Arte y ciencia
Wallerstein, África periférica en el centro de su trabajo intelectual
Publicado
hace 7 añosen
Immanuel Wallerstein (Estados Unidos, 28 de septiembre de 1930- 31 de agosto de 2019) es reconocido como el principal gestor de la teoría del “análisis de los sistemas-mundo” que profundizó desde una perspectiva histórica en el estudio del capitalismo contemporáneo. Sociólogo de formación en la Universidad de Columbia, discípulo de Charles Wright Mills, y de la que también fue profesor, su recorrido intelectual tanto en historia, economía, en estudios sociales, le llevó a defender una sóla metodología del campo de lo social que integrara a todas estas disciplinas más las ciencias políticas y la antropología en un proyecto de unidisciplinariedad.
Sus tesis fueron avaladas por una amplia experiencia profesional como profesor y conferencista en varias universidades de Norteamérica y del mundo, con una prolífera bibliografía entre libros, ensayos, artículos, colaboraciones en medios de prensa, como el diario mexicano La Jornada, por más de 20 años. Como fundador del Centro Fernand Braudel, Director de Estudios Sociológicos en la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de París, Presidente de la Comisión Gulbenkian para la Reestructuración de las Ciencias Sociales, editor de la revista Review, entre otros muchos nombramientos.
Desde una óptica personal y pensamiento brillantes que fueron madurando en el tiempo, y que como él mismo argumentara en muchas entrevistas, le impactó el haber conocido personalmente a figuras como Frantz Fanon, Fernand Braudel e Ilya Prigogine. Sus postulados renovadores fueron sobre todo influenciados por Marx y por algunos aportes del marxismo crítico posterior. También de autores marxistas y no, de la teoría latinoamericana de la dependencia de los años 60. Se reconoció deudor para la concepción de la perspectiva del sistema-mundo, de la Escuela de los Annales, de Fernand Braudel, del que destaca su concepto de economía-mundo, y del derivado del pensamiento del economista Raúl Prebisch sobre centro-periferia, a lo que él agregó el de semiperiferia en su esquema de la economía-mundo capitalista.
Pero antes de darle forma a esta tesis que le prestigió, fueron sus inicios como especialista en temas africanos, sobre todo del África postcolonial, los que lo llevaron a adentrarse en los problemas de subdesarrollo y desigualdad que enfrentan los pueblos del denominado tercer-mundo, y a indagar en las causas más profundas que afectan sus diferencias de desarrollo dentro de la economía global. Tuvo la suerte también de convivir en el tiempo y conocer a varios líderes de las luchas anticoloniales en África, y desde el año 1952 realizó múltiples viajes sobre todo al África francófona. En 1955 obtuvo una pasantía de la Fundación Ford para estudiar ese continente y realizó su tesis doctoral sobre África en Oxford. Para su investigación viajó a Ghana y a Costa de Marfil lo que le permitió comparar los apoyos que tuvieron en sus inicios sus respectivos movimientos nacionalistas.
Fue Presidente de la Asociación Estadounidense de Estudios Africanos. Se dedicó al ejercicio académico sobre temas africanos durante más de veinte años en los que recorrió gran parte del continente negro. De esa manera legó interesantes enfoques, desde sus dos primeros libros: Africa, the Politics of Independence: An Interpretation of Modern African History ,1961 y Africa, the Politics of Unity: An Analysis of a Contemporary Social Movement, 1967, se acercó mediante el análisis de la historia inmediata al final del colonialismo y a los retos de los jóvenes estados independientes africanos. La comparación histórica le permitió pensar a África desde su papel de periferia del sistema- mundo, conocimientos y experiencia que fueron determinantes en su obra posterior sobre el capitalismo como sistema.
Como se evidencia años más tarde con la publicación Raza, Nación y Clase, 1991, que reúne artículos y conferencias en conjunto con el francés Etienne Balibar, en uno de los trabajos: “La construcción de los pueblos: racismo, nacionalismo, etnicidad”, elabora una original definición sobre los conceptos “pueblo”, “raza”, “nación” y “grupo étnico”, partiendo de un hecho concreto ocurrido en la Sudáfrica dominada entonces por el régimen del apartheid. Los resitúa desde la perspectiva de la construcción de la economía-mundo capitalista, y resume que la idea de pueblo no es una realidad social estable, sino un producto histórico moldeable de la economía capitalista que legitima ese sistema.
En este sentido, Wallerestein fue un pensador que se comprometió con las causas justas de la época que le tocó vivir, su labor intelectual no desatendió la práctica política y siempre intentó que sus reflexiones fueran ante todo de utilidad para encontrar vías de solución a los numerosos conflictos que aquejan a la humanidad. En una conocida disertación sobre su itinerario intelectual expresó: Tenía la sensación profunda de que la cuestión más importante que sucedía en el mundo del siglo XX era la lucha para vencer el control de Occidente sobre el resto del mundo. Hoy en día llamamos a esto “relaciones Norte-Sur”, o desde un punto de vista eurocéntrico, relaciones núcleo-periferia.
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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
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Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
