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Editorial

La Cuarta Transformación a mitad del camino (II)

Mario Alejandro Valdez

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La semana pasada iniciamos el balance de la 4T, justo a la mitad del sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, resaltando sus mayores logros, entre los que mencionamos su impecable política internacional, la reversión de algunas de las prácticas neoliberales más nocivas a los derechos laborales, y el ejercicio de la libertad de expresión. Toca ahora el recuento de las mayores deudas, los pendientes más significativos que está dejando la presente administración federal.

El más escandaloso de estos pendientes es, sin duda, la violencia. López Obrador manejó durante su última campaña presidencial -y también durante las dos previas- que el cambio de condiciones sociales que devendría a partir de la demolición del neoliberalismo, provocaría de inmediato una disminución de la violencia. Y efectivamente, desde el inicio de su sexenio se han desarrollado políticas tendientes a reducir la pobreza y la pobreza extrema, dar ocupación y apoyos a los “ninis” y aumentar el poder adquisitivo del salario. Pero todas esas acciones realmente pueden tener éxito en el largo plazo -es decir, varios años después de que termine la presidencia obradorista-, pero muy poca incidencia en el día a día de la violencia. En realidad, la respuesta a este mayúsculo reto ha sido, en el fondo, la misma que la ofrecida por las administraciones neoliberales: la contención por la vía de la fuerza. Es cierto que se ha hecho un esfuerzo por disminuir los abusos en el ejercicio de dicha fuerza, y se han castigado ya varios eventos de esta naturaleza; es cierto también que no se han dado las grandes masacres que se vivieron sobre todo durante los gobiernos de Calderón y Peña Nieto; pero también es cierto que la nueva Guardia Nacional no es sino otra vertiente del Ejército, por lo que la respuesta sigue siendo militar. También es cierto que la corrupción, enquistada en los cuerpos de seguridad de los tres niveles de gobierno, e incluso en las Fuerzas Armadas, se mantiene de manera significativa. Como consecuencia de todo lo anterior, la violencia se ha mantenido, e incluso en algunas regiones -como el Occidente y el Sureste- se ha incrementado, sin que se pueda anticipar un cambio en este renglón para los próximos tres años.

Es el caso también de la violencia hacia la mujer. Este rubro es mucho más delicado, vinculado a factores mucho más profundos, que tienden sus raíces a los orígenes mismos de nuestra sociedad. Por supuesto que no podemos culpar a AMLO del extremadamente violento machismo patriarcal que caracteriza a nuestro país, pero SÍ lamentamos que pocos pasos se hayan dado para frenarlo. La política gubernamental al respecto realmente no ha variado, e incluso los anteriores apoyos se han erosionado por el ejercicio de la austeridad y el sano pero poco fructuoso deseo de erradicar la corrupción en el manejo de los recursos públicos. Ello, además, se ha conjugado con cierto desdén que el presidente muestra ante el feminismo, para concitarle enfrentamientos y descalificaciones. Consideramos que en este tema el presidente ha pecado, sorprendentemente en un político tan inteligente y astuto, de falta de sensibilidad. Tampoco esperamos una rectificación en los años que le faltan a esta administración.

Un tercer pendiente también reviste suma gravedad: la atención a la salud pública. Aquí, el tema de la pandemia de COVID-19 ha trastocado todos los planes, pero NO, como alguna vez dijo AMLO, cayó “como anillo al dedo”. Por lo contrario: la atención a COVID-19, si bien ha llevado a destinar enormes recursos a la reconversión hospitalaria, con lo que la respuesta a la emergencia sanitaria ha bordado los linderos de lo aceptable, la prestación de los servicios ordinarios y extraordinarios en este ámbito se ha visto dramáticamente afectada, descuidando gravemente la atención de enfermedades crónicas y agudas. Como en el caso de la violencia hacia la mujer, la intención presidencial de acabar con la corrupción en el sector ha provocado más daños que beneficios en el corto plazo, de los que la falta de medicamentos a enfermos graves, muy graves y terminales ha sido lo más expuesto, pero no un caso único. A diferencia de los pendientes anteriores, aquí sí consideramos que el pendiente se está atendiendo con celeridad, aunque la necesaria prioridad al combate a la pandemia retrasa la materialización de resultados.

