualquier frente para tratar de revertir el complejo escenario.
La suspensión de las clases dejó en ellos espacios vacíos, y el sentimiento de alejarse del ajetreo constante de las Universidades se hizo amargo, luego de la pausa necesaria del curso escolar a finales del mes de marzo. Sin embargo, resulta admirable ver cómo, a pesar de todo, las nuevas generaciones prestan su tiempo sin más motivación que la de hacer un bien social, dígase su contribución en las múltiples tareas de orden sanitario, organizativo o de ayuda a los más necesitados.
Una postura importante han jugado los universitarios, quienes impulsan en estos días varios movimientos en las redes sociales y medios informativos encaminados a exhortar al distanciamiento social, además de los mensajes de motivación mediante contenidos audiovisuales haciendo uso de las distintas manifestaciones artísticas.
Por otra parte, las pesquisas constituyen una de las principales acciones realizadas por los estudiantes de medicina, únicas de su tipo en el mundo, y que al decir del Presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, contribuyen al control y la prevención de la enfermedad en zonas urbanas y rurales como un método indispensable para detener la pandemia.
Evidentemente a ese llamado de la máxima dirección del país, ha respondido sin titubeos la juventud cubana, quienes con responsabilidad y sentido del deber rompen su distanciamiento para tocar cada mañana una puerta nueva, e incluso, para llegar como voluntarios hasta los centros de aislamientos donde se encuentran personas sospechosas a la Covid-19.
La valentía de los estudiantes en Cuba está también patentizada en los hospitales y centros de investigación. Son ellos los que sustituyen en estos lugares a los más experimentados, quienes deben permanecer aislados por su vulnerabilidad ante la infección por el coronavirus.
En tales circunstancias, rozar el peligro no significa nada para quienes llevan dentro las premisas martianas de humanismo y solidaridad. Si Cuba hoy puede mostrar loables indicadores en el enfrentamiento de esta pandemia es entre otros factores, gracias a la contribución sacrificada de los jóvenes. Y es que por más que algunas personas aún mantengan el falso concepto de que la juventud está pérdida, su espíritu de voluntariedad prevalece como lumbrera en estos tiempos.
Otras de las responsabilidades tomadas por ellos han tenido que ver con el proceso organizativo de las colas en los centros comerciales, la siembra en los campos cubanos o la búsqueda de soluciones científicas, actividades encaminadas al mejoramiento del país en esta circunstancia, justo cuando sufre con crueldad los embates de un bloqueo económico inmoral.
Sus actitudes esperanzadoras dan fe de la unión de los cubanos y su lucha por el bienestar popular, esa que es prioridad desde 1959. Cada granito de arena es imprescindible en la batalla contra la Covid-19 y en la mayor isla del Caribe eso se comprende. Aquí los universitarios no pagan los estudios, es más que todo un deber asistir a las aulas, y por ende es quizás ahí donde radica el compromiso social de los jóvenes.
Esto demuestra que, en vez de lamentarse, en las peores circunstancias también podemos realizar acciones positivas, valorar el esfuerzo de los demás y engrandecerlo, como hoy se hace en la Isla con cada aplauso a las nueve de la noche por los médicos, personal de servicio y por las nuevas generaciones que enfrentan desde la primera línea una pandemia sin precedentes en la era moderna.
Para dejar de extrañarnos, es preciso buscar la manera de volvernos a encontrar. Entonces ahí deberíamos seguir este ejemplo y dar el paso al frente, amar la vida sin importar fronteras y hacer por ella lo que un buen hijo por su madre, regalarle todo el sacrificio, como hoy mayoritariamente hacen las nuevas generaciones de cubanos.
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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
