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Madre América: Cuba

Cuba rumbo a una nueva normalidad

Raciel Guanche Ledesma

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Apenas una docena de casos positivos a la Covid-19 han sido confirmados en los últimos días en Cuba hasta este 26 de junio. Todos los pacientes corresponden únicamente a la provincia de La Habana, que por su complejidad como ciudad capital, ha requerido un mayor esfuerzo en la batalla sanitaria que libra el país.

Sin embargo, hace alrededor de un mes que trece de las quince provincias con que cuenta la Isla no reportan casos positivos al SarScOV-2. Esos parámetros alentadores que hoy no rebasan los 2,180 pacientes infestados y las 85 muertes son los que ponen a Cuba en una situación muy favorable rumbo a una nueva normalidad social y sanitaria, como han definido a la etapa las principales autoridades del gobierno.

Con un plan postCovid-19 bien estructurado, que dispone de tres fases fundamentales para la recuperación económica y epidemiológica de la Isla, poco a poco las rutinas en centros de trabajo, servicios públicos y transportación entran en una mejor dinámica, aunque aún esta última se mantiene con severas restricciones.

Desde el pasado 18 de junio, tras mantener indicadores de incidencia y casos activos satisfactorios, todas las provincias del país, salvo La Habana y Matanzas, entraron en la primera de las tres fases concebidas por la máxima dirección del país. En el caso específico de Matanzas, un importante polo turístico de la nación donde se enclava el prestigiado balneario de Varadero, se decidió el día 23 que también se incorporara a la recuperación progresiva.

En este ámbito de nueva normalidad se pretende que pervivan entre la población costumbres de esta etapa especial que antes no se concebían. Por ejemplo, el uso obligatorio del nasobuco o mascarilla donde existan aglomeraciones, parece una medida que invariablemente se quedará entre los cubanos o el lavado de las manos con una base clorhídrica antes de entrar a cualquier recinto, dígase restaurantes, centros de trabajos o las escuelas, que reanudarán las actividades docentes para el mes de septiembre.

Cuando ya existe una planificación de reapertura gradual en cada sector económico de la Isla, los ojos se centran en la producción agrícola y en el decisivo aporte del turismo, tanto nacional como internacional. En el caso específico de la agricultura y la producción interna de alimentos son puntos que recobran una importancia capital, si tenemos en cuenta que el comercio y la economía global se verán seriamente afectados luego de esta situación sanitaria.

Si a este difícil contexto le sumamos el Bloqueo comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba, las opciones económicas se reducen considerablemente para la Isla, por lo tanto, la creatividad y el desarrollo en la producción interna deberá aumentar en estas nuevas etapas, como ha señalado el Presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

El turismo, quizás hoy el principal motor impulsor de la economía nacional, tiene planificado igualmente de forma escalonada la reapertura de los servicios. Para la segunda fase del país se estima que el turismo internacional llegue hasta la Cayería Norte de la Isla y luego, en la tercera etapa, que tenga acceso a los demás destinos, no sin antes someter a los visitantes a pruebas estrictas de controles sanitarios desde su arribo a los aeropuertos.

Lo cierto es que Cuba, despojada ya de los días más tensos por la Covid-19, comienza a dar pasos en el camino recuperativo, pero siempre velando por posibles rebrotes y haciendo igual o mayor cantidad de pruebas que meses atrás. Justo en esa vigilancia estricta parece estar el triunfo de las etapas venideras que requerirán sin dudas el distintivo compromiso y apoyo del pueblo.

Mucho queda por hacer en la heroica y ejemplar Isla del Caribe, pero la realidad demuestra que todo marcha por la ruta correcta. Los números han hablado por sí solos durante estos más de 100 días de batalla sanitaria, sin embargo, está claro que nada volverá a ser como antes y la nueva normalidad en Cuba es el ejemplo.

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Madre América: Cuba

El manejo de la pandemia en la Cuba de Fidel

Raciel Guanche Ledesma y Adianés de los Ángeles Cruz Basallo

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El irregular y traumático año 2020 llega a la mitad de su calendario, lleno de incertidumbres y retos para el planeta. En medio de una batalla sin precedentes contra el nuevo coronavirus y en la que cada nación ha intentado detener a su forma la expansión de la pandemia, son más los escépticos dentro de un escenario plagado de intereses económicos y políticos. 

Sin embargo, pese a este panorama casi absoluto, en el Caribe un pequeño país, asediado desde hace 60 años pero dueño de una sólida tradición solidaria, lleva hoy una de las voces líderes en el enfrentamiento a la Covid-19. Es Cuba y su sistema social quienes muestran en la actualidad indicadores satisfactorios que ponen a esa nación dentro de las que mejores ha manejado la difícil situación epidemiológica, aunque algunos se empeñen en ocultarlo.