¿Un balance a mitad de sexenio? El gobierno de la 4T tiene más en el haber que en la deuda, y esa es la percepción popular, refrendada en las pasadas elecciones, en las que la coalición que apoya al presidente sufrió una pequeña reducción en su mayoría legislativa, pero aumentó su presencia en los gobiernos estatales y municipales. Los partidos de oposición no atinan a capitalizar los errores e insuficiencias de la administración morenista, y se decantan entre pleitos internos y alianzas absurdas con la ultraderecha internacional y lo más reaccionario de un Imperio decadente. Con todo, el presidente y su partido han perdido una parte significativa del apoyo obtenido en 2018, sobre todo de las clases medias y algunos sectores intelectuales. No se avizoran muchos nubarrones en la meta de concluir la administración, pero cuál será el signo de la elección 2024, y, por tanto, la continuidad o no continuidad de la 4T, constituye un enigma de muy difícil previsión.

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A propósito de…

Con el argumento de defender la vida, lo que buscan es el castigo

Cristina Martin Urzaiz

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Para Cristina Urzaiz Mediz, cuya reflexión y
análisis enriquecieron este texto.

A propósito de las reacciones respecto a la declaración de inconstitucionalidad del castigo penal por la interrupción del embarazo por parte de la Suprema Corte de Justicia, es evidente el deseo de agrupaciones “provida” e integrantes de la Iglesia Católica de imponer castigos, sin sopesar las causas que ponen a las mujeres en condición de tomar una decisión tan difícil.

El burdo caso del sacerdote católico del templo de San Juan Bautista de La Salle en Monclova Coahuila, Lázaro Hernández Soto, haciendo un llamado al feminicidio en contra de las mujeres que aborten, es un ejemplo del pensamiento de aquellos que más que defender la vida, buscan mantener el control sobre el cuerpo, los pensamientos y las decisiones de las mujeres.

Aunque luego aseguró que sus declaraciones fueron sacadas de contexto, las palabras del cura son imposibles de suavizar: “No apoyen a las jóvenes matando a sus hijos para que dejen de estorbar y se diviertan; mejor maten a sus hijas para que ellas no estorben

Lo dijo durante la homilía del domingo pasado, desde el púlpito, frente a la feligresía, lo cual le confiere un carácter de adoctrinamiento. Aseguró que una mujer que aborta “tampoco va a servir para nada, está hueca moral, física y sicológicamente” ¿Cómo funciona el cerebro de alguien que pretextando defender la vida, llama a asesinar mujeres, especialmente en un país donde se cometen 10 feminicidios diarios?

Por otro lado, estos integrantes de la Iglesia Católica se manifiestan tan profundamente preocupados por el bienestar de los niños cuando se trata del tema del aborto, pero no se escucha su voz acusadora en los casos de pederastia protagonizados por sus colegas.

Tuvo lugar otra reacción: una manifestación frente a la Suprema Corte de Justicia en contra del fallo de no penalizar el aborto, a la que asistió cerca de un centenar de personas, de acuerdo con los reportes periodísticos. Vestían de azul celeste, portaban globos del mismo color, así como imágenes religiosas y pancartas.

La reflexión se repite en este caso: si están tan preocupados por los niños mexicanos, ¿por qué no hacen mítines para demandar la acción de la justicia en contra del negocio de la pornografía infantil, que tan próspero es en este país o para cancelar los llamados “paraísos de turismo sexual” – con menores de edad que se ofrecen como mercancía – o para protestar por las constantes violaciones en contra de niñas y adolescentes, la mayor parte de los cuales quedan impunes?

Ahí es donde debería concentrarse la acción social en defensa de niñas, niños y adolescentes. Excepto algunas organizaciones de la sociedad civil, unos cuantos periodistas comprometidos con estos temas – tengo en la mente a Lydia Cacho, por supuesto–hay inacción, desinterés e incapacidad de reaccionar.

