Los
ojos de quien esto escribe aún están llenos del bello paisaje con que la naturaleza
dotó a nuestro México. Montañas, ríos, cascadas, forman parte del verde paisaje
que acompañó nuestro largo de recorrido en autobús.
El
recorrido nos permitió ver y admirar los recursos naturales con que cuenta
nuestro país: ganadería, maizales, petróleo, agricultura, artesanía y la
variada gastronomía para los más exigentes paladares. Si todas estas riquezas fueran administradas honestamente para el bien
de la gente de campo, otro gallo nos cantaría. Qué oportuno me parece recordar
y traer a cuento unas bellas palabras de Germán Dehesa:
“Ya no cabe más color en los ojos, ni más aroma en el olfato, ni más calideces y sonrisas en el alma”.
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