LA VISIÓN DE CARONTE
Intercambios culturales entre Cuba y Yucatán en el siglo XIX
Publicado
hace 6 añosen
La relación entre la Isla de Cuba y la Península de Yucatán va mucho más allá de contactos esporádicos o de la presencia constante de viajeros. La cercanía geográfica es un factor a tomar en cuenta, y los constantes contactos a lo largo de la historia han mediado en las costumbres y hasta en la música, pues la tradicional trova yucateca resulta de la influencia musical cubana, con poemas de yucatecos, quienes la adaptaron hasta hacerla algo propio. Y aunque Mérida fue el sitio donde se concentró la mayor parte de los emigrantes cubanos, el influjo de las costumbres tanto traídas por los cubanos como por los yucatecos que viajaban a la Isla, acabaron por mezclarse en todo el territorio peninsular.
No hay que perder de vista que durante la guerra de castas de 1847 ocurrió el vergonzoso comercio de mayas vendidos a Cuba como esclavos, a la par que numerosas familias de yucatecos se iban hacia la Isla huyendo de ese conflicto social que amenazaba con acabar con la presencia “blanca”, a tal grado que incluso se ofreció la soberanía de Yucatán a Estados Unidos, Inglaterra y España.
Posteriormente, a partir de 1868, el flujo migratorio modificó su comprtamiento, pues fueron los cubanos quienes abandonaron la Isla, que aún era colonia española, y buena parte de estos exiliados llegaron a Yucatán donde su presencia se manifestó en diversos ámbitos de la vida social y cultural. No perdamos de vista que de Cuba partieron los españoles que a la postre colonizaron el territorio de lo que hoy es México, y fue el Mayab la primera tierra continental que avistaron. Después de ese primer contacto de Francisco Hernández de Córdoba en 1517, la historia de ambas tierras quedó enlazada.
Hasta la segunda mitad del siglo XIX, el principal movimiento poblacional era de habitantes peninsulares hacia la Isla, pero los procesos migratorios siguieron un patrón que varió con el inicio de la guerra de independencia de Cuba en 1868. Desde luego, antes del estallido de esta lucha, muchos cubanos residían en Yucatán, aunque su presencia se incrementó desde el mes de octubre de dicho año.
Ante la situación imperante en Cuba por la guerra independentista, hubo migraciones masivas hacia varios puntos, calculándose que estas cifras alcanzaron entre 10 mil y 12 mil personas al mes, con diversos destinos, entre los que figuraban los Estados Unidos, Puerto Rico, Yucatán, Santo Domingo, etc.
La llegada de los cubanos entre 1868 y 1898, al parecer no fue vista por los yucatecos como una presencia extranjera propiamente dicha. Antes ya se habían dado matrimonios cubano-yucatecos y hubo un intercambio de personajes de la vida cultural y artística entre Cuba, Mérida y Campeche, además de que La Habana era para los peninsulares, una metrópoli regional.
Sin embargo, el papel de esos expatriados fue diferente al conocido hasta entonces, pues realizaron actividades políticas en pos de la emancipación cubana.
Al ser Cuba en el siglo XIX una colonia española, no había un registro estricto de los movimientos migratorios “cubanos”, por lo que no se tienen datos precisos en cuanto al número de habitantes de la Isla en los años previos y posteriores de la guerra de independencia.
En el caso de los que arribaron a Yucatán, la razón principal por la que escogieran esta tierra fue su proximidad geográfica, además del largo contacto que llevó a que muchos cubanos tuvieran amistades y familiares yucatecos. Asimismo había un clima de simpatía hacia la independencia de Cuba, pues los liberales mexicanos en su exilio habían sido recibidos con simpatía en La Habana.
Esta identificación cubano-yucateca se expresó- como dijimos- de muchas maneras, destacando el apoyo ofrecido durante la guerra de castas, pues en Mérida tuvo lugar un “Bazar Patriótico Cubano”, en julio de 1869, para recabar fondos y ayudar a las familias afectadas por esta guerra.
Y es que la migración cubana fue multiclasista, principalmente compuesta por obreros, artesanos, intelectuales y artistas, pero también llegaron algunos hacendados ricos cuyas propiedades fueron incautadas por España durante la guerra. Asimismo, quienes solamente tenían sus conocimientos o fuerza de trabajo, no tuvieron dificultad para encontrar empleo, debido a la reactivación administrativa, tras la caída del imperio de Maximiliano, que llevó al restablecimiento de las leyes liberales. Así se desarrollaron cultivos como del henequén, azúcar y tabaco, que habían sido arrasadas en el los inicios de la guerra de castas.
No sólo en el campo se dio la integración laboral de los cubanos. De hecho la más relevante ocurrió en el ámbito urbano. En 1869, a poco tiempo del inicio de la guerra de independencia, trabajaban maestros cubanos en el Instituto Literario e incluso algunos de ellos fueron autores de libros dedicados a la enseñanza, como Joaquín Andrés Dueñas o Ildefonso Estrada y Zenea, cuyas obras fueron textos “oficiales”, durante muchos años. También es de mencionar a Amalia Simoni de Agramante, profesora fundadora en 1873, de la cátedra de canto para niñas en la Sociedad Filarmónica de Yucatán, o el caso de Mario Loret de Mola que, al igual que Estrada y Zenea, fundaron sendas imprentas. No se puede olvidar al educador Rodolfo Menéndez de la Peña, quien también destacó en actividades políticas y fue un cercano colaborador de José Martí.
