Lecturas de cuarentena
Amor de Toni Morrison
Publicado
hace 6 añosen
Sinceramente no sé ben quién diseña las portadas de los libros de Toni Morrison, pero parece obvio que no ha leído sus libros, o que se pirateo la reseña de alguien más. Lo que insinúa en la portada ciertamente no refleja el espíritu del libro, es más, la traducción que existe y que fue la única que pude conseguir tanto en físico como en digital es, además, muy deficiente. Llena de errores tipográficos y que no refleja para nada un cuidado de fondo, si he de ser exagerada parece que le pusieron Google translate, copiaron y pegaron.
Pueden no estar de acuerdo conmigo, pero a veces una mala traducción hace muy difícil la lectura de una obra, y por el contrario una muy buena hace que un libro extenso se nos pase como agua, así que si son anglos parlantes, mejor consigan el libro en inglés y evítense un rompedero de cabeza.
Superando la traducción y obviando los errores tipográficos, podemos adentrarnos en la lectura de la prosa de Toni Morrison, quién nos habla con una voz melosa de los horrores más espeluznantes y los crímenes y pecados que no tienen castigo ni en esta vida ni en la siguiente.
Yo ya había leído antes a la autora, afroamericana y ganadora del premio nobel, pero el tono de este libro, aun cuando conserva la prosa poética y el tono literario que hace reconocible su voz, está muy distantes uno de otros en el tema. En estos momentos hablar de feminismo, género y patriarcado, producen poco menos que controversia (yo diría que inflaman los ánimos) y aun cuando estos temas estén presentes en el libro de Morrison, ninguna de esas palabras no son mencionadas y no por alguna cura de moral de la autora, sino porque estos vocablos están de más, pues en el relato están sobreentendidos, normalizados, como sigue estando normalizada la violencia hacia las mujeres y la discriminación por raza, género o clase social. ¿Cómo le explicaríamos a alguien que nunca conoció la electricidad lo que significa una bombilla? Bueno, parece una comparación simplista, pero no lo es tanto, lo extraordinario es que sabiendo lo que hoy día sabemos, sigamos reproduciendo estos patrones y negándonos a hablar racionalmente e involucrando nuestro prejuicio antes que la razón.
En el libro se nos relata una realidad aterradora, pero no sentimos terror, hay un mundo de crueldad, de inocencia perdida y podredumbre, pero todo bajo el nacarado brillo del atardecer en el océano, bello, como lo es la prosa de la autora, ¿Una incongruencia? No más que el nombre del libro: Amor, cuando lo que más abunda en el libro son demostraciones de odio.
Pero el nombre del libro no es casual, y es tanto una ironía como un elemento simbólico; el amor es el concepto y la palabra más común en nuestro vocabulario moderno, y cuando se trata de relaciones de pareja, es el protagonista, aun cuando no sabemos bien lo que es o lo que significa.
Le decimos amor a los celos, que producen escenas de gritos y violencia, le decimos amor a la obsesión que hace que los novios se chequen, se revisen los celulares, se hablen cada hora, le decimos amor a la manipulación que les hace sólo dar justo lo que te entregan o esperar recibir aquello por lo que se ha pagado, le llamamos amor a esa necesidad de estar acompañados, de ser validados, de ser necesitados por otro, ese amor que en el libro de Morrison destruye vidas, sueños y que no vive ni deja vivir aún después de muertos sus autores.
En libro de Morrison, hay muchas clases de amor y muchas formas de pervertirlo, así como del odio que surge de él, tal vez eso es lo que la autora busca decir, que la corriente destructora del odio se lo lleva todo, que es implacable como una tormenta, y que lo único que lo acaba es la muerte o el amor? Ustedes, como siempre, lean y juzguen, eso sí no es una lectura fácil, no la recomiendo ni a primeros ni segundos lectores, no sólo por los errores de traducción, también porque la literatura de Morrison no es lineal y requiere un gusto especial por lo alternativo, pero si se atreven y tienen paciencia, no se arrepentirán.
“Allí, en pie, una a la derecha, otra a la izquierda del féretro de Bill Cosey, sus caras, tan distintas como la miel del hollín, parecían idénticas. Eso es lo que hace el odio. Lo quema todo salvo a sí mismo, por lo que, sea cual fuere tu agravio, tu cara tiene el mismo aspecto que la de tu enemigo.”
