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Voz de la Península

Mérida, Umán y Kanasín, los municipios yucatecos con más defunciones por COVID-19

Lilia Balam

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Foto: https://www.laoctava.com/nacional/hospedaje-y-desayuno-gratis-a-personal-medico-en-la-cdmx

Esta tarde la Secretaría de Salud reportó 34 fallecimientos.

Mérida, Umán y Kanasín, son los municipios yucatecos que acumulan el mayor número de defunciones por COVID-19, con 435, 45 y 31 decesos en lo que va de la contingencia respectivamente, informó la Secretaría de Salud estatal (SSY).

El séptimo mes del año concluye con mil 161 fallecimientos a causa de la mencionada enfermedad, 34 de los cuales fueron registrados en las últimas 24 horas. Perdieron la vida ocho mujeres y 11 hombres de Mérida, una mujer y dos varones de Valladolid, dos mujeres de Motul, dos de Progreso, dos de Oxkutzcab, dos hombres de Kanasín, uno de Tizimín, uno de Ticul, una mujer de Tecoh y una de Acanceh. Tenían entre 36 y 85 años, además que la mayoría padecía enfermedades crónico degenerativas.

También se confirmaron 240 nuevos contagios: 115 en Mérida; 29 en Ticul y Valladolid; nueve en Oxkutzcab y Tizimín; cinco en Tekax, Temozón y Umán; cuatro en Teabo: tres en Tinum; dos en Chichimilá, Halachó, Maxcanú y Motul; uno en Akil, Cacalchén, Chankom, Chapab, Conkal, Espita, Izamal, Kanasín, Muna, Progreso, Río Lagartos, Sucilá, Tekantó, Tixkokob y Yaxcabá; y cuatro foráneos.

A la fecha 9 mil 767 personas han padecido o tienen la enfermedad, 114 eran de otro país o estado. 584 se encuentran hospitalizadas por la gravedad de sus síntomas. 469 tienen cuadros leves. 7 mil 553 ya se recuperaron.

La SSY solicitó a la población mantenerse en su casa y seguir al pie de la letra las medidas de salud e higiene establecidas por las autoridades sanitarias.

Actualmente se puede consultar información sobre la COVID-19 en la página http://www.coronavirus.yucatan.gob.mx. También se encuentran a disposición la línea telefónica (800 982 2826), y los chats de Whatsapp en español (999 200 8489) y en maya (9991 40 6622), para obtener diagnóstico automatizado; y la aplicación “Meditoc”, tanto en Apple Store como en Play Store.

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Los pueblos indígenas

Eric Villanueva Mukul

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Este 9 de agosto celebramos el Día internacional de los Pueblos Indígenas, establecido por la Organización de las Naciones Unidas en 1994, para visibilizar y avanzar en el reconocimiento de los derechos de los diferentes pueblos originarios existentes en el mundo. Según la UNESCO  y el Banco Mundial, existen en el planeta aproximadamente 5,000 grupos étnicos y pueblos indígenas en 72 países, aunque hay que señalar que según la metodología aplicada para su definición y las leyes nacionales, este número puede variar.

Los pueblos indígenas viven en todas las regiones y continentes del mundo y poseen, ocupan o utilizan aproximadamente el 22 % del territorio planetario. Los integran entre 370 y 500 millones de personas, aunque también esta cifra puede moverse considerablemente y representan la mayor parte de la diversidad cultural del mundo, ya que han creado y hablan la mayoría de las casi 7,000 lenguas del orbe.

Los pueblos originarios en su mayoría son responsables de la protección de la gran biodiversidad que existe en el planeta e igualmente de la conservación de los recursos naturales existentes como parte de sus culturas muy vinculadas a la naturaleza, su reproducción y su subsistencia. Sin embargo, en sus territorios se encuentran las mayores desigualdades económicas y sociales y representan la tercera parte de los 900 millones de indigentes que habitan las zonas rurales.

