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La Nación y el Mundo

¿Qué es Mercado Solidario y como apoya a los negocios locales en la pandemia?

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Es evidente que la emergencia sanitaria ha afectado como nunca a una gran cantidad de pequeñas y medianas empresas del país. La mayoría de estos negocios sigue buscando la forma de sobrevivir a la crisis, pues de ellos también dependen muchas familias.

Para afrontar esta problemática han surgido en México varias iniciativas de apoyo e impulso a las PYMES.  Hace poco, Informe Fracto dio a conocer un sitio web llamado Apoyamex.com, que busca que los negocios puedan seguir generando ingresos, aunque estén cerrados o no estén funcionando al 100%.

Mercado Solidario, es otra alternativa que tiene el propósito de ayudar, pero opera de manera distinta. A continuación describimos de qué se trata y cómo funciona.

¿Qué es Mercado Solidario? Es una nueva plataforma de la Secretaría de Economía (SE), a través de la cual las pequeñas y medianas empresas del país podrán ofrecer sus servicios y tener un alivio financiero para sobrevivir en los próximos meses.

Los usuarios pueden apoyar de tres formas:

1.Comprar lo local. En la plataforma puedes buscar los negocios, establecimientos y servicios que hay a tu alrededor o en tu ciudad y así apoyar el consumo local.

2. Comprar hoy y consumir después de la contingencia. Muchos negocios han cerrado temporalmente y para ayudarlos puedes pagar hoy lo que podrás consumir en un futuro. En la plataforma podrás hacerlo, eligiendo algún negocio registrado.

3. Comprar a domicilio. Muchas pequeñas y medianas empresas están entregando a domicilio durante la contingencia, y en este sitio puedes conocer las que cuentan con este servicio.

Los negocios interesados en participar, pueden registrarse siguiendo estos pasos:

  • Ingresar a la webapp: https://mercadosolidario.gob.mx/
  •  Anotar los datos personales y la ubicación del negocio.
  • Describir el lugar y la actividad que desempeña.
  • Agregar medios de contacto como número de celular, Facebook, correo electrónico, entre otros, así como las formas de pago.

Además, los propietarios pueden encontrar en la página otros recursos y programas que pueden facilitar la operación de sus negocios en estos tiempos y posteriormente.

Esta es sin duda una opción más para nuestros lectores que poseen algún negocio y se han visto afectados por el confinamiento social y también para quienes deseen solidarizarse con ellos.

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Madre América: Paraguay

Estados Unidos contra Paraguay en 1858

Sergio Guerra Vilaboy

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Los apetitos expansionistas de Estados Unidos y sus rivalidades comerciales con Inglaterra fueron las causas de este episodio poco conocido de la historia latinoamericana. Los británicos llevaban la delantera a los estadounidenses, pues habían conseguido endeudar a las nacientes repúblicas hispanoamericanas desde su independencia. Entre 1830 y 1850, Francia e Inglaterra mantuvieron bloqueado el puerto de Buenos Aires, para doblegar al dictador Rosas, que prohibía la libre navegación por los ríos. 

La política del caudillo bonaerense obstaculizaba la entrada de manufacturas e impedía el comercio exterior de sus propias provincias y de la República del Paraguay, la que no reconocía. El bloqueo anglo-francés del Río de la Plata animó en Estados Unidos el plan de apoyar a Rosas, para desplazar el comercio europeo y conseguir un arreglo entre Asunción y Buenos Aires, que impidiera el acercamiento inglés al Paraguay presidido por Carlos Antonio López. El proyecto, elaborado por el diplomático norteamericano en Buenos Aires William Brent Jr., fue auspiciado por el Secretario de Estado James Buchanan, quien declaró que Paraguay “no ha recibido del Gobierno de los Estados Unidos toda la atención que exige su importancia”.

En 1845 llegó a Asunción el primer agente estadounidense, Edgard A. Hopkins, partidario del inmediato reconocimiento de Paraguay, pues sino Inglaterra logrará “abrir la navegación del Paraná, por la fuerza contra toda ley, para beneficio de sus súbditos” y se perderá este mercado en el que “pueden introducirse sin temor a competencias manufacturas norteamericanas de todas clases por valor de varios millones de dólares anualmente.

