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Arte y ciencia

Un alegre paseo por el tiempo, el tercer concierto de la OSY

Ariel Avilés Marín

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Foto de Salvador Peña L.

Con alegres ejemplos de tres corrientes artísticas, el concierto semanal de la Orquesta Sinfónica de Yucatán, nos alegró la noche del viernes 16 de octubre. Con la magia que la música es capaz de imprimir a la imaginación, pasamos en alegres saltos por tres épocas diferentes, correspondientes, cada una, a una corriente y un período diferentes. La primera obra, toca los tiempos crepusculares del Siglo XIX, y toca los albores del XX, el impresionismo con su delicadeza proverbial, nos dio la probada inicial del delicioso platillo; dimos un salto atrás, al luminoso Siglo XVIII, para encontrar en él a Mozart; y de nuevo para adelante, para poner pie en pleno romanticismo, y con él, hacer vibrar las almas con delicados sentimientos, llenos de alegría por la vida. Tuvimos la visita de un violinista de polendas, joven y talentoso, con un arco magistral que sabe acariciar dos cuerdas al unísono, o saltar de una a otra para buscar el efecto preciso que la partitura exige del ejecutante que camina por la senda de Mozart. William Harvey, ha ocupado ahora el atril de Shari Mason en la Sinfónica Nacional, y exhibió las cartas credenciales de por qué ocupa ese atril de distinción.

En diferentes tiempos, en Yucatán hemos tenido el privilegio de recibir a notables violinistas, casi siempre, concertinos de importantes orquestas. Mi inolvidable primo, Juan Campos Casares, me platicaba con exaltado ánimo las incursiones a Yucatán, del notable violinista mexicano Higinio Ruvalcaba. Ya como asiduo asistente a las salas de concierto, me toca en suerte escuchar a Luz Vernova, en 1970; a Rasma Lielmane, en 1971; a Héctor Olvera, en 1973; al rescatar y ser reinaugurado el Teatro Peón Contreras, tuvimos como concertino, al notable violinista yucateco, Daniel Burgos Samada, que era concertino de la Sinfónica del Bajío; ya en tiempos de la OSY, nos han visitado, dos veces, Shari Mason, y Sebastian Kwapisz, gran concertino de la OFUNAM. Ahora, en esta segunda temporada 2020, tenemos que agregar, con toda justicia, a William Harvey.

Abre programa, una joya del impresionismo francés, “Pavana para una Infanta Difunta” de Maurice Ravel. Ravel, junto con Debussy, revolucionan la música al presentar en sus partituras, complicadas formas de medir los compases, ritmos de 7/2 y otros de complicada ejecución; incluyen en sus obras, armonías nunca antes puestas en práctica por compositor alguno, y hacen rabiar a la crítica de su época al lograr bellezas nunca antes escuchadas, tanto que, posteriormente, se habla de sus obras como: “delicadas telarañas de cristal”. Pues eso fue lo que escuchamos el viernes por la noche, una delicada telaraña de cristal, en la pavana de Ravel. La dulzura del corno de Juanjo Pastor, le añadió brillantes gotitas de agua a la delicada telaraña, que la hizo más bella, con los suaves acentos del arpa de Ruth Benet, así como los sensibles detalles del violín de Christopher Collins, nuestro maravilloso concertino. Inicia la obra la suave voz del corno, al que responden las cuerdas, canta el oboe dulce y sentido y las cuerdas abordan suave pasaje, la música sube ligeramente y entran a dúo flauta y oboe; de nuevo el corno con dulzura y flauta y oboe dialogan de nuevo, sube ligeramente la emoción y la flauta canta con los delicados acentos del arpa, es ahora el clarinete con el arpa, el oboe toma la voz cantante, y el violín concertino desparrama una gran dulzura y llegamos al suavísimo final de la obra. ¡Qué falta nos hizo la merecida ovación para la orquesta!

Foto de Salvador Peña L.

En seguida, pasamos a escuchar uno de los cinco conciertos que Wolfgang Amadeus Mozart escribió para violín y orquesta, precisamente el No. 5, popularmente conocido como “Turco”, por el aire oriental de su último movimiento. William Harvey sale al escenario a tono con la obra, pues luce una hermosa camisa de seda con ornamentos de estilo oriental, muy ricos, e incluso su cubrebocas es de este estilo. La obra es plenamente representativa del rococó o clásico, y delicada, alegre y muy amena. El concierto se compone de tres movimientos: Allegro-Adagio, Adagio y Rondó-Minuetto. El primer movimiento, lo inicia el solista con marcada alegría, las cuerdas le acompañan y el corno le pone dulces acentos, el solista aborda notas muy delicadas y dulces, el violín solista aborda un tema muy conocido, alegre y gustado, luego notas agudas y muy claras, el tutti responde con alegría; al solista canta alegre y con él el oboe, el solista ataca un rápido cabio de cuerdas y el oboe canta, responde el tutti y el solista retoma el tema inicial que el tutti replica y hace variaciones al tema, el solista ejecuta notas agudas y rápidas y en seguida aborda cadencias, ágiles, hace notas a doble cuerda de rica armonía y canta con gran agilidad con fuertes y enérgicas arcadas y en seguida escalas ricas y canta con mucho sentimiento y hace armónicos de una gran delicadeza; entra el tutti con gran alegría y nos lleva al alegre final del movimiento.