En nuestro país existen cerca de 67 pueblos originarios con una  población de 26 millones, el 21% de la población total, que mantienen su cultura, su lengua y con muchos conflictos sus territorios. A ellos debemos nuestra gran diversidad cultural y lingüística y muchos de los aportes que México ha hecho a la cultura universal. El colorido y la belleza de la vestimenta, las fiestas tradicionales, la riqueza gastronómica, lingüística y la grandeza de los sitios arqueológicos, son solamente algunas de las características de los pueblos indígenas mexicanos. No se diga de la preservación de las selvas, bosques, desiertos, aguas y playas que han realizado durante siglos. Pero también son los lugares con mayores desigualdades, con pobreza e incluso con pobreza extrema.

En Yucatán, según el Inegi, el 65% de la población se considera indígena maya-yucateco o maya-peninsular, y el 28% habla lengua maya, lo que  convierte a la entidad en la primera de la república en ambos rubros. Igualmente, es la segunda lengua indígena más hablada en el país, sólo detrás del Náhuatl y la tercera si tomamos en cuenta al español.

Como se podrá observar, la mayoría de la población yucateca es indígena o tiene ascendencia indígena. Sin embargo, pese a su gran homogeneidad existen leves variantes culturales y lingüísticas regionales producto de su desarrollo histórico. Así, por ejemplo, encontramos mayas más tradicionales en el oriente, sur y centro del estado, aproximadamente unos 25 municipios, en donde la base de la economía, sigue siendo la milpa maya tradicional de roza-tumba-quema y donde la vida comunitaria sigue siendo muy vigorosa. La toma de decisiones colectivas para la producción, la vida social, cultural y religiosa sigue estando en la base de su organización.

Las ceremonias culturales y religiosas vinculadas a la milpa y las fiestas tradicionales se viven a plenitud. La vestimenta tradicional del hipil bordado de las mujeres sigue siendo mayoritario y la lengua maya la usa más del 90% de sus pobladores en la comunicación familiar y comunitaria. La vida familiar, comunitaria y el tejido social en torno a los valores comunitarios son fuertes. La vinculación con la naturaleza y su conservación como forma de vida, se ha perpetuado a través de los siglos. Esa región es donde se conserva la mayor biodiversidad animal, vegetal y en general de recursos naturales. Por algo es la zona de producción de la mejor miel de la entidad y del país. Además de una producción muy variada de géneros de la milpa, el traspatio, el cultivo y preservación de plantas medicinales, se complementa la economía familiar con una gran diversidad de productos artesanales, para el uso cotidiano, para la comercialización y desde luego para el turismo. Los bordados, las hamacas, el huano, la piel, la piedra, el barro, los metales y hasta el oro son transformados no sólo en artesanías, sino  en verdaderas obras de arte. La gran gastronomía tradicional, mucha de ella de nivel gourmet,  y la medicina maya complementan la vida diaria de los mayas.

No obstante  esta riqueza cultural, según el Coneval estas zonas siguen siendo de manera sempiterna las más desiguales y donde se concentra la mayor pobreza y pobreza extrema, sin que parezca que algo lo puede cambiar. Las políticas asistenciales no han podido hacer nada por décadas, ni podrán hacer algo para modificar esa realidad desgarrante.

Con variantes o con transformaciones, en mayor o menor medida, en el sur citrícola, en  el oriente ganadero, en la ex zona henequenera, o incluso en el municipio y la propia Mérida, se mantienen la cultura, la lengua y las tradiciones maya-yucatecas. En la actualidad encontramos mayas en todos los estratos sociales y de todas las característica étnicas: morenos, negros, blancos, mulatos, rubios, etc., producto del largo mestizaje o mejor de los mestizajes producto del desarrollo histórico de la región y el estado. Mayas tradicionales, mayas urbanos y con los migrantes, particularmente en los Estados Unidos, con otras interculturalidades.

