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Voz de la Península

El linaje del color, una dinastía de pintores

Indalecio Cardeña Vázquez

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La pintura es el lenguaje del color, de la luz, de las líneas. La pintura es el juego de las formas, el reposo perdurable del tiempo, la danza de las manos creando, re–creando universos, y de este modo ha sido desde los inicios de la humanidad.

La península de Yucatán, al igual que otras regiones del mundo, tiene una amplia historia pictórica.

Historia artística que comienza en la civilización maya y llega hasta nuestros días, pasando por algunos momentos de reserva en la creación, la producción pictórica, pero que luego retoma su impulso creativo, como ha ocurrido desde los inicios del pasado siglo XX.

Y en esta historia de la luz y del color, destacan tres pintores yucatecos. Uno en el siglo XIX, otro en el siglo XX, y uno más en este siglo XXI. Artistas que además de estar vinculados a través de la pasión por la pintura, están unidos por la sangre. Juan Gamboa Guzmán, Ermilo Torre Gamboa y Ermilo Espinosa Torre, tío–abuelo, sobrino–nieto y tatarasobrino–nieto, respectivamente.

Tres centurias: XIX, XX, XXI, tres épocas, tres momentos en el desarrollo de la pintura en Yucatán. Tres estilos, una dinastía de pintores.

En la obra de ellos podemos observar, desde el simbolismo decimonónico hasta el hiperrealismo de nuestros días, pasando por la elaboración exquisita del retrato y la experimentación continua.

Algunos de los rasgos comunes que tienen y comparten estos tres pintores son: el manejo de la figura humana, del cuerpo, de su sensualidad; el empleo del color, el contraste, y el juego de la luz, con la luz.

El fundador de esta dinastía fue Juan Gamboa Guzmán, que vivió en la segunda mitad del siglo XIX, un joven pintor (1853 Mérida, Yuc. – 1892 Mérida, Yuc.), quien al fallecer a sus 39 años, dejó en el ánimo de los críticos mexicanos de arte en aquel entonces, la esperanza trunca de que este pintor contribuyera con su obra a la renovación de la pintura en el ámbito nacional. Tal era la talla de Gamboa Guzmán.

El cuadro más célebre de este artista es el nombrado “Música Celestial”, una alegoría con todo el sentir romántico de la centuria del XIX, poseedora de una gran sensualidad y movimiento plenos. A este óleo, los poetas José Peón Contreras y Xavier Santamaría, le escribieron, cada uno de ellos, un poema.

La obra de Ermilo Torre Gamboa, sobrino–nieto de Gamboa Guzmán (Mérida, Yuc., 1924), variada, en la que es posible observar varios estilos que estarían correspondiendo a diversos períodos de su creación en distintas fechas, se puede identificar en ella, pese a todo, una constante: la cuidadosa elaboración del retrato.

Los cuadros de Torre Gamboa nos muestran un manejo de la imaginación, la abstracción y los tonos pastel, así como una búsqueda estética permanente. El contenido histórico, el sentido social, y el sentimiento religioso, suelen estar presentes también en sus demás creaciones.

Hay cuadros de Ermilo Torrre que destacan y se diferencian de otros realizados por él mismo, debido al manejo de la geometría y las tonalidades pastel que el artista realiza, logrando así lienzos de una modernidad e innovación admirables.

Jorge Ermilo Espinosa Torre (Mérida, Yuc., 1983) es nieto del maestro Ermilo Torre Gamboa, y por consiguiente, tatarasobrino–nieto de Juan Gamboa Guzmán. En su creación resaltan la fuerza y delicadeza al mismo tiempo, del cuerpo humano, del cuerpo femenino en especial, así como el manejo de la luz y la sombra, el contraste, lo que le confieren a sus lienzos una característica muy propia.

No obstante que su obra está definida por el hiperrealismo, los cuadros de Ermilo Espinosa muestran también un desarrollo en su estilo, en algunos se observa una búsqueda propia muy intensa, que por momentos pareciera rebasar al artista. El manejo de la luz y la sombra, una particularidad de sus ancestros Torre Gamboa y Gamboa Guzmán, le dan a sus óleos un distintivo muy propio, en donde el cuerpo femenino apunta a la solución de esa búsqueda, junto con la luz.

