¿Qué es una
utopía? Dejemos a un lado el diccionario y veamos el sentido más común de esa
palabra. Una utopía es aquello ideal, pero irrealizable, es aquello que puede
ser la ilusión perseguida, pero nunca alcanzada, en suma, es un sueño y como
tal, desaparece al despertar.
Así que mejor
hablemos de los sueños, de las ilusiones y veremos qué tanto daño puede causar
cuando un pueblo o un sector social vive persiguiendo o esperando que llegue
ese mundo ideal y surge una voz que les promete que es posible tenerlo, tan
sólo hay que ceder en algunas cosas para ganar todo lo demás… y se convierten
en consignas políticas.
Hagamos a un
lado el plano nacional, que de eso hablan muchos, enfoquémonos en el plano
local, donde hemos escuchado en este siglo XXI que se diga que “Yucatán es una tierra de maravillas”, “Donde los sueños se hacen realidad”, con
mucho “Orgullo y Compromiso”, porque “Yucatán merece más”, por citar algunos
lemas que simplemente han sido palabras y se han quedado en el horizonte (que
nunca se alcanza).
Y lo vemos y nos
hace reír a veces, pero debemos reflexionar que es algo que nos afecta a todos;
lo que ocurra a un sector repercute en otros, pues no estamos aislados, además
no le pasa “a un extraño”, les ocurre
a personas que viven en nuestro mismo entorno, en nuestro mismo patio
(Yucatán). El ser humano cuando es motivado por el sufrimiento de los suyos o
la posibilidad de mejorar su vida, es capaz de superar obstáculos y desafiar lo
que sea. Cuando la desesperación rebase lo soportable, de nada servirán esas
utopías, ni el cumplimiento de los sueños de algunos funcionarios, simplemente
habrá cambios.
El Ser Humano
cuando se da cuenta que, así como él crea las instituciones, también las puede
reformar. Estamos en las vísperas de un año electoral en el que se juega la
continuidad de un sistema o el cambio, lo interesante es saber qué cambio se
dará. En el plano local tenemos personajes que pretenden erigirse en salvadores
y abanderar “las causas populares”,
como dicen en sus discursos. ¡Hacia dónde nos llevará esa oferta política para
este 2021?
Es indudable que
habrá pese a todo el desastre económico y de salud, la casta política aún ve
que existe un botín e irá por él. No importa si tienen que cambiarse de
camisetas o banderas. De repente descubren que el naranja les queda bien, que
el azul resalta el color de sus ojos, o el rojo vino es algo muy elegante… No
importa el color, lo importante (para ellos) es estar en esa fiesta política y
que les toque una rebanada de pastel.
Entre
ocurrencias, triunfalismos, dádivas, discursos y pasarelas políticas ¿cuánto
tiempo más aguantará Yucatán? Ojalá que en las próximas campañas haya un
despertar ciudadano y no se dejen engañar ´por los nuevos rostros, de los
viejos nombres de los actores de siempre.
Cambiarse de
partido y decir que ahora si defenderán las causas sociales, es como decir
aquello de “si cierro los ojos no está
ahí, si no lo digo, no pasó”.
Tendremos nuevas
elecciones en 2021, más candidatos, más promesas, nuevos lemas, pero las mismas
caras y las mismas viejas mañas.
Hasta la
próxima…