El segundo movimiento lo inicia el solista delicado y lento y el oboe acentúa, canta grave y dulce el solista y va subiendo con emotividad; el solista nos pasea por un remanso de dulzura y arranca al instrumento delicadas notas y trinos y entra el tutti con delicadeza, solista y oboe entablan un diálogo muy sentido, el solista ejecuta notas verdaderamente aterciopeladas y va subiendo con emotividad, canta el oboe con el tutti y el solista canta con notas largas y delicadas, con una suave intimidad y luego alegre, entra el tutti suave y el oboe eleva la voz, el solista ejecuta dulcísimas cadencias, sentidos armónicos y notas a doble cuerda, el tutti responde y nos lleva a un plácido final del movimiento. El tercer movimiento, inicia el solista con gran agilidad y el tutti responde, cantan el oboe y el solista melódicos y alegres, ágilmente van subiendo, el solista aborda un pasaje alegre a tiempo de danza que el oboe replica y entablan un diálogo, se aborda un pasaje con aire oriental que parece remitirnos a “El Rapto del Serrallo” del propio Mozart; y que da nombre al concierto, oboe y violín cantan con agilidad y se retoma el tema oriental subiendo rápido y ágil, entra el tutti y el solista aborda las cadencias del movimiento, y son con ágiles cambios de cuerdas, delicados armónicos, y arranca de nuevo la alegre danza, entra el tutti y la alegría va subiendo para irse desbordando y llegar a alegre y sonoro final del movimiento y la obra. Desde nuestro lugar, nos pusimos de pie y gritamos: ¡Bravo!

Cierra programa la Sinfonía No. 6 en Do mayor, conocida como “Pequeña”, pues la No. 9, en la misma tonalidad se le llama “La Grande”. La música de Franz Peter Schubert, transmite una gran alegría por la vida, lo cual contrasta fuertemente con la vida misma del compositor, que fue dura y trágica, llena de pobreza y de una infelicidad extrema. Ejemplo de ello, es un pasaje de su vida, en que, por carecer de recursos, acepta vivir en la perrera de la mansión de una familia aristócrata, la cual le pide que deje el espacio, pues ha comprado un perro y es echado a la calle. Su padre, le obliga a estudiar para maestro de escuela, y luego a trabajar en ello, lo que fue un verdadero calvario para Schubert, quien odiaba rabiosamente ese oficio y los niños eran una tortura para él. Muere a los treinta y un años, no se sabe si de sífilis o tuberculosis, pues ambas enfermedades lo atacaron cruelmente al final de sus días. Asiste con un gran dolor a los funerales de Beethoven, llorando amargamente, sin saber que un año y medio después, se cumpliría su voluntad de ser enterrado cerca de él, su gran ídolo. Sólo la música, ponía una nota alegre en su vida, cuando estaba con amigos y tocaba, su alma se llenaba de felicidad. Por todo esto, es muy contrastante la gran alegría por la vida que su música lleva. Como si ese mal fario le siguiera después de muerto, su bellísima música es poco ejecutada en las salas de concierto, con excepción del “Ave María” que tiene una gran difusión universal diaria.

La Sinfonía No. 6, está integrada por cuatro movimientos: Adagio-Allegro, Andante, Scherzo-Presto y Allegro Moderato. El primer movimiento, es solemne pero fuerte, transcurre entre diálogos entre flauta y oboe que se alternan con el tutti, su tema principal es alegre; las maderas dialogan entre sí, y alternan en pasajes con las cuerdas, el tutti nos lleva al final del movimiento que es una verdadera fiesta sonora. El segundo movimiento, es suave y delicado, en él los diálogos se dan entre flauta y oboe, y entre flauta y clarinete, la voz cantante recae en las maderas, y responden las cuerdas, el tutti pone la fuerza en sus pasajes y es quien nos lleva al suave final del movimiento. El tercer movimiento, es la fuerza y la alegría desbordadas; es el tutti el que lleva el sostenimiento de este movimiento, todo él tiene fuerte acento, hay ricos diálogos entre flauta y oboe, flauta y clarinete, hay un pasaje pausado, pero se retoma la fuerza y el final del movimiento es alegre y desbordado. El cuarto y último movimiento, las cuerdas retoman el papel protagónico, alternando con diálogos flauta oboe, también hay diálogos entre cuerdas y maderas, y al final el tutti va subiendo con fuerza y nos lleva al tremendo y alegre final del movimiento y la obra. Nos desborda el deseo de escuchar la gran ovación y escuchar los gritos de ¡Bravo! Tan merecidos.

Nos quedamos en nuestro lugar, añorando los domingos de sinfónica en el Teatro Peón Contreras. Mérida, Yuc., a 21 de octubre de 2020.

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El enorme reto de un espacio cultural

Ariel Avilés Marín

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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de  Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.

Carlos Bojórquez Urzaiz 

Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.

En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.

Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.

La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.

Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.

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Arte y ciencia

El periodismo necesario

Joed Amílcar Peña Alcocer

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La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.

Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.

Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.

Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.

No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.

Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.

La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.

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Notas al margen

Perspectiva y constancia de lo escrito

Manuel Tejada Loría

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Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.

Fidel Castro

La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.

Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.

Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.

De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.

Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.

Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad.  Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.

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