Editorial
El Plan Nacional de Desarrollo, de la transformación a la confusión
Publicado
hace 7 añosen
La presentación del Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2018-2024, generó una mayor expectativa que otros instrumentos de planeación en el pasado. En primer lugar, porque supondría la síntesis programática de un nuevo gobierno que busca transformar el modelo de desarrollo. El PND certificaría el fin del neoliberalismo. En segundo lugar, también hay una expectativa por el proceso legislativo al que será sometido el PND. Por primera vez, el Congreso de la Unión tendrá la facultad de revisar y aprobar los ejes de política pública que deberán ser aplicados por la administración federal.
La entrega del documento ante la Cámara de Diputados, en el límite de la fecha y horario, así como la difusión vía redes sociales de parte del Presidente López Obrador, contribuyó a que la discusión pública se incrementara. Sin embargo, la expectativa se convirtió en confusión. Confusión al haberse presentado dos documentos diferentes por parte del gobierno. Confusión por la falta de rigor técnico, y confusión por la exclusión y limitación de temas fundamentales.
En ese sentido, es preciso intentar explicar el contenido de ambos documentos: el anexo XVIII, al que llamaremos el PND-visión política, así como el anexo XVIII-Bis, al que nos referiremos como el PND-estrategias. No queda claro si desde la perspectiva del gobierno federal, ambos documentos están vinculados o responden a lógicas de planeación diferentes. El PND-visión política, tiene la virtud de ser un instrumento que engloba la propuesta política que se ofreció durante la campaña presidencial y que ha sido el eje de acción en los primeros meses. La continuidad discursiva, de las propuestas de campaña a los programas de gobierno, permiten dar congruencia a la acción gubernamental.
De ahí que el PND-visión política utiliza los elementos históricos en los que se sostiene este gobierno (el plan del Partido Liberal Mexicano de 1906, el plan de Lázaro Cárdenas, la caracterización del periodo neoliberal de 1982 a 2018), así como los dichos y frases reiterados en las conferencias matutinas, para justificar su nuevo modelo. Consiente de la importancia de cómo nombrar la cosas, de cómo usar el lenguaje, este documento tiene la intención de “la restitución de los vínculos entre las palabras y sus significados y el deslinde con respecto al lenguaje oscuro y tecnocrático que, lejos de comunicar los propósitos gubernamentales, los escondía”, con el fin de construir un nuevo pacto social (¿que pudiera derivar en una nueva Constitución?).
Las palabras centrales se traducen en principios de gobierno como: “no al gobierno rico con pueblo pobre”, “al margen de la ley nada; por encima de la ley, nadie¨, “el mercado no sustituye al Estado”, “por el bien de todos, primero los pobres” o “no puede haber paz sin justicia”. La traducción concreta de estos principios, es un “nuevo consenso nacional” cuya convicción es “el bienestar de la población.
Posterior a la presentación de la postura ideológica, el PND-visión política es muy claro. La transformación ofrecida por el presidente tiene tres grandes apartados: 1) Política y Gobierno, en el que destacan el combate a la corrupción, la Estrategia Nacional de Seguridad Pública, que incluye la creación de la Guardia Nacional, la promoción de la participación social a través de consultas y políticas para contener la migración; 2) Política Social, en el que se destacan 9 programas “para el bienestar” (pensión para adultos mayores y personas con discapacidad, becas para estudiantes, el programa de capacitación jóvenes construyendo el futuro, de reforestación, el de reconstrucción por los efectos de los temblores de 2017 y 2018, de desarrollo urbano y vivienda en 14 municipios del país y tandas para pequeños negocios), la reforma educativa y el nuevo Instituto Nacional de Salud para el Bienestar; 3) Economía, en el que se exponen las líneas de no recurrir al endeudamiento, no incrementar impuestos, rescatar el sector energético, tres grandes proyectos regionales (Tren Maya, el corredor Multimodal Interoceánico del Istmo de Tehuantepec y la zona libre de la frontera norte), el aeropuerto de Santa Lucía y seis programas para lograr la autosuficiencia y rescate alimentario. De manera inexplicable, los programas de deporte se incluyen en el apartado económico y la ciencia se limita a un párrafo que remite a la elaboración de un Plan Nacional de Innovación.
