Arte y ciencia
Las playas, el Covid-19 y las prohibiciones ¿incongruencias?
Publicado
hace 5 añosen
Hoy por hoy vemos a diario como los visitantes a las playas yucatecas acuden con incertidumbre por la situación que prevalece en ellas: vigilancia policiaca, poca información por la prohibición al adentrarse al mar, limitado servicio en los restaurantes, etc. No culpamos a las autoridades locales por prohibir algo que no tiene justificación de ser, es decir, no existe hasta este momento un argumento científico que indique que estar en la playa o ingresar al mar sea un riesgo de contagio de Covid-19. O si existe el argumento, valdría la pena que se haga público para no arriesgar a las personas que ingresan a la playa y al mar en los descuidos de la inspección policiaca. Progreso es el ejemplo claro de esta situación –complicada- y recurrente en la zona costera de Yucatán, y creo de otros estados ribereños de México.
Al respecto me propongo reflexionar por la contradicción que existe en nuestro estado de Yucatán en dos aspectos. Primero, se ha liberado la apertura de cines, centros religiosos, plazas comerciales, restaurantes y otros espacios donde concurren familias enteras, la mayoría de ellas obedeciendo las medidas sanitarias y de respeto social, recomendadas por las autoridades correspondientes. Segundo, hay en este momento una circulación de personas en autobuses urbanos y foráneos, donde el riesgo es mil por ciento mayor que estar en un espacio abierto y al aire libre como es la costa y el mar. ¿Se comprende la total incongruencia de la prohibición de estar en la playa y “bañarse” en el mar?
Pero mi punto de vista no corresponde al de aquellos críticos que solamente ven la parte mala de la situación, o de los que critican sin fundamento las acciones de las autoridades locales. Quisiera aportar algunas recomendaciones de cómo ir a una playa en tiempos de coronavirus, pues durante estos meses de 2020 hay que tomar toda una serie de precauciones a la hora de ir a la costa para evitar los contagios por COVID-19. Aquí te describimos cómo ir a una playa en tiempos de coronavirus.
Tras una primavera y comienzo de verano bajo las circunstancias excepcionales del estado de alarma y el confinamiento, llegó a nuestras vidas la “nueva normalidad“. Una de las actividades que tratamos de recuperar es la de ir a la playa, en tanto que nadie quiere perderse las playas más bonitas de nuestra Estado. En las playas se debe de establecer una guía de uso de playas de todas las comunidades costeras de Yucatán, pues hasta ahora no existen datos de la persistencia del SARS-CoV-2 en agua de mar, y que en el futuro se debería hacer un estudio con el tiempo de planificación suficiente. Sin embargo, si queremos realizar esta actividad, tenemos que tener en cuenta que ya no se puede hacer igual que antes y por eso, aquí te sugerimos cómo ir a una playa en tiempos de coronavirus.
1. Llevar mascarilla
Las prohibiciones LEGAL Y CONSTITUCIONALMENTE NO han llegado a las playas, pero llevar mascarilla es la primera medida que necesitamos tener en cuenta a la hora de ir a una playa. Tenemos que recordar que la principal vía de transmisión del virus es a través de secreciones respiratorias que se generan con la tos y los estornudos y el contacto de persona a persona, por lo que deben mantenerse las recomendaciones generales relativas a cualquier otro lugar. Esto quiere decir que a la hora de ir a la playa tenemos que mantener la distancia de seguridad y llevar la mascarilla puesta. Si bien es cierto que anteriormente el uso de la mascarilla no era obligatorio, recientemente se ha implantado como necesaria en todos los espacios públicos.
En cualquier caso, no olvidemos cómo debemos llevar la mascarilla (que cubra boca y nariz) y que ésta tiene una vida efímera. No sirve de nada acudir a la playa con una mascarilla que llevamos utilizando quince días. Lo responsable sería llevar una nueva y de poder ser, una quirúrgica desechable. Recordamos que la OMS ha establecido que las mascarillas de algodón pueden ser una fuente potencial de infección, ya que no son resistentes a los fluidos y pueden retener la humedad y contaminarse.
2. Lavarse o desinfectarse las manos
En segundo lugar, sería necesario lavarse o desinfectarse las manos en la medida de lo posible. Las autoridades deben tener en cuenta la complejidad existente con respecto al lavado de manos estando en la playa, puesto que el lugar no suele disponer de zonas habilitadas para esto. Sin embargo, si tenemos a nuestro alcance una ducha o una fuente, sería necesario lavarse las manos frecuentemente. De la misma forma, debemos llevar con nosotros un gel hidro-alcohólico y usarlo también varias veces a lo largo de la jornada en la playa.
3. Mantener la distancia de seguridad
La Secretaría de Salud en Yucatán recuerda que además de la mascarilla, la recomendación general es la de mantener la distancia de seguridad. Los trabajos científicos establecen que la infección por SARS-CoV-2 por contacto con el agua de condiciones estándar para el baño, es muy poco probable, aunque advierte que estas actividades generalmente implican una pérdida de las medidas recomendadas de distanciamiento social. En consecuencia, habría que tener aún más precaución con la distancia social y tratar de dispersarse a lo largo de la playa con una distancia de más de dos metros entre grupo y grupo.
Las playas de España son en este momento ejemplo mundial de cómo comportarse social y responsablemente ante al problema del Covid-19, pues se puede ver que en las playas existe una línea de sombrillas y toallas separadas con la distancia de seguridad necesaria. Además, la gente que pasea por la playa lo hace junto al mar respetando las normas de prevención. Todo un ejemplo de cómo hay que mantener la distancia social. En consecuencia, se anima a la ciudadanía a participar del turismo nacional, pero siempre de una forma responsable.
Por otro lado, también se aconseja y se viene impulsando en los últimos años la prohibición de fumar en las playas como medida para prevenir el contagio del coronavirus, ya que se ha explicado que la limitación del tabaco en la costa tiene un doble objetivo, centrado, por un lado, en la mejora de los hábitos saludables y en evitar que los fumadores pasivos estén sometidos al humo. Por otro lado, en mejorar la calidad de la arena y del agua. Por ejemplo, cada colilla perdida en la playa puede contaminar hasta 50 litros de agua y que hasta el 14% de los residuos localizados en los arenales proceden de las colillas de cigarro. Un resto del tabaco puede tardar hasta 10 años en degradarse completamente. En adición, el humo de tabaco es perjudicial y contiene más de 7.000 sustancias tóxicas. Digamos no es el humo en sí mismo el que supone un peligro para la transmisión del virus, sino la exhalación forzada que expulsa gotitas y aerosoles capaces de transmitir el virus. Se puede comparar la exhalación con la que se produce cuando se canta o se grita, todas ellas conductas que aumentan las gotitas respiratorias desprendidas, que pueden contener el virus si la persona está infectada, aunque no muestre síntomas, así como la distancia que alcanzan.
Por este motivo, en algunas playas de España se ha justificado la ampliación a cuatro metros de la distancia de seguridad en el caso de fumar en la proximidad de niños, mayores de 65 años, personas con discapacidad y cualquier población vulnerable al virus. Finalmente, podemos recalcar que los lugares que visitamos para nadar, jugar y relajarnos en el agua (incluyen playas, áreas con acceso a océanos, lagos y otros espacios acuáticos) y piscinas, parques de agua y bañeras de hidromasaje, no existe evidencia de que el SARS-CoV-2, que es el virus que causa el COVID-19, pueda propagarse entre las personas a través del agua en estos lugares.

El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
