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Crónicas de Ixil

Un yucateco en Francia

Miguel Ángel Orilla

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Con motivo de sus vacaciones, hace unos meses llegó a Ixil, su tierra natal, Benjamín. Tuve  el gusto de conversar con este joven de origen maya, que  realiza estudios en el continente europeo, concretamente en la ciudad de París, Francia. Y hoy es ejemplo, especialmente para la juventud actual, que mediante el estudio quiera superarse.

Un muchacho humilde y amable que hace una década se fue del pueblo a cumplir sus sueños  de estudiar, viajar, conocer otros países y gentes  y ahora ve compensado sus ideales. Pero vayamos al principio de esta historia, que es real y  merece la pena contarla.                   

Benjamín Cocom Chan, nace en Ixil Yucatán, sus padres son Anatolio Cocom Poot, agricultor que combina  labores del campo con su oficio de sastre, y  Nardy  Chan Calderón,  ama de casa. Desde niño destacó como buen estudiante en la escuela primaria Petronilo Baquedano y en la secundaria José Tec Poot, de su pueblo natal.

Por méritos propios, logra ingresar a la Preparatoria No.1 de la UADY. Durante esa etapa va  madurando la idea de continuar estudiando, nada más que en la Universidad de Autónoma de México. Si grandes habían sido sus sacrificios y privaciones para realizar sus propósitos a nivel local, imagínese continuarlos fuera del Estado.

Cuando concluye su bachillerato, comunica sus planes a sus padres y éstos viendo el entusiasmo de su hijo -pese a sus escasos ingresos económicos- deciden apoyarlo en esta aventura estudiantil. Benjamín se da a la tarea de averiguar algún apoyo gubernamental y cómo llegar a la capital del país. Y el que persevera alcanza. La Casa del Estudiante en México le abre las puertas para  hospedarlo.

Viaja a Ciudad de México  en busca de nuevos horizontes y se apunta el primer round. Logra ingresar a la UNAM para estudiar biología, lo demás era lo de menos. Durante su carrera, robándole tiempo a sus actividades escolares, busca de alguna manera ayudarse con sus gastos propios; ya sea  asesorando a estudiantes, ya desempeñando algún trabajo eventual, donde pueda  ganarse algunos pesos. Por demás esta decir las mil y un aventuras, experiencias y problemas que tiene que enfrentar y resolver; que lo hacen madurar y crecer como persona.

Y lo que para Benjamín, parecía un sueño, se vuelve una bella realidad: obtener un título profesional. Orgulloso de su objetivo lo comparte con su familia  que  puntualmente le mandaba su mensualidad.

Nuestro joven personaje, considera que puede  volar más alto. Obtiene una beca del CONACYT para seguir investigando acerca de las diversas ramas de la biología. Se relaciona con investigadores de varias partes del orbe. Seguro de su capacidad, se da a la tarea de aprender inglés y francés,  para  buscar nuevas oportunidades.   

En  2018, nuevamente  logra  beca para estudiar en el extranjero, en  el  prestigiado Colegio de Francia, en la llamada ‘Ciudad Universitaria  de París’,  que reúne a científicos e investigadores de todo mundo y pasa a formar parte de un equipo multidisciplinario de estudiantes de maestría y doctorado. Actualmente el trabajo que realiza es acerca de la microbiología, biología celular y bioquímica, todo esto enfocado al tratamiento de diversas enfermedades, mismo que deberá concluir con una publicación científica y su respectiva tesis.

Para este científico, un día normal de sus actividades es más o menos el siguiente: por la mañana se despierta, bebe café, checa sus pendientes y comienza a quedar listo para desempeñar sus actividades en los laboratorios de su centro de trabajo. El viaje siempre lo realiza en bicicleta; eso le permite contemplar el paisaje, entre otros, la preciosa arquitectura de la ciudad, y los bellos jardines, en especial el animado Parc Montsouris (Parque Monte de ratones). Cuando arriba a su centro laboral, saluda a sus compañeros e inicia sus labores que lo mantiene ocupado  hasta la hora de la  comida.

Al atardecer, poco antes que entre la noche, emprende el retorno a casa, entre las luces de la urbe parisina  que son  todo un espectáculo. Al fondo, desde cualquier sitio de esta metrópoli, se divisa la Torre Eiffel, punto de referencia de todos.

Acerca de la comida francesa, prefiere comer pastas, pan dulce con chocolate caliente; durante el pasado día de muertos se le antojó comer pibes, y los cocinó, recordando las recetas de su abuela doña Loló Calderón y  luego compartió con algunos colegas.

También nos relató la anécdota siguiente: Cierta vez, estando en un  salón donde los latinoamericanos acostumbran a bailar salsa; sus amigos le informaron que ahí había un chef mexicano. Lo fue a saludar y esta persona resultó ser oriundo de Kanasín, Yucatán, que había trabajado en cruceros, y tuvo oportunidad de  quedarse  en esas lejanas tierras.  Esa noche “Benja”  degustó sabrosos panuchos.