La pandemia del 2020 vino a modificar muchas cosas, a frenar avances económicos y sociales, a generar desempleo, problemas de mercado de los productos agrícolas, por lo tanto dificultades imperiosas de ingreso, pobreza y pobreza extrema, que llevará varios años recuperar. Sin embargo, las comunidades y pueblos mayas, como los indígenas en general, tienen sus propias formas de defensa ante las amenazas externas, sean sociales, económicas o naturales, como la pandemia. Sus tiempos son diferentes, su paciencia es infinita y su resiliencia es asombrosa. Por algo llevan más de 3,000 años en este territorio. Una de las formas de protegerse es regresar a sus mejores tradiciones agrícolas y culturales, incluso encerrándose del exterior, como lo hicieron incluso antes de la decisión gubernamental de las medidas preventivas de circulación. O como ocurrió en 1847 con la “Guerra de Castas” que en buena medida, cambio la historia, y permitió la conservación de los territorios consintiendo la permanencia de la cultura ancestral maya que hasta ahora nos enorgullece.

A 26 años de haberse establecido el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, en nuestro país y en Yucatán particularmente, ha habido avances en el reconocimiento de los derechos lingüísticos y culturales, incluso territoriales, más aun después del levantamiento del EZLN y de la reforma constitucional del 2001, en materia de derechos indígenas. Pero es obvio que estamos lejos del pleno reconocimiento de los derechos indígenas y sobre todo que sea eliminado todo tipo de desigualdades y de discriminación al pueblo maya.

Recientemente con la iniciativa del gobernador Mauricio Vila de volver a Yucatán el primer estado bilingüe, el Congreso del Estado aprobó una reforma de la Ley de Educación para volver obligatoria la enseñanza de la lengua maya en el nivel básico. Es decir, preescolar, primaria, secundaria, e incluso en la preparatoria-correspondiente al medio superior-sin perjuicios de la enseñanza de otras lenguas originarias o extranjeras. Un gran paso que seguramente  las próximas generaciones podrán valorar en todo lo que vale para el proceso de enseñanza-aprendizaje y la fortaleza cultural.

No obstante, falta mucho por hacer, en materia de desarrollo, de bienestar y de combate a la pobreza y pobreza extrema. Eso sólo se logrará diseñando políticas públicas de desarrollo económico y social, de construcción de infraestructura, de generación de empleos y de desarrollo regional, con pleno respeto a sus culturas y sus territorios, que cambien estructuralmente las condiciones productivas y de vida en la que se desenvuelven la mayoría de las comunidades indígenas de la entidad y del país.

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Transformaciones de Yucatán a principios del siglo XX

Carlos E. Gómez Sosa

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La política educativa y Revolución en Yucatán entre 1918 y 1924, comprende un periodo que permite advertir la importancia que tuvo la Escuela Racionalista que impulsara José de la Luz Mena. Sin duda, se trata de periodo en que este los yucatecos se incorporan al incipiente proceso de conformación del Estado-Nación.   

El proyecto de Salvador Alvarado, enviado por el presidente Venustiano Carranza para hacer cumplir el espíritu del constitucionalismo que se avecinaba, y propiciar la integración de Yucatán al desarrollo capitalista de México, permitió generar cambios a las leyes en la entidad. Para logarlo, fue necesario desmantelar las bases sociales del modelo de semiesclavista de las haciendas, que mantenía a los peones bajo formas de trabajo brutales. Este esfuerzo reformista se basó en el apoyo popular, mediante la organización de las masas campesinas, y la intervención del Estado en funciones económicas y sociales, a través de leyes en distintos campos: laicismo, educación, salud, empleo, comercio y código civil, entre otros.            