Si la Suprema Corte de Justicia acuerda – en una resolución que es un ejemplo de amplitud de miras – que es función del Estado prevenir los embarazos no deseados abordando el problema como un asunto de educación y salud, en lugar de penalizar, por ejemplo, a una adolescente que no cuenta con los elementos para hacerse cargo de un hijo, ¿no deberíamos estar todos los mexicanos complacidos por la transformación en el enfoque de un problema tan sensible?

Los banales argumentos del cura de Monclova en el sentido de que las mujeres abortan para “seguirse divirtiendo” se multiplican en las redes sociales, porque ésta es una sociedad muy dispuesta a señalar al otro – a la otra – con dedo flamígero.

Eso resulta más fácil que asumir que vivimos en un país machista en extremo, donde la violencia contra las mujeres es cotidiana, donde una gran cantidad de hombres consideran que tienen el derecho de tomar el cuerpo de una mujer o una adolescente o una niña o un niño impunemente, donde la auténtica educación sexual es inexistente, donde los servicios de salud están saturados y no funcionan o funcionan mal hasta en las urgencias, no digamos en temas de control de la natalidad o prevención de embarazos y donde las familias son incapaces de dotar de herramientas a los jóvenes para que el inicio de su sexualidad sea lo más sano posible.

En fin, muchos en nombre de la defensa de la vida, quisieran ver lapidadas a las mujeres, las adolescentes o las niñas que deciden no ser madres, la Iglesia Católica la primera, sin recordar aquello de “el que esté libre de culpa, tire la primera piedra”

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La política en Yucatán

Introspección histórica: en busca de los orígenes locales de la Revolución Mexicana (XIII)

Mario Alejandro Valdez

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Una empatía muy particular nació entre aquellos dos hombres tan disímbolos. Madero, el hombre del Norte, procedente de una de las familias acaudaladas de Coahuila, terrateniente, con estudios en Europa y vínculos con la teosofía y el espiritismo; Pino Suárez, el hombre del Sur, un abogado con los pies en la tierra, literato, clase mediero, de un catolicismo discreto… Pese a las diferencias, el vínculo fue inmediato, y ante las renuencias y ambigüedades del periodista Carlos Ricardo Menéndez González, José María fue designado por Madero, en aquel junio de 1909, como su representante en Yucatán.

Apenas salió Madero de Yucatán, Pino Suárez inició su labor, fundando decenas de clubes antirreeleccionistas en las principales poblaciones del Estado. En esas condiciones, y ante la proximidad de las elecciones para renovar el Poder Ejecutivo local, el tabasqueño aceptó la candidatura por las agrupaciones maderistas para enfrentar a Enrique Muñoz Arístegui, candidato oficial y gobernador interino, y al abanderado cantonista Delio Moreno Cantón, sobrino del Gral. Francisco Cantón Rosado.

A inicios de octubre de aquel 1909, y reconociendo el débil impacto de su candidatura, Pino Suárez ofreció su apoyo a Moreno Cantón, con la única condición de que éste reconociera el liderazgo nacional de Francisco Madero y se comprometiera a trabajar por su proyecto. Moreno Cantón, quien en realidad continuaba apoyando a don Porfirio pese a oponerse al candidato porfirista a nivel local, rechazó la propuesta, pero las alarmas sobre las consecuencias de una posible alianza resonaron en el Palacio de Gobierno, desde donde Muñoz Arístegui ordenó desatar una represión abierta, acusando a morenistas y pinistas del delito de rebelión. Muchos líderes y militantes de estas agrupaciones fueron detenidos, aunque tanto don Delio como don José María evitaron la prisión saliendo de Yucatán. Pino Suárez encontró refugio en su Tenosique natal, donde pasó varios meses. Sin oposición, el porfirista Muñoz Arístegui arrasó con la elección y tomó posesión de un nuevo período de gobierno en febrero de 1910.

Pino Suárez, entre tanto, mantuvo contacto con Madero, quien lo convocó a la Ciudad de México para participar en la Gran Convención Antirreeleccionista que se celebró el siguiente mes de abril. Durante aquellas reuniones, Madero anduvo siempre muy cerca de José María, e incluso intentó fuera desde aquella ocasión su candidato a la Vicepresidencia, puesto para el que fue electo Francisco Vázquez Gómez, quedando el tabasqueño como candidato a una de las magistraturas de la Suprema Corte de Justicia.