Pasados los 80 días desde que el mortífero virus se introdujo en la Isla, son poco más de 2090 los casos confirmados al SARS-CoV-2. Es este un número razonable para una nación de cerca de 11 millones de habitantes que recibe generalmente un alto por ciento de visitantes foráneos.

Pero cuando se pronosticó en las jornadas iniciales el colapso total del sistema de salud cubano, no tuvieron en cuenta la capacidad de respuesta de ese pueblo que próximo a arribar a los tres meses de lucha contra el coronavirus muestra los siguientes indicadores: 1827 personas recuperadas de la enfermedad, lo que representa un 86 por ciento de los pacientes positivos, 83 muertes y no se rebasan los 190 casos activos hoy en los hospitales de este país.

Por si fueran pocas estas estadísticas, en los últimos 15 días son más las altas médicas que los ingresos. Sólo La Habana y Matanzas han mostrado una situación tensa en cuanto a nuevos casos positivos, y 11 de las 15 provincias no registran novedades con la Covid-19, algo que hace avizorar si no el final, al menos una etapa progresiva de recuperación.          

Son varios los factores que conducen a esos números positivos, desde el adecuado manejo del gobierno hasta la conciencia popular. Pero, ¿cuáles han sido en esencia los motivos que posicionan a Cuba dentro de las mejores naciones que enfrenta la pandemia?   En primer lugar habría que hablar del sistema de salud universal y gratuito de la Isla. Es este un sector muy bien estructurado y su éxito radica en la prevención temprana de las enfermedades. A pesar de que Cuba no tiene acceso a las mejores medicinas, ni posee altos recursos materiales por el bloqueo económico estadounidense, su lucha radica en detectar y actuar antes que la situación médica se agrave. Un ejemplo clave de lo anterior y que hoy se constata en el enfrentamiento a la Covid-19, son las pesquisas a la población. Es Cuba el único país que posee este esquema sanitario que hurgue desde calles, barrios o poblados y es algo que indiscutiblemente ha derivado en la reducción de casos positivos.

No se podría hablar de buenos resultados para la Isla sin mencionar el acertado manejo de la situación por las máximas autoridades gubernamentales. Con claridad y transparencia son dadas a conocer cada mañana las estadísticas que posee el país, y en una reunión diaria el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, junto al Primer Ministro, evalúan de forma exhaustiva los detalles en el combate contra la pandemia.

Un tema al que el mandatario cubano ha dado una alta prioridad ha sido al trabajo científico. Cuba cuenta con varios medicamentos que son utilizados en la actualidad para el tratamiento a la Covid-19 en el planeta. El Interferón Alfa 2b o la Biomodulina T, son ejemplos del progreso de la ciencia cubana a lo largo del proceso revolucionario y lideran hoy los fármacos de la Isla.

Varias son las personas que investigan sin descanso para obtener una vacuna viable contra el coronavirus. El primer paso parece haberse dado en un país que sufre como ningún otro el asedio de Estados Unidos. Con tecnología puramente nacional y en apenas seis semanas, Cuba logró desarrollar un sistema de diagnóstico de la Covid-19 propio, lo que pone a esta nación a la par de los países desarrollados y hace avizorar halagüeños resultados en un futuro cercano.

Sin embargo, no solo la ciencia contribuye en los resultados positivos de la Isla. Habría que hablar además del papel protagónico de los jóvenes y el pueblo en general, quienes han sido clave en los números actuales de Cuba.

Las nuevas generaciones nuevamente toman el papel de liderazgo en la primera línea de combate. Están donde más se les necesita, en un centro de aislamiento, en las labores de pesquisas o ayudando desde los barrios a las personas mayores, algo que ha sido fundamental para conservar el aislamiento social.

Asimismo, la respuesta del pueblo cubano tampoco se ha hecho esperar, pues la unidad y el compromiso son dos de los principales factores puestos en práctica en aras de mantenerse firmes en la contención de la pandemia. Un gesto de solidaridad lo constituyen las donaciones hechas por personas naturales, por empresas agrícolas o trabajadores privados a centros de aislamiento y hospitales, acciones que no esconden más ganancias que la de aportar al combate sanitario de la Isla.   

Lo cierto es que la Cuba de Fidel, sin tener que aplicar una cuarentena general en el país, está a punto de dar la estocada final a la Covid-19. Paradójicamente al país que le vaticinaron el colapso total del sistema sanitario está en pie, ayudando a otras naciones en el mundo y silenciando con su ejemplo las voces necias que aún se escuchan.

