Arte y ciencia
La Reforma Agraria en Yucatán
Publicado
hace 5 añosen
La fuerza económica y política de los hacendados henequeneros de Yucatán, era de tal preponderancia que, las tierras sembradas de henequén eran consideradas prácticamente intocables. Esta situación se empezó a forjar desde mediados del siglo XIX, y fue una consecuencia socio económica de la llamada “Guerra de Castas”, y prevaleció hasta bien entrado el siglo XX. El poder y la habilidad de los hacendados henequeneros habían demostrado ser totalmente eficaces; ya habían capeado movimientos como la llegada de la Revolución Mexicana a Yucatán, al entrar al estado el Ejército Constitucionalista bajo el mando del Gral. Salvador Alvarado. Si bien, la gestión de Alvarado logró la cancelación de las cuentas y deudas de los acasillados de las fincas, y con ello libró al pueblo maya de la esclavitud efectiva a las que se le tenía sometido, la gestión de Alvarado no logró deponer el poder de esta clase que él bautizó para la historia como “La Casta Divina”. El breve gobierno de Felipe Carrillo Puerto, también tuvo importantes logros para la clase campesina maya; en este rubro, la creación de las Ligas de Resistencia, fue crucial en la integración de un sistema socialista en Yucatán; pero de nuevo el avasallador poder económico de los hacendados se impuso, y no les tembló la mano para pagar el asesinato de Carrillo Puerto.
El cambio real llega a Yucatán con el gobierno del Gral. Lázaro Cárdenas, quien en su gira de campaña para la presidencia de la república, pronuncia en 1934 un histórico discurso que fue el anuncio efectivo de lo que conoceríamos después como la Reforma Agraria. En este histórico discurso, Cárdenas promete a los trabajadores de las haciendas henequeneras que, las tierras seguirán cultivándose, pero serán los propios campesinos quienes las administren. Este discurso, pronunciado en Yucatán, anunció a México entero el proyecto de la Reforma Agraria que Cárdenas ejecutaría como uno de los proyectos más ambiciosos de su gobierno, y que se llevó a cabo contra viento y marea, pues obviamente, la clase de los hacendados se lanzó en una lucha abierta contra este proyecto presidencial. Esta resistencia fue especialmente significativa en el campo yucateco, pues la industria henequenera seguía produciendo verdaderas fortunas cada día, pues la venta de cuerdas y costales de henequén a los Estados Unidos de Norteamérica, representaba un ingreso de unos niveles que no podemos imaginar hoy día. Había haciendas que raspaban hasta cinco millones de pencas de henequén a la semana, lo cual traducido a metálico era una fortuna cuantiosa, y los hacendados no estaban dispuestos a perder este ingreso.
Para la ejecución de la Reforma Agraria en Yucatán, el presidente Cárdenas designó a un hombre vertical e incorruptible, el Ing. Candelario Reyes, y éste a su vez, encomendó la ejecución real y material de este proyecto, a un hombre de la confianza del Gral. Cárdenas y con conocimientos profundos de la industria henequenera, que la conocía por dentro y por fuera, pues había sido administrador de algunos de los hacendados más importantes de Yucatán, y conocía todos los sistemas de cultivo y las labores colaterales que eran necesarias en el cultivo, corte, siembra y mantenimiento del henequén, este hombre fue el Profr. Segismundo Avilés Gómez, un hombre a quien los mismos hacendados llamaban: “El genio henequenero de Yucatán”. Segismundo Avilés, nació en Motul, Yuc., el 30 de abril de 1894. Hijo de Bernardino Avilés Marrufo y Tomasa Gómez Palma. Parecía predestinado a ser un militante socialista, pues su padrino de bautizo fue precisamente Felipe Carrillo Puerto. Cursó estudios en la Escuela Normal de Profesores, donde fue discípulo del distinguido pedagogo Manuel Alcalá Martín, y perteneció al destacado “Octavo Curso de Maestros”. Poco ejerció la labor docente, pues se dedicó a la administración de fincas henequeneras.