La derrota militar de Rosas en Caseros (1852) favoreció los planes de Estados Unidos, pues la recién surgida Confederación Argentina dispuso la libre navegación por los ríos interiores del Plata y reconoció la independencia del Paraguay, cuyo gobierno se abrió al comercio internacional, autorizando la inversión extranjera. Uno de los primeros beneficiados fue Hopkins, que fundó la United States and Paraguay Navegation Company, de la que era socio el propio Secretario de Estado norteamericano James Buchanan, empresa que instaló en Asunción varias pequeñas fábricas y comercios.

Pero las desaforadas actividades estadounidenses rebasaron pronto la tolerancia del celoso Estado paraguayo, que revocó las concesiones y restableció la prohibición del doctor Francia a los inversores foráneos. Airado, Hopkins pidió ayuda a un barco de guerra de Estados Unidos, el Water Witch, que “exploraba” en aguas fluviales cercanas. Anclado en Asunción en septiembre de 1854, exigió la evacuación de los norteamericanos y sus propiedades para no cañonear la ciudad. De regreso a Washington, Hopkins pidió represalias: “El gobierno de los Estados Unidos, apenas permitiría que una tribu de indios norteamericanos o de salvajes malayos, invoque los principios del derecho internacional en su defensa. Este presidente López es peor que ellos. Hablar con ellos es pérdida de tiempo, lo que les falta es una muestra de nuestros cañones.”

Cinco meses después, el Water Witch intentó entrar sin permiso en aguas paraguayas, por lo que las baterías del fuerte Itapirú le obligaron a retroceder –dañado y con varios heridos-, perseguido por la cañonera Tacuarí. El comandante de Itapirú informó al presidente López: “Tal ha sido la retirada del Water Witch llevando una lección que hace tiempo buscaba.”

La respuesta del nuevo mandatario de Estados Unidos, nada menos que el propio James Buchanan, fue enviar una flota de guerra, la más poderosa salida hasta entonces del territorio norteamericano. A fines de 1858 la armada punitiva, integrada por once vapores y nueve veleros. Con 200 cañones y 1500 tripulantes, remontó el Paraná para escarmentar a la desafiante nación sudamericana.

Sin embargo, la inminente agresión estadounidense pudo evitarse gracias a la oportuna mediación de Justo José de Urquiza, Presidente de la Confederación Argentina, empeñado en atraer al Paraguay a la alianza que vertebraba contra la disidencia de Buenos Aires. Sometido al arbitraje internacional, el conflicto se dirimió con la retirada de la reclamación norteamericana, el pago de una indemnización y la concertación de un tratado comercial. Para los paraguayos, el episodio dejaba una enseñanza: Estados Unidos era una potencia hostil, dispuesta a conjurarse con sus enemigos, para apretar el asfixiante cerco que ya se tejía contra Paraguay y que conduciría seis años después a la mortífera Guerra de la Triple Alianza, a la que ya nos referimos en otra nota de Madre América.

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Madre América

¿Por qué es tan “atractivo” el FMI?

Juan J. Paz y Miño Cepeda

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La conferencia de Bretton Woods (BW, 1944) fue el punto de partida de la mundialización económica hegemonizada por EEUU. Allí nacieron el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF, conocido como Banco Mundial – BM), que concretaron dos áreas: la monetario-financiera y la relativa al desarrollo. Más difícil fue lograr un acuerdo en el campo comercial, aunque en 1947 entró en vigor el GATT (General Agreement on Tariffs and Trade), que funcionó de facto entre las partes contratantes durante cerca de medio siglo, aunque con carácter provisional y ocupándose exclusivamente del comercio de bienes. Su irregular funcionamiento condujo a la Ronda Uruguay (1986 a 1994), que dio origen a la Organización Mundial de Comercio (OMC, 1995), que acordó regulaciones obligatorias no solo de bienes, sino también de servicios y, además, sobre la propiedad intelectual.

A la época de fundación del FMI y a consecuencia de “La Gloriosa” revolución del 28 de mayo de 1944, gobernaba en Ecuador José María Velasco Ibarra; y como delegados oficiales a la reunión de BW participaron Esteban F. Carbo, Consejero Financiero de la Embajada del Ecuador en Washington y Sixto E. Durán Ballén, como Ministro Consejero, y quien fuera después presidente de Ecuador (1992-1996). Lo interesante del asunto es que la aprobación de los acuerdos sobre el FMI y el BIRF correspondió al Congreso Nacional Extraordinario (Decreto 10/diciembre/1945) y fue suscrito por Manuel Agustín Aguirre, como Vicepresidente Encargado de la Presidencia, y Pedro Jorge Vera, como Secretario (https://bit.ly/3gjhyDA). Vera fue un prestigioso literato marxista, y Aguirre, ex rector de la Universidad Central, fundó el Partido Socialista Revolucionario (PSRE, 1963).