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Madre América: Cuba

Sencillamente Martí

Raciel Guanche Ledesma

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El 19 de mayo de 1895 es una fecha que encierra un simbolismo especial para todos los cubanos. Ese día, hace exactamente 125 años y en pleno reinicio de las gestas libertarias, cae en combate el más preclaro y universal de los patriotas cubanos, José Martí. 

Fue en Dos Ríos, un pequeño lugar del oriente de la Isla, donde un vil balazo acabó con la vida del Apóstol. Serían esas jornadas de profundo dolor dentro de la manigua insurrecta que tendría a partir de ese momento en Máximo Gómez y Antonio Maceo, a sus principales líderes dentro de las luchas independentistas.

Pensaba la metrópolis española que con la muerte de Martí, Cuba no podría o la resultaría difícil proseguir las batallas, sin embargo, algo más fuerte convocó a la lucha: el deseo de un pueblo por multiplicar los ideales martianos de justicia y amor a la Patria.

Es bajo esos valores como se ha transitado en cada contienda desde finales del siglo XIX, primero contra España y luego enfrentando los inconcebibles deseos expansionistas de los Estados Unidos, los cuales aún se mantienen. Sin embargo, fue Fidel Castro quien llevó al Héroe Nacional cubano hasta el escalón más alto, cuando en 1959 triunfó la Revolución y con ella, se hace realidad cada sueño martiano.

A partir de entonces, el Apóstol sólo ha encontrado un lugar cimero en la sociedad cubana. Su imagen y ejemplo rondan sin detenimiento por calles, escuelas, instituciones y hasta en los propios hogares. Es todo un país quien venera su figura, no como la de un dios, sino como la de un hombre sencillo que vivió para ver libre su Tierra.

Pero no sólo en Cuba trasciende el infinito legado de José Martí. Por todo el mundo se empina también su figura ejemplar y no son pocos los países que estudian sus obras e ideales revolucionarios. Principalmente en América, a la que Martí le reservó un lugar constante en sus pensamientos y a la que llamó con toda vehemencia la “Patria Grande”, se le recuerda con gratitud infinita.

Y es que el Héroe Nacional cubano fue también un profundo bolivariano, admirador siempre de las gestas del sur por la independencia del poder Ibérico y un hombre que día a día se preguntaba qué más podía hacer para servir en bien a la América. 

Cuando en pleno siglo XXI el continente vuelve a sentirse intimidado por la desidia de algunos y los poderes imperiales venidos del norte, la figura y pensamiento de Martí cobra vida entre las naciones al sur del Río Bravo. “Nuestra América”, como la definiera el Apóstol, continúa luchando por la emancipación total de sus pueblos y por el reconocimiento de los derechos más elementales de igualdad que aún se debe la región más dispar del planeta.

Para Cuba, la tierra que José Martí soñó libre e independiente, la actualidad ha reservado otros matices. La plena emancipación de la Isla Caribeña no ha sido una utopía y hoy batalla certera en los frentes de resistencia para no regresar jamás a los oscuros días de sumisión colonial y neocolonial.

Un pueblo culto que desprecia lo banal, antimperialista por naturaleza y consagrado a lograr la unidad de los latinoamericanos fue todo lo que quiso ver el Héroe en Cuba. El destino no se lo permitió aquel nefasto 19 de mayo, sin embargo, los años le destinaron la vigencia de esas ideas en un pequeño pero valeroso país.

Mucho se puede hablar del Apóstol y más universal de los cubanos, del poeta extraordinario que fue y de la ternura de sus actos. Y es que el Héroe, a 125 años de su partida física, no se ha ido ni un instante de nuestro lado, se multiplica a diario cual imponente gigante que nos llama a proseguir la lucha, esa que nunca abandonó el excelso José Martí.

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Ejemplar respuesta de Cuba a los llamados de la ONU y la OMS para enfrentar la pandemia con cooperación y solidaridad

Héctor Hernández Pardo

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Sumario:

14 brigadas médicas, que llevan el nombre de Henry Reeve, están ayudando en igual número de países. Digno homenaje al joven combatiente internacionalista norteamericano Henry Reeve, que, con 19 años, se incorporó al Ejército Libertador cubano para luchar por la independencia de Cuba. Se suman a los más de 28 mil  doctores, enfermeros y técnicos de la salud que trabajan como cooperantes en 59 países del mundo. La Mayor de las Antillas tiene el impresionante indicador de 9 médicos por cada mil habitantes. La estructura y el sistema de salud pública ha permitido desarrollar un eficaz enfrentamiento al COVID-19 en el país.

Llama la atención poderosamente la respuesta cubana al llamado de cooperación internacional ante la crisis sanitaria mundial como consecuencia de la pandemia provocada por el COVID-19. La pequeña nación antillana, en menos de una semana, dio respuesta efectiva a peticiones de gobiernos de 14 países y envió ayuda médica inmediata a los mismos.