La impresión que da esta enumeración es que fuera de estos temas poco más importa. No se contempla cómo hacer más eficiente la procuración e impartición de justicia, germen de la impunidad. En la política social, no se detallan por niveles educativos las estrategias prácticas que permitan una mejor calidad educativa, salvo a nivel de modificar la ley, ni tampoco políticas para combatir el cambio climático, a pesar de que se resalta el propósito de lograr un desarrollo sustentable. En economía, no se incluye nada sobre emprendimiento, no se detalla cómo reactivar el mercado interno, ni el turismo. Sólo por mencionar algunos faltantes.
De manera general se incluyen unas metas, medibles con indicadores, a las que se habrá de llegar en 2024: tasa sexenal de crecimiento económico de 4%, recuperación del poder adquisitivo de los salarios de 20%, los índices delictivos se reducirán en 50% y, sin que sea un indicador numérico, se asegura que en 2012, México será autosuficiente en maíz y frijol.
Si bien las metas del PND-visión política se podrían considerar deseables, no tienen correspondencia en el PND-estrategias. Por ejemplo, en el objetivo 3.8., que se refiere “a desarrollar de manera sostenible e incluyente los sectores agropecuario y acuícola y pesquero”, se muestra el indicador “porcentaje de la producción de granos básicos y leche con respecto al consumo nacional”. De acuerdo al indicador, la línea base de la producción nacional que se consume de maíz, frijol, arroz, trigo y leche equivale al 66.7%. La meta es que en 2024, este equivalga a 68.3%. Este incremento de 1.6 puntos porcentuales, no tendría impacto para alcanzar la autosuficiencia. Incluso la intención de reducir en 50% los índices delictivos expresados en el PND-visión política no se cumpliría, pues como señala el PND-estrategias, sólo se pasaría de una “tasa de todos los delitos en contra la población de 18 años o más por cada 100,000 habitantes”, de 39,369 en 2017 a 33,219 en 2024. Es decir, una reducción de 15%.
El objetivo de crecer a 4% anual, no se incluye como indicador de las estrategias para el desarrollo económico.
Esta confusión entre voluntades políticas, estrategias programáticas, metas e indicadores, reducen la credibilidad del Plan Nacional de Desarrollo 2018-2024 como un instrumento coherente de planeación.
Probablemente, las deficiencias de planeación sean solventadas cuando se elaboren los programas sectoriales, que se relatan al final del documento, tales como: el Programa Nacional de Seguridad Pública, Programa Especial de Cambio Climático, Programa para la Transformación de la Educación Superior o el Programa Especial para Formular y Encausar una Política General sobre el Futuro del Trabajo.
Entre tanto, la confusión para la administración pública federal será sustancial. Hay áreas que no tienen metas, ni acciones. Hay otras que tal vez no se tengan que esforzar, como sería en deporte, pues la meta de activación física para 2024, es exactamente la misma que la línea base de 2018, 35.6% en el caso de las mujeres y 48.4% para los hombres. No obstante, el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2024, en ambos anexos, no deja lugar a dudas. Las prioridades presidenciales son las que conducirán el destino nacional en los próximos años. Nada más.
Un dato
De acuerdo a encuesta ciudadana por internet y los foros de planeación para la elaboración del PND, el principal problema elegido por los yucatecos es: inseguridad y violencia. Y que el principal problema de desigualdad que deben resolver las autoridades en la entidad es: los Pueblos y comunidades indígenas y el resto de la población.
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Hace justo dos años y un poco más, recibí atenta llamada del entrañable amigo Carlos Bojórquez Urzaiz para invitarme a colaborar en Informe Fracto, un proyecto editorial digital que coordinaba desde hacía algunos meses. Inmerso en el trabajo cotidiano y las mil vicisitudes que conforman nuestro día a día en estos tiempos, no había reparado en esta nueva apuesta mediática. Acepté gustoso la invitación, y, antes de elaborar aquella mi primera colaboración, me permití recorrer virtualmente la propuesta, que me sorprendió gratamente por su frescura, profundidad, diversidad y calidad.
