Editorial
Mérida ¿Nos hundimos o hacia dónde vamos?
Publicado
hace 7 añosen
Por
Informe Fracto
Rubén TORRES MARTÍNEZ
Joel ENRÍQUEZ SÁNCHEZ
Ya desde el siglo XVII en plena colonia, Carlos de Singüenza y Góngora (1992, 162) narraba y advertía de la fuerza del agua para una ciudad como la entonces capital de la Nueva España; en sus Relaciones Históricas, de Singüenza y Góngora explica el porqué de una rebelión que se pudo evitar si las autoridades virreinales hubiesen atendido, entre otras cosas, el problema de lluvias excesivas en la otrora capital mexica. Más recientemente Héctor de Mauleón (2015) en una excelente crónica nos informa que la ciudad de México estuvo inundada por espacio de cinco años en ese mismo siglo XVII, cuando en 1629 una tromba azotó por espacio de treinta y seis horas la ciudad. Esto a la larga costó la vida de alrededor de treinta mil individuos. Tres siglos y medio después el problema de las lluvias sigue tan amenazante como en la época virreinal, y nuestras autoridades continúan o tomando decisiones equivocadas o bien aplicando la lógica del avestruz, es decir, esconder la cabeza.
Es por ello que no sea de extrañar que cada año durante temporada de lluvias la CDMX sea nota de ocho planas en todo el país; sin embargo no se trata de un fenómeno que afecte exclusivamente a la CDMX, sino a todo el territorio del país. A mediado de 2017 la noticia del socavón que le costó la vida a dos ciudadanos (Juan Mena Romero de 33 años y, Juan Mena Ruíz, de 65 años) en el Paso Express rumbo a Cuernavaca fue harta conocida.
En el municipio de García del estado de Nuevo León, desde agosto de 2018 se han dado constantes apariciones de socavones que ha obligado a decenas de familias a abandonar sus hogares y buscar refugio en alguna otra parte. Como si fuera una broma tétrica y de mal gusto en la capital yucateca, justamente en la histórica colonia García Gineres, en días pasados se dio la aparición de otro enorme socavón. Los ejemplos anteriores muestran que el problema de la aparición de socavones se da en distintas orografías y como ahora veremos, muchas veces obedecen a factores humanos y comunes que bien podrían ser evitados.
Lluvia, calor y árboles. Reblandecimiento del subsuelo.
Resulta sorprendente que nadie esté comentando el tema del reblandecimiento de la tierra; el fenómeno de los socavones no está ocurriendo exclusivamente por “lluvias excesivas”, como nos han querido hacer creer tanto autoridades como medios de comunicación; el reblandecimiento de la tierra se debe principalmente al hecho del talado irracional de cientos, miles de árboles, de un día a otro para priorizar construcciones. Los árboles tienen la función de asentar y amarrar, por decirlo coloquialmente, la tierra. Ejemplificando, los deslaves de los cerros sólo ocurren cuando se han podado árboles y se han realizado construcciones en su lugar sin asegurar el fortalecimiento del subsuelo mediante la plantación de nuevos árboles; esta historia es harta conocida en nuestro país. Veamos la situación que actualmente vive la zona de Santa Fe, lugar de altísima plusvalía en la CDMX, con el deslave de los cerros que ha provocado la inhabilitación de varios hogares.
La administración de Mancera en la CDMX taló más de 18 mil árboles, sin reponerlos en su integralidad. El gobierno actual de Sheiubaum guarda un extraño silencio al respecto. Los arboles además de permitir la firmeza del suelo y subsuelo, son también reguladores naturales de la temperatura ambiental. Otro buen ejemplo es la ciudad de Mérida, donde conforme avance la temporada las temperaturas tenderán a incrementarse. Ya en 2017 las temperaturas alcanzaron 40.8 grados y una sensación térmica de 52.8. Lo interesante es observar cómo en el centro histórico las temperaturas son dos o hasta tres grados más elevadas que en el resto de la ciudad; la explicación es muy evidente cuando observamos que en el centro histórico de la Ciudad Blanca, no existen áreas verdes suficientes; todo se ha llenado de cemento.
