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Crónicas de Ixil

Escudo de Armas

Miguel Ángel Orilla

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En el año de 1991, a iniciativa de las autoridades del Municipio, se dieron a la tarea de mandar elaborar el primer Escudo de Armas de este pueblo. El encargado de realizar este histórico trabajo, fue el apreciado señor don Enrique Olivares Tec, ixileño estudioso de nuestras tradiciones y conocido dibujante y trovador. Este escudo fue presentado oficialmente el día 14 de abril del año 1992, en Palacio de Gobierno que entonces presidía la Gobernadora  Dulce María Sauri  Riancho. Para la posteridad y conocimiento de las jóvenes generaciónes, quedó registrada esta imagen en la prensa local.

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Crónicas de Ixil

Yut y su tortillería

Miguel Ángel Orilla

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Desde pequeño José Martín Tec Basto, mejor conocido como “Yut,” se dedicó a la atención de la tortillería qué heredó de su papá Román, cuando sólo era molino de granos. Este Mismo oficio, él a su vez lo legó a varios de sus hijos, que en pueblos cercanos a Ixil, se dedican a esta actividad.

A  “Yut“, lo entrevistamos bajo frondoso árbol, cuando -literalmente- picaba una piedra especial, que le sirve para el buen funcionamiento de su máquina para hacer sus sabrosas tortillas. Un oficio que pocas personas ejercen porque hay que tener paciencia. Podría decirse que ” Yut”, hace bueno aquel refrán: ” A Dios rogando y con la piqueta dando“.

“Yut” empieza su trabajo muy temprano; descansa los sábados. Ese día llueva o truene, no trabaja.

Adelante emprendedor amigo.  Aquí posa para la foto del recuerdo, con su hijo “Micas” y dos empleadas.

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Crónicas de Ixil

Un yucateco en Francia

Miguel Ángel Orilla

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Con motivo de sus vacaciones, hace unos meses llegó a Ixil, su tierra natal, Benjamín. Tuve  el gusto de conversar con este joven de origen maya, que  realiza estudios en el continente europeo, concretamente en la ciudad de París, Francia. Y hoy es ejemplo, especialmente para la juventud actual, que mediante el estudio quiera superarse.

Un muchacho humilde y amable que hace una década se fue del pueblo a cumplir sus sueños  de estudiar, viajar, conocer otros países y gentes  y ahora ve compensado sus ideales. Pero vayamos al principio de esta historia, que es real y  merece la pena contarla.                   

Benjamín Cocom Chan, nace en Ixil Yucatán, sus padres son Anatolio Cocom Poot, agricultor que combina  labores del campo con su oficio de sastre, y  Nardy  Chan Calderón,  ama de casa. Desde niño destacó como buen estudiante en la escuela primaria Petronilo Baquedano y en la secundaria José Tec Poot, de su pueblo natal.

Por méritos propios, logra ingresar a la Preparatoria No.1 de la UADY. Durante esa etapa va  madurando la idea de continuar estudiando, nada más que en la Universidad de Autónoma de México. Si grandes habían sido sus sacrificios y privaciones para realizar sus propósitos a nivel local, imagínese continuarlos fuera del Estado.

Cuando concluye su bachillerato, comunica sus planes a sus padres y éstos viendo el entusiasmo de su hijo -pese a sus escasos ingresos económicos- deciden apoyarlo en esta aventura estudiantil. Benjamín se da a la tarea de averiguar algún apoyo gubernamental y cómo llegar a la capital del país. Y el que persevera alcanza. La Casa del Estudiante en México le abre las puertas para  hospedarlo.

Viaja a Ciudad de México  en busca de nuevos horizontes y se apunta el primer round. Logra ingresar a la UNAM para estudiar biología, lo demás era lo de menos. Durante su carrera, robándole tiempo a sus actividades escolares, busca de alguna manera ayudarse con sus gastos propios; ya sea  asesorando a estudiantes, ya desempeñando algún trabajo eventual, donde pueda  ganarse algunos pesos. Por demás esta decir las mil y un aventuras, experiencias y problemas que tiene que enfrentar y resolver; que lo hacen madurar y crecer como persona.

Y lo que para Benjamín, parecía un sueño, se vuelve una bella realidad: obtener un título profesional. Orgulloso de su objetivo lo comparte con su familia  que  puntualmente le mandaba su mensualidad.

