Arte y ciencia
¿Qué es la ideología y porqué es importante saberlo?
Publicado
hace 7 añosen
Mucho se ha escrito sobre de la ideología como concepto, y algunas veces se ha entendido como reflejo de un movimiento que busca imponer una homosexualización del mundo, o una tiranía de las mujeres hacia los hombres bajo la bandera feminista. Otra perspectiva apunta a la idea de un mundo de perversión en el que la educación enseña posiciones sexuales y a fornicar sin reglas de ninguna clase. Sin embargo, estos planeamientos son parte del discurso conservador sobre lo que llaman ideología de género, si bien en realidad resultan sobre todo una herramienta de miedo que revela la estrechez que se tiene para entender lo que en verdad es la ideología.
Debe señalarse que este concepto ha sido estudiado sistemáticamente por las ciencias sociales, con alcances delimitados y características definidas, por lo es ventajoso contar con un sumario de ambas vertientes, y después valorar si el discurso anterior puede sostenerse por sí mismo, sin necesidad de infundir miedos.
El primer punto es plantear que la ideología es una expresión social, una valoración de lo que como grupo social vemos y representamos de los otros y de nosotros mismos. Incluye aquello de lo que huimos, lo que buscamos y deseamos. Estas son las palabras Lawrence Krader, un estudioso del tema y de su aplicación en la esfera política. Partiendo de esto vemos que la subjetividad es parte inseparable de la ideología, y que ésta siempre contendrá elementos que deriven de nuestras emociones y no sólo de la razón.
Pensadores y sociólogos han aclarado sus nociones de ideología, por ejemplo Antonio Gramsci señaló que el conjunto de representaciones ideológicas son el motor que legitima nuestros actos, de lo que resulta que no somos lo que decimos, sino somos lo que hacemos. Y para Eric Wolf, el tema va más allá, ya que las ideas y valores dentro de lo que llamamos ideología tiene que ver con actos que parten de esquemas estructurados para ratificar o manifestar un poder, es decir que son los medios que sirven para legitimar el dominio de un grupo sobre otro.
Entonces, ¿es posible sostener algo como un “ideología de género” con sentido peyorativo?, ciertamente la respuesta es no. Primero porque no existe esa ideología como tal, y esto porque históricamente se gestaron movimientos que llevaron por caminos separados a las personas, y sólo hasta ahora convergen en un común denominador: dotar de derechos a la gente que antes carecía de ellos, sin que implique que otra persona pierda los suyos o su propia capacidad de ejercer libremente los mismos, por ejemplo por contraer matrimonio por la vía legal.
En contraparte, existen valoraciones del mundo y expresiones de lo deseable, de lo no deseable, de lo temido y lo admirado que no sólo son parte de las ideas de quienes profesen alguna religión, especialmente la católica, sino que históricamente las han extendido e incluso impuesto sobre quienes no desean acoplarse a esas formas de pensar y vivir. Desde sus propias definiciones de ideología, las expresiones cristianas, o más ampliamente del núcleo abrahámico que la conforman, las llamadas denominaciones judeo- cristianas, se ajustan a la misma expresión, por lo que en la práctica vemos levantarse una ideología en contra de otra expresión disímil a la que llaman ideología de género, pero cuya diferencia radica en que impone lineamientos basados en sus creencias.
Reconocer, aceptar y permitir diferencias sin menoscabo de los derechos de los otros. dista mucho de cualquier imposición. Si lo aterrizamos en el plano del contrato civil del matrimonio, que permita que personas del mismo sexo se casen, no afecta en nada la misma práctica entre quienes sean de diferentes sexos, sólo la extiende. Lo mismo ocurre con el derecho de las mujeres a decidir sobre sus vidas, sobre su cuerpo y sobre su seguridad e integridad física sin que otras personas se vean afectadas.
En resumen, cuando hablan de ideologías se refieren a las imposiciones basadas en un orden subjetivo sobre una valoración que hace un grupo de personas sobre su entorno, sobre lo que conocen y desconocen. La llamada “ideología de género” es inexistente porque no hay ninguna evidencia que la sostenga, en primer lugar, porque no existe como ideología, ya que los movimientos sociales a los que se pretende señalar como promotores de la misma, únicamente luchan por la ampliación de derechos en los marcos legales, derechos que no obligan a nadie a tener que ejercerlos, pero si aumentan la capacidad legal a toda la población. Tampoco infieren en la libertad de culto, ya que sólo tienen alcance en los marcos civiles y no infieren dentro de las normativas internas de cada religión. Pero en cambio si podemos hablar de una ideología religiosa que pretende seguir imponiendo una serie de valores a los que por diversos motivos y haciendo uso del derecho de la libertad de culto, otros optaron por no profesar. Por supuesto que ello significa una pérdida de poder sobre un grupo de población y el riesgo de que otras más sigan ese camino.
Es así como las ideologías religiosas inventan de la nada sus propias antítesis y las denominan de la misma forma, proyectando en ellas sus miedos que buscan ampliar entre la población. Hablar y promover la existencia de una ideología de género, es como mirarse en un espejo y proyectar en él nuestras propias fobias y miedos en un espacio limitado, sin reconocer que hay algo más allá del mismo, más amplio que nosotros mismos y que es la diversidad.
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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
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La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