En los inicios del Estado Mexicano, Yucatán era cosa aparte. Mientras en 1915 a nivel nacional las facciones revolucionarias realizaban cambios substanciales, en el territorio yucateco continuaba el esclavismo porfirista. Por eso, fue indispensable para el naciente Estado Mexicano promover reformas constitucionales basadas en la organización de los campesinos yucatecos. Las acciones desarrolladas durante este periodo, surgieron como propuestas reformadoras de los representantes de las fuerzas pequeñoburguesas que se adueñaron del triunfo revolucionario, al desplazar a los caudillos campesinos como Zapata y Villa. Con Salvador Alvarado, la fuerza del constitucionalismo logró imponer sus objetivos reformistas, a pesar de la resistencia conservadora de los hacendados. La experiencia yucateca en el proyecto nacional, puede ser considerada como una de las manifestaciones más avanzadas del “nacionalismo revolucionario”, por las acciones realizadas durante los gobiernos de Alvarado y Felipe Carrillo Puerto.

Es importante resaltar algunas medidas efectuadas durante el periodo de Salvador Alvarado: la Ley Agraria para agilizar la entrega de la tierra a los campesinos; la reglamentación sobre los municipios para garantizar su autonomía; la creación de la primera Junta de Conciliación y Arbitraje en el país; y un énfasis en las leyes de educación, y el impulso a la Escuela Racionalista. Estas reformas, realizadas de 1915 a 1918, durante la gestión de Salvador Alvarado, y de 1918 a 1924, con Felipe Carrillo Puerto, se dieron durante una etapa de mayor autonomía y radicalización del Partido Socialista del Sureste, el cual desarrollaría una enorme capacidad de mediación en los conflictos sociales de Yucatán.

Es importante señalar que el Partido Socialista del Sureste fue un órgano de referencia política en la vida económica, social, educativo y cultural en Yucatán, pues el periodo 1918-1921, incluye la etapa de su organización y consolidación; la presentación del proyecto político a seguir; la organización de dos congresos obreros socialistas; el primer Congreso Feminista en Latinoamérica; pero también las pugnas políticas entre el Partido Socialista Yucateco y el Partido Liberal Yucateco.  Este periodo fue de plena identificación con los intereses populares, así como el lapso más radical del Partido, dirigentes y militantes. En esta fase, se puso de manifiesto la gran labor de los líderes al lograr la participación consciente de los núcleos más excluidos del estado.   

Entre los objetivos del Partido Socialista del Sureste estuvo la organización de los trabajadores agrícolas y urbanos en “ligas de resistencia” para la defensa de sus intereses. El partido estaba constituido por una liga central, ubicada en Mérida, y ligas de resistencias locales, como organismos de base, distribuidos en todo Yucatán.

Carrillo Puerto abandera el más profundo proceso de trasformación vivido por la sociedad yucateca en unos pocos años. En 1918, era ya un líder indiscutible del campesinado, y organizaba el Partido Socialista del Sureste. Político carismático y consecuente, encabeza una de las experiencias de movilización popular más interesantes en la primera mitad del siglo XX. Durante el Gobierno de Felipe Carrillo Puerto, se promulgaron una serie de leyes que buscaban satisfacer demandas sociales.

En el aspecto educativo, tanto Alvarado como Carrillo Puerto le dieron importancia a la Escuela Racionalista, considerada como una de la corrientes pedagógicas más avanzadas de su tiempo, la cual pretendía el perfeccionamiento del hombre, pero no por medio de libros, sino por medio del trabajo. Se buscaba que los niños conocieran la ciencia por medio del trabajo; no para esclavizar a los demás, sino con el noble fin de ayudarlos. La escuela racionalista estaba vinculada, desde sus inicios, con movimientos sindicales anarquistas, y con los movimientos reivindicativos desplegados en el campo yucateco al calor de la revolución. En 1916, uno de los de los impulsores de la escuela racionalista en Yucatán fue el profesor Izamaleno José de la Luz Mena Alcocer, quien señalaba que con esta educación “los niños y maestros gozaban de absoluta libertad, sin textos, lecciones, programas, reglamentos, horarios ni consejos. El trabajo espontáneo da origen a las enseñanzas; el resultado material de las mismas se industrializa y se expende, y con su producto se sostienen al niño y la escuela