Además proyectos como el de la “Parque de la Plancha” que vendría a refrescar una parte importante del centro histórico meridiano, no termina de cuajar, siempre amenazado por intereses inmobiliarios, de centros comerciales, e incluso de vecinos, la mayoría extranjeros, que demandan “derechos diferenciados”. Un estudio de López Santillán y Bolio de 2015 mostraba cómo Mérida es quizás la ciudad de la república mexicana con menos espacios verdes públicos; lo anterior se compensa, afortunadamente, con los jardines y terrazas privadas, que muchas familias aún conservan, pero ¿hasta cuándo?
A nivel global, en la India, se comienzan a hacer habituales las oleadas de calor -causadas por el Cambio Climático-. La oleada de calor del año pasado mató a más de 2.500 seres humanos, evento que por no ocurrir en ningún país del llamado “primer mundo” no es digno de comentar en los medios.
En este 2019 en México ya tuvimos una primer ola de calor considerable; más de 16 estados – CDMX, Coahuila, Nuevo. León, San Luis potosí, Hidalgo, Puebla, Veracruz, Tabasco, Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Morelos, Michoacán, Querétaro, Nayarit, Jalisco, Campeche, Yucatán.- marcaron temperaturas que se aproximaron a los 40 grados. Aquí también vale la pena volver a preguntar: ¿Y a quien le importa? ¿Quién lo comenta? ¿Qué estamos haciendo al respecto?
Cuando hablamos de naturaleza, todo suele estar interconectado, y como dice un célebre dicho hispano “al cabo de los años mil, vuelven las aguas por donde solían ir”. Ello explicaría ciertos fenómenos climatológicos, pero el asunto es más complejo de lo que se suele pensar.
¿Recuerdan que la gran Tenochtitlán era un lago? ¿Sabían que La ciudad de los palacios ha sufrido diversas y numerosas inundaciones a lo largo de los siglos? Del otrora lago donde algún día un águila se posó sobre un nopal devorando una serpiente, no queda absolutamente nada; ya todos los ríos y canales se volvieron depósitos de aguas sucias, se encuentran entubados y vale la pena preguntase: si obstruyéramos nuestras vías sanguíneas, ¿Qué pasaría? ¿Cómo reaccionaría nuestro cuerpo? ¿Qué pasaría con nuestro organismo? Este ejercicio metafórico es válido cuando recordamos que en el 2013 la ciudad se quedó sin agua porque no llovió y el río Cutzamala se secó; paralelamente se talan árboles al por mayor para satisfacer la demanda de vivienda en una ciudad sobrepoblada y se construyen líneas de Metrobus, que poco o nada consideran en torno a la necesidad de un crecimiento urbano ecológico y sustentable.
Es por ello que no es de extrañar que el 70% del agua dulce en la CDMX, esté contaminada; una vez más resalta la importancia de los árboles en los centros urbanos ya que estos son los encargados de captar agua para los mantos acuíferos mediante el aire. Aquí aparece un segundo problema, que no por ello es secundario: La contaminación ambiental, donde el etanol y el dióxido de azufre, por señalar algunos de los elementos, terminan por incorporarse a los mantos acuíferos, y con ello la contaminación llega directamente a nuestras aguas. Y nadie lo está comentando.
Global-local. Los socavones que vienen.