Nuestro joven personaje, considera que puede  volar más alto. Obtiene una beca del CONACYT para seguir investigando acerca de las diversas ramas de la biología. Se relaciona con investigadores de varias partes del orbe. Seguro de su capacidad, se da a la tarea de aprender inglés y francés,  para  buscar nuevas oportunidades.   

En  2018, nuevamente  logra  beca para estudiar en el extranjero, en  el  prestigiado Colegio de Francia, en la llamada ‘Ciudad Universitaria  de París’,  que reúne a científicos e investigadores de todo mundo y pasa a formar parte de un equipo multidisciplinario de estudiantes de maestría y doctorado. Actualmente el trabajo que realiza es acerca de la microbiología, biología celular y bioquímica, todo esto enfocado al tratamiento de diversas enfermedades, mismo que deberá concluir con una publicación científica y su respectiva tesis.

Para este científico, un día normal de sus actividades es más o menos el siguiente: por la mañana se despierta, bebe café, checa sus pendientes y comienza a quedar listo para desempeñar sus actividades en los laboratorios de su centro de trabajo. El viaje siempre lo realiza en bicicleta; eso le permite contemplar el paisaje, entre otros, la preciosa arquitectura de la ciudad, y los bellos jardines, en especial el animado Parc Montsouris (Parque Monte de ratones). Cuando arriba a su centro laboral, saluda a sus compañeros e inicia sus labores que lo mantiene ocupado  hasta la hora de la  comida.

Al atardecer, poco antes que entre la noche, emprende el retorno a casa, entre las luces de la urbe parisina  que son  todo un espectáculo. Al fondo, desde cualquier sitio de esta metrópoli, se divisa la Torre Eiffel, punto de referencia de todos.

Acerca de la comida francesa, prefiere comer pastas, pan dulce con chocolate caliente; durante el pasado día de muertos se le antojó comer pibes, y los cocinó, recordando las recetas de su abuela doña Loló Calderón y  luego compartió con algunos colegas.

También nos relató la anécdota siguiente: Cierta vez, estando en un  salón donde los latinoamericanos acostumbran a bailar salsa; sus amigos le informaron que ahí había un chef mexicano. Lo fue a saludar y esta persona resultó ser oriundo de Kanasín, Yucatán, que había trabajado en cruceros, y tuvo oportunidad de  quedarse  en esas lejanas tierras.  Esa noche “Benja”  degustó sabrosos panuchos.

Este destacado  yucateco,  me platica los planes que tiene a futuro: a fines del presente año, cuando concluya su contrato, tratará de permanecer más tiempo en la Ciudad la Luz porque existen oportunidades de trabajo.

 A veces lo invade la nostalgia de retornar a su tierra, y se pone a recordar los juegos tradicionales de su niñez, la fiesta del pueblo, la celebración del Janal Pixán, etc.  Enseguida recobra ánimos y se da cuenta de lo afortunado que resulta estar  en esos prestigiados laboratorios,  reservado para pocos. Finalmente Benjamín manda un mensaje a los jóvenes estudiantes: ahora hay muchas oportunidades para estudiar, que se fijen sus propias metas; pese a las dificultades, traten de cumplirlas, sean disciplinados y que le echen ganas al estudio, las oportunidades tarde o temprano llegarán.

Este  ciudadano ilustre de Ixil, ha puesto en alto el nombre del pueblo y de sus  raíces culturales.  Con su actitud positiva, nos ha demostrado, que a veces, la calle de la amargura conduce al éxito. Bien lo dice el sabio refrán: “Vale más el que quiere, que el que puede”.

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Crónicas de Ixil

Imágenes

Miguel Ángel Orilla

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En esta construcción que aparece en estas imágenes, realizadas en la plaza principal de nuestro querido poblado, existen unas lápidas talladas en piedra por el artista ixileño José  Argimiro Coba Cocom que son muy importantes para conocer nuestro pasado histórico. La primera nos muestra el tiempo de la conquista española y subraya que en el  Chilam Balam dice lo siguiente:

  “En el Once Ahau se comenzó la cuenta porque en ese tiempo se estaba, cuando llegaron los dzules, los que venían del Oriente“.

No cabe duda que José  Argimiro Coba Cocom reveló páginas importantes de nuestra historia, embelleció en el entorno y dejo su huella digital labrada en piedra, llena de ese arte singular que lo caracteriza.

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