Entre los hacendados cuyas fincas administró Segismundo Avilés destacan las de Augusto L. Peón y Jacinta Bolio, entre ellas Yaxché, Mucuyché y Huayalcé. También fue administrador de los hermanos Palomeque Pérez de Hermida, y tuvo bajo su responsabilidad Santa Cruz, Ticimul, Itzincab y Texán (una de las fincas más importantes de Yucatán, en el municipio de Hunucmá) Aprendió a llevar a cabo las labores más importantes y trascendentes del cultivo del henequén, al punto de saber ejecutarlas personalmente, lo que le permitió años después ser inspector del Banco Agrario de Yucatán. Siendo conocedor con sustento de todas estas labores, esto le ayudó a la hora de ejecutar la Reforma Agraria en el campo yucateco. Todos los pretextos usados por los hacendados para evadir el cumplimiento del proyecto de Lázaro Cárdenas, eran desarticulados por sus profundos conocimientos, logrando así hacer efectiva esta trascendental reforma social y económica para Yucatán, que llevó a la constitución del “Gran Ejido Henequenero”.
Más adelante, el gobernador Profr. Víctor Mena Palomo, le encomienda el rescate de la industria henequenera, que recibió totalmente quebrada de su antecesor, el espurio gobernador Tomás Marentes Miranda, canallamente impuesto por Miguel Alemán al gobierno de Yucatán, siendo que era ciudadano campechano, por ser nacido en Tenabo. Se hace cargo de la Jefatura del Departamento Agrario, desde la cual combatió la corrupción que era la causa de la quiebra en la que estaba sumida la industria del henequén. De su gestión da cuenta Fernando Benítez en su libro “Ki, el drama de un pueblo y una planta”. De él dice Benítez: “La corrupción nunca es total. Aún en medio de la peste y su contagio, las fuerzas morales del pueblo se mantienen incontaminadas. El subgerente de Henequeneros, Luis Correa Sarabia, y el último jefe del Departamento Agrario, Segismundo Avilés mantuvieron siempre una limpia conducta revolucionaria. A ellos debo la posibilidad de que este libro haya sido escrito”.
Ya como inspector del Banco Agrario, continuó su lucha contra la corrupción en el campo. Me tocó atestiguar algo que ocurrió en la hacienda San Antonio Chac, en Hunucmá. Un lidercillo corrupto pretendía cobrar en forma excesiva por la quema de un plantel, y estaba generando un conflicto en la comunidad. El gerente del Banco Agrario, Lic. Manuel Pasos Peniche comisiona a Segismundo para solucionar el asunto. En aquel entonces, la cuota que el banco pagaba por ese trabajo era de sesenta pesos, que en 1966, cuando ocurrió esto, era una cantidad muy razonable. Llegamos a la hacienda y Segismundo mandó llamar al inconforme para hablar con él y llegar a un acuerdo. El individuo al llegar expuso sus razones: – Mire Don Mundo, no pueden pagarme sesenta pesos por esa quema. Necesito cerca de diez hombres, y además hay que comprar hielo, azúcar y pozole para todos; materialmente no alcanza con eso. Sin perder la calma, Segismundo le respondió: – Muchacho, puedes llevar no diez, hasta veinte hombres, hasta banda de música, pero el banco sólo paga sesenta pesos por esa quema, esa es la cuota y es justa. El hombre replicó: – Eso lo dice usted porque no sabe lo que es quemar un plantel. Al decir esto el joven, le había tocado un punto que le permitió refutar el argumento con contundencia. – Ya tengo la solución. Te voy a proponer un negocio. Cobra los sesenta pesos y me das a mí veinte pesos, y yo solo quemo el plantel y tú te quedas con cuarenta pesos libres. ¿Qué te parece? El hombre miró a Segismundo con sorna y le dijo: – Se está usted burlando de mí. Un solo hombre no puede hacer esa quema.
Segismundo le respondió: – Muchacho, ya fui a checar el plantel, está totalmente hecho el bacuché (desyerbo entre las filas del henequenal), las guarda rayas están perfectamente limpias. Estamos en abril, debe amanecer con neblina, así que a las ocho en punto, pasas tú solo con tu candela prendida por todo el lado sur del plantel, a las nueve, levanta la neblina y empieza a soplar el nohol ic (viento del sureste) y va llevando la candela hasta la orilla norte del plantel; cuando sean las doce ya se apagó el fuego al llegar a la guarda raya. ¡Listo, ya está quemado el plantel por un solo hombre! Con los ojos muy abiertos, el lidercillo se dio cuenta de que estaba ante un hombre que conocía a fondo el cultivo del henequén y sus actividades relativas. Avergonzado, bajó la cabeza y dijo: – Está bien Don Mundo, se hará la quema por los sesenta pesos que paga el banco. Su amplio conocimiento de las labores del campo le hacía un gran combatiente contra la corrupción.
Entre el Gral. Lázaro Cárdenas y Segismundo Avilés, hubo una entrañable amistad hasta el final de sus vidas. Mérida, Yuc., a 16 de abril de 2021.
El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