A nivel global se continúa con una explotación desmedida de recursos naturales sin ocuparnos de la renovación de los mismos; peor aún, la explotación ya no está siquiera considerando asuntos esenciales como no contaminar a cielo abierto (los casos mexicanos y brasileño son emblemáticos al respecto). De igual manera en el mar se han prendido alarmas por la acelerada extinción de algunas especies en los últimos 20 años. En el último año se ha escuchado mucho sobre la vaquita marina gracias al compromiso de un actor de talla internacional como Leonardo Di Caprio, pero ¿Quién se está ocupando del Pepino de mar, del Salmón real, de la Foca monje del mediterráneo, del Atún azul o de la Nutria marina, por solo mencionar unos cuantos? La WWF ha declarado 14 especies marinas en peligro inminente de extinción, de las cuales 7 están en mares mexicanos. Sin lugar a dudas algo estamos haciendo mal, muy mal, en nuestro país. Un análisis panorámico, que abarque distintos aspectos, y multi-disciplinario, desde distintas ópticas y disciplinas, es urgente.
Los distintos socavones que están apareciendo a todo lo ancho y largo del país son sólo la punta del iceberg; esto no es nuevo, basta una simple búsqueda por internet para observar que por ejemplo entre 2010 y 2014 se dieron casi 300 socavones tan solo en la capital del país.
En la Facultad de Ciencias de la UNAM, se ha conformado un pequeño grupo en Hidrogeología, que hacen una estadística que nos indica que la CDMX se ha hundido más de 15 metros desde el terremoto de 1985; los escalones que cada determinado tiempo se le agregan al Ángel de la Independencia testimonian de ello; ¿La causa? No sólo son las lluvias, es la mala planeación, la sobreexplotación, la degradación y destrucción del hábitat natural de la CDMX, la contaminación y, claro está, el cambio climático.
En Yucatán, la ciudad Blanca, continúa creciendo a pasos agigantados, aparecen como champiñones de un día al otro, casas, departamentos, conjuntos habitacionales, centros comerciales y hasta campos de golf y lagos artificiales. Deberíamos voltear a ver lo que está sucediendo en otras ciudades debido a que los procesos urbanos no se planean, ni se proyectan, ni se diseñan. Lo del socavón en García Gineres no debería minimizarse, en verdad debe ponerse atención a ello. Mérida, Yucatán, la península, estamos aún a tiempo para no repetir los errores que ya han costado patrimonio y vidas en otros estados del país.
También te puede interesar
Hace justo dos años y un poco más, recibí atenta llamada del entrañable amigo Carlos Bojórquez Urzaiz para invitarme a colaborar en Informe Fracto, un proyecto editorial digital que coordinaba desde hacía algunos meses. Inmerso en el trabajo cotidiano y las mil vicisitudes que conforman nuestro día a día en estos tiempos, no había reparado en esta nueva apuesta mediática. Acepté gustoso la invitación, y, antes de elaborar aquella mi primera colaboración, me permití recorrer virtualmente la propuesta, que me sorprendió gratamente por su frescura, profundidad, diversidad y calidad.
Desde aquel día y hasta hoy, escribir para Informe Fracto se convirtió en un muy grato hábito, que me conducía a la reflexión sobre algún problema o situación de nuestra dinámica realidad. Siendo la discusión histórica una de sus muchas vertientes, acordé con Carlos, desde inicios de 2020, abrir un espacio en este ámbito, proponiendo cada semana un tópico historiográfico de interés, mostrando una perspectiva distinta, una óptica novedosa en pasajes diversos de nuestro devenir. De esta manera, mi relación con Informe Fracto -dos colaboraciones semanales- se volvió un ejercicio habitual, un compromiso y un auténtico deleite para las neuronas.