Es singular el caso del FMI. Su primer historiador oficial fue Keith Horsefield, quien estudió los primeros 20 años de vida institucional. Le sucedió Margaret Garritsen de Vries, quien siguió los sesenta y setenta. Entre 1992 y 2012 el historiador oficial fue James Boughton, (PHD en Duke University), antes profesor en Indiana University y autor de varios libros que estudian al FMI en la época más crítica de sus actuaciones: los ochenta, noventa e inicios del nuevo milenio, cuando América Latina sufrió las imposiciones de las consignas monetaristas del Fondo y el decálogo del “Consenso de Washington” (WC, 1989). El estudio más conocido en América Latina es el de Oscar Ugarteche (investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México) titulado Historia crítica del FMI. El gendarme de las finanzas (2016, https://bit.ly/2ZCgTqV), que amplió en su texto a la obra que, con igual título, publicó en 2009. Y hace poco apareció la Historia del Fondo Monetario Internacional (2019), de Pablo Martín-Aceña, historiador económico español de la Universidad de Alcalá.

El primer préstamo del FMI fue para Francia, en 1947, por US $ 25 millones. En las siguientes décadas crecieron los préstamos a varios países. Pero en los setenta hubo algunos cambios: en 1971 los EEUU abandonaron el “patrón oro”, en 1973 comenzó el crecimiento de los “petrodólares” y enseguida la presión de los gigantes monopolios bancarios privados para que los países latinoamericanos adquirieran fáciles y baratas deudas, que en 1982, con México a la cabeza, se volvieron impagables, cuando las tasas de interés se elevaron del 2% original al 20% (https://bit.ly/2L64L95).

Fue el momento decisivo para que el FMI ingresara en América Latina con préstamos salvadores para los sucesivos gobiernos, independientemente de la ideología política que cada uno proclamó a su tiempo. Las “cartas de intención” pasaron a ser los instrumentos para los cambios “estructurales” de la región, que, con el derrumbe del socialismo en el mundo y el triunfo de la globalización transnacional, abiertamente consolidaron el decálogo del WC. Entre 1983 y 2003 Ecuador suscribió 16 documentos con el FMI, que sirvieron para garantizar el pago de la deuda externa y la afirmación del modelo empresarial-neoliberal en la economía, que sólo trajo buenos noegocios, pero graves consecuencias sociales y laborales.

Supuestamente, el FMI había brindado una ayuda “técnica”. Pero en una entrevista, el mismo J. Boughton, reconoció que en la década de los noventa, cuando la institución fue cuestionada en Asia y América Latina por promover el WC, había sido incapaz de prever lo que ocurría, “porque no teníamos datos”; y agrega: “Una cosa que me llamó mucho la atención… fue que Stanley Fischer —uno de los macroeconomistas mejores y más reconocidos del mundo, y en aquel entonces Primer Subdirector Gerente del FMI— me dijo que cuando entró al FMI se sorprendió al ver que el personal técnico realmente no tenía ni por lejos la cantidad de información que él se había imaginado sobre lo que ocurría. Fischer pensaba que nosotros sabíamos todo, que había gente fuera que no sabía nada. Pero resultó que nadie sabía lo suficiente” (https://bit.ly/2X4HlYD).

Lo cierto es que, como lo demostró el estudio de Alexander E. Kentikelenis, Bernhard Reinsberg, Timon Forster, Thomas H. Stubbs y Lawrence P. King titulado How structural adjustment programs affect inequality: A disaggregated analysis of IMF conditionality, 1980–2014 (https://bit.ly/2TPH7nf), ninguno de los acuerdos con el FMI mejoró las economías en 135 países donde actuó la entidad, en los cuales se agravó la inequidad.

En América Latina la presencia del FMI de un lado ha “salvado” gobiernos, pero, de otro, ha motivado permanentes resistencias, como suele destacarse internacionalmente (https://bbc.in/2yB3hRP). Y, a pesar de las experiencias históricas, el FMI continúa atrayendo a los gobiernos conservadores de la región, también presionados por las elites empresariales que evitan así la afectación a sus intereses y a su riqueza, ya que, sin deudas externas, tendrían que adoptarse fuertes sistemas de impuestos directos internos.

