Eran los tiempos
aquellos en que las burras, propiedad de doña Cinta y las chivas de doña Andrea
pastaban libremente por la plaza sin que nada ni nadie las molestara.
Él era un chino,
como cualquier otro, porque dicen que todos los chinos se parecen. Sus ojos de
rayita eran vivaces, vendía ropa por abonos y era un comerciante muy abusado,
tan abusado que hasta hablaba maya: “Man a nok’, malchante, man a nok” (compra
tu ropa), por las angostas calles del pueblo se oía este pregonar del Chino
Camilo, de quien jamás se supo su apellido. Había vivido cierto tiempo en
Chicxulub, la población más cercana de Ixil, tenía harta lana, y era como de 60
años.
En esos tiempos,
viajar a Mérida era toda una hazaña, así que ustedes comprenderán que ése
comerciante vino a llenar una gran necesidad en la comunidad. Tela
“lica”, rebozos, tiras de hipiles, zapatos, de todo había en sus bien
provistos tenates que colgaba de un madero sobre su hombro a la manera
tradicional de su natal puerto de Cantón.
En poco tiempo
se supo ganar el cariño de los moradores aunque quizá no de los pequeños porque
dicen que cuando éstos se portaban mal, los asustaban diciéndoles “ahí viene el
Chino Camilo, te va a llevar”. Los buenos tiempos de la bonanza henequenera lo
favorecieron, así que para llevar mercancía a las haciendas del municipio, San
José, Kansacopó, San Juan y Too, adquirió un caballo canelo, a quien la primera
vez que lo montó, dicen que puso al revés la montura.
Fue tanto el
cariño por el pueblo, que por seguir las costumbres tradicionales del mismo,
fue su deseo que los bautizaran cristianamente y fueran sus padrinos, el
respetable matrimonio formado por don Anatolio Aguilar y doña María Rodríguez.
Para entrar al templo su saludo era postrarse de rodillas y pegar la cara al
suelo, quizás imitando las costumbres de sus lejanos dioses.
Mucho tiempo
vivió solo en su casa que ocupa ahora Don Fernando Pech. Un día despareció del
pueblo, no se supo más de él, pero la gente -sobre todo sus deudores- siempre
recuerdan con gratitud y cariño al chino-maya “Mananok”.