La luminosidad del cuerpo o el cuerpo iluminado, luminoso, parecieran marcar la salida de ese inasible laberinto propio.

Algunos elementos usados por su tataratío–abuelo en sus cuadros, como la luna y los pájaros de “Música Celestial”, se muestran de modo inconsciente en algunos lienzos de Jorge Ermilo Espinosa Torre, eso y el juego, el manejo del cuerpo femenino, trazan un sutil símil en la obra de Juan Gamboa Guzmán y la de su tatarasobrino–nieto.

Sugerencia, evocación, movimiento, visiones oníricas, miradas desde inasibles momentos, instantes capturados, alegorías, es lo que nos ofrecen en sus obras, estos tres pintores de la dinastía del color y la luz.

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Voz de la Península

Harán actividades virtuales para exigir la despenalización del aborto en Yucatán

Lilia Balam

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Imagen de Facebook

A diferencia de otros estados, donde se realizarán marchas para exigir que el aborto no se sancione, en Yucatán colectivas feministas llevarán a cabo actividades virtuales durante el fin de semana para conmemorar el #28S.

Mérida, Yucatán, 23 de septiembre del 2020.- Colectivas feministas locales se unirán al Día de Acción Global contra la despenalización del aborto y realizarán actividades virtuales para exigir que el aborto no se sancione. A diferencia de otros estados del país, en Yucatán no se llevarán a cabo marchas.

A través de un comunicado, las agrupaciones recordaron que desde el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, realizado en 1990 en Argentina, se organizan movilizaciones el 28 de septiembre para pedir a los gobiernos la no criminalización de la interrupción voluntaria del embarazo.

Sin embargo, ante la pandemia de COVID-19, las organizaciones yucatecas optaron por llevar a cabo actividades virtuales para brindar información sobre el aborto, “concientizar a la población y poder acabar con el estigma, pero sobre todo, la discriminación hacia las mujeres que deciden interrumpir voluntariamente su embarazo, siendo esto una problemática de salud pública, que no ha sido atendida por los distintos órganos de gobierno”.

El próximo sábado 26 de septiembre será la primera jornada, la cual será inaugurada a las 16 horas. A las 17 horas se realizará el conversatorio “Mitos y realidades del aborto”. A las 20 horas se hablará sobre el “Aborto en mujeres que mujeres que ejercen trabajo sexual en cantinas”.

El domingo 27 a las 17 horas se llevará a cabo la charla “Tejer cuidados: redes de apoyo para un aborto seguro, amoroso y feminista”. De 17 a 20 horas se efectuará el taller “En mi cuerpo yo decido”, y a las 19 horas se desarrollará la dinámica “Poesía libre: maternidad deseada y aborto legal, seguro y gratuito”.

La última jornada será el lunes 28. A  las 18 horas se leerá poesía y también se realizará la plática “Y tú, ¿cómo habitas el internet?”. Finalmente, se llevará a cabo la mesa panel “Criminalización del aborto”, a las 19 horas. Todas las actividades serán transmitidas en la página de Facebook: “Foro Rumbo al 28 S, Yucatán 2020” (https://www.facebook.com/Foro28SYucatan)

Algunas de las colectivas organizadoras son Igualdad Sustantiva Yucatán; Sé la diferencia y Medicina por el derecho a decidir; Comando trans interseccional; Colectiva Barahunda; Casa Colibrí, Valladolid; Contingenta Siempreviva; Red de Resistencia y Rebeldía Jo’; y la Unidad de Atención Sicológica, Sexológica y Educativa para el Crecimiento Personal, A.C. (UNASSE).

Dichas agrupaciones recordaron que entre las peticiones emprendidas por las mujeres en Yucatán, se encuentran despenalizar el aborto, regular el derecho de todas las mujeres para interrumpir un embarazo no deseado, garantizar que se propicie la educación sexual libre de estereotipos sexistas y homo-lesbo-trans-bi-fobia, así como incluir al aborto en la agenda de salud pública.