Mayo y junio fueron meses febriles en la campaña presidencial, y Pino Suárez acompañó a Madero a varios puntos de su gira por la república, aunque no se encontraba con él cuando fue detenido, unos cuantos días antes de la jornada electoral, en San Luis Potosí. Aquella detención, como es fácil comprender, ocasionó un auténtico caos en las filas antirreleccionistas. Muchos líderes salieron del país, refugiándose en poblaciones fronterizas con los Estados Unidos; otros se hicieron “ojo de hormiga” y comenzaron a actuar en la clandestinidad. El propio Madero, cuya prisión se relajó después de consumado el fraude electoral que permitió la reelección de Díaz, estuvo entre los primeros; José María Pino Suárez pasó lista entre los segundos, ocultándose, como en octubre anterior, a la vera del Usumacinta, en su querido Tenosique natal. Allí se encontraba la tarde del 20 de noviembre, la fecha proclamada por Madero para iniciar un levantamiento armado que expulsara al anciano Díaz del poder presidencial.

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Editorial

La realidad desde el derecho

José Luis Ripoll Gómez

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“Las leyes son como las telas de araña, a través de las cuales pasan libremente las moscas grandes y quedan enredadas las pequeñas.”
Honorato de Balzac.

El naturalismo como doctrina filosófica no admite nada por fuera de la naturaleza. Las leyes naturales determinan la propia existencia del ser humano; éste, por más que intente, no puede controlar. Autores de esta corriente son Emile Zola y Marco Tulio Cicerón. Por su parte, el positivismo es la corriente filosófica que pretende establecer que todo conocimiento genuino se limita a hallazgos “positivos” que deben ser necesariamente perceptibles sensorialmente y verificables. Es decir, utiliza el método científico como su sensor fundamental.

Pues bien, ambas posturas influyen en el derecho como propuestas ontológicas unívocas. De ellas parten el iusnaturalismo y el iuspositivismo. Para la primera, el derecho como fenómeno humano tiene su sustento en el propio hombre. El ser humano per se tiene derechos ineludibles independientemente de su reconocimiento por parte del Estado. El jurista alemán Gustav Radbruch dijo en contra el positivismo: “Derecho extremadamente injusto, simplemente no es Derecho.”

El hombre donde se encuentre tiene derechos humanos, más allá del lugar, época y tiempo. Para los iuspositivistas el único derecho que existe es el creado por el Estado. El derecho que transitó un proceso de creación y que además lo declaran válido. En el siglo XX aparecieron otras propuestas jurídicas como el neopositivismo basado en posiciones lingüísticas más que en ontológicas. Alguien se atrevió a decir: “Los límites de mi lenguaje, son los límites de mí mundo.

Viene a colación esta reflexión porque en los últimos días hemos visto como nuestro máximo tribunal ha finalmente declarado como inconstitucional el tema de la criminalización del aborto. Ahora los congresos locales deberán derogarlo de sus códigos penales estatales para estar en la misma sintonía del criterio de nuestro máximo tribunal. Se deberá iniciar un proceso de modificación al sistema jurídico mexicano con el propósito de adecuar el sentido de esta resolución al criterio de la SCJN. Se dieron cuenta los ministros después de muchos años de criminalización que era un derecho de cada mujer a decidir sobre su cuerpo. Las detenidas deberán ser indultadas y con sus derechos reservados a contra demandar al Estado por esta privación de sus libertades por una norma inconstitucional.

Ya lo decía John Rawls en su obra Una teoría de la justicia, el velo de la ignorancia es ponernos ese manto que nos impide ver nuestros intereses en juego en aras de una mejor justicia, sin favoritismos ni influencias de algún tipo. De esas condiciones de las que hablan muchos los políticos, pero que pocos de ellos practican. Para unas cosas el derecho a raja tabla para otras la gracia de la ley.

Por momentos llegamos a pensar que el dilema entre el iusnaturalismo y iuspositivismo estaba superado, pero hoy nos damos cuenta que sigue en la palestra política-jurídica de nuestras sociedades.    

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