La presencia cubana incluso transformó el paisaje meridano, pues de esa isla se trajeron los primeros flamboyanes en la segunda mitad del siglo XIX, que se adaptaron muy bien en estas tierras. Pero mucho antes de eso, tenemos que los mayas ya habían estado en Cuba, en tiempos de la colonia, cuando fueron llevados como mano de obra para construir fortalezas en La Habana y otras partes del Caribe, pero del tema trataremos en colaboraciones futuras. Hasta la próxima.
También te puede interesar
-
Cuba produjo todas las dosis de vacunas anticovid-19 que necesita para inmunizar a su población
-
Inicia aplicación de segundas dosis Pfizer en Mérida a personas que faltan por completar su esquema de vacunación
-
#28S: protestan a favor del aborto legal, seguro y gratuito en Yucatán
-
Último reporte de la rehabilitación del “paso deprimido”
-
Va segunda dosis de la vacuna contra el coronavirus para personas de 30 a 39 años de nueve municipios
-
Acusan a candidato ejidal de comprar votos y favorecer a granja porcícola en Chapab
La tercera ola del COVID-19 está cobrando más víctimas cada día, con un aumento de contagios significativos y un polémico horario limitante a la movilidad, cierre de fuentes de trabajo, contracción económica y un panorama cada vez más difícil, pero eso… parece que a nadie le importa.
Autoridades, lejos de asumir responsabilidades y hacer cada quien lo que les corresponde, vemos que las prioridades de muchos están enfocadas a mantener su imagen pública, pensando en un proceso electoral aún lejano (2024), mientras que el ciudadano común, quizá por fastidio o quizá por resignación, muchos acuden a lugares con concentraciones masivas o se niegan a seguir las medidas sanitarias establecidas.
Pero no importa, existen prioridades, por ejemplo, abrir las escuelas el próximo 30 de agosto, aunque en los estados donde se ha realizado, los mismos contagios han obligado a volver a cerrar. Dicho desde Palacio, es necesario que reinicien las clases, (¿?); es un tema difícil, pues al Sistema Educativo Mexicano, con evidentes rezagos hasta antes de la Contingencia Sanitaria, le ha tomado meses poder adaptarse o más bien decidirse a buscar soluciones, pero lamentablemente para todos, no las ha encontrado.
En Yucatán las escuelas públicas desde marzo de 2020 permanecen vacías, con los docentes trabajando desde casa, con jornadas de trabajo mayores a las habituales, pero ejerciéndose el presupuesto que ya está destinado para ello. ¿Se les aplica las reformas de la Ley Federal del Trabajo por teletrabajo?, no en la mayoría de los casos.
¿Y las escuelas privadas? Muchas están cerrando al disminuir su matrícula. La gente ya no tiene trabajo, no hay recursos. El Sistema Educativo está colapsando.
Pero en la educación pública en Yucatán, hay esperanza, pues se designó como nuevo titular de la Secretaría de Educación en la entidad al vallisoletano Liborio Vidal Aguilar, por su “capacidad de gestión”. Es un político con experiencia…, política, que tiene una meta bien definida y es ser Gobernador, no importa qué partido lo postule, está seguro de ganar. La titularidad de la SEGEY le proporciona la pasarela ideal para recorrer todos los municipios yucatecos, realizando una campaña de tres años. Esperemos que las gestiones en la SEGEY, en realidad se enfoquen en levantar el Sistema Educativo en Yucatán y no sólo sean acciones de campaña, a la que van a ir incorporando a un nuevo estilo de panistas, muy diferentes a aquellos de finales del siglo XX y principios del siglo XXI. Aunque no todo está dicho. Falta ver qué hacen los otros aspirantes dentro del PAN, quienes también tienen reflectores y seguramente no dejarán el paso libre tan fácil.
Tres años faltan. Aún no concluyen las administraciones electas en 2018, pero ya inició la cuenta regresiva para el 2024.
Hasta la próxima…
Las elecciones ya pasaron y poco a se disuelve la efervescencia del proceso electoral y en Yucatán los votos favorecieron a los postulados por Acción Nacional, mientras que el PRI vio una de sus peores campañas con derrotas abrumadoras y todo ello enmarcado por un incremento en los contagios por el COVID-19.
La euforia o decepción de los resultados electorales fue superada a escasos cuatro días después de las elecciones, con nuevas restricciones, un nuevo impuesto por realizar reuniones y cierre de negocios, buscando encontrar culpables por el avance de la pandemia en Yucatán.
Todo ese entusiasmo de candidatos y seguidores queda en el pasado, ahora veremos meses difíciles para muchas familias yucatecas, pues de un plumazo aumentó el número de desempleados. ¿Afectará esto a las elecciones siguientes de 2024? No, para nada, faltan tres años y no importa lo que ocurra ahora porque en tres años todo se habrá olvidado.
Lo que ocurra en este y el próximo año no tendrá mucho impacto electoral, la memoria a corto plazo lo borrará y entonces veremos en la carrera por la gobernatura y el Senado de la República a los mismos nombres, pero con escenografías diferentes, con sonrisas aún más ensayadas y, lo peor, con seguidores que van a creer y volverán a confiar.
Pero quizá no olviden aquellos que perdieron a familiares, amigos por el COVID-19, o se quedaron sin bienes materiales, o quienes debieron abandonar estudios porque su familia ya no podía costearlo. De esos ciudadanos, muchos no van a olvidar, pero también para eso hay solución: encontrar culpables, o cambiarse de camisetas, de colores y banderas de partido. Eso les funcionó muchos y perjudicó a otros.
Estas elecciones mostraron muchas cosas, se pueden dar muchas lecturas, pero hay un aspecto en particular que no se debe perder de vista: el PAN se fortaleció con la división del PRI, pues muchos inconformes abanderaron las campañas de otros partidos.
Otro aspecto que quedó en evidencia es que Yucatán sigue siendo bipartidista, pero con un cambio de colores. Ya no es PAN y PRI, ahora vimos cómo se convirtió en Acción Nacional y Morena, con un tricolor desmadejado, sin rumbo y sin saber a ciencia cierta qué hacer para recomponerse.
Pero por encima de todo, antes de pensar en reconstruir un partido, sea cual sea, lo más importante es enfocarse en reconstruir el estado, con una auténtica política de Estado, con una auténtica poliarquía (que busque y encuentre un auténtico equilibrio de Poderes), únicamente así se podrán reducir los índices de pobreza, desempleo, inseguridad y depresión que tanto afligen a los yucatecos.
¿Será posible que las autoridades que tomarán posesión en septiembre próximo generen cambios positivos? Difícil, pero los ciudadanos aún tenemos esperanza. Ojalá que la segunda mitad de este sexenio no se convierta en una pesadilla.
Hasta la próxima…
Las campañas políticas cierran con cifras alegres, discursos triunfalistas y aplausos, que distraen la atención de un país donde la muerte se pasea y el ciudadano espera en silencio y resignación frente al desinterés de la clase política que hace promesas sin saber cómo cumplirlas, pero no pasa nada: llegamos al tiempo de las elecciones.
El próximo domingo tendremos nuevamente el cumplimiento de un viejo ritual en la vida política del país. Veremos acarreos, descalificaciones de resultados, proclamaciones de triunfo y revanchismo, mucho revanchismo, como válvula de escape de viejos rencores acumulados. Pero esto no nada nuevo; en mayor o menor medida lo vemos en cada ciclo, el problema es que tenemos un proceso electoral intermedio en uno de los peores escenarios que se pudo haber imaginado, con una pandemia que sigue cobrando vidas (más de un cuarto de millón de muertes, según las cifras oficiales y una cifra de contagios al alza).
Además, las perspectivas de desempleo, persecución fiscal y caída del poder adquisitivo es una constante. El mexicano, considerado entre los pueblos más felices, está sumiéndose en la depresión y los suicidios van en aumento. Yucatán se encuentra con los índices más altos en este rubro. Al recuento de una caótica situación social, nos encontramos con violencia, inseguridad y colapso de los sistemas de salud, donde las medicinas escasean.
Sin embargo, las prioridades son otras y los decretos vienen a resolver las carencias. Ya lo vimos en Yucatán, donde por decreto se estableció que el COVID-19 tiene sus horas y días de contagio, y por lo tanto se restringió la movilidad y se aplicaron medidas cuestionables, que posiblemente se vean reflejadas en las urnas este domingo.
Y después de más un año de confinamiento, en un momento con incremento en los contagios diariamente, nuevamente por decreto llega la solución. El regreso urgente de las clases presenciales, la reincorporación de las actividades y la inobservancia de la sana distancia en los eventos políticos, pues parece que todos los candidatos se sienten inmunes al contagio y esa inmunidad la transmiten a sus simpatizantes, quienes en los cierres de campaña acudieron como si no existiese un mañana, pero lamentablemente para muchos en realidad no les quedarán muchos mañanas después de estos actos de campaña.
¿Suena lúgubre o de mal gusto? No, sólo es la descripción de lo que está ocurriendo entre el desconocimiento, la inoperancia y la falta de sentido común de muchos ciudadanos siguiendo el ejemplo de sus líderes. Parece comedia verlos tan sonrientes, pero en realidad detrás se esconde la tragedia de la que nadie habla y sobre la que tenderán un manto de silencio, culpando a otros, en vez de asumir responsabilidades y encontrar soluciones.
Vivamos este domingo el proceso electoral, pero, sobre todo, cuidémonos para vivir muchos más días y luchar por ese Yucatán ideal al que aspiramos, dentro de un México que anhelamos.
Hasta la próxima…