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La política en Yucatán

Introspección histórica: la formación de los grupos de poder

Mario Alejandro Valdez

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Mural alusivo a la conquista de Yucatán, de don Fernando Castro Pacheco. Salón de la Historia del Palacio de Gobierno de Yucatán

Las sociedades contemporáneas están estructuradas minuciosamente en diversos grupos formales e informales. Desde la familia -el grupo básico-hasta las asociaciones de cientos de miles e incluso millones de miembros como las religiones, los sindicatos y los partidos políticos. Las personas pertenecemos a distintas membrecías, muchas de las cuales se entrecruzan frecuentemente, de tal modo que los miembros de una misma familia pueden pertenecer a distintos grupos religiosos, diferentes partidos políticos y diversas asociaciones laborales, sin dejar por eso de ser miembros del mismo grupo familiar. Pero esa complejidad de la vida actual no ha sido siempre, y en los orígenes de la sociedad yucateca, al mediar el siglo XVI, las estructuras eran, en principio, más simples, al menos en el terreno formal.

Recordemos que el último intento de conquista liderado por el viejo Francisco de Montejo transcurrió a lo largo de poco más de un lustro, de 1540 a 1546, enfrentando inmediatamente la feroz rebelión de Valladolid, que se extendió hasta la primavera de 1547. Cuando el humo de las batallas se disipó, poco más de un centenar de españoles conformaban el poder de aquella joven sociedad colonial, estando asentados en cuatro poblaciones principales: la ciudad de Mérida, capital provincial, y las villas de Campeche, Valladolid y Bacalar. Poco más de la mitad de aquellos primeros vecinos vivían en Mérida, en tanto que casi todos los demás se repartían, en partes iguales, en Campeche y Valladolid, mientras Bacalar contaba apenas con una decena de habitantes peninsulares.

En las siguientes décadas del siglo XVI se fueron delimitando las características principales de aquellas poblaciones españolas primigenias: Mérida pronto mostró su vocación ganadera, subordinando a sus intereses a las poblaciones mayas circundantes, en un radio de unos 50 kilómetros, y siendo, por supuesto, asiento de las burocracias civiles y religiosas, con sus respectivos séquitos; Campeche, con sus relaciones comerciales con Veracruz, se convirtió en una población próspera, sede, además, de la burocracia militar, extendiendo su influencia algunas decenas de kilómetros en su derredor. Ambas poblaciones, entonces, fueron también incorporando importantes cantidades de sirvientes y artesanos mayas y mestizos, así como una significativa población esclava de origen africano. Valladolid, en cambio, quedó marcada por la cruenta rebelión de 1546-1547, y se encerró en sí misma, restringiendo su actividad a la explotación moderada-ante el temor de un nuevo alzamiento-de la encomienda, institución que permitía al vecino español gozar de los productos del trabajo indígena. Las propiedades de los vallisoletanos eran más bien modestas, y por lo general se contentaban con los generalmente escasos tributos que recibían en forma de cera, miel, maíz, gallinas y productos similares. Bacalar, por su parte, simplemente no fructificó, quedando todo el territorio que hoy integra el Estado de Quintana Roo como parte de la mítica “montaña”, tierra de nadie, lo mismo refugio para mayas, mestizos y africanos, botín de piratas europeos, y lugar de aventuras y desventuras de españoles ambiciosos o caídos en desgracia.

Así se conformaron los primeros grupos de poder en el Yucatán colonial: Mérida con su élite de encomenderos, ganaderos y burócratas, generalmente bien dispuesta a recibir y congeniar con los funcionarios enviados por la Corona desde España; Campeche con sus grupos locales de comerciantes y militares, y un constante flujo poblacional de recién llegados, y que en términos generales buscaban mantener una relativa autonomía de las élites meridanas y de los funcionarios españoles; Valladolid cerrada, conservadora, con su pequeña élite de encomenderos empobrecidos pero imaginados como nobles descendientes de los verdaderos conquistadores, habiendo desarrollado un temor extremo ante los mayas que los rodeaban abrumadoramente, repudiando el mestizaje-que, por otro lado, se difundía por los canales biológicos aunque se rechazara en términos ideológicos-y manteniéndose casi en resistencia ante los grupos dominantes de Mérida y Campeche. El cuadro se completaba con el elemento religioso, que comenzó a actuar en la península antes aún de la conquista, y las relaciones con los líderes mayas que, de manera más bien extralegal, también conformaban un grupo de poder.