Dicha cooperación se organizó en 14 brigadas, integradas por especialistas médicos, enfermeras y técnicos, que forman parte del Contingente Internacional Henry Reeve, creado hace algunos años por Fidel Castro para socorrer a pueblos que padecieran desastres naturales o peligrosas epidemias. Hablamos de miles de hombres y mujeres, altamente calificados en el tema de la salud, que de manera voluntaria han expresado su disposición a brindar su apoyo a quienes lo necesitan en cualquier lugar del mundo.

Por cierto, el nombre del contingente rinde homenaje a Henry Reeve, un valeroso joven internacionalista norteamericano que a los diecinueve años de edad dejó Brooklyn, Estados Unidos, para unirse a la causa emancipadora cubana y convertirse en General de Brigada del Ejército Libertador. Fue un gran combatiente conocido como El Inglesito. Se le adjudica haber participado en unas 400 acciones combativas, de las que en 10 resultó herido.

El gesto solidario de Cuba es coherente, no sólo con la histórica posición del proceso revolucionario de ese país, sino también con los dramáticos llamados a la cooperación  y a la solidaridad hechos por el Secretario General de la ONU, Antonio Guterrez, y por el Director General de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quienes han explicado que el momento actual sólo es posible enfrentarlo con solidaridad y cooperación internacional.

Las brigadas especializadas que colaboran contra la pandemia se encuentran en países insulares del Caribe, Venezuela, Nicaragua, Andorra, Italia y en Africa. Y según informaciones oficiales, se evalúan peticiones de otros gobiernos y en dependencia de las posibilidades se darán respuestas próximamente.

Estas brigadas se han sumado al resto de los cooperantes de la Mayor de las Antillas en los países donde ya existía presencia de personal de la salud de la isla. En la actualidad, Cuba cuenta con más de 28 700 médicos, enfermeros y personal de Salud en 59 países; de estos, 31 de África, cinco de Asia y Oceanía y seis del Caribe; además, existen cuatro brigadas en el Medio Oriente, y también en Centroamérica y Sudamérica.

Según informó a la Televisión cubana la viceministro de Salud Pública, Dra. Marcia Cobas, “también nos unimos a gobiernos y autoridades sanitarias de esas naciones para capacitar al personal de los centros donde trabajan nuestros colaboradores. Más de 97 mil profesionales de esos países han recibido preparación”.

Añadió que en pos de esa capacitación, desde Cuba se enviaron materiales y protocolos para el tratamiento a la epidemia. “Todos los días estamos al tanto de nuestro personal. Haber recibido capacitación les permite estar en el frente de combate”, comentó la vicetitular.

Marcia Cobas aseguró que el aporte cubano de ahora no es nuevo y forma parte de la historia de colaboración médica de la Revolución, y lo ejemplificó con la ayuda de Cuba a otros países luego de terremotos, inundaciones o en la crisis que el virus del ébola provocó en África Occidental.

Finalmente añadió: “En toda nuestra historia de cooperación, la creación del Contingente Henry Reeve el 19 de septiembre de 2005 marca un momento significativo. Entonces hubo 10 000 médicos listos para viajar a Estados Unidos a ayudar luego del azote del huracán Katrina. Desde aquel momento, hemos organizado 28 brigadas médicas en 22 países, donde han participado más de 7 000 cubanos”.

Cuba, gracias a una temprana política de formación de personal especializado de la salud,  posee cerca de 95 mil médicos activos y más de 80 mil enfermeras, con lo que alcanza el impresionante indicador de casi 9 médicos por habitante, uno de los más altos del mundo. Esto le ha permitido organizar un eficiente sistema de salud pública que tiene su base en la atención primaria con los llamados consultorios de familia, integrados por un médico y una enfermera, que atienden directamente a los hogares por barrios.

A estos consultorios de familia, le siguen los policlínicos (estructura intermedia) y los hospitales especializados, a donde se remiten  casos graves o que requieren tratamiento especializado. Dicho sistema de salud pública ha permitido organizar un eficaz enfrentamiento al nuevo coronavirus, haciéndose pesquisages –diariamente- casa por casa, y ciudadano por ciudadano, identificándose y atendiéndose directamente a cada persona con antecedentes de enfermedades respiratorias y otros riesgos, y favoreciendo el aislamiento de casos sospechosos de estas contagiados por el COVID-19.

El ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda,  ha explicado a la prensa que “en cifras totales, Cuba tiene suficiente disponibilidad de recursos humanos como para poder ayudar a otros países. No obstante, lo estamos evaluando a punta de lápiz, a la hora de evaluar el profesional que puede salir a cumplir esa misión a otros países, siempre sin afectar el servicio a nuestra población.

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