Se suma a estas herencias inmediatas la inédita crisis provocada por la pandemia del coronavirus, que inexorablemente agrava las economías y sociedades latinoamericanas. Varios países han adelantado créditos con el FMI (https://bit.ly/2yI2wGG) y Ecuador no sólo suscribió una carta en marzo de 2019 (https://bit.ly/2TKn3Sl), sino que ha adoptado varias medidas económicas no contempladas en el acuerdo y que afectan al empleo (https://bit.ly/3gBx91J). De modo que los condicionamientos del FMI sobre la región no plantean políticas distintas a las conocidas en el pasado.

Ante un panorama catastrófico, Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, no ha dudado en declarar: “Nosotros calculamos un desempleo de más de 12 millones de personas adicionales, de 8,1% a 8,5% de desempleo. Si no se toma ninguna medida, la pobreza aumentaría en forma dramática en la región: de 186 millones a 214 millones de personas. Y la pobreza extrema de 11% a 13,5% de la población, de 67 millones a 83 millones”; y añade: “En términos de desigualdad, también va a haber un incremento del coeficiente de Gini muy preocupante en países como Brasil, como Colombia, Argentina, Ecuador o México, que son países que ya de por sí vienen con una desventaja. Y es una región que había hecho un esfuerzo muy grande por sacar a la gente de la pobreza y habían ido avanzando en mejorar la movilidad social, y ahora tenemos un gran retroceso de nuevo, sobre todo entre los estratos medios y bajos de ingresos” (https://bit.ly/2XxUPLp).

Si ese es el panorama para América Latina, ¿por qué sigue siendo tan “atractivo” acudir a un FMI que ya no tiene las respuestas para un futuro distinto en la región?

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La Nación y el Mundo

¿Qué son las burbujas sociales que puso en práctica Nueva Zelanda para salir del confinamiento?

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Las “burbujas sociales” conforman la interesante estrategia que aplica Nueva Zelanda para salir poco a poco de la cuarentena.

Con un buen manejo de la emergencia sanitaria, Nueva Zelanda es uno de los países que logró erradicar la transmisión comunitaria del coronavirus. Desde que inició la pandemia, suma mil 154 casos confirmados de pacientes infectados, de los cuales, 21 permanecen activos y otros 21 han fallecido.

Ahora, tras controlar la transmisión del virus dentro de sus fronteras, el país busca reincorporar a sus habitantes a la vida social de forma paulatina. Con este propósito, una de sus estrategias es la de crear o ampliar las denominadas “burbujas sociales”. El término empezó a ganar resonancia después de que Nueva Zelanda anunciara el descenso de su nivel de alarma de 4 a 3.

Justamente este miércoles, el gobierno del país anunció que ya no tiene a ninguna persona hospitalizada por COVID-19, ni ha detectado nuevos contagios en los últimos cinco días.

¿Cómo operan?

Mientras continúa la recomendación de permanecer en casa y evitar en lo posible las interacciones sociales, las nuevas reglas que entraron en vigor el lunes autorizan a la población a ampliar su círculo de contactos.

“La gente debe continuar dentro de la burbuja de su hogar, pero puede expandirla para reconectarse con su familia extendida, o para traer cuidadores, o para ayudar a personas aisladas, siempre y cuando todos vivan en el mismo pueblo o ciudad”, dice el gobierno en su página web.

El contacto entre este grupo de personas debe ser exclusivo: es decir, las personas que forman parte de esta burbuja no pueden formar parte de otra.

“Esta aproximación es una manera de aumentar el contacto social a la vez que se minimiza el riesgo de transmisión de la enfermedad, ya que si se produce una infección se queda dentro de la burbuja y no puede transmitirse a otras”, explica Stefan Flasche, profesor asociado de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.

“Es una forma eficiente de relajar las restricciones que, en principio, es viable en casi cualquier situación donde ya no esté aumentando el número de contagios”, agrega.

También considera que es un mecanismo eficaz para lidiar con la situación, mientras continúa la búsqueda de una vacuna, “aunque cada país deberá priorizar qué medidas necesitan flexibilizar más urgentemente”.

Nueva Zelanda no fija un número de integrantes por unidad (obviamente la idea de una burbuja es que sea pequeña), pero otros gobiernos que evalúan la posibilidad de incorporar esta propuesta establecen un límite de 10 personas.

La estrategia ya está siendo considerada, entre otros, por Escocia, Canadá y Bélgica.

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