A lo largo de un siglo, de 1547 a 1648, así se fue desarrollando el ámbito político de Yucatán. Como hemos señalado en anteriores introspecciones, la pandemia de fiebre amarilla, que ocasionó la muerte de decenas de miles de personas -entre una tercera parte y la mitad de toda la población de aquellos tiempos-, modificó sustancialmente aquel statu quo, por lo que se hace necesario un corte metodológico a nuestro acercamiento. Para precisar este primer momento, en nuestra siguiente introspección abordaremos el caso de la conformación de la Iglesia como una estructura de poder para así ir definiendo con mayor puntualidad los contornos de aquel Yucatán original.

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Voz de la Península

Piden apoyo para que la pequeña Alexa pueda caminar bien

Lilia Balam

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Fotografía de Lilia Balam

Alexa tiene displasia de cadera y requiere una operación para caminar bien. Sin embargo, su madre, Lucía  Martínez Cigarroa, no cuenta con los recursos suficientes para pagar la intervención y aunque ha buscado en distintas dependencias, hasta ahora no ha recibido apoyo alguno.

Mérida, Yucatán, 23 de septiembre del 2020.- Como cualquier niña de cuatro años, Alexa adora jugar y correr por todos lados. Sin embargo, presenta displasia de cadera, lo que ha afectado su forma de moverse. Especialistas han dictaminado que requiere una operación para caminar bien, pero su madre, Lucía Martínez Cigarroa, no cuenta con los recursos suficientes para pagarla y aunque ha buscado en distintas dependencias, hasta ahora no ha recibido apoyo alguno.

De acuerdo con Lucía, la pequeña nació sana pero a los pocos días del parto, comenzó a llorar y manifestar malestares. Aunque la revisaron varios doctores en Chiapas, su estado natal, ninguno detectó alguna anomalía.

Ambas se mudaron a Yucatán, y cuando Alexa comenzó a caminar, su madre detectó que rengueaba, es decir, apoyaba más una pierna que la otra. Lucía la llevó al Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE), del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia en Yucatán (DIF Yucatán), donde le diagnosticaron displasia de cadera.

“El doctor me dijo que no podía ponerle un aparato o algo, porque lo que ella necesitaba era una operación urgentemente. Me dijeron que no me podían ayudar y que consiguiera para pagar la cirugía que costaba 50 mil pesos. Yo no tenía ese dinero y no pude pagar la operación en ese momento. Además me dio miedo porque me dijeron que era una intervención riesgosa”, relató la madre de la pequeña.

Lucía no se dio por vencida y buscó una segunda opinión. Acudió a la Cruz Roja Mexicana donde corroboraron el diagnóstico y le hicieron una nueva cotización: la cirugía y tres días de estancia en el recinto le costarían alrededor de 18 mil pesos. Aunque la cifra es más baja, la madre de Alexa no cuenta con los recursos suficientes para costear la intervención, pues desde la pandemia ha visto afectados sus ingresos.

“Soy tianguista, y desde marzo no hay tianguis para vender. Nos afectó mucho lo del coronavirus. Con mi tía, vendemos comida los fines de semana y tenemos algunas cosas que recolectamos y vendemos afuera de la casa, pero no es suficiente para la operación”, explicó.

Aunque acudió a distintas dependencias estatales y municipales para solicitar apoyo para su hija, ninguna ha contestado hasta ahora. Lucía está preocupada, pues sabe que mientras más pase el tiempo, hay más posibilidades de que Alexa desarrolle complicaciones para moverse.

“Últimamente notamos que cuando corre mucho se cae, como que se siente incómoda y lo deja de hacer. Es difícil, porque las niñas de esa edad corren y brincan. Me siento mal, porque supuestamente [las dependencias], son para ayudar a las personas y no he visto respuesta de ellas”, expresó.

Actualmente la madre de Alexa sigue buscando alternativas para pagar el tratamiento de su hija. Cualquier persona interesada en apoyarla puede comunicarse al teléfono 9993185512.

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