Conforme el proyecto se desarrollaba, durante 2020 y el actual 2021, lo percibíamos cada vez más fuerte, cada vez más influyente y cada vez más diverso… Muchas voces se fueron sumando, convirtiendo a nuestro medio en un auténtico caleidoscopio de la sociedad yucateca y peninsular, con constantes y enriquecedoras incursiones en el paisaje nacional, el mundo caribeño y la realidad de Nuestra América. NO hubo tema tabú ni una postura única sobre los muchísimos aspectos de la realidad que en este espacio fueron analizados… Informe Fracto se convirtió rápidamente en uno de los mayores y mejores escaparates de nuestro clima social…
Esta impronta llegó, además, en una coyuntura muy especial: el advenimiento al gobierno yucateco de Mauricio Vila se caracterizó, sorprendentemente, en una importante mutación en el actuar de la prensa escrita… tarea para el futuro será analizar a fondo esta situación. Pero lo cierto es que desde fines de 2018 y hasta la actualidad, los medios escritos, y un porcentaje significativo de los electrónicos, han mantenido una actuación más bien complaciente con el Ejecutivo estatal que -se afirma entre bambalinas- dicta agendas, veta temas y matiza editoriales. El arribo de Informe Fracto sin duda quebró esa realidad, y este espacio se convirtió en el más libre, crítico y analítico de la región.
En muy poco tiempo, Informe Fracto se consolidó como líder entre los medios electrónicos, incrementando semana con semana su influencia, y enriqueciéndose a cada paso con nuevas voces, nuevos enfoques, nuevas perspectivas, con ópticas diferentes, muchas de ellas que encontraron en él cauce a su expresión y a su visión de la realidad. El largo camino recorrido en estos pocos meses seguramente llena de orgullo a sus impulsores, al gran amigo Carlos y, por supuesto, a todas y todos quienes aportamos para este exponencial crecimiento en un tiempo sorprendentemente breve.
Hoy hace Informe Fracto un alto en su camino. Confiamos en que esta pausa -que esperamos breve- de paso a un nuevo andar más vigoroso aún. Los tiempos del porvenir demandan estas presencias, estas propuestas, estos debates, estas reflexiones… De cualquier modo, la senda queda, la convocatoria permanece abierta y la respuesta obtenida es, sin duda, acicate para el quehacer. Ante la apuesta conservadora por un pensamiento único y una visión neoliberal, el humanismo progresista respondió con fortaleza. Nuestro compromiso, en el marco de esta pausa, es mantener vigorosa la respuesta y contribuir al desarrollo de nuestra sociedad.
A propósito de…
Se cierra un ciclo en Informe Fracto, otros se abrirán
Publicado
hace 5 añosen
septiembre 30, 2021
A propósito de los cierres de ciclo, hoy se publica esta columna por última vez en Informe Fracto, luego de más de dos años y medio en que nos hemos encontrado cada semana. Mi primer sentimiento es de tristeza por tener que dejar un espacio en el que pude escribir con total libertad y me dio la oportunidad de llegar a tantos lectores.
De inmediato, viene la necesidad de agradecer. El agradecimiento a Carlos Bojórquez Urzaiz quien me abrió esta oportunidad. Me dijo: “a tus textos no se les va a cambiar ni una coma” y cumplió ese compromiso a carta cabal. También debo dar las gracias, a Lilia Balam y Rocío Valencia cuya información muchas veces me dio la pauta para elegir el tema, así como a todo el equipo de Informe Fracto. A todos los colaboradores, cuyos escritos enriquecieron mis puntos de vista y contribuyeron a afinar el enfoque.
Pero, principalmente, quiero darle las gracias a cada uno de los lectores, que ocasional o constantemente prestaron atención a mis palabras. Coincidimos en tiempos inimaginables: ¿quién iba a decir que viviríamos la experiencia de encerrarnos en nuestras casas, a piedra y lodo, ante el temor del contagio de un virus desconocido que nos regresaría a la Edad Media?, ¿Quién hubiera previsto que el cubrebocas se convertiría en parte indispensable-casi la más importante-de nuestra indumentaria cotidiana?, ¿Quién que se formarían filas de cientos de personas para recibir el antídoto inyectado?
Esta es una época fecunda en cambios y noticias. Informe Fracto ha consignado con ética, con compromiso social, con honestidad: el movimiento de las mujeres que se han hecho escuchar como nunca en este país y le han arrancado al poder reivindicaciones fundamentales, el reconocimiento del derecho humano del matrimonio igualitario prácticamente en todo el territorio, la visibilización, con respeto, sin condescendencia de las personas con discapacidad como parte imprescindible de una sociedad que se pretende incluyente.