Cabe señalar que en el Segundo Congreso Obrero de Izamal, en 1921, entre  las conclusiones estaba “el fomento de las escuelas y la educación de los trabajadores, por medio del plan educacional de la escuela racionalista, la cual vendría a satisfacer aquel anhelado nivel intelectual y moral de las capas humildes de las sociedad”. Fue que en 1920, el profesor José María Luz Mena quien distribuyó folletos y libros entre los maestros con el fin de promover su doctrina educativa, aunque en el mismo no se describe cómo se generaba el aprendizaje de acuerdo con esta escuela.  Es importante señalar que el nuevo Estado Mexicano, buscaba la homogenización cultural y educativa, así como el control político centralizado en contra de los poderes caciquiles regionales, de 1921 a 1923 José Vasconcelos impulsó una política educativa nacional que respondía a los interés individualistas de los políticos liberales  que promovían el desarrollo capitalista del país.

Por eso, la escuela racionalista en Yucatán no contó con el apoyo del Ministro de Educación, quien consideraba absurdo este proyecto educativo, por lo cual esta alternativa pedagógica no pudo alcanzar sus objetivos, pues por falta de presupuesto no fue posible establecer las escuelas con las instalaciones adecuadas. El asesinato de Felipe Carrillo Puerto, y el posterior derrumbe de su corto gobierno en manos de los seguidores del traidor Victoriano Huerta, significó la muerte para la Escuela Racionalista en Yucatán. 

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Voz de la Península

Mérida, Valladolid y Umán, los municipios yucatecos con más casos de COVID-19

Lilia Balam

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www.paho.org/es

Esta tarde la Secretaría de Salud de Yucatán confirmó 151 diagnósticos de la enfermedad en la entidad.

Mérida, Valladolid y Umán son los municipios con mayor número de casos de COVID-19 en el estado, con 6 mil 804, 912 y 545, respectivamente. La capital yucateca también encabeza la lista de comunidades con más defunciones ocasionadas por la enfermedad, con 565. Le siguen Umán, con 52; y Kanasín, con 44, informó la Secretaría de Salud de Yucatán (SSY).

La dependencia confirmó esta tarde la detección de 152 nuevos contagios del padecimiento: 82 en Mérida; 14 en Valladolid; diez en Ticul; ocho en Tizimín; seis en Tekax; dos en Chumayel, Kanasín, Muna, Progreso, Temozón y Umán; uno en Abalá, Acanceh, Akil, Cacalchén, Cuncunul, Dzan, Halachó, Oxkutzcab, Peto, Río Lagartos, Santa Elena, Teabo, Tixméhuac, Tunkás, Tzucacab, Ucú y Yaxcucul; y dos foráneos.

A la fecha 12 mil 440 personas han dado positivo a la prueba de COVID-19, 134 de las cuales eran de otro país o estado. Mil 591 han fallecido por la mencionada enfermedad, 30 de ellas en las últimas 24 horas.

Perdieron la vida cuatro mujeres y doce hombres de Mérida, una mujer y dos varones de Valladolid, una mujer y un hombre de Umán, una mujer de Baca, un varón de Peto, uno de Ticul, uno de Tizimín, uno de Kanasín, uno de Acanceh, uno de Río Lagartos, uno de Dzemul y uno de Izamal. Tenían entre 27 y 84 años, y la mayoría presentaban otras comorbilidades.

Actualmente 519 personas se encuentran hospitalizadas por la gravedad de sus síntomas, 480 tienen síntomas leves y nueve mil 850 ya se recuperaron.

Como se recordará, se puede consultar información sobre la COVID-19 en la página http://www.coronavirus.yucatan.gob.mx. También se encuentran a disposición la línea telefónica (800 982 2826), y los chats de Whatsapp en español (999 200 8489) y en maya (9991 40 6622), para obtener diagnóstico automatizado; y la aplicación “Meditoc”, tanto en Apple Store como en Play Store.

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