La política en Yucatán
Introspección histórica: el miedo a la rebelión maya
Publicado
hace 6 añosen
Comentábamos la semana pasada sobre el gran temor que entre los españoles produjo la mención de Chilam Balam durante la rebelión de Jacinto Canek, así como las extrañas alusiones que este gran líder maya hizo en relación al pueblo de Maní. En esta ocasión les proponemos explorar este miedo, que, de acuerdo con diferentes evidencias, estuvo presente durante todo el período colonial, e incluso trascendió el dominio español para reflejarse en los siglos XIX y XX, dando motivo a muchos eventos de gran significado en nuestra historia.
Ya hemos comentado que los mayas presentaron una dura resistencia al conquistador español, e inclusive mantuvieron, durante muchas décadas, grandes espacios territoriales de autonomía. Pero, siempre de acuerdo con indicios históricos, el verdadero temor nació en noviembre de 1546, cuando un sacerdote, llamado Chilam Ambal, convocó a una rebelión para expulsar a los invasores. Ocurrió el 5 cimí 19 xul, designada como la fecha de la muerte para el conquistador. Desafortunadamente sólo tenemos relatos españoles, que resultan realmente aterrorizantes:
Y el año de mil y quinientos y cuarenta y seis, por el mes de noviembre, fue cuando los naturales de estas provincias de Valladolid se alzaron contra la Corona Real y mataron a dieciocho españoles que estaban derramados por sus pueblos, fuera de esta villa, friendo dos hijos de Magdalena de Cabrera en copal en el pueblo de Chemax, que se hallaron allí estudiando y aprendiendo las letras en compañía de un conquistador que les enseñaba, que se decía Juan López de Mena. Y al uno de ellos frieron vivo y en los demás españoles hicieron grandes crueldades, sacándoles los corazones estando vivos, matando asimismo a más de seiscientos indios del servicio de los españoles. Y entre los que mataron fue muerto el Maese del Campo y Alcalde Ordinario que a la sazón eran Bernaldino de Villagómez y Juan de Villagómez, su hermano, y a Hernando de Aguilar…
Pedro Sánchez de Aguilar, de quien hablamos la semana pasada como un sacerdote español, que fuera discípulo del maya Gaspar Antonio Chi Xiu, era nieto de Hernando de Aguilar, y recibió un testimonio muy vivo de aquellos hechos, que plasmó en su célebre obra sobre las idolatrías mayas conocida como Informe contra idolorum cultores, escrita en Mérida en 1613:
Por tradición de los antepasados supe que el año del Señor de 1546, después de que ocuparon esta Provincia los nuestros con el valiente capitán Don Francisco de Montejo y los pueblos de Valladolid, Campeche, y Bacalar, llamada Salamanca, los indios, que conocemos por Cupules, conspiraron en el territorio de mi patria que es Valladolid: y tomada la resolución se llevaron a todos nuestros españoles con el pretexto de un convite, y en el mismo día que señalaron, durante la noche, hirieron y mataron a 22 de los nuestros mientras dormían: el primero fue mi abuelo Hernando de Aguilar, originario de la noble ciudad de Ecija en España…que sucumbió entre impías garras, cuya cabeza, pies y manos, en la misma noche enviaron los matadores en señal de rebelión y del pacto que habían hecho, a todos los pueblos …
¿Ocurrieron así los hechos? ¿Niños cocinados vivos? ¿Hombres a los que se extrajo el corazón también en vida? ¿Mutilación y desmembramiento rituales, como significado de pactos y rebelión? No hay otras fuentes ni versiones para contrastar las de aquellos europeos horrorizados, temerosos, que sospechaban la presencia del demonio detrás de cada árbol, de cada edificio antiguo, de cada ídolo.
Lo cierto es que en 1585, Don Andrés Cocom, uno de los principales del pueblo de Sotuta, fue detenido por idólatra y enviado a San Juan de Ulúa para sufrir prisión en la recién construida fortaleza, pero logró escapar y, al retornar a sus lares, encabezó una rebelión de la que existen muy pocas huellas históricas, pero que es relatada en el Chilam Balam de Chumayel como parte de un críptico texto profético que concluye con la predicción del fin del dominio colonial.
En 1761, cuando la rebelión de Canek, no habían sido localizados ninguno de los libros del Chilam Balam, pero la sola mención del nombre aterrorizó a los españoles, lo que nos lleva a pensar que el conocimiento de la existencia de estas profecías era ya una tradición antigua, descubierta probablemente por los franciscanos, que pasaban más tiempo en sus conventos y en los pueblos de indios que en las urbes criollas. El temor revivió en 1813, cuando las disposiciones de la Constitución de Cádiz liberaron a los mayas de parte de sus cargas religiosas y civiles, lo que produjo conatos de rebelión cuando algunos curas se negaron a obedecer las nuevas leyes. Pero el miedo se volvió realidad tras unos veinte años de vida independiente, cuando, al calor de varios conflictos entre criollos, los mayas del oriente –la misma zona de la rebelión de 1546- se levantaron en lo que desde aquellos tiempos ha sido conocido como la Guerra de Castas de Yucatán.
Sobre la Guerra de Castas hay mucho que abundar, pero por el momento, comentemos que produjo también muchos pavorosos relatos de sacrificios humanos, tan horribles como los ya mencionados, y se convirtió, en el siglo XX, en un tucho, un espantajo, utilizado para justificar las prácticas esclavistas de los hacendados henequeneros y otros crímenes, también espeluznantes, como el asesinato del gobernador Felipe Carrillo Puerto, procesos históricos sobre los que nos extenderemos en próximas ocasiones.
También te puede interesar: Introspección histórica: el enigma de Gaspar Antonio Chi Xiu
También te puede interesar
-
Inicia aplicación de segundas dosis Pfizer en Mérida a personas que faltan por completar su esquema de vacunación
-
#28S: protestan a favor del aborto legal, seguro y gratuito en Yucatán
-
Último reporte de la rehabilitación del “paso deprimido”
-
Va segunda dosis de la vacuna contra el coronavirus para personas de 30 a 39 años de nueve municipios
-
Acusan a candidato ejidal de comprar votos y favorecer a granja porcícola en Chapab
-
Con Layda Sansores, la Cuarta Transformación llega a la península de Yucatán