Informe Fracto ha estado siempre atento para darle voz a esas luchas, pero también para denunciar abusos policiales, actos de injusticia, violencia contra las mujeres, hechos de discriminación. Y mantuvo la mira. Siguió los casos, acompañó a las víctimas con un muy claro compromiso social, para prevenir, en la medida de lo posible, la impunidad y el olvido.
A esa visión quise sumarme en todo momento con la mínima contribución de un texto semanal, en el que, lamentablemente, fue escaseando el humor de las primeras fechas, dada la gravedad de muchos de los temas indispensables de abordar.
Para celebrar la libertad que se me ofreció me atreví a escribir de movimientos sociales, de política, de arte, de literatura y de cine. También aproveché para compartir algunas reflexiones y experiencias personales, como mi devenir en este mundo pandémico. Tuve algunas conversaciones con artistas extraordinarias.
Siempre encontré la recepción afectuosa y la aquiescencia de mi querido Carlos Bojórquez Urzaiz y la seguridad de que en algún lugar, en algún momento, A propósito de… hallaría a un lector que le permitiera cumplir con su vocación de encontrarse con otra mente, con otra inteligencia.
A todos muchas gracias y espero que podamos encontrarnos otra vez.
La política en Yucatán
Introspección histórica: en busca de los orígenes locales de la Revolución Mexicana (XV)
Publicado
hace 5 añosen
septiembre 29, 2021
El lunes 6 de noviembre de 1911, Francisco Madero y José María Pino Suárez juraron ante el Congreso de la Unión como Presidente y Vicepresidente Constitucionales de los Estados Unidos Mexicanos para concluir el período 1910-1916, que había iniciado como Jefe del Ejecutivo el Gral. Porfirio Díaz. Ello significaba, de jure, la aceptación de la legalidad de la elección de Díaz y, paradójicamente, colocaba fuera de la ley al propio Madero y su convocatoria del 20 de noviembre. El conservador periódico El Imparcial leyó a la perfección los acontecimientos, y así lo editorializó al día siguiente de la ceremonia:
“La Revolución deja desde ahora de ser una palabra de significación actual en la vida política de la República Mexicana. LA REVOLUCIÓN NO EXISTE YA, [el resalte en mayúsculas es nuestro] acaba de morir, acaba de extinguirse, acaba de transformarse en el gobierno constituido, y de dejar, por lo mismo, inquietudes, para entrar, consciente de sus deberes, y con la serenidad necesaria en su nueva y alta función: la de encaminar honrosa y decorosamente al país hacia un constante y definido progreso”.
El tema había sido furiosamente discutido en las negociaciones de Ciudad Juárez. Carranza y Pino Suárez encabezaron a quienes se negaban a transigir y urgían el pleno reconocimiento del Plan de San Luis; pero Francisco Madero, a través de sus familiares, logró que prevaleciera la idea de mantener el orden constitucional, aceptar la renuncia de Díaz como si hubiera sido un asunto de salud y no consecuencia de una Revolución, y permitir la vigencia de las estructuras del Antiguo Régimen. En ese contexto, uno de los Jefes más importante del Ejército Federal fue el Gral. Victoriano Huerta, sanguinario perseguidor de los mayas de la Guerra de Castas a fines del siglo XIX y principios del XX, y feroz represor de lo que los porfiristas y la gente de bien llamaban las hordas zapatistas.
Durante los quince meses del gobierno maderista, Francisco Madero fue el perene optimista, que siempre veía el lado bueno de las cosas y jamás las amenazas; en tanto que José Maria Pino Suárez fue el puntilloso analista que advertía los peligros que se cernían sobre la nueva administración. Madero era el atrevido, Pino el cauto; Madero el arrojado, Pino el prudente… Al final, como casi siempre, prevalecía la opinión de la máxima autoridad, y así pronto se materializaron las palabras que en Ciudad Juárez pronunció Carranza: “Revolución que transa es Revolución perdida”.