Desde aquel día y hasta hoy, escribir para Informe Fracto se convirtió en un muy grato hábito, que me conducía a la reflexión sobre algún problema o situación de nuestra dinámica realidad. Siendo la discusión histórica una de sus muchas vertientes, acordé con Carlos, desde inicios de 2020, abrir un espacio en este ámbito, proponiendo cada semana un tópico historiográfico de interés, mostrando una perspectiva distinta, una óptica novedosa en pasajes diversos de nuestro devenir. De esta manera, mi relación con Informe Fracto -dos colaboraciones semanales- se volvió un ejercicio habitual, un compromiso y un auténtico deleite para las neuronas.
Conforme el proyecto se desarrollaba, durante 2020 y el actual 2021, lo percibíamos cada vez más fuerte, cada vez más influyente y cada vez más diverso… Muchas voces se fueron sumando, convirtiendo a nuestro medio en un auténtico caleidoscopio de la sociedad yucateca y peninsular, con constantes y enriquecedoras incursiones en el paisaje nacional, el mundo caribeño y la realidad de Nuestra América. NO hubo tema tabú ni una postura única sobre los muchísimos aspectos de la realidad que en este espacio fueron analizados… Informe Fracto se convirtió rápidamente en uno de los mayores y mejores escaparates de nuestro clima social…
Esta impronta llegó, además, en una coyuntura muy especial: el advenimiento al gobierno yucateco de Mauricio Vila se caracterizó, sorprendentemente, en una importante mutación en el actuar de la prensa escrita… tarea para el futuro será analizar a fondo esta situación. Pero lo cierto es que desde fines de 2018 y hasta la actualidad, los medios escritos, y un porcentaje significativo de los electrónicos, han mantenido una actuación más bien complaciente con el Ejecutivo estatal que -se afirma entre bambalinas- dicta agendas, veta temas y matiza editoriales. El arribo de Informe Fracto sin duda quebró esa realidad, y este espacio se convirtió en el más libre, crítico y analítico de la región.
En muy poco tiempo, Informe Fracto se consolidó como líder entre los medios electrónicos, incrementando semana con semana su influencia, y enriqueciéndose a cada paso con nuevas voces, nuevos enfoques, nuevas perspectivas, con ópticas diferentes, muchas de ellas que encontraron en él cauce a su expresión y a su visión de la realidad. El largo camino recorrido en estos pocos meses seguramente llena de orgullo a sus impulsores, al gran amigo Carlos y, por supuesto, a todas y todos quienes aportamos para este exponencial crecimiento en un tiempo sorprendentemente breve.
Hoy hace Informe Fracto un alto en su camino. Confiamos en que esta pausa -que esperamos breve- de paso a un nuevo andar más vigoroso aún. Los tiempos del porvenir demandan estas presencias, estas propuestas, estos debates, estas reflexiones… De cualquier modo, la senda queda, la convocatoria permanece abierta y la respuesta obtenida es, sin duda, acicate para el quehacer. Ante la apuesta conservadora por un pensamiento único y una visión neoliberal, el humanismo progresista respondió con fortaleza. Nuestro compromiso, en el marco de esta pausa, es mantener vigorosa la respuesta y contribuir al desarrollo de nuestra sociedad.
A propósito de…
Se cierra un ciclo en Informe Fracto, otros se abrirán
Publicado
hace 5 añosen
septiembre 30, 2021
A propósito de los cierres de ciclo, hoy se publica esta columna por última vez en Informe Fracto, luego de más de dos años y medio en que nos hemos encontrado cada semana. Mi primer sentimiento es de tristeza por tener que dejar un espacio en el que pude escribir con total libertad y me dio la oportunidad de llegar a tantos lectores.
De inmediato, viene la necesidad de agradecer. El agradecimiento a Carlos Bojórquez Urzaiz quien me abrió esta oportunidad. Me dijo: “a tus textos no se les va a cambiar ni una coma” y cumplió ese compromiso a carta cabal. También debo dar las gracias, a Lilia Balam y Rocío Valencia cuya información muchas veces me dio la pauta para elegir el tema, así como a todo el equipo de Informe Fracto. A todos los colaboradores, cuyos escritos enriquecieron mis puntos de vista y contribuyeron a afinar el enfoque.
