Arte y ciencia
Las tecnologías y la educación en línea en áreas indígenas
Publicado
hace 6 añosen
La implementación masiva de las clases en línea como consecuencia de la pandemia, además de los problemas propios de la ejecución del novedoso sistema educativo, ha llamado la atención sobre las verdaderas dificultades de los habitantes de las zonas rurales e indígenas para acceder a las tecnologías de la información y la comunicación, lo que puede convertirse en una nueva fuente de desigualdad y pobreza presente y futura.
La pandemia del Covid19, entre otras cosas, ha acelerado el uso de las herramientas tecnológicas de la información. Cierto es que han sido un instrumento que en medio de las restricciones a la movilidad han servido para solucionar problemas sociales y económicos. Han sido una gran herramienta para la compra y venta de bienes y servicios, realizar pagos, transferencias bancarias, comunicar familias, efectuar eventos culturales, actividades políticas y el uso masivo para las labores educativas en todos los niveles. En todos esos aspectos las plataformas tecnológicas, las redes sociales y sus aplicaciones venían avanzando, pero definitivamente la pandemia del 2020, precipito su aprovechamiento masivo.
En el caso de la educación, además de los problemas propios de la implementación de un nuevo sistema educativo como el manejo tecnológico de las plataformas, la capacitación de los maestros, la elaboración de materiales didácticos y pedagógicos para la enseñanza en línea, además del aprendizaje de los padres y parientes como auxiliares y monitores de la enseñanza en línea, se le suma la dificultad del acceso a dichas tecnologías de amplias capas de la población, de niños y jóvenes, de la ciudad, el campo, pero sobre todo de las zonas indígenas.
Según el INEGI, si bien en 2019 el 76% de la población de México de más de seis años manifestó hacer uso de internet, de acuerdo con esa institución, solamente el 44% de los hogares tenía acceso a una computadora. Con base a la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2019, la situación se complica aún más al comparar las regiones del país, puesto que ante el 65% de las personas de zonas urbanas que hacen uso del internet, en áreas rurales esa cifra se reduce al 23.4%. De acuerdo con la misma fuente, el acceso a las computadoras en las áreas urbanas fue de 59% y de 20% en las rurales; la televisión de 94% y 85% y la telefonía celular de 95% y 81% respectivamente. Lo que significa que la televisión y la telefonía celular y fija han avanzado considerablemente, no así el uso del internet y de computadoras. En el caso de la televisión, la digital ronda en el 60% y el saldo de tipo analógica. Esas cifras significan que en las ciudades hay un 35% de la población que no tiene internet, 40% no tiene computadora y un 6% no tiene televisión. Esas cifras se disparan en las zonas rurales al alcanzar cerca del 75% sin internet, 80% sin computadoras, 15% sin televisión y cerca del 19% sin telefonía.
Esa información de la gran división entre zonas urbanas y rurales a nivel nacional, nos llama la atención sobre las dificultades materiales, en especial de las zonas rurales en la implementación de la educación en línea en todos los niveles educativos por las dificultades de acceso a las plataformas de la enseñanza y al acceso a la información en general.
Aunque la encuesta sobre tecnologías de la información se ha venido aplicando en los últimos años, la manera de presentar los resultados dificulta analizar la evolución del fenómeno, pero sobre todo limita un análisis más desagregado a nivel estatal y peor aún a nivel municipal.
Según la ENDUTIH de 2018, en el estado de Yucatán en ese año el total de los hogares que tenía acceso al internet, era del 50.4%, la cifras desagregadas reflejaban un 47% en zonas urbanas y apenas el 2.6% en las rurales. En el caso de las computadoras en lo urbano el 44% contaba con ellas y en las zonas rurales apenas el 3,6%. Esas cifras al día de hoy, salvo en las ciudades, pocos cambios tendrán en lo rural, ya que como hemos visto las cifras nacionales son poco halagüeñas a ese respecto. En el caso de las computadoras, la misma Encuesta de 2019, establece que entre 2015-2019, ha habido un estancamiento y nulo crecimiento en su uso.
Para el análisis municipal e indígena de Yucatán, el único instrumento con el que contamos es el Panorama Sociodemográfico de Yucatán de 2015 del INEGI, que nos presenta breves radiografías de los municipios de la entidad. Aunque pareciera lejana la fecha, el panorama nacional y estatal presentado anteriormente nos muestra que los cambios en las zonas y municipios indígenas son pocos. Este documento nos permitió hacer una muestra de los aproximadamente 35 municipios donde se preservan las mejores tradiciones étnicas y lingüistas de nuestra cultura maya-yucateca. Pero se trata también de la región con más desigualdades, pobreza y pobreza extrema. Seleccionamos 10 municipios que nos permiten acercarnos a la situación que prevalece en estas zonas. La muestra la integra los municipios de Valladolid, Temozón, Tixcacalcupul, Chankón, Tekax, Peto Tadziu, Tixméhuac, Teabo y Chikindzonot. La muestra nos reflejó que solamente el 16.1% tiene acceso al internet; el 6.7% a las computadoras; 52% a la televisión de paga; el 13% tiene televisión de pantalla plana; el 59% tiene celular y 7.2% tiene telefonía fija. El 92% se declara indígena y el 79.5% habla Maya Yucateco. Aunado a los problemas de implementación del sistema de educación en línea, hay que agregarle estas difíciles condiciones de acceso a las redes de las tecnologías de la información y sus plataformas. Si bien la televisión puede servir para la educación en línea, hay que señalar que no es lo mejor, ya que se trata de un medio unidireccional y en igual o peor circunstancias se encuentra la telefonía celular, ya que no todos son teléfonos inteligentes y aún así lo fueran, sus dimensiones no son lo más apropiado para una clase prolongada aunado al costo de lo que eso significa. Lo más adecuado para la enseñanza son las computadoras y las tabletas, pero como hemos visto existe un rezago importante.
Seguramente el Censo del 2020, nos dará una radiografía más exacta del tema que probablemente será mejor en el tema de la televisión y telefonía. Sin embargo, el censo no logró captar el freno y aún la reversión que significará en este terreno las consecuencias de la pandemia y la crisis económica derivada de esta situación.
Este es un fenómeno que no solo ocurre en nuestro país, sino en grandes áreas del planeta y Latinoamérica uno de los continentes más desiguales. Por eso la ONU y la CEPAL, han propuesto proveer a estas zonas de una canasta básica de tecnologías de la información para garantizar y universalizar la conectividad digital poder enfrentar los impactos provocados por la pandemia. Esta canasta debe estar integrada por la garantía del acceso al internet, un computador portátil y/o una tableta y un teléfono inteligente. El costo sería de aproximadamente 1% del PIB nacional. Creo que existen varias maneras de abordar el tema, pero puede encontrarse una solución. Si no se toma en serio el tema del acceso a las tecnologías, lejos de volverse un factor de desarrollo y bienestar, puede convertirse en una fuente de mayor desigualdad y pobreza, presente y futura.
El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
