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Lenguaje inclusivo

Apenas una parte del cambio necesario en nuestra sociedad

Milka Abril Rodríguez Cárdenas

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Tantas publicaciones en redes sociales y en diferentes medios de comunicación, unas explicando qué es el lenguaje inclusivo, cómo se usa y otras ridiculizando con memes, nos relatan que si tanto deseamos ser personas inclusivas empecemos por tratar con respeto a un anciano, con dulzura a un niño, aprender lenguaje de señas, aprender braille,  y recalcando que el verdadero cambio está en esas acciones e iniciativas, nos mencionan que es una aberración idiomática cambiar el lenguaje.  ¿Acaso tienen que estar peleadas estás iniciativas con el lenguaje inclusivo?

El lenguaje inclusivo es apenas uno de los tantos cambios que se necesitan y se están logrando en la sociedad para erradicar tanta violencia. Desigualdad y combatir el adoctrinamiento que las promueve como normales. Reconocer los derechos de personas que no han sido incluidas histórica y socialmente, que tampoco se les ha reconocido sus derechos y por lo tanto, se les ha negado su existencia.

Hablar lenguaje inclusivo es una postura política y de resistencia donde le damos cabida a lo que el mundo o nuestro entorno no quiere y se niega a reconocer.

El lenguaje es importante porque es una forma de reconocer y narrar nuestro mundo, todo lo que mencionamos le damos existencia y significado, construimos con el lenguaje. Por cierto, existe mucha ciencia detrás de tal afirmación, que van desde los postulados de Ludwing Wittgenteins y Jacques Derrida hasta los trabajos de Edward Sapir y Benjamín Whorf, los cuales, invito a leer con detenimiento.

Crecimos y hemos recibido una educación pensando que la palabra “todos” incluye a la sociedad completa, cuando en realidad sólo incluye a los hombres puesto que han sido los únicos a los que se les ha reconocido como sujetos. Después aprendimos a decir “todos y todas” para ahora si reconocer como sujetos a hombres y mujeres; y ahora quieren incluir el “todes” para reconocer otras identidades como el género no binario, ¿qué tan complicado resulta hacer esto?

Los cambios son incómodos porque nos hace cuestionarnos y hacerlo es difícil pues es reconocer que estamos fallando como sociedad, es reconocer que hemos construido una sociedad desigual y que muchas acciones que creímos normales y justas simplemente no lo son, por eso estos cambios nos resultan incomodos, nos causan molestia, o mejor aún nos hace cuestionarnos lo normal y lo que se supone que es justo.

Aún falta mucho más por hacer en una sociedad profundamente machista, misógina, clasista, racista, lesbofóbica y homofóbica, donde lo normal es ridiculizar a las personas que son diferentes al orden hegemónico.

Simplemente se está reconociendo la diversidad, sus colores, las diferentes identidades y formas de pensar, de sentir, de ser y de relacionarnos. Faltan muchos cambios desde los espacios políticos, la educación, el área de la salud, los espacios lúdicos, estamos tan adoctrinadxs que no podemos ver más allá de nuestras narices y mucho menos cuestionarnos sobre lo aprendido o tener empatía con las personas aludidas para preguntarles sobre su percepción en dichos temas.

Por eso nos parece tan ridículo cambiar el lenguaje porque no podemos ni siquiera reconocer que hay otras personas a las que por décadas no se les ha incluido ni reconocido sus derechos y ahora que eso está pasando nos están incomodando, pero esa incomodidad también es parte del cambio.

Necesitamos lenguaje no sexista ni discriminatorio para poder reconstruir una sociedad justa y equitativa, por eso necesitamos el lenguaje inclusivo, y también necesitamos educación sexual, en derechos humanos, reconocimiento de la diversidad sexual y relacional, eso no se logra de la noche a la mañana, es por eso que estamos en resistencia y el lenguaje también forma parte de esta resistencia.

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