Este destacado  yucateco,  me platica los planes que tiene a futuro: a fines del presente año, cuando concluya su contrato, tratará de permanecer más tiempo en la Ciudad la Luz porque existen oportunidades de trabajo.

 A veces lo invade la nostalgia de retornar a su tierra, y se pone a recordar los juegos tradicionales de su niñez, la fiesta del pueblo, la celebración del Janal Pixán, etc.  Enseguida recobra ánimos y se da cuenta de lo afortunado que resulta estar  en esos prestigiados laboratorios,  reservado para pocos. Finalmente Benjamín manda un mensaje a los jóvenes estudiantes: ahora hay muchas oportunidades para estudiar, que se fijen sus propias metas; pese a las dificultades, traten de cumplirlas, sean disciplinados y que le echen ganas al estudio, las oportunidades tarde o temprano llegarán.

Este  ciudadano ilustre de Ixil, ha puesto en alto el nombre del pueblo y de sus  raíces culturales.  Con su actitud positiva, nos ha demostrado, que a veces, la calle de la amargura conduce al éxito. Bien lo dice el sabio refrán: “Vale más el que quiere, que el que puede”.

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Crónicas de Ixil

El Charro Aguilar

Miguel Ángel Orilla

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                                                                 A “Nani” Aguilar

Orlando Aguilar Gómez era hermano de Narciso-a quien dedicamos este espacio, hace un par de semana-. Desde pequeño fue muy aficionado a la charrerería y toda su vida lo siguió siendo. Claro, había nacido en la pequeña hacienda San Antonio donde se cultivaba y desfibraba henequén y desempeñaba labores campiranas.

Por allá de 1960, cuando se encargó de la administración de la heredad se ganó la amistad de sus trabadores pues era muy amiguero.

 Durante su juventud lucía con orgullo el traje de charro y en la tradicional fiesta de Ixil, con un grupo de amigos, de seguro participaba ejecutando el floreo del lazo, el paso de la muerte, etc. También fue beisbolista: jugó con las “Estrellas”, fue cátcher  y sus compañeros de equipo fueron  Eligio

Moguel, Silvio Sánchez, Juan Orilla y Paulino Escobedo, quien fue su vaquero de toda la vida.

Casó con Mirza Farfán y tuvo de hijos a Aurora, William, Alejandro  Fernando e Ivan. Fue además caballerango, en el Rancho del Charro, en Mérida.

 En busca de salud, viajo a  California, pero no regreso con vida. Aún nos parece verlo ejecutar las diversas suertes de la charrería. Hoy traemos el recuerdo de nuestro amigo el  “Charro” Aguilar. Ixil, Yuc.19 de julio de 2020.

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Crónicas de Ixil

Pancho Orilla, gloria del beisbol

Miguel Ángel Orilla

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                                                 A su viuda Guadalupe Moguel

 Tengo frente a mí una foto que para mí y para los antiguos aficionados al beisbol, dice mucho. Allá por la década de 1950 en Ixil como en muchos otros pueblos, jugar pelota en domingo era lo más importante que sucedía. Entonces los juegos se efectuaban en la Plaza Principal.

Mi hermano Francisco Javier Orilla Canche, tendría 17 años y estrenaba uniforme con el equipo del Ayuntamiento. Debía estar nervioso, era su debut como pelotero. Jugaba de short stop y no dejaba pasar ni el aire. También cubría los jardines.

Chocaba bien la pelota y era ágil corredor. Una vez que alcanzaba la primera base, seguro que llegaba a la segunda. En su larga trayectoria siempre fue primer bate. Un jugador completo.

Sus hazañas beisbolísticas con los “Cebolleros“, aún se recuerdan. Cuando dejó de jugar, continuó activo como asesor del equipo y consejero de sus hijos Oli Fili, Chino, a quienes cuando niños los enseñó a jugar pelota todas las tardes…

Como persona fue mejor. Hasta luego Pancho, algún día nos reuniremos en otra dimensión para continuar comentando tu legado deportivo. 16 de julio de 2020.

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Crónicas de Ixil

Don Narciso Aguilar Gómez

Miguel Ángel Orilla

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 Hoy traemos el recuerdo de este popular personaje que fue conocido también como “Nachito” o “Chiquillo”, y fue por allá de 1940, administrador o encargado de la finca henequenera San Antonio Chunchucum, ubicada en las cercanías de este Municipio de Ixil.

Aún se recuerda que durante su vida fue el eterno gobernador de los carnavales, porque ponía todo su entusiasmo, recursos y todas sus carretas para que la gente paseara durante la lectura del bando y en la batalla de flores durante las fiestas a Momo.

Su inseparable compañero fue el “Flaco” Ávila. Finalizado el carnaval se la pasaba en su finca trabajando pues sólo en esa época solía divertirse.

Falleció en Mérida a donde había trasladado su residencia. Aquí le proporcionamos una imagen en los años juveniles de “Nachito“.

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