El gobierno de Francisco Madero terminó estrepitosa y trágicamente… El 9 de febrero de 1913, una importante sección del Ejército Federal se sublevó en su contra. Los leales obtuvieron victorias importantes, pero la fatalidad intervino, encarnándose en el Gral. Huerta, quien por herida del Gral. Lauro Villar, quedó accidentalmente al mando de la Ciudad de México. Pronto el llamado chacal consumó la traición, y tanto el Presidente como el Vicepresidente fueron tomados prisioneros. Aún en esas condiciones, Madero continuó haciendo alarde de optimismo, incapaz de reconocer la gravedad de la situación. Angustiado y sin esperanzas, Pino Suárez le escribió a su amigo Serapio Rendón Alcocer la mañana del viernes 21:
“Dispensa que te escriba con lápiz, pero no he logrado que nuestros carceleros me proporcionen una pluma. Como sabes, hemos sido obligados a renunciar a nuestros respectivos cargos de Presidente y Vicepresidente de la República, pero no por eso están a salvo nuestras vidas. Creo que peligran aún más que antes. Nunca estuve de acuerdo en esas renuncias precipitadas, pero el Presidente insistió”.
Sin faltar a la lealtad al entrañable amigo y Jefe, Pino Suárez hizo constar a Rendón, entonces diputado, la ingenua actitud de Madero, y las previsibles consecuencias de la misma:
“… yo no soy tan optimista como el Presidente Madero respecto a que Huerta cumplirá su palabra de respetar nuestras vidas. ¿Por qué ese afán de confiar en alguien como Huerta? Temo lo peor, y en caso de que suceda, te ruego que hables con María, mi esposa, sobre las circunstancias trágicas de mi muerte”.
En la epístola que terminó siendo su testamento sentimental, el poeta romántico se condolió, ante su martirio, de la difícil coyuntura en la que quedaría su compañera de vida:
“La pobre quedará sola, con apenas unos cuantos pesos ahorrados, y seis hijos a los cuales criar y educar”.
Emocionado seguramente hasta las lágrimas, Pino Suárez cerró su carta con una frase lapidaria:
“… la política me endilgó un sueño que en realidad era una pesadilla”.
Unas cuantas horas después, durante la noche del sábado 22, Madero y Pino Suárez fueron ignominiosamente ejecutados a escasos metros de la Penitenciaria de Lecumberri… Serapio Rendón entregaría la emotiva correspondencia a doña María Cámara Vales, esposa de José María, y, a la vuelta de unas cuantas semanas, él mismo sería asesinado en esa horrible danza de sangre en la que se convirtió la feroz dictadura de Victoriano Huerta. Así terminó aquel hermoso proyecto revolucionario, aunque luego otros hombres y mujeres de Yucatán y de toda la Nación lo impulsaron a mejores puertos… Dieciocho meses después de los asesinatos, el revolucionario progreseño Lino Muñoz Nogueira tomaría a sangre y fuego el Puerto de Progreso, ejecutaría al Jefe Político huertista y se acercaría a la residencia de la viuda del poeta en homenaje a su martirio. Luego vendrían los tiempos de Alvarado y Carrillo Puerto, pero esos son otros temas…
Con esta introspección, la número 90 publicada de manera ininterrumpida en Informe Fracto, culminamos la primera etapa de este feliz esfuerzo. Hemos repasado, durante estos casi dos años, muchísimos episodios y procesos de la historia de nuestro querido Yucatán… muchos más se quedan en el tintero, seguramente en próximos tiempos podremos compartirlos con ustedes. Aprovecho las últimas líneas de esta final introspección -repito, final de esta primera etapa- para agradecer al gran amigo Carlos Bojórquez Urzaiz, hermano de luchas ideológicas y pesquisas históricas, por su invitación para incluir un espacio de reflexión historiográfica semanal. ¡Hasta siempre!
