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La Nación y el Mundo

El henequén, alternativa para sustituir el plástico

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Con el objetivo de darle una nueva vida, se está trabajando el henequén para sustituir el plástico con otros productos menos contaminantes.

En Querétaro, un  grupo de investigadores del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) trabaja en el desarrollo de polímeros hechos a partir de la planta del henequén, que podrían sustituir el uso de fibras sintéticas para fabricar materiales de automóviles.

El doctor Alejandro Manzano Ramírez, titular de la investigación, comentó que “la idea fue utilizar materia prima mexicana, como el henequén, y reemplazar productos contaminantes derivados del petróleo que tardan mucho en biodegradarse”.

Con una mezcla del antiguo “oro verde” de Yucatán y fibra de vidrio, el grupo de investigadores logró fabricar material para automóviles, el cual cumplió con buenos estándares de calidad.

Debido a que las fibras del henequén se caracterizan por ser fuertes, rígidas y dúctiles, en países como Brasil y Colombia, se utilizan en la industria automovilística y de la construcción, acompañándolo de otras fibras naturales como la caña de azúcar, el coco o la yuca.

Esperemos que el henequén, planta nativa de Yucatán, vuelva a ocupar un lugar importante en la economía del país y contribuya además a mejorar el medio ambiente con la sustitución de los plásticos que se consumen en la actualidad.

Madre América

Entrevista de Bolívar y Morillo

Sergio Guerra Vilaboy

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Esta mañana culminó el Coloquio Internacional De los Tratados de Trujillo a la diplomacia bolivariana de paz, organizado por el Centro Nacional de Historia de Venezuela, para reflexionar sobre el bicentenario de las negociaciones de la gran Colombia con España, en el que tuve la oportunidad de participar on line. Hay que recordar que, el 27 de noviembre de 1820, se produjo en Santa Ana de Trujillo, en Venezuela, el histórico encuentro entre el capitán general español Pablo Morillo, enviado por Fernando VII a la reconquista de América en 1815, y el general Simón Bolívar, presidente de la República de Colombia, después de que ambos firmaran los tratados de Armisticio y Regularización de la Guerra. El Libertador, vestido con levita azul y gorro de campaña, montado en una mula y con una reducida escolta, se presentó ante Morillo, que lo esperaba engalanado, luciendo todas sus condecoraciones y escoltado por un regimiento de húsares. Al verlo acercarse, Morillo salió a su encuentro y los dos jefes desmontaron y se abrazaron.

El militar español organizó una comida, en la que intercambiaron varios brindis. Según el testimonio del propio Bolívar: “Desde Morillo abajo se han disputado todos los españoles en los obsequios con que nos han distinguido y en las protestas de amistad hacia nosotros. Un aplauso a nuestra constancia y al valor que ha singularizado a los colombianos, los vítores que han repetido al ejército libertador. El general Morillo propuso que se levantase una pirámide en el lugar donde él me recibió y nos abrazamos, que fuese un monumento para recordar el primer día de la amistad de españoles y colombianos, la cual se respetase eternamente”. Tan impresionado quedó el jefe realista con Bolívar, que en informe reservado a su gobierno anotó: “Él, es la revolución.”

La entrevista fue la culminación de las negociaciones entre los representantes de los dos contendientes, en las que brilló el general Antonio José de Sucre. Las sesiones se desarrollaron en Trujillo, el mismo pueblo donde Bolívar diera a conocer en 1813 su decreto de guerra a muerte durante la “Campaña Admirable”. Los tratados entre Colombia y España fueron firmados primero por los comisionados, el de Armisticio el 25 de noviembre de 1820, que establecía una tregua de seis meses, y el de Regularización de la Guerra al día siguiente, considerado el principal antecedente del derecho humanitario actual y, según el propio Libertador, “ha sido propuesto todo por nosotros”.

Los acuerdos delimitaban los territorios de ambos ejércitos, acordaban el respeto a los civiles, el canje de prisioneros y se comprometían a combatir como “naciones civilizadas”, dejando atrás la sangrienta guerra a muerte iniciada por los realistas, según demostrara el historiador cubano Jorge Ibarra en su último libro: Simón Bolívar, entre Escila y Caribis (2018). Aunque los representantes españoles se negaron a aceptar la independencia, en la práctica los tratados significaban no sólo el reconocimiento de la beligerancia de los patriotas, sino también de la emergente República de Colombia, fundada en diciembre de 1819.

El ambiente propicio para estas negociaciones se había creado con el triunfo de la revolución de Rafael de Riego en España, en enero de 1820, que obligó a Fernando VII a restablecer la constitución liberal de 1812 y las Cortes en Madrid. Pero más importante había sido el sensible cambio ocurrido desde 1817 en la correlación de fuerzas entre patriotas y realistas en la América del Sur, pues el ejército de José de San Martín ya había liberado Chile y tenía en jaque a las tropas españolas en el Virreinato del Perú, mientras Bolívar emancipaba buena parte de Nueva Granada y Venezuela.

A pesar del entendimiento, la tregua duró poco tiempo. El 28 de enero de 1821 los habitantes de Maracaibo se levantaron en armas y proclamaron su incorporación a Colombia, lo que significó la anticipada ruptura del armisticio y el reinicio de las hostilidades. Las protestas de Miguel de la Torre, sustituto de Morillo, que quince días después de la entrevista con Bolívar habían regresado a España, de nada sirvieron y ambos bandos acordaron el reanudar la contienda bélica el 28 de abril. Tres meses después, ante la persistente negativa metropolitana a reconocer la independencia de Colombia, el general Mariano Montilla se adueñó manu militari de toda la costa atlántica y el 5 de octubre liberó Cartagena, la misma plaza que a sangre y fuego había ocupado Morillo en 1815 y que le había valido su primer título nobiliario. Era el principio de fin del colonialismo español en América.