Pero, principalmente, quiero darle las gracias a cada uno de los lectores, que ocasional o constantemente prestaron atención a mis palabras. Coincidimos en tiempos inimaginables: ¿quién iba a decir que viviríamos la experiencia de encerrarnos en nuestras casas, a piedra y lodo, ante el temor del contagio de un virus desconocido que nos regresaría a la Edad Media?, ¿Quién hubiera previsto que el cubrebocas se convertiría en parte indispensable-casi la más importante-de nuestra indumentaria cotidiana?, ¿Quién que se formarían filas de cientos de personas para recibir el antídoto inyectado?
Esta es una época fecunda en cambios y noticias. Informe Fracto ha consignado con ética, con compromiso social, con honestidad: el movimiento de las mujeres que se han hecho escuchar como nunca en este país y le han arrancado al poder reivindicaciones fundamentales, el reconocimiento del derecho humano del matrimonio igualitario prácticamente en todo el territorio, la visibilización, con respeto, sin condescendencia de las personas con discapacidad como parte imprescindible de una sociedad que se pretende incluyente.
Informe Fracto ha estado siempre atento para darle voz a esas luchas, pero también para denunciar abusos policiales, actos de injusticia, violencia contra las mujeres, hechos de discriminación. Y mantuvo la mira. Siguió los casos, acompañó a las víctimas con un muy claro compromiso social, para prevenir, en la medida de lo posible, la impunidad y el olvido.
A esa visión quise sumarme en todo momento con la mínima contribución de un texto semanal, en el que, lamentablemente, fue escaseando el humor de las primeras fechas, dada la gravedad de muchos de los temas indispensables de abordar.
Para celebrar la libertad que se me ofreció me atreví a escribir de movimientos sociales, de política, de arte, de literatura y de cine. También aproveché para compartir algunas reflexiones y experiencias personales, como mi devenir en este mundo pandémico. Tuve algunas conversaciones con artistas extraordinarias.
Siempre encontré la recepción afectuosa y la aquiescencia de mi querido Carlos Bojórquez Urzaiz y la seguridad de que en algún lugar, en algún momento, A propósito de… hallaría a un lector que le permitiera cumplir con su vocación de encontrarse con otra mente, con otra inteligencia.
A todos muchas gracias y espero que podamos encontrarnos otra vez.
La política en Yucatán
Introspección histórica: en busca de los orígenes locales de la Revolución Mexicana (XV)
Publicado
hace 5 añosen
septiembre 29, 2021
El lunes 6 de noviembre de 1911, Francisco Madero y José María Pino Suárez juraron ante el Congreso de la Unión como Presidente y Vicepresidente Constitucionales de los Estados Unidos Mexicanos para concluir el período 1910-1916, que había iniciado como Jefe del Ejecutivo el Gral. Porfirio Díaz. Ello significaba, de jure, la aceptación de la legalidad de la elección de Díaz y, paradójicamente, colocaba fuera de la ley al propio Madero y su convocatoria del 20 de noviembre. El conservador periódico El Imparcial leyó a la perfección los acontecimientos, y así lo editorializó al día siguiente de la ceremonia:
“La Revolución deja desde ahora de ser una palabra de significación actual en la vida política de la República Mexicana. LA REVOLUCIÓN NO EXISTE YA, [el resalte en mayúsculas es nuestro] acaba de morir, acaba de extinguirse, acaba de transformarse en el gobierno constituido, y de dejar, por lo mismo, inquietudes, para entrar, consciente de sus deberes, y con la serenidad necesaria en su nueva y alta función: la de encaminar honrosa y decorosamente al país hacia un constante y definido progreso”.
El tema había sido furiosamente discutido en las negociaciones de Ciudad Juárez. Carranza y Pino Suárez encabezaron a quienes se negaban a transigir y urgían el pleno reconocimiento del Plan de San Luis; pero Francisco Madero, a través de sus familiares, logró que prevaleciera la idea de mantener el orden constitucional, aceptar la renuncia de Díaz como si hubiera sido un asunto de salud y no consecuencia de una Revolución, y permitir la vigencia de las estructuras del Antiguo Régimen. En ese contexto, uno de los Jefes más importante del Ejército Federal fue el Gral. Victoriano Huerta, sanguinario perseguidor de los mayas de la Guerra de Castas a fines del siglo XIX y principios del XX, y feroz represor de lo que los porfiristas y la gente de bien llamaban las hordas zapatistas.
Durante los quince meses del gobierno maderista, Francisco Madero fue el perene optimista, que siempre veía el lado bueno de las cosas y jamás las amenazas; en tanto que José Maria Pino Suárez fue el puntilloso analista que advertía los peligros que se cernían sobre la nueva administración. Madero era el atrevido, Pino el cauto; Madero el arrojado, Pino el prudente… Al final, como casi siempre, prevalecía la opinión de la máxima autoridad, y así pronto se materializaron las palabras que en Ciudad Juárez pronunció Carranza: “Revolución que transa es Revolución perdida”.
El gobierno de Francisco Madero terminó estrepitosa y trágicamente… El 9 de febrero de 1913, una importante sección del Ejército Federal se sublevó en su contra. Los leales obtuvieron victorias importantes, pero la fatalidad intervino, encarnándose en el Gral. Huerta, quien por herida del Gral. Lauro Villar, quedó accidentalmente al mando de la Ciudad de México. Pronto el llamado chacal consumó la traición, y tanto el Presidente como el Vicepresidente fueron tomados prisioneros. Aún en esas condiciones, Madero continuó haciendo alarde de optimismo, incapaz de reconocer la gravedad de la situación. Angustiado y sin esperanzas, Pino Suárez le escribió a su amigo Serapio Rendón Alcocer la mañana del viernes 21:
“Dispensa que te escriba con lápiz, pero no he logrado que nuestros carceleros me proporcionen una pluma. Como sabes, hemos sido obligados a renunciar a nuestros respectivos cargos de Presidente y Vicepresidente de la República, pero no por eso están a salvo nuestras vidas. Creo que peligran aún más que antes. Nunca estuve de acuerdo en esas renuncias precipitadas, pero el Presidente insistió”.
Sin faltar a la lealtad al entrañable amigo y Jefe, Pino Suárez hizo constar a Rendón, entonces diputado, la ingenua actitud de Madero, y las previsibles consecuencias de la misma:
“… yo no soy tan optimista como el Presidente Madero respecto a que Huerta cumplirá su palabra de respetar nuestras vidas. ¿Por qué ese afán de confiar en alguien como Huerta? Temo lo peor, y en caso de que suceda, te ruego que hables con María, mi esposa, sobre las circunstancias trágicas de mi muerte”.
En la epístola que terminó siendo su testamento sentimental, el poeta romántico se condolió, ante su martirio, de la difícil coyuntura en la que quedaría su compañera de vida:
“La pobre quedará sola, con apenas unos cuantos pesos ahorrados, y seis hijos a los cuales criar y educar”.
Emocionado seguramente hasta las lágrimas, Pino Suárez cerró su carta con una frase lapidaria:
“… la política me endilgó un sueño que en realidad era una pesadilla”.
Unas cuantas horas después, durante la noche del sábado 22, Madero y Pino Suárez fueron ignominiosamente ejecutados a escasos metros de la Penitenciaria de Lecumberri… Serapio Rendón entregaría la emotiva correspondencia a doña María Cámara Vales, esposa de José María, y, a la vuelta de unas cuantas semanas, él mismo sería asesinado en esa horrible danza de sangre en la que se convirtió la feroz dictadura de Victoriano Huerta. Así terminó aquel hermoso proyecto revolucionario, aunque luego otros hombres y mujeres de Yucatán y de toda la Nación lo impulsaron a mejores puertos… Dieciocho meses después de los asesinatos, el revolucionario progreseño Lino Muñoz Nogueira tomaría a sangre y fuego el Puerto de Progreso, ejecutaría al Jefe Político huertista y se acercaría a la residencia de la viuda del poeta en homenaje a su martirio. Luego vendrían los tiempos de Alvarado y Carrillo Puerto, pero esos son otros temas…
Con esta introspección, la número 90 publicada de manera ininterrumpida en Informe Fracto, culminamos la primera etapa de este feliz esfuerzo. Hemos repasado, durante estos casi dos años, muchísimos episodios y procesos de la historia de nuestro querido Yucatán… muchos más se quedan en el tintero, seguramente en próximos tiempos podremos compartirlos con ustedes. Aprovecho las últimas líneas de esta final introspección -repito, final de esta primera etapa- para agradecer al gran amigo Carlos Bojórquez Urzaiz, hermano de luchas ideológicas y pesquisas históricas, por su invitación para incluir un espacio de reflexión historiográfica semanal. ¡Hasta siempre!