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La Nación y el Mundo

Fuertes la presiones de grupos de poder para que Trump deje la Casa Blanca

Héctor Hernández Pardo

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Sumario: A regañadientes el Jefe de la Casa Blanca ha aceptado entregar los fondos establecidos a Joe Biden para el proceso de traspaso de poder. Grupos empresariales e importantes republicanos dan la espalda a la estrategia del mandatario. Sufren desastrosas derrotas los abogados del magnate inmobiliario en cortes estatales y distritales donde presentaron demandas por supuestos delitos electorales.

Donald Trump ya no puede resistir más la presión para que deje la Casa Blanca. A regañadientes, ha aceptado que Emily Murphy, a cargo de la Administración de Servicios Generales (GSA) del gobierno de Estados Unidos, de los pasos necesarios para dar los recursos al equipo de Joe Biden a fin de iniciar el proceso del traspaso de poder. 

Murphy informó a Biden que pondrá a su disposición fondos por cerca de 6 millones de dólares para los gastos relacionados con todos los trámites relacionados con la transición en agencias federales.

Esta alta funcionaria, muy criticada en los medios de prensa y otros sectores por dilatar la decisión y no actuar según las normas, ha seguido claramente  instrucciones del mandatario, quien hasta ahora ha venido desconociendo los resultados electorales, aferrándose a primera magistratura. 

En la carta que comunica la decisión al demócrata ganador de las elecciones, Murphy trata de justificar su postura anterior de bloqueo al procedimiento y de convencer al que será nuevo gobernante de que esa decisión la ha tomado “de forma independiente”. Pero, casi paralelamente, en lo que constituye un frío desmentido que pone en embarazosa situación a la funcionaria, Trump en Twitter informó que  “estoy recomendando a Emily y a su equipo que hagan lo que sea necesario hacer en relación con los protocolos iniciales”

A pesar de que el Jefe de la Casa Blanca sigue insistiendo en su estrategia de calificar de fraude los resultados electorales, la presión sobre Trump del “establishment”, de los grupos de poder Estados Unidos, se va haciendo cada vez más evidentes. Incluso en  importantes figuras republicanas, que declaraban su apoyo al mandatario o que no se manifestaban, hay ya grietas relevantes.  Algunos gobernadores y senadores se niegan a mantener el juego. Claramente se ha ido resquebrajando el respaldo a la obtusa posición del magnate inmobiliario. Medios de prensa habían reflejado también que en una carta pública más de 160 líderes empresariales norteamericanos advertían que la dilatación del proceso de entrega al nuevo gobierno “pone en peligro la salud pública y la economía, así como la seguridad de Estados Unidos”.

Por otro lado, alrededor de un centenar de expertos republicanos en Seguridad Nacional hicieron una declaración conjunta pidiendo a Trump que deje de arriesgar la seguridad del país. A lo anterior se suma que apelación tras apelación sobre supuestos fraudes presentados en cortes estatales y de distritos los abogados de Donald Trump han sufrido desastrosas derrotas, como los sonados casos claves de Pensilvania y Michigan. 

Es sólo cuestión de tiempo para que tenga que irse de la Casa Blanca. Ojala se dedique a seguir jugando golf. Pero la verdad es que todo parece indicar que seguirá pensando en ser emperador. 

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La Nación y el Mundo

Casi 100 ballenas murieron en Nueva Zelanda, tras quedar varadas

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Foto tomada en https://ventanaver.mx/

Debido a las dificultades para acceder a la zona donde se encontraban, el equipo de rescate no logró salvar a los mamíferos marinos.

El Ministerio de Conservación de Nueva Zelanda informó que unas cien ballenas piloto murieron tras quedar varadas el fin de semana en las remotas islas Chatham, situadas a unos 800 kilómetros de la costa sureste del país oceánico.

Las dificultades para acceder a la playa West donde quedaron varados los mamíferos marinos y otros problemas que afrontó el operativo, impidieron que los primeros equipos de rescate llegaran a tiempo para salvarles la vida a 97 ballenas piloto y tres delfines.

Jemma Welch, que trabaja en el Ministerio, aclaró que 69 ejemplares ya estaban muertos cuando llegaron las autoridades encargadas de la protección de la fauna salvaje.

“Sólo 26 de las ballenas estaban vivas en ese momento. La mayoría de ellas parecían muy cansadas y por ello fueron sacrificadas”, notificó la guardaparques gubernamental.

Explicó que las autoridades se vieron obligadas a tomar una decisión así debido al fuerte oleaje y a la casi seguridad de que este varamiento iba a atraer a grandes tiburones blancos.

Por su parte, representantes maorís celebraron una ceremonia tradicional para rendir homenaje a los espíritus de las ballenas, cuyos cadáveres se dejarán en la playa para que se descompongan de forma natural.

Hasta ahora, los científicos no han podido explicar por qué en ocasiones las ballenas se desvían de sus rutas y se quedan varadas en aguas poco profundas. Lamentablemente, estos incidentes son comunes en las Islas Chatham; el mayor varamiento registrado ocurrió en 1918, cuando unas 1,000 ballenas piloto quedaron atrapadas en ese